Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

La (otra) poltica cultural

Giordan Rodrguez Milans
La Joven Cuba


Desde los barracones hasta las periferias urbanas donde habitaba el incipiente proletariado de La Habana y Matanzas, durante el ltimo cuarto del siglo XIX, se fue sedimentando La Rumba. La poliritmia de los africanos se impuso y evolucion hasta conformar las esencias identitarias de la nacin cubana. Espaa nos leg la danza, la dcima, la gnesis recitativa que dio origen a La Tonada. Luego ese legado se convirti en contradanza y danzn, punto cubano. Bailes del chachach y el casino durante el siglo posterior

Ni la herencia africana ni la espaola nos fueron impuestas por centros de poder forneo. En todo caso esa herencia, contribuy decisivamente a nuestra emancipacin de la metrpoli, como la cancin La Bayamesa de Cspedes, Fornaris y del Castillo. Fue el resultado esttico del sistema de valores sociales en un contexto marcado por la transculturacin.

En 1922 surge la radiodifusin cubana. La primera msica que transmite contena el alma de nuestros genuinos modos de hacer. Los conjuntos soneros, repentistas y trovadores, eran habituales en la programacin. El son, la tonada, la cancin romntica, la guaracha y el pregn, eran gneros protagnicos.

La radiodifusin cubana pasaba de artilugio artesanal a empresa capitalista mientras se desarrollaba el disco de vinilo y las poderosas industrias disqueras norteamericanas invadan el mundo. Pero la RCA Victor, CBS o Columbia, no lograron desplazar del espectro radiofnico cubano la msica de Ignacio Cervantes, Garca Caturla, Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Rita Montaner, el Tro Matamoros, Joseto Fernndez, Prez Prado, Enrique Jorrn, la Sonora Matancera, Benny Mor, el Septeto Nacional y La Aragn, por una razn simplsima: los pueblos de Cuba y Latinoamrica los seguan prefiriendo.

La interinfluencia entre nuestra msica y el jazz, por ejemplo, no pudo subsumir la creacin criolla sino, por el contrario, nuestra percusin marcara la mayor influencia fornea que el jazz haya tenido en su historia. Desde que Chano Pozo, Dizzy Gillespie y Charlie Parker interpretaran Manteca en Radio Cadena Azul, hasta la actualidad. Si en Estados Unidos haba un Elvis Presley; en Cuba y buena parte de Latinoamrica estaba Benny Mor.

Cundo y por qu la poltica cultural cubana se apart de lo nacional? Fue con la globalizacin e Internet o mucho antes, con una pretendida y absurda cerrazn a todo lo que nos remitiera antes del 59?

Desintegrados los Zafiros y confinado el feeling al Callejn de Hamlet. Fracasado el intento de imponer el mozambique como ritmo de la nueva Cuba. Entre 1968 y bien avanzada la dcada del 90, estuvieron dormidos en las fonotecas los discos del Benny, el Tro Matamoros, las cintas de Manuel Corona, Sindo Garay, Teofilito y Mara Teresa Vera. Los mulos de Papito Serguera y Armando Quesada apostaron por el inofensivo pop espaol al estilo de Los Brincos y los Frmula V, en programas como Nocturno de Radio Progreso, para competir contra el diversionismo ideolgico anglfono.

Desde entonces hasta la actualidad: Cuntas veces en horarios estelares de las emisoras territoriales o nacionales, fuera de programas genricos o hacia destinatarios especficos, se radi, televis o amplific en un espacio pblico, con sistematicidad e intencionalidad comunicativa, una rumba, una tonada, un son montuno, una guaracha, un danzn, un bolero interpretado por un tro, una habanera, una bunga, una pieza de rgano oriental?

Toda una generacin de cubanos del interior descubrimos que Mata Ciguaraya y Melao de Caa eran obras tan cubanas como La Guantanamera, slo cuando Oscar de Len vino al Festival de Varadero. Tampoco supimos que Polo Montaez exista hasta que triunf en Colombia. Mucho menos que siempre existi un Compay Segundo, un Mongo Rives, un Eliades Ochoa hasta que a Mara se le ocurri salir a las calles de Europa y Estados Unidos, sin pintarse los labios, y de la mano de Ry Cooder.

No fueron los think tank imperialistas los que nos hicieron creer que la msica de Silvio, Pablo, Santiago, Vicente Feli, Osvaldo Rodrguez (hasta que le dio por emigrar), Miriam Ramos y Amaury Prez, slo serva para actos polticos o fechas patrias, para duelos oficiales y das de la defensa. Mientras en los programas jvenes de las emisoras territoriales se sigui la vida y milagro de Rudy La Scala, Michael Jackson, Celine Dion o Los Bukis, se limitaba/censuraba a Pedro Luis Ferrer, Carlos Varela y luego Ray Fernndez. O se barajan las canciones del disco Extremistas Nobles de Buena F y Frank Delgado.

As se foment esa inapetencia por lo propio, lo cubano o caribeo. Y tal inapetencia se refleja, en la actualidad, en las preferencias creativas de la mayora de nuestros egresados de las academias musicales, o graduados de nuestras facultades de comunicacin audiovisual.

Sin soslayar su influencia, no es sano explicar nicamente con la globalizacin y las trasnacionales del entretenimiento, que en las vitrolas de los aos 50 un chileno llamado Lucho Gatica cantara nuestros boleros, y ahora en nuestras guaguas de Transtur o VaAzul, los turistas de Chile o cualquier otra parte, oigan el peor reguetn o trap, en vez de msica cubana autntica y de calidad. No por casualidad, los agoreros del odio entre cubanos, presionan desde Miami para eliminar el intercambio cultural entre las dos orillas. Tal es el poder humanizante de la msica cubana ms autntica y de mayor calidad. Ellos lo saben. Nosotros, a veces, lo olvidamos en trminos de promocin meditica.

Hay que mirarse por dentro, -como la letra de aquella cancin del grupo Moncada-, artistas, funcionarios y dirigentes de los medios de comunicacin, no slo en el mbito capitalino, sino en todo el pas. Se ha avanzado mucho en el vnculo entre el Instituto de la Msica y el ICRT -el mejor ejemplo es el Canal Clave de la TVC-, pero el camino para glorificar lo nuestro es largo y complejo. Este pasa por la mente y los corazones de muchos, acaso mal formados estticamente, con los que habr que lidiar, cautivar y seducir desde lo autntico, en un mundo cada vez ms a expensas del mercado cultural, con distancias comunicativas cada vez ms reducidas por la tecnologa.

No podemos reescribir nuestros errores en el campo de la cultura pero s evitar otros nuevos. Que nuestra poltica cultural, en lo que se refiere a la msica, sea una sola. Y que la banda sonora que algn da contar la historia de este pas, sea la misma que suena en la radio.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/07/03/la-otra-politica-cultural/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter