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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2019

Cuando el futuro se desvanece, solo se existe en la muerte?

Eduardo Gudynas
Rebelin


Creo que me tom ms de un ao en entender lo que realmente me quera decir mi amiga Cata, cuando me explicaba que los jvenes de La Guajira, en el norte de Colombia, sobre el mar Caribe, sentan que no haba un futuro para ellos. No aluda a los usos comunes de ese tipo de frase, tales como sealar las dificultades en poder conseguir un empleo, terminar los estudios o poder sostener una familia propia. Tampoco deca que aquellos jvenes fueran vagos o ineptos. Nada de eso. Me estaba explicando sobre una condicin ms radical y mucho ms dramtica: no exista el futuro porque muchos de ellos sienten que desfallecern en algn empleo insalubre o peligroso, sern desempleados, o los asesinarn, sea en un robo, un ajuste de cuentas o baleados por paramilitares, y as sucesivamente. No hay un maana porque creen que morirn o que nada podra cambiarse.

Esta es una condicin dolorosa que azota a Colombia y a otros pases. Es una anulacin del futuro. Soar con el pasado maana no slo deja de tener sentido, sino que ya no existe como posibilidad. Si llega ese maana es un regalo al que se debe aprovechar cada hora, cada instante.

Aquellas consideraciones regresaron inmediatamente con la muerte de Mara del Pilar Hurtado Montao, asesinada por paramilitares el pasado 21 de junio, en una pequea comunidad en el departamento de Crdoba. Ella era oriunda del sur del pas, y por las amenazas que all recibi debi exilarse en el otro extremo de Colombia, donde volvi a ser amenazada. Tena 36 aos, y con esa edad sera una joven con casi toda su vida por delante en cualquier otro pas. Pero su futuro ya es un imposible. En ese mundo, llegar a la treintena, es vivir un tiempo prestado?

El escndalo de ese asesinato es maysculo, porque las imgenes en video de su hijo, llorando, gritando y golpeando junto al cadver de su madre, se difundieron masivamente volviendo imposible hacerse el distrado. Esto revela otra condicin dolorosa de la problemtica en Colombia y otros pases, ya que parecera que las personas se vuelven visibles, se tratan de entender sus dramas o conocer los apartados sitios donde viven, y hasta hay compasin por ellas, pero solo cuando mueren asesinadas. Es como una modernidad a la inversa. Descartes deca aquello de pienso, y por lo tanto existo. Pero siglos despus, es como si en Amrica Latina se entrara en una etapa donde quienes estn en las comunidades rurales no interesan, no existen, son apenas recursos como el suelo, el petrleo o los minerales. Cobran identidad humana cuando mueren violentamente y hay una fotografa o video para compartir en la prensa o las redes sociales.

Es esto lo que debe esperarse en las tierras de los extractivismos? La pregunta es pertinente porque ms o menos al mismo tiempo de aquel asesinato en Colombia, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, particip en un acto de las iglesias evanglicas lanzando un discurso que defenda la liberalizacin en el porte de armas. All, divertido y sonriente, con sus brazos simulaba estar empuando un rifle o una ametralladora, apretando el gatillo imaginario para disparar. Era una celebracin de la violencia (1).

Entonces no puede sorprender que Brasil lidere el ranking de defensores del ambiente y de la tierra asesinados (57 muertes), seguido en Amrica Latina por Colombia (24 muertes; tercera en el mundo) (2). Cuando se suman los asesinatos por otras razones las cifras son mucho ms altas. La violencia tambin se repite en las comunidades rurales de Per, Ecuador, Bolivia y Venezuela, y se arrastran dificultades endmicas en particular con grupos indgenas en Chile y Argentina.

Como puede verse la violencia escala en pases donde supuestamente domina el cristianismo. Es ms, Bolsonaro jugaba a tener ese fusil en un acto evanglico bajo la consigna Marchar por Jess. Por otro lado, Colombia est llena de delincuentes ultacatlicos y de gente que identifica la poltica como una secta religiosa que define lo que es correcto o incorrecto, lo moralmente aceptable o reprobable, alertaba agudamente la periodista Margarita Rosa de Francisco (3).

Est en marcha una redefinicin de la religiosidad que se aleja de la celebracin de la vida para coquetear con la muerte? All abreva esa condicin por la cual mueres, y entonces existes? Se puede marchar por Jess simulando disparar rifles? Estas son preguntas que tampoco pueden esquivarse, y en especial porque las mayoras toleran la proliferacin de extractivismos que dejan paisajes de muerte, tanto ecolgicos como sociales.

Escandalizarse ante las muertes, como ocurre en estos das, est bien, y por cierto que sern sealados como insensibles los que no reaccionen. Pero esa respuesta ya no es suficiente. Mara del Pilar ya est muerta. Compartir el video en tuiter o facebook con mensajes de dolor o solidaridad con la familia puede tener alguna utilidad, pero tampoco es suficiente. El problema esencial es que los asesinatos de lderes comunitarios, campesinos o indgenas siguen sin despertar la necesaria reaccin ciudadana, pocas veces estallan masivas manifestaciones, los ministros parecen inmunes, y casi nunca implican una crisis poltica.

No es sencillo desarmar una condicin cultural que convierte a la muerte en una tolerada cotidianidad. Cada da que se tarda en cambiar esas posturas se suman ms muertes, y esa idea de existir en la muerte es un sinsentido. De la muerte no se regresa.


 

Notas 

1. Lder evanglico critica silncio aps Bolsonaro imitar arma em ato cristo, L. Sakamoto, 22 junio 2019, en https://blogdosakamoto.blogosfera.uol.com.br/2019/06/22/lider-evangelico-critica-silencio-apos-bolsonaro-imitar-arma-em-ato-cristao/

2. At what cost? Global Witness, 2017, https://www.globalwitness.org/documents/19595/Defenders_report_layout_AW4_update_disclaimer.pdf


3. El moralista colombiano, M. R. de Francisco, El Tiempo, 19 junio 2019, https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/margarita-rosa-de-francisco/el-moralista-colombiano-columna-de-margarita-rosa-de-francisco-378110

Eduardo Gudynas es analista en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES). Una primera versin de este texto se public en La Oreja Roja (Colombia). Seguimiento: twitter: @EGudynas / www.AccionyReaccion.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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