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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2019

Los vrtigos de la defensa militar

Carlos Penedo
Al revs y al derecho


Desde la Guerra Civil y el posterior Estado militarizado vigilante de la poblacin local, principal preocupacin de cualquier dictadura, la secuencia por la que Espaa ha ido mejorando sus competencias militares -siendo generoso, conformando una poltica de defensa- pasa por Estados Unidos, la OTAN, decisiones propias y ahora se plantea en el marco de la Unin Europea.

Los convenios de defensa con EEUU a partir de 1953, la integracin en la OTAN en 1982 (y en su estructura militar en 1999), la transicin militar que no se completa hasta finales de los ochenta, las leyes que organizan la Defensa nacional de comienzos del siglo XXI, el Tratado de Lisboa de la UE de 2007 y los avances en materia de defensa europea de los ltimos aos son todas decisiones polticas, nivel estratgico, con consecuencias sobre la organizacin, su personal, los medios y las actuaciones finales con medios militares.

Fueron decisiones polticas ceder soberana y bases militares a cambio de la reincorporacin de la dictadura a la comunidad internacional, y una consecuencia de aquello fue la llegada de material militar norteamericano excedente de la Segunda Guerra Mundial.

La participacin en la Alianza Atlntica, referndum mediante, fue una decisin poltica de enorme relevancia para modernizar las Fuerzas Armadas y calmar reacciones ultras, objetivo alcanzado en el primer supuesto.

Es pura poltica que la Unin Europea se plantee hoy una autonoma estratgica en materia de defensa y del mismo carcter la decisin de formar parte o no por cada pas miembro de las iniciativas comunitarias.

En este mbito de la seguridad se habla mucho de operaciones militares, de intervenciones ms o menos pacficas, de operaciones especiales de las que nada se dice porque son especiales, y poco se debate sobre la efectividad de tales intervenciones, si cumplen o no sus objetivos.

En asuntos de defensa y seguridad se habla mucho de lo que dicen los responsable polticos, de declaraciones en cumbres y pre cumbres, se analizan los tuits de Donald Trump con la dedicacin de un kremlinlogo hacia las fotografas de la jerarqua sovitica, y no rascando mucho aparecen intereses industriales.

En asuntos de defensa y seguridad se habla mucho de presupuestos, de destinar el dos o el cuatro por ciento del PIB, de grandes y pequeos programas de armamento.

Y poco tiempo y esfuerzo se dedica a la estrategia de seguridad que debiera amparar declaraciones, presupuestos y actuaciones.

Lo anterior en cierta forma sobrevol el reciente seminario celebrado a comienzos de junio en Toledo organizado por la Asociacin de Periodistas Europeos de Miguel ngel Aguilar y Diego Carcedo, bajo el ttulo de "OTAN: el vrtigo de la retirada americana".

En este tipo de seminarios se hace un esfuerzo colectivo e individual muy sano por captar la diferente percepcin sobre seguridad de aliados como las repblicas blticas o Polonia, mientras que se ignora directamente, cuando no se desprecia, la percepcin sobre seguridad de los espaoles, manifestantes o no contra la invasin de Irak.

Otra peculiaridad es que en estos foros a un profesor universitario ruso lo convertimos inmediatamente en portavoz de Putin, mientras que una investigadora francesa se representa exclusivamente a s misma y su capacidad de anlisis.
Aparte de sensibilidades y generalizaciones, tambin se escucha mucho y bueno.

Por ejemplo, respuestas a la pregunta, parafraseando a Vargas Llosa, en qu momento se jodieron las relaciones OTAN-Rusia? Muchos lo sitan en la anexin rusa de Crimea en 2014, otros lo remontan al bombardeo de Belgrado en 1999, alguno apunta a la extensin de la OTAN hasta las mismas fronteras de Rusia, y la lgica apunta hacia la instalacin de un escudo antimisiles norteamericano cuyo componente naval descansa en la base espaola de Rota, el terrestre por Rumana y Polonia.

Centra el debate de forma recurrente en la actualidad la disyuntiva de destinar esfuerzos humanos y presupuestarios de los pases europeos con la UE o la OTAN. Quien dirigiera la Alianza y la poltica exterior y de seguridad de la Unin, Javier Solana, afirma tajante que la duda sobre la compatibilidad de ambas organizaciones procede ms de la ideologa que de la realidad; y se muestra partidario de gastar ms en defensa, pero europeamente.

Se dice que la velocidad de los acontecimientos exige reaccionar sin la obligada en otro tiempo reflexin terica previa. "La OTAN ha hecho teora desde la prctica", defienden los ms atlantistas; la OTAN impone doctrina actuando, opinan conocedores de la organizacin.

Tengo escuchado a Javier Solana en otros foros decir que las intervenciones militares -pensando en aquellas llamadas operaciones de paz que nadie llama hoy as- tienen la capacidad de detener el reloj del conflicto y dar tiempo a la poltica para encontrar una solucin, la resolucin del conflicto no es militar.

Por tanto, todo indica que miramos hoy el instrumento, los medios, el gasto y no su finalidad.

El centro de atencin no debiera ser la presencia de un grupo tctico acorazado espaol en Letonia (con carros de combate Leopardo), la participacin intensiva de la Armada en las operaciones navales de la OTAN -incluido el Mar Negro-, la presencia de una batera espaola de misiles Patriot en Turqua desde hace un lustro, la participacin del Eurocuerpo en la Repblica Centroafricana, de militares espaoles en Mal, Sahel, Cabo Verde o Tnez.

Ms que en su presencia el inters tendra que centrarse en porqu estn all, qu estrategia, legalidad y legitimidad ampara su presencia en esos escenarios, qu se pretende conseguir y cmo se va consiguiendo (cumplimiento de objetivos).

A Espaa, a la Unin Europea y a la OTAN, a Estados Unidos, habr que pedirles cul es su estrategia de seguridad, el marco poltico que ampara sus decisiones en la materia y se entiende que sus adquisiciones de material militar para tener unas determinadas capacidades de actuacin.

El llamado concepto estratgico de la OTAN data de 2010, momento anterior a las concentraciones del Maidn de Ucrania y la anexin de Crimea por Rusia, cuando finalizaba la operacin ISAF en Afganistn y la Alianza se planteaba su futuro y su rea de actuacin, todo interrumpido por una simulacin de guerra fra que no resiste comparacin con el modelo original, entre otros muchos motivos porque no existe alternativa ideolgica ni contraparte militar: el presupuesto de defensa slo de EEUU triplica al de China y es diez veces el de Rusia.

La ltima estrategia de seguridad de la UE fue aprobada en 2016, su texto sigue pareciendo casi revolucionario ("La UE promover un orden mundial basado en normas, con el multilateralismo como principio esencial y las Naciones Unidas como ncleo"), y se mantiene la duda de si los 28 pases miembro la firmaran hoy y la aplican en la prctica, en cualquier caso requerir una actualizacin en el nuevo periodo que arranca con las recientes elecciones al Parlamento Europeo.

La estrategia espaola de seguridad es de finales de 2017, Gobierno Rajoy, y la ltima Directiva de Defensa Nacional en la que cada Gobierno deja escritos sus objetivos data nada menos que de 2012, hace tres elecciones generales.

Un ejercicio de inters sera contrastar en qu coinciden y difieren las estrategias de seguridad de EEUU, la OTAN, la UE y Espaa; en el campo de los intereses comunes de seguridad, que debe ser mayoritario, sirve la situacin actual; recordemos que en la OTAN las decisiones se toman por unanimidad; en las reas y objetivos no compartidos -por ejemplo, acuerdo nuclear con Irn- pues se requiere determinar estrategia y medios propios.

Debe la UE quedarse con misiones en defensa que no quiera afrontar la OTAN?

Necesita la UE la disuasin nuclear, un arma intil por no utilizable?

El mundo es ms complejo que la divisin entre aliados y enemigos que nos llega desde Estados Unidos, existen muchos otros estados intermedios, frecuentes en el mundo de la empresa, como la competicin y la cooperacin, defendi Sylvie Matelly, directora del think tank francs IRIS.

Una parte minoritaria de los reunidos en Toledo se mostraba partidario de que Europa refuerce sus capacidades militares y de mantener una relacin de colaboracin con la OTAN sin jerarquas, la parte ms uniformada y ms oficial se muestra acrticamente atlantista.

En cualquier caso, reconociendo el espectculo de contemplar un tanque de 60 toneladas a 70 kilmetros por hora campo a travs, las actuaciones sobre el terreno y el gasto militar no conforman una estrategia de seguridad.

Haciendo un smil con otras disciplinas, el medio ambiente est dejando de ser una opcin en materia de desarrollo econmico, no es admisible crecimiento a costa del entorno. En asuntos de seguridad quiz pueda ocurrir algo similar con otros elementos como derechos humanos en destino y transparencia, que es debate poltico y pblico, en origen, resultado de la voluntad de fijar por escrito que estas cosas no dependan de las personas y las circunstancias, sino del sistema as organizado.

Porque estos asuntos de la seguridad se organizan a nivel estratgico, lo dems llega en cascada, o as tendra que ser si ese tipo de documentos fueran ms que un ejercicio elaborado para amparar actuaciones que se van organizando segn los acontecimientos.

La ausencia de una estrategia propia es siempre aprovechada por la inercia, por intereses industriales o por la estrategia de terceros que s la tienen.

Fuente: http://blogs.infolibre.es/alrevesyalderecho/?p=5679



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