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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2019

La nueva geografa de la izquierda europea

Marcello Musto
Revista Memoria


La crisis econmica y poltica que atraviesa Europa ha provocado, aparte del avance de fuerzas populistas, xenfobas y de extrema derecha, grandes luchas de resistencia y manifestaciones de protesta contra las medidas de austeridad impuestas por la Comisin Europea y llevadas a cabo por los gobiernos nacionales.

Esto ha favorecido, sobre todo en la parte meridional del continente, el renacer de fuerzas radicales de izquierda, as como su considerable xito electoral. Grecia, Espaa, Portugal, Irlanda y, en menor medida, otros pases han sido el teatro de imponentes movilizaciones masivas contra las polticas neoliberales. En Grecia, entre 2010 y 2015 se declararon ms de 40 huelgas generales.

En Espaa, el 15 de mayo de 2011 tuvo inicio una gran rebelin, en la cual participaron millones de ciudadanos y de la que surgi el movimiento despus definido con el nombre de Indignados. Los manifestantes alcanzaron a ocupar durante unas cuatro semanas la Puerta del Sol, la plaza principal de Madrid. Pocos das despus, una contraparte anloga se despeg en Atenas, en la plaza Syntagma. En ambos pases, estas luchas sociales, de hecho, crearon las premisas para la sucesiva consolidacin de las fuerzas de izquierda.

Por otra parte, sin embargo, las organizaciones sindicales, aun cuando estaban favorecidas por un bagaje comn en los pases europeos las medidas adoptadas tras la crisis causaron los mismos desastres sociales, no tuvieron la voluntad poltica para construir una plataforma reivindicativa nica ni para articular una serie de movilizaciones a escala continental. La nica excepcin parcial est representada por la huelga general, proclamada el 14 de noviembre de 2012, en Espaa, Italia, Portugal, Chipre y Malta, tambin apoyada por iniciativas de solidaridad en Francia, Grecia y Blgica.

Durante este periodo, en la orilla poltica, la izquierda anticapitalista persisti en su proceso de reconstruccin y recomposicin de las fuerzas de campo. Nacieron de hecho formaciones inspiradas por el pluralismo y capaces de juntar el ms amplio abanico de sujetos polticos, garantizando al mismo tiempo mayor democracia interna a travs del principio de una cabeza un voto.

Ya en 1999 surgieron el Bloque de Izquierda en Portugal, donde haban confluido las fuerzas ms significativas que se encontraban a la izquierda del Partido Comunista Portugus, y La Izquierda (DL) en Luxemburgo. En 2004, Synaspismos y un rango de otras fuerzas anticapitalistas en Grecia se unieron para formar Syriza, la coalicin de la izquierda radical (aunque su fusin en un verdadero partido poltico no ocurri hasta 2012).

En mayo de 2004 fue fundado el Partido de la Izquierda Europea, en el cual, inicialmente, se asociaron 15 partidos entre comunistas, socialistas y ecologistas, con el intento de construir un sujeto poltico alrededor de un programa comn de las principales fuerzas de la izquierda antagonista en el continente. Actualmente hacen parte de ste organizaciones polticas de 20 pases.1 Dicha agrupacin fue precedida, pocos meses antes, por la creacin de la Alianza de la Izquierda Verde Nrdica, en la cual confluan siete partidos de Europa septentrional.

Junto a la mayor coalicin del Partido de la Izquierda Europea, estaba adems la Izquierda Anticapitalista Europea, una formacin menor, nacida en 2000, en la cual haban confluido ms de 30 partidos trotskistas, a menudo de reducidas dimensiones. Sus principales promotores fueron el Bloque de Izquierda en Portugal, la Izquierda Unitaria-Los Rojo-Verdes en Dinamarca y el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia. En el Parlamento europeo, los representantes de estas fuerzas se adhirieron al grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nrdica.2

Algunos aos despus, la salida, casi contempornea, de los componentes ms radicales del Partido Socialdemcrata Alemn y del Partido Socialista (PS) francs3 que asumieron rpidamente posiciones ms hacia la izquierda que los grupos dirigentes del Partido del Socialismo Democrtico, en Alemania, y del Partido Comunista Francs favoreci el nacimiento, en 2007, de DL en Alemania y, en 2008, del Frente de Izquierda en Francia. En este ltimo pas, la transformacin, en 2009, de la Liga Comunista Revolucionaria en Nuevo Partido Anticapitalista puede ser explicada segn la misma exigencia, advertida tambin por las fuerzas ms tpicamente clasistas del comunismo europeo, de poner en el centro de la propia iniciativa poltica las nuevas contradicciones, cada vez ms relevantes, generadas por la exclusin social y la necesidad de abrirse a una generacin ms joven de militantes.

Al mismo tiempo nacieron en Italia Izquierda, Ecologa y Libertad, donde el componente moderado del Partido de la Refundacin Comunista se fusion con un grupo de disidentes de los Demcratas de Izquierda y la Federacin de la Izquierda, una alianza entre el Partido de la Refundacin Comunista y otros movimientos polticos menores. En Suiza, un proceso similar se dio en 2010, con la fundacin de La Izquierda.

El mismo camino fue tomado en Inglaterra, pero con resultado adverso, primero con el Partido del Respeto, en 2004, y despus con la Izquierda Unida, en 2013. Tambin al otro lado del Bsforo se emprendi el mismo proceso. En 2012, el movimiento kurdo se asoci con varias organizaciones de la izquierda turca para fundar el Partido Democrtico del Pueblo, que se convertira rpidamente en la cuarta fuerza de Turqua, con 10.7 por ciento en las elecciones de noviembre de 2015.4

En 2014 surgieron Izquierda Unida, en Eslovenia, y Podemos, en Espaa, caso del todo particular porque naci con ambiciones de trascender la tradicional definicin de partido de izquierda. Esta ltima formacin, no obstante, tras presentarse por primera vez a las elecciones europeas, tambin adhiri al grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nrdica. En octubre de 2015, finalmente, en Irlanda fue fundada la coalicin electoral Alianza Anti-austeridad-Pueblo antes que Beneficio, que puso fin al largo conflicto entre el PS y la Alianza Pueblo antes que Beneficio.5

El modelo plural tan diferente del partido monoltico, inspirado por el principio del centralismo democrtico, utilizado por el movimiento comunista del siglo XX se extendi con velocidad por la mayora de las fuerzas de izquierda radical europea. Los experimentos ms exitosos no fueron tanto los procesos federativos que se limitaron a una mera reunificacin de pequeos grupos y organizaciones ya existentes, sino las recomposiciones guiadas, en cambio, por la necesidad de incluir la vasta y dispersa red de subjetividades sociales, capaces de articular diferentes prcticas de conflicto. Esta eleccin se mostr como la vencedora en cuanto logr atraer nuevas fuerzas, incluidos jvenes, y reconquistando militantes desilusionados, y favoreci, finalmente, la consolidacin electoral de los nuevos partidos generados.

En las elecciones alemanas de 2009, Die Linke gan 11.9 por ciento de los votos, 3 veces ms que el 4 por ciento alcanzado por el Partido del Socialismo Democrtico 7 aos antes. En las elecciones presidenciales francesas de 2012, el candidato del Frente de Izquierda, Melenchon, obtuvo el mayor voto logrado por cualquier partido a la izquierda del Partido Socialista desde 1981. Y en el mismo ao, Syriza comenz el rpido ascenso que lo llev a 16.8 por ciento en las elecciones de mayo, a 26.9 en junio y, por ltimo, a 36.3 en enero de 2015, cuando, exclusivamente para un partido anticapitalista europeo desde la Segunda Guerra Mundial, form un gobierno como el socio mayoritario.6

Tambin se lograron excelentes resultados en la pennsula ibrica, donde la Izquierda Plural Espaola (un nuevo bloque electoral encabezado por Izquierda Unida) cruz el umbral de 10 por ciento en las elecciones europeas de 2014, y Podemos se situ dentro de 8 por ciento. El total de votos ganados por todas las fuerzas de izquierda (24.5) fue an mayor en las elecciones generales de diciembre de 2015. En esa ocasin, Podemos alcanz 12.6, la Unidad Popular, la ltima denominacin adquirida por Izquierda Unida, 3.6 y varias listas electorales locales entre ellas, En Comn Podemos (Catalua, 3.7), Commitment-We Can-It is Time (Valencia, 2.6), En Tide (Galicia, 1,6) y Pas Vasco Unido (08) que en conjunto han recaudado casi 9 por ciento de los votos. Por otro lado, la coalicin creada en el momento de las elecciones de junio de 2016, Unidos Podemos, sufri una cada de tres puntos porcentuales: recibi 21.2 de los votos.

En cuanto a Portugal, la Coalicin Democrtica Unitaria totaliz 8.3 por ciento en las elecciones generales de octubre de 2015, mientras que el Bloque Izquierdo, con 10.2, obtuvo su mejor resultado, convirtindose en la tercera fuerza poltica en el pas. Este resultado se confirm en las elecciones presidenciales de enero de 2016, cuando el Bloque de Izquierda una vez ms super 10 por ciento.

Experimentos de izquierda plural siempre, al fin y al cabo, caracterizada por una clara plataforma poltica antiliberal rindieron frutos incluso en algunas elecciones administrativas. Lo demostraron los resultados regionales franceses de 2010 en Limousin, cuando la coalicin Frente de la Izquierda y Nuevo Partido Anticapitalista alcanz 19.1 en la segunda vuelta, y las recientes municipales en Espaa, donde las listas Ahora Madrid y Barcelona en Com, donde confluyeron Izquierda Unida y Podemos, conquistaron los dos municipios ms importantes del pas. En ambos casos, amplias alianzas, nacidas por el impulso protagnico de las bases, permitieron superar las diferencias existentes entre los grupos dirigentes a escala nacional.

Entre los resultados electorales ms considerables, obtenidos en la ltima dcada por la izquierda radical, tambin se encuentran los obtenidos por partidos que decidieron no disolverse para fundirse con otras fuerzas polticas. Notables fueron la consolidacin del PS en Holanda 16.6 en 2006, sobre la estela de la oposicin al referendo contra el Tratado sobre la Constitucin Europea, y el xito del Partido Progresista de los Trabajadores en Chipre, cuyo secretario general, Demetris Christofias, result vencedor en los comicios presidenciales de 2009 (33.2 en la primera vuelta y 53.3 en la segunda). Su mandato se destac, sin embargo, por una clamorosa derrota: la incapacidad de poner fin al conflicto que divide la isla desde 1974 y la expresa sujecin, en materia econmica, respecto a las imposiciones de la Troika.

Otro cambio que ha sacudido la geografa de la izquierda europea habra sido al menos tan impredecible hace unos aos como lo fue la victoria gubernamental de Syriza en Grecia. En las elecciones de estilo primario celebradas en septiembre de 2015, 59.5 por ciento de los miembros del Partido Laborista britnico y sus partidarios registrados votaron a favor de Jeremy Corbyn como su nuevo lder. En el pas donde Tony Blair gobern el gallinero hace 20 aos, un anticapitalista autoproclamado ahora ocupa el primer puesto en el Partido Laborista, el ms izquierdista de su historia. Este extraordinario giro de los acontecimientos representa otro ejemplo significativo del renacimiento de la izquierda. Despus de su eleccin, Corbyn fue severamente atacado por el ala derecha del partido, y en junio de 2016, tras la renuncia de dos tercios de los miembros del gobierno en la sombra, ms de 80 por ciento del Partido Laborista Parlamentario no vot a favor de l. En septiembre, en un nuevo concurso de lderes, fue reelegido como jefe del Partido Laborista, con 61.8 de los votos.

Finalmente, en febrero de 2016, Melenchon fund La France Insoumise (Francia Insumisa). En pocos meses, este nuevo movimiento poltico, basado en los avales individuales de la plataforma poltica LAvenir en commun (Para un futuro comn) y no en la pertenencia a un partido o asociacin, transform la escena poltica francesa. En la primera ronda (abril de 2017) de las elecciones presidenciales, Melenchon obtuvo ms de 7 millones de votos (19.6 por ciento), slo 600 mil menos que Le Pen y sin calificar para la segunda ronda. ste fue un resultado histrico para la izquierda radical francesa.

En el mbito de la Unin Europea, el avance general de la izquierda radical se confirm en las ltimas elecciones europeas de 2014. Sus votos alcanzaron 12 millones 981 mil 378, u 8 por ciento, con un aumento de 1 milln 885 mil 574 en comparacin con 2009.7 Incluso con el nico criterio de nmero de diputados elegidos (6.9 por ciento, o 52 legisladores), la Izquierda Unida Europea/Izquierda Verde Nrdica es ahora la quinta fuerza poltica en el Parlamento Europeo, en comparacin con la sptima en 2009.8 Por tanto, est detrs del Partido Popular Europeo (29.4), la Alianza Progresista de Socialistas y Demcratas (25.4), los Conservadores y Reformistas Europeos (9.3) y la Alianza de Demcratas y Liberales por Europa (8.9); pero por delante de los Verdes/Alianza Libre Europea (6.6), Europa de la Libertad y Democracia Directa (6.4) y Europa de las Naciones y la Libertad (5.2).

Sin embargo, esos resultados positivos estn empaados por algunos elementos negativos. En muchos pases de Europa oriental, la izquierda radical tiene una posicin todava marginal, si no totalmente minoritaria.9 Tambin est alejada de luchas sociales, est privada de arraigo en los territorios y en las organizaciones sindicales, es desconocida para las generaciones jvenes y est puntualmente atravesada por sectarismos autolesivos de desgarradoras divisiones internas. En otras palabras, no tiene por el momento perspectiva de desarrollo.

Dicha situacin se ha repetido en las elecciones. En seis naciones Polonia, Rumania, Hungra, Bulgaria, Bosnia-Herzegovina, Estonia, la izquierda radical recogi menos de 1 por ciento de los votos, mientras que en otras, como Croacia, Eslovaquia, Lituania y Letonia, ha alcanzado resultados poco superiores. sta sigue siendo muy dbil tambin en Austria, Blgica y Suiza, mientras que en Serbia se la identifica todava con el Partido Socialista local, guiado largo tiempo por Slobodan Miloević.

Estamos en presencia, pues, de una realidad heterognea. En los pases de la pennsula ibrica y del Mediterrneo con la excepcin de Italia, en los ltimos aos la izquierda radical se expandi significativamente. En Grecia, Espaa, Portugal o Chipre, sus fuerzas se consolidaron de forma estable y son reconocidas en el grupo de los principales actores polticos en los respectivos contextos nacionales. Tambin en Francia, por otro lado, sta conquist un discreto papel social y poltico. Mientras, en Irlanda, el nacionalismo republicano y progresista, aunque moderado, de Nosotros Mismos (Sinn Fein), que alcanz 22.8 por ciento de los votos en las europeas de 2014, plant cara al avance de las fuerzas conservadoras.

En Europa central, la izquierda radical logr conservar una buena fuerza electoral en Holanda y Alemania as a los buenos resultados en las urnas no correspondan significativos conflictos sociales, pero su peso es limitado en otras partes. En los pases nrdicos defendi la fuerza sobre la cual se apoy despus de 1989 (electoralmente alrededor de 10 por ciento), pero se mostr incapaz de atraer el difuso descontento popular, capturado casi en su totalidad por los partidos de derecha.

El problema principal de la izquierda antagonista sigue estando por ahora en el Este, donde, con la excepcin del Partido Comunista de Bohemia y Moravia en Repblica Checa y de Izquierda Unida en Eslovenia, sta es casi inexistente e incapaz de trascender el espectro del socialismo real. Dadas las circunstancias, la expansin de la Unin Europea hacia el Levante ha movido definitivamente hacia la derecha el baricentro poltico del continente, como dan cuenta las rgidas posiciones extremistas asumidas por los gobiernos de Europa oriental durante la reciente crisis en Grecia y frente a la llegada de los pueblos fugados de los teatros blicos.

Ms all del recinto de la eurozona?

La transformacin de los partidos de la izquierda radical en organizaciones ms amplias y pluralistas ha demostrado ser una receta til para reducir su preexistente fragmentacin, pero no es que haya resuelto los problemas de naturaleza poltica.

En Grecia, tras el nacimiento del gobierno de Alexis Tsipras, Syriza tena la intencin de llevar a cabo una ruptura con las polticas de austeridad adoptadas por todos los Ejecutivos de centro-izquierda, tcnicos o de centro-derecha que se alternaron en el poder desde 2010. No obstante, a causa de la enorme deuda pblica del Estado helnico, la concreta actuacin de esta movida fue inmediatamente subordinada a una negociacin con los acreedores internacionales.

Despus de cinco meses de agotadoras conversaciones, durante las cuales el Banco Central Europeo dej de proporcionar crdito al Banco Central en Atenas, causando que las sucursales de los bancos griegos se agotaran, los lderes de la eurozona impusieron un nuevo plan de rescate que contiene todas las disposiciones econmicas a que Syriza se haba opuesto firmemente. Desde 2010, el arco parlamentario de fuerzas polticas que ha aceptado el memorndum de Bruselas ha sido amplio. De izquierda a derecha, se han inclinado ante la inexorable lgica de la austeridad: la Nueva Democracia, Griegos Independientes, el Ro, la Izquierda Democrtica, el Movimiento Socialista Panhelnico y, finalmente, incluso Syriza.10 Ni siquiera la respuesta vigorosa en el referndum consultivo del 5 de julio de 2015 (cuando 61.3 por ciento de los griegos dijo que la firma no responda a las propuestas de la Troika) serva para lograr un resultado diferente.

Para evitar la salida de la eurozona, el gobierno de Tsipras permiti ulteriores sacrificios sociales, considerables privatizaciones del patrimonio pblico que sera puesto en venta como mercanca en liquidacin y, ms generalmente, un conjunto de medidas de austeridad funcionales slo para los planes de los acreedores internacionales y no, en cambio, para el desarrollo de la economa del pas.11

Por otro lado, una salida griega de la zona euro, un escenario que algunos prevean, pero slo si las negociaciones con el eurogrupo fracasaban, habra catapultado al pas a un estado de caos econmico y profunda recesin. Habra sido necesario prepararse con mucha anticipacin para tomar una decisin tan trascendental, sopesar con cuidado cada eventualidad y planear rigurosamente todas las contramedidas apropiadas. Sobre todo, habra sido necesario conquistar gran variedad de fuerzas sociales y polticas y contar con su apoyo.

El resultado de las negociaciones entre el gobierno de Tsipras y el eurogrupo hizo evidente el hecho de que, cuando un partido de izquierda gana las elecciones y quiere llevar a cabo polticas econmicas distintas de las dominantes, las instituciones de Bruselas estn listas para impedir que tal cosa ocurra. Si, a partir del decenio de 1990, la aceleracin incontestada del credo neoliberal, por parte de las fuerzas de la socialdemocracia europea, tuvo como consecuencia la homologacin de los programas de estos ltimos y de los de los partidos de centro-derecha, hoy, en cambio, cuando un partido de la izquierda radical alcanza el poder, la Troika misma interviene para evitar la alternancia de los Ejecutivos contrarios a sus directrices econmicas. Triunfar en los comicios ya no es suficiente. La Unin Europea se ha convertido en el baluarte del capitalismo neoliberal.

Tras el episodio griego ha habido una reflexin colectiva ms profunda sobre la conveniencia de mantener a cualquier costo la moneda nica. Se hacen esfuerzos para comprender cules son las mejores maneras de poner fin a las polticas econmicas actuales, sin abandonar al mismo tiempo el proyecto de una nueva y diferente unin poltica europea. El referndum britnico de junio de 2016 sobre si retirarse de la Unin Europea infligi un duro golpe a Europa. La mayora de los ciudadanos de Reino Unido vot a favor de abandonar la UE, dando as una razn ulterior a quienes argumentaran que fue un error afirmar que una eleccin similar constituira un salto peligroso hacia el vaco.

Actualmente, la posicin mayoritaria entre los partidos de la izquierda radical sigue siendo la de quienes sostienen, en continuidad con las posiciones asumidas durante los ltimos aos, que todava es posible modificar las polticas europeas en el contexto existente; es decir, sin romper la unin monetaria alcanzada en 2002 con la entrada en vigor del euro.

A la cabeza de esta iniciativa est Syriza que, si bien tuvo la ocasin, despus de haber alcanzado el gobierno, de elaborar y llevar a cabo soluciones alternativas a pesar de haber estado bajo presin de las instituciones europeas, las cuales propendan por bloquear cualquier cambio nunca consider la opcin de la Grexit. En septiembre de 2015, alcanzando 35.5 por ciento de los votos, Tsipras venci en las elecciones anticipadas, promovidas por l despus del conflicto surgido con la parte de su partido contraria a la puesta en marcha de las medidas consideradas en el memorando, y regres al gobierno con un grupo parlamentario cohesionado y ya no ms expuesto al riesgo de disidencias internas.

Syriza, entonces, no obstante el aumento del abstencionismo (7 por ciento mayor respecto a las elecciones de 8 meses antes), y la reduccin del nmero de votantes (unos 600 mil menos) comparado con el referendo de julio, logr conservar el consenso de una parte significativa del pueblo griego. Sin embargo, la confianza que ste volvi a darle ser pronto puesta a prueba por los efectos de los recortes impuestos por el eurogrupo. No sera descabellado prever la emergencia de escenarios an ms inciertos que el actual.

En el verano de 2015, Syriza anunci su estrategia para evitar la prdida de apoyo que sufrieron todas las dems partes que implantaron programas anteriores de rescate de la Troika. El gobierno griego habra tenido que negociar una reduccin sustancial de la deuda pblica para evitar el inicio de un nuevo ciclo deflacionario. Adems, habra tenido que llevar a cabo una agenda paralela a la impuesta por Bruselas, tomando algunas medidas redistributivas que podran limitar los efectos del memorando ms reciente. Ambos proyectos, sin embargo, resultaron ser irrealizables. Despus de la experiencia del gobierno de Tsipras, y dado que las instituciones de la UE rechazarn cualquier reestructuracin de la deuda, ha quedado claro que la izquierda tambin debe estar preparada para una posible salida de la zona euro. Sin embargo, sera errneo pensar en esto como el remedio para todos los males.

Aparte de Syriza, la opcin de reformar la Unin Europea en el actual escenario es compartida por la mayora de las principales fuerzas del Partido de Izquierda Europea, entre las cuales estn La Izquierda en Alemania, el Partido Comunista Francs y la Izquierda Unida espaola. En este bloque se sita tambin Podemos, cuyo grupo dirigente se declar convencido de que si al gobierno griego se unieran otros dispuestos a romper con las polticas de austeridad impuestas por la Troika podra abrirse un espacio para acabar con algo que parece hoy tan inalterable. El resultado de las recientes elecciones en Portugal que asign la mayora a una alianza del todo impensable hasta hace poco, constituida por el Partido Socialista, el Bloque de Izquierda y la Coalicin Democrtica Unida12 parece haber reforzado dicha esperanza.

Sin embargo, para otros, la crisis griega en realidad, una de la democracia y del capitalismo neoliberal parece comprobar, en cambio, el carcter irreformable de este modelo de Unin Europea. No tanto por las actuales relaciones de poder presentes en su interior, cada vez ms desfavorables a las fuerzas anticapitalistas, que le siguen a la expansin hacia el Este sino, por el contrario, por su arquitectura general. Los inflexibles parmetros econmicos impuestos de manera creciente a partir del Tratado de Maastricht han reducido inevitablemente, o en algunos casos casi anulado, las bastante ms complejas y compuestas exigencias de la poltica.

En los ltimos 25 aos, las polticas neoliberales, cubiertas por un engaoso manto tecnocrtico y no ideolgico, han triunfado por doquier en Europa, asestando duros golpes a su modelo de welfare State. Los Estados nacionales se han encontrado con la privacin gradual de algunos instrumentos de direccin poltico-econmica, que habran sido indispensables para llevar a cabo programas de inversin pblica con miras a cambiar el curso de la crisis. Finalmente, se consolid la prctica antidemocrtica afianzada hasta el punto de parecer natural de asumir decisiones de gran relevancia sin contar con la aprobacin popular.

Por tanto, en los ltimos meses la fila de quienes consideran ilusoria la posibilidad de democratizar la eurozona, aun cuando expresan una posicin que sigue siendo minoritaria, ha aumentado de manera notable. Junto a las fuerzas de la izquierda radical tradicionalmente euroescpticas, como el Partido Comunista Portugus, el Partido Comunista de Grecia o, en Escandinavia, la Lista unitaria-Los Rojo-Verdes en Dinamarca, se encuentra Unidad Popular. Nacida en Atenas en agosto de 2015, en su interior confluyeron muchos ex dirigentes y ex militantes de Syriza, contrarios a las decisiones de Tsipras de aceptar las imposiciones del eurogrupo. Esta formacin, favorable al regreso del dracma, qued fuera del parlamento helnico, despus de haber conseguido slo 2.8 por ciento de los votos en las ltimas elecciones.

Por otra parte, diversos intelectuales y dirigentes polticos han manifestado explcitamente su posicin contraria al euro.13 Lafontaine, por ejemplo, propuso un retorno, en forma flexible, al sistema monetario europeo; es decir, al acuerdo, en vigor antes que existiera el euro, que prevea una fluctuacin controlada de los valores de varias monedas nacionales. El esfuerzo de encontrar soluciones inmediatas para poner fin al periodo de austeridad, donde se manifiesten nuevas e inaceptables coerciones, como las ejercidas sobre Grecia, debe, sin embargo, considerar todas sus implicaciones posibles. En el plano simblico, el regreso al viejo sistema monetario podra ser percibido como un primer paso hacia la desaceleracin del proyecto de unidad europea, mientras que en el plano poltico podra constituir un peligroso detonador de la ventaja de las fuerzas de la derecha populista.

Junto a las dos formaciones ms claramente a favor y en contra de la democratizacin del euro, hay un rea, ms bien amplia, que vacilara al proporcionar una respuesta clara a la pregunta: Qu hacer si maana sucediera en otro pas lo que sucedi en Grecia? Si bien se ha convertido en una preocupacin comn que, en el futuro, otros partidos o coaliciones de gobierno puedan estar sujetos al chantaje sufrido por Syriza, por otro lado, sin embargo, tambin est bastante difundido el temor de que, eclipsando la salida de la eurozona, la izquierda anticapitalista no tendra en cuenta el consenso de amplios sectores de la poblacin, alarmados por la inestabilidad econmica y la prdida de poder adquisitivo de salarios y pensiones que conllevara la inflacin. Un tpico ejemplo de esta incertidumbre est representado por los cambios de parecer de los ltimos aos del Bloque de Izquierda en Portugal y del Partido Socialista en Holanda.

El llamamiento a un plan B en Europa, promovido en 2015 por Melenchon, ha dado un nuevo estmulo a la discusin. Calificando la interferencia de la UE en Grecia como un verdadero golpe de Estado, propuso una comisin internacional permanente para disear las formas en que una alternativa al sistema monetario basado en el euro podra estar disponible si fuera necesario.14 La propuesta del plan B tambin fue utilizada por La France Insoumise en la reciente campaa electoral. Si en los prximos meses otras fuerzas sociales, partidos polticos e intelectuales aceptan esta posibilidad, la demanda de abandonar el euro podra en el futuro convertirse en la bandera de algo ms que la derecha nacionalista.

Por tanto, el conflicto desencadenado en Syriza podra reproducirse en otras partes. Demuestran lo anterior en este momento las fibrilaciones internas del Frente de Izquierda en Francia y en La Izquierda en Alemania. Para la izquierda radical europea, pues, podra concretarse el riesgo de una nueva etapa de divisiones. Tal condicin revela los lmites de la forma plural que las fuerzas antagonistas se han procurado en los ltimos aos, que consisten en una falta de definicin programtica. De hecho, la diversidad de posiciones y de culturas polticas existente en las varias organizaciones que han dado vida a estas nuevas coaliciones requerira un difcil, pero no imposible, acuerdo puntual sobre las estrategias por implantar.

Ulteriores tensiones recorren la izquierda radical europea tambin respecto a la relacin que debe tenerse con las fuerzas socialdemcratas. El problema, presente a escala municipal y regional, involucra la constante incertidumbre sobre la conveniencia de la participacin de experiencias de gobierno en alianza con stas. El riesgo concreto es desempear un papel subalterno, aceptando, como en el pasado, compromisos desde abajo que dilapidaran el consenso hasta ahora conquistado y que dejaran a las derechas populistas el monopolio de la oposicin social.

La opcin del gobierno debe por tanto ser tenida en cuenta slo si hay condiciones para llevar a cabo un programa econmico en clara discontinuidad con las polticas de austeridad impuestas durante la ltima dcada. Tomar decisiones diferentes significara no haber atesorado las lecciones de los aos pasados, cuando la participacin de los partidos de la izquierda radical en los Ejecutivos moderados, de impronta socialista, comprometi su credibilidad en la clase trabajadora, los movimientos sociales y los estratos sociales ms dbiles.

De frente a una tasa de desempleo que, en muchos pases, se muestra con niveles nunca alcanzados durante la segunda posguerra, se vuelve prioridad el lanzamiento de un gran plan para el trabajo, sustentado por inversiones pblicas, que tenga como principio gua el desarrollo sostenible. ste deber estar acompaado por un claro cambio de tendencia respecto a la precarizacin de contratos, que ha distinguido a todas las ltimas reformas del mercado laboral, y por la introduccin de una ley que indique un mnimo salarial bajo el cual no se pueda descender. Estas medidas podran restituir a las generaciones jvenes la posibilidad de organizar su futuro.

Debera ser puesta en marcha, adems, la reduccin del horario de trabajo y de la edad de pensin. Mediante estas acciones se restableceran algunos elementos de justicia social, necesarios para derrocar la impronta neoliberal que constantemente ha aumentado el reparto desigual de la riqueza producida.

Para hacer frente a la dramtica emergencia ocupacional, los partidos de la izquierda radical debern hacer aprobar, en todos los pases donde an no existan, medidas aptas para instaurar un rdito de ciudadana y algunas primordiales formas de asistencia a los estratos menos favorecidos desde el derecho a la vivienda hasta los subsidios de transporte o el derecho a la educacin gratuita para contrastar as la pobreza y la cada vez ms difundida exclusin social.

Paralelamente, se vuelve imprescindible dar un vuelco a los procesos de privatizacin que han caracterizado la contrarrevolucin de las ltimas dcadas, restituyendo a la propiedad pblica y al control universal todos los bienes comunes que pasaron de ser servicios para la colectividad a medios de generacin de ganancias para pocos. La propuesta de Corbyn respecto al retorno a la nacionalizacin del sistema ferroviario ingls y la necesidad de invertir, por doquier en Europa, significativos recursos en la escuela y en la universidad pblica muestran la direccin justa.

Respecto a los recursos necesarios para financiar tales reformas, stos podran ser obtenidos de los ingresos que deriven de la introduccin de una tasa sobre los capitales y de un impuesto sobre las actividades no productivas de las grandes empresas, as como sobre las transacciones y los rditos financieros. Es evidente que, para realizar este plan, se considera como primer acto necesario la promocin de un referendo derogatorio del fiscal compact para acabar as con los vnculos impuestos por la Troika.

A escala continental, una verdadera alternativa es concebible slo si una amplia coalicin de fuerzas polticas y sociales es capaz de imponer un dilogo europeo para la reestructuracin de la deuda pblica.

Este escenario podr ser realidad nicamente si la izquierda radical desarrolla, con ms determinacin y continuidad, campaas polticas y movilizaciones transnacionales, comenzando por el repudio a la guerra y la xenofobia, cuestin todava ms decisiva tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 en Pars, y sosteniendo la extensin de todos los derechos sociales y civiles a los migrantes que llegan a territorio europeo.

Una poltica alternativa no da pie a atajos. No basta en realidad encomendarse a lderes carismticos, pero tampoco la debilidad de los partidos de hoy justifica su destruccin por las instituciones del Estado.15 Es menester dar forma a nuevas organizaciones pues la izquierda necesita de stas tanto como las necesit en la dcada de 1990, que gocen de una presencia capilar en los puestos de trabajo, que propendan a la reunificacin de las luchas, nunca tan fragmentadas como lo estn hoy, y a unas clases trabajadoras y subalternas que, mediante sus estructuras territoriales, sean capaces de dar respuestas inmediatas, incluso antes de las mejoras generales introducidas por ley, a los dramticos problemas causados por la pobreza y la exclusin social. Esto puede darse incluso reutilizando algunas formas de resistencia y solidaridad social aplicadas por el movimiento obrero en otros momentos histricos.

Se tendrn que redefinir adems nuevas prioridades, en particular la puesta en prctica de una autntica paridad de gnero y la minuciosa y concienzuda formacin poltica de los militantes ms jvenes, teniendo como punto de referencia, en una poca en la que la democracia es rehn de organismos tecnocrticos, la promocin de la participacin desde abajo y la evolucin del conflicto social.

Las iniciativas de la izquierda radical que en verdad pueden aspirar a cambiar el curso de los eventos tienen por delante una nica va: la de la reconstruccin de un nuevo bloque social capaz de dar vida a una oposicin de masas a las polticas introducidas por el Tratado de Maastricht y, por consiguiente, de cambiar radicalmente las directrices econmicas que hoy dominan en Europa.


(*) Este artculo es parte de un extenso texto, originalmente escrito en 2016 y actualizado recientemente.

Notas

1 Para una lista de las fuerzas que componen el Partido de la Izquierda Europea vase http://www.european-left.org/about-el/member-parties

2 Por el contrario, no forman parte las formaciones de la Iniciativa de los Partidos Comunistas y de los Trabajadores, fundada en 2013, que comprende, a excepcin del Partido Comunista de Grecia, su fuerza principal, 29 minsculas formaciones ortodoxas y estalinistas.

3 El manifiesto Trabajo y Justicia Social-La Alternativa Electoral, de Oskar Lafontaine, fue constituido en 2005; y la fundacin del Partido de Izquierda, guiado por Jean-Luc Mlenchon, anunciada en noviembre de 2008 (el congreso fundacional se celebr en febrero de 2009).

4 En las elecciones de junio de 2015, antes del inicio de la escalada de violencia y de atentados desencadenada por el presidente Recep Erdoğan, el resultado (13.1 por ciento) fue incluso ms notorio.

5 Un mapa de las fuerzas de la izquierda radical europea obra en la publicacin a cura de Birgit Daiber, Cornelia Hildebrandt, Anna Strienthorst, From revolution to coalition: radical left parties in Europe, Berlin: Rosa Luxemburg Foundation, 2012; y, ms recientemente, en el nmero especial, a cura de Babak Amini, de la revista Socialism and Democracy, volumen 29, nmero 3, 2015, titulado The radical left in Europe.

6 El nico otro ejemplo es el pequeo estado de Chipre, donde el Partido Progresista del Pueblo Trabajador form un gobierno de coalicin en 2009.

7 La mayora de los datos en circulacin sobre los resultados de las elecciones, incluidos los emitidos por la Unin Europea, se refieren a porcentajes del nmero de diputados elegidos, no del de votos emitidos. Una de las excepciones loables de esta prctica es Paolo Chiocchetti. Vase La izquierda radical en las elecciones del Parlamento Europeo 2014: una primera evaluacin (en la publicacin en lnea editada por Cornelia Hildebrandt, Situacin de la izquierda en Europa despus de las elecciones de la UE: nuevos desafos, Berln: Rosa Luxemburg Stiftung, 2014), y The radical Left Party family en Europa Occidental, 1989-2015, Londres: Routledge, 2016.

8 A estos deben agregarse otros dos eurodiputados del Partido Comunista de Grecia, no pertenecientes al grupo EUL/NGL.

9 Se observa que los elegidos al Parlamento Europeo del GUE/NGL provienen slo de la mitad de los 28 pases que componen la Unin Europea.

10 El famoso eslogan de Margaret Thatcher No hay alternativa contina materializndose, como un fantasma, incluso a la distancia de 30 aos.

11 A propsito, vase el documento colectivo Preliminary report, a cura del Truth Committee on Public Debt, la comisin establecida el 4 de abril de 2015 por iniciativa del ex presidente del Parlamento griego Zoe Konstantopoulou: http://cadtm.org/IMG/pdf/Report.pdf El nuevo gobierno de Syriza decidi eliminar este importante reporte del sitio oficial del Parlamento griego.

12 En Portugal, tras la Revolucin de los Claveles y la instauracin de la repblica, los socialistas nunca haban negociado con fuerzas polticas a su izquierda.

13 Junto a los autores que empujan desde hace tiempo en esta direccin entre las varias publicaciones disponibles, se recurre a Jacques Sapir, Faut-il sortir de lEuro?, Paris: Le Seuil, 2012; y Heiner Flassbeck y Costas Lapavitsas, Against the Troika: crisis and austerity in the Eurozone, London: Verso, 2015, hubo durante las ltimas semanas varias intervenciones en la misma direccin. En una entrevista concedida al famoso semanario alemn Der Spiegel, intitulada Krise in Griechenland: Lafontaine fordert Ende des Euro, publicada el 11de julio de 2015, Lafontaine se adelant declarando que el euro ha cado. En Italia, el prestigioso socilogo Luciano Gallino, recientemente desaparecido, public en La Repubblica, con fecha 22 de septiembre de 2015, el artculo Por qu Italia puede y debe salir del euro. Tambin en Portugal, e incluso antes de la crisis griega, el influyente Francisco Lou, durante 12 dirigente principal del Bloque de Izquierda, despus de haber publicado, junto con Joao Ferreira do Amaral, el volumen A Soluo Novo Escudo, Alfragide: Lua de Papel, 2014, expres posiciones siempre ms crticas respecto a la situacin presente, vase su artculo Sair ou no sair do euro, publicado el 27 de febrero de 2015 en el peridico Publico.

14 La primera reunin sobre el tema se celebr en Pars del 23 al 24 de enero de 2016, pero fue decepcionante tanto en trminos de participacin como en la calidad del debate.

15 Cuando se hizo con el poder, en enero de 2015, Syriza obtuvo casi 2 milones 250 mil, pero el nmero de sus inscritos rondaba slo 36 mil. Tras asumir la responsabilidad de gobierno, las decisiones democrticamente tomadas por el partido griego fueron repetidamente reformadas o ignoradas.

 

Fuente: http://revistamemoria.mx/?p=2540

(**) Marcello Musto (1976) es profesor asociado de Teora Poltica en la Universidad de York. Su coleccin editada Grundrisse de Karl Marx: Fundamentos de la Crtica de la economa poltica 150 aos despus se ha traducido a tres idiomas y ha recibido una gran atencin acadmica. Su monografa Ripensare Marx e i marxismi. Studi e saggi [Repensando Marx y Marxismos: Estudios y Ensayos] ha sido revisado positivamente en varios peridicos italianos. Es colaborador habitual de LUnit y miembro de los consejos editoriales de las revistas La Pense (Francia), Crtica Marxista (Italia), Socialismo y Democracia (EE. UU.), Herramienta (Argentina), Marxismo 21 (Corea del Sur), y Registro de Teora Crtica de la Sociedad (China). Tambin escribe ocasionalmente para el peridico indio The Statesman. (Fuente, extracto, https://en.wikipedia.org/wiki/Marcello_Musto)



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