La perennidad o larga duracin del neoliberalismo en el Brasil es fruto de acuerdos financieros-monopolistas y de apropiaciones decurrentes que fueron siendo renovadas desde los aos 1990. El neoliberalismo, como prctica poltica, en contradiccin con su matriz terica originaria, siempre fue una regulacin selectiva disimulada. Al revs de encontrar rtulos ms o menos decurrentes con las readecuaciones entre los capitales, sus fracciones y representaciones, debemos observar de qu forma las actuales prcticas de liberalizacin y de posterior re-regulacin, constituyen un modo especfico de acumulacin concentrador, financierizado y transnacionalizado.

El capitalismo globalmente financierizado, gestionado por medio de variaciones neoliberales, no se siente apremiado por ninguna pauta transformadora, demarcada por un mnimo que sera la reforma y por el mximo, que sera la revolucin. En lugar de reforma se habla de ajuste; y se hace la readecuacin de las posiciones de poder consolidadas en el arreglo oligoplico. En lugar de revolucin, se habla de terrorismo; y se hace la guerra total contra todo lo que se le asemeje.

La enorme caldera hirviendo de la crisis, desintegra padrones de seguridad social o de soberana nacional. Solapado, el Estado como esfera distinta de la mercantil, pasa ahora al desmonte de la sociedad a travs de programas de erradicacin de las ltimas fuentes y formas de socializacin de la riqueza y del poder. El tratamiento es de choque y por tiempo indeterminado.

La reivindicacin del libre mercado o del mercado autorregulado, ms que una panacea, sirve para alinear -poltica e institucionalmente- una estrategia de destruccin creativa masiva en un contexto de fragmentacin y destruccin de la subjetividad de la clase trabajadora y de sus referencias de identidad.

En el caso brasilero, es crucial comprender como el proyecto democratizador, oriundo de un conjunto de movilizaciones sociales de los aos 1980, fue siendo neutralizado en el marco de un proyecto de neo-liberalizacin, que puede as enraizarse y redefinir la forma societal y la forma poltica del Estado. Puestas en marcha las etapas de desregulacin y re-regulacin, durante los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso, fue necesario adoptar un freno de caricias social y poltico a partir de 2002.

Con Lula y el PT, habra sido posible confluir hacia alguna forma de neoliberalismo inclusivo? Esta definicin sugerira una compleja y delicada articulacin entre polticas macroeconmicas neoliberales y una racionalidad micropoltica fundada en tecnologas de inclusin social.

En cuanto las empresas brasileras y extranjeras y sus colegiados (la sociedad civil burguesa) avanzaron rpidamente hacia frmulas de mediacin de conflictos y de composicin de intereses (re)sistematizando conflictos y plataformas crticas y componiendo estrategias de gestin del riesgo social, el Estado actuaba decididamente dentro del mercado financiero como contraparte. Las empresas, as, extendieron su ingeniera a lo social, en doble y en recproca racionalizacin de la dominacin.

No poda ser otro el diferencial de la cotizacin poltico-econmica formada en los Gobiernos Lula y Dilma hasta mediados de 2013, presentado por fundaciones empresariales internacionales y por el Banco Mundial como ejemplo de combinacin de eficacia y efectividad en la implementacin de liberalizacin y de estmulo a la inversin del sector privado.

El hecho de haber sido creadas, en el Brasil, las condiciones para la construccin de una izquierda adiestrada, hizo que la derecha desapareciese, siniestramente, pasando ella misma a ser la demarcadora, en cada momento, de los lmites del llamado centro, lo que sera, subsecuentemente, de lo razonable y lo necesario.

El reconocimiento oficial de los excesos del neoliberalismo original, como receta nica y la validacin, en la secuencia, de un neoliberalismo inclusivo, hicieron tentadoras las interpretaciones teleolgicas, ms todava si vislumbramos qu tipo de neoliberalismo asciende a partir de 2016.

Cuando los referentes inclusivos son incorporados para estabilizar dinmicas e institucionalidades neoliberales, stas se vuelven incuestionables. De la despolitizacin del primer neoliberalismo se evoluciona hacia la poltica de la despolitizacin del segundo; lo que deja el camino abierto para la evacuacin de la poltica, en la tercera y ltima versin.

Cmo llevar a cabo una ruptura con el orden neoliberal, priorizando desgastes parciales a travs de sus lneas de menor resistencia, permaneciendo las de mayor resistencia? A travs de brechas, lo mximo que podra ocurrir era un reformismo incremental, tolerado en la medida en que se reforzase y suplementase lo que era central en el modelo. Lo que se obtuvo al fin y al cabo de dos gobiernos autodenominados pos-neoliberales fue la consolidacin del ncleo -la ciudadela del capital concentrado y financierizado- y ajustes estabilizadores temporales en sus bordes.

La temporalidad de esa composicin qued patente luego de dilapidada la fuerza social acumulada en dcadas de lucha. La seal primera de ese agotamiento fue emitida a partir de las manifestaciones de 2013, donde qued latente la incapacidad de los sectores progresistas y de izquierda para establecer algn nivel de interlocucin con el nuevo conjunto de ansiedades e insatisfacciones populares que se asomaban.

En consecuencia de eso, la seal siguiente, dada en las elecciones de 2014, ya traa embutida una agenda subterrnea que debera ser seguida, a despecho de cual fuese la opcin del electorado. Dilma fue electa y simultneamente impedida de gobernar en los marcos negociables antes vigentes. La nominacin, en 2015, de un interventor del mercado financiero (Joaquim Levy) en la condicin de Ministro-Jefe del rea econmica, como primer acto de gobierno, ya era una demostracin de que la ruptura institucional estara en abierto a partir de all.

Con la ruptura institucional de 2016, las intermediaciones ofrecidas por el PT y su coalicin no son descartadas, pero ensuciadas, lo que quiere decir que los mrgenes para acuerdos poli clasistas, incluso los ms rebajados, fueron prcticamente suprimidos. Para que la burguesa brasilera y sus tutoras extranjeras volviesen a dormir tranquilas, ya no bastaba garantir la curva ascendente del plus-valor: era preciso imponer sacrificios a la fuerza social organizada que podra amenazarlas.

El vaciamiento de las elecciones presidenciales, y de la propia figura presidencial, a lo largo de esos aos, se dio en la razn directa de la unidad burguesa en el Brasil. Sabiendo que el tamao y profundidad del saqueo define el grado de unidad entre facilitadores y socios del pillaje, el gobierno Temer apost en el desdoblamiento de la frmula. La recompensa incalculable ofrecida a los mercados fue la constitucionalizacin del ajuste fiscal, con el congelamiento de los gastos primarios por lo menos en dos dcadas, lo que implic un enterramiento programado de los servicios pblicos esenciales como saneamiento, salud y educacin y su consiguiente privatizacin.

Las fuerzas alineadas a la derecha en el Brasil no buscaron pulverizar solo un liderazgo y un partido, sino su ahogamiento histrico, como si de eso emanase la expresin posible de la izquierda, o de cualquier lucha social. No es la mquina electoral-administrativa -que el PT erigi a semejanza de los partidos del orden- lo que fue puesto en el centro del blanco.

Contrarrevolucin preventiva y permanente

Esa es apneas la parte visible y estigmatizadora, que se mezcl con los conglomerados privados y sus representaciones de alquiler. En verdad, fueron las prcticas clasistas y emancipadoras venidas de abajo, con autonoma y pluralidad, que pasaron a tener su existencia en cuestin. Lo que quieren expurgar es la representacin social de la lucha de los trabajadores y la legitimidad de sus conquistas histricas.

El clamor selectivo que se orquest por algunas cabezas, ocultaba una revancha burguesa tarda contra conquistas populares iniciadas en los aos 1980. Esa contrarrevolucin sin revolucin se volvi una operacin de rollo comprensor sobre conflictividades y alteridades potenciales. En la lgica de la conversin de pillaje y super-explotacin en competitividad nacional, se disolvi cualquier pretensin de regulacin de los procesos de monopolizacin de sectores y mercados.

Con el vaciamiento de las instituciones de mediacin en funcin de la cristalizacin de agendas privadas consensuadas, a ejemplo de las contrarreformas puestas una y otra vez en el Brasil, la poltica -como contestacin de comandos inequvocos- desapareci de la escena, esto es, del sistema oficial de representacin. La proscripcin de la controversia sobre los fines ms all de los medios que puede y debe llevar al buen funcionamiento del mercado- inviabiliza la poltica democrtica, o cualquier poltica vinculada a propsitos potencialmente comunes o mayoritarios.

Es necesario descifrar sin ms perplejidades, la unidad burguesa y pro-burguesa forjada en torno de la estrategia de ms capitalismo para todos los subsumidos o en vas de subsumirse. Una crisis continua y sin colapso promueve movimiento, pero no con perspectiva redistributiva, sino en la direccin opuesta, considerando que la flexibilidad intrnseca a la nueva institucionalizacin de los mercados desregulados es aquella que permite restaurar y despus expandir grados y ritmos de acumulacin de capital. Su itinerario es la destruccin de los referenciales colectivos de organizacin y de las garantas objetivas y subjetivas de los derechos sociales y polticos de la clase trabajadora en el Brasil.

En el discurso oficial de los mercados (Foro de Davos, Banco Mundial y FMI), la esterilizacin de los espacios de percepcin de los embates de clase que todava podran imponer obstculos a la poltica econmica necesaria y la aprobacin de la inaplazable reforma de la Previsin Social, sera una demostracin de plena madurez institucional del pas, aunque Estado y sociedad estn descomponindose en un cuadro de guerra civil latente. Para que lo que legalmente constituido sea tolerado, o sea, para que no haya rupturas institucionales propiamente dichas, las voces del ultra-liberalismo exigen demostraciones seguidas de acefala gubernamental

Tales demostraciones, muy prdigas en el gobierno Bolsonaro, balizan las condiciones actuales de la gobernabilidad, o sea, del gobierno nico posible en un pas bajo intervencin tcita de la banca financiera y de las corporaciones transnacionales que en l establecen lazos territoriales.

Traduccin: Correspondencia de Prensa.

Luiz Fernando Novoa Garzon es socilogo y doctor en Planeamiento Urbano y Regional, profesor de la Universidad Federal de Rondnia.