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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

Rechazo social al espectculo preelectoral

Luis Bilbao
Rebelin


Concluy el sbado 22 de junio la formacin de listas para las elecciones nacionales. Por repugnancia o indiferencia el rechazo en todo el espectro social prob que los partidos de las clases dominantes ya no existen como tales.

Junto a la degradacin y muerte de la Unin Cvica Radical, el Partido Justicialista y dems estructuras menores que durante el siglo XX sostuvieron la gobernabilidad del capital, han desaparecido valores bsicos, imprescindibles para contener de manera sostenida al conjunto social en cualquier sistema.

Es un proceso que viene de larga data. Slo que, como qued a la vista en los ltimos meses, ha llegado a lmites imposibles de transponer sin consecuencias de largo alcance. Reinan en la poltica argentina la indecencia, la ignorancia, la mezquindad, la ausencia de todo horizonte que no sea el beneficio individual. Es con arreglo a esto ltimo que se estructuran y funcionan los frentes y espacios que disputarn en las primarias abiertas, simultneas y obligatorias (Paso) del 11 de agosto, prlogo manipulador de los comicios a realizarse en octubre y noviembre.

No hubo periodista o comentarista que omitiera registrar el bochorno de cabriolas y tramoyas escenificadas por desesperados aspirantes a candidatos, con saltos de una lista a otra, armado y disolucin de alianzas y frmulas, alquiler de sellos partidarios a su vez comprados por mejor precio a ltima hora, todo ello sin la ms mnima participacin de quienes forman fila tras los nombres finalmente escogidos. Gestos de condena aparte, la prensa no extrajo conclusiones de esta exhibicin obscena y evit asociarla con la crisis del sistema al que representan sus protagonistas. Nios tapndose los ojos y convencidos de que as desaparece el cuco. Pero est all. Como en 2001, aunque con mayor potencia demoledora.

Paradojal y desafortunadamente, cuadros polticos y sindicales que dos dcadas atrs pudieron presentarse como alternativa a la debacle de las instituciones del capital, ahora estn en el mismo palco con los polticos burgueses. Organizaciones que en documentos y fiestas de guardar se proclaman revolucionarias, en los hechos optaron por ganar lugares en parlamentos y legislaturas e incurrieron en conductas anlogas para llenar sus listas. Otras formaciones escogieron subordinarse a espacios de diferentes alternativas patronales y acceder por esa va a cargos legislativos. Con alguna excepcin, fueron humillados por personajes vacos y altaneros que desde tronos de papel les negaron la ilusin de acceder siquiera a una nfima legislatura. No hubo respuesta de los agraviados. Parecen ajenos a todo principio, dignidad personal y sentido de la vergenza.

Alguno de ellos alcanzar el ansiado fetiche de un puesto pblico. No obstante, desde ahora mismo el conjunto de neoreformistas y ultraoportunistas se ven aplastados por el desmoronamiento de las instituciones burguesas y estn, como sus cofrades candidatos de otros espacios, en la lista del desprecio popular.

Ya el electoralismo y la lucha cuerpo a cuerpo por cargos en el Frente de Izquierda Unidad muestra signos de descomposicin: fue expulsado del llamado Partido Obrero su fundador y nica voz audible durante dcadas. Es slo el comienzo. La onda expansiva golpear, a trmino, al frente electoralista de organizaciones que ahora se regocijan por el debilitamiento de una de ellas.

Consecuencias inmediatas

En paralelo, el gobierno logr frenar la cada de la economa, lanz medidas paliativas para recuperar votantes perdidos, estabiliz el precio del dlar, puso un freno a la desbocada inflacin y as restaur a medias el frente amplio burgus (Fab) que lo sostiene.

Adicionalmente, el Ejecutivo presenta como panacea de crecimiento y desarrollo la firma de un tratado de libre comercio del Mercosur con la Unin Europea. Otra utopa del capital, de incierta y en todo caso muy lejana entrada en vigencia. En cualquier caso, puede obrar como efectivo anzuelo electoral y, sobre todo, ratifica el apoyo a Macri del gran capital financiero internacional, lo cual contribuye al alineamiento de franjas desconformes de la burguesa local.

Dicho de otro modo: otra vez la corrupcin de los partidos tradicionales y la ausencia de una lnea de accin revolucionaria en las izquierdas favoreci al gran capital, que continuar su plan de saneamiento cualquiera sea el vencedor en la carrera presidencial.

La militancia puede hacer como los periodistas: taparse los ojos e imaginar que el cuco desaparece. Puede reiterar la certeza que durante 2016 y 2017 llev a propagar la teora del helicptero (fuga de Fernando de la Ra en 2001). Puede confundir anlisis objetivo con simpata hacia el gobierno del Fab. Y aferrarse a la certeza de que ste ser vencido en las presidenciales. Los hechos, con todo, son difciles de desmentir: no hubo helicptero; en 2017 Cristina Fernndez (CF) sali en segundo lugar frente a un inexistente candidato oficialista a Senador; Mauricio Macri llega al final de su mandato; la ex presidente, representante del otro espacio burgus, temerosa de perder cedi la primera candidatura a Alberto Fernndez (AF), quien para intentar ganar terreno electoral revela su condicin de liberal. Por si fuese poco, el candidato del ahora llamado Frente de todos (?) acumula declaraciones contra lo actuado por su jefa cuando ocup la Casa Rosada y da garanta de pago al FMI, aunque con necesaria renegociacin de plazos: lo mismo que ya arregl el oficialismo con ese organismo.

Corrupcin y campaa

Imposible hoy hacer un pronstico electoral. El gobierno y sobre todo Macri sufrieron una marcada cada en la aceptacin de la sociedad. Las encuestas no son crebles, aunque un promedio del enjambre de nuevas y antiguas consultoras podra indicar que la cada en la estimacin del oficialismo ha comenzado a revertir: ahora el conjunto parasitario de medidores de opinin converge en la idea de un empate tcnico. El elenco del desde hace un mes llamado Juntos por el cambio (ex Cambiemos) guarda muchas cartas en la manga. Slo algunas sern mostradas antes de las Paso del 11 de agosto, cuando la campaa oficialista espera perder por un margen de 3 a 7 puntos porcentuales, distancia que, siempre segn ellos, sera recuperada antes del 27 de octubre.

Al otro lado del callejn, el Frente de todos (ntese que antes se llamaba Frente para la victoria), remeda al oficialismo y afirma que ganar en primera vuelta.

Mientras tanto, cada sector del sindicalismo est empeado en morder su parte de candidaturas en algunas de las tres frmulas explcitas del capital. Si acaso la CGT vuelve a decretar un paro general, ser como los anteriores un mero recurso electoral y vlvula de escape para la presin social.

Voto Protesta

Aunque est claramente volcado a la continuidad de Macri, el Fab duda respecto del resultado comicial. La argucia del empate tcnico de las encuestadoras refleja esa incertidumbre. Empujada por disidencias internas la burguesa alent a CF para tener todo bajo su manto electoral. Esto se combin con los coletazos del saneamiento econmico y poltico (el caso de los cuadernos de la corrupcin y la proliferacin de colaboradores arrepentidos sembr el terror en filas empresarias). El resultado es que el candidato principal del Fab no tiene la victoria asegurada.

Desde diferentes ngulos se reconoce la ruptura entre cpulas pseudo dirigentes y el conjunto social. Hay una fatiga moral perceptible en la ciudadana, que atraviesa lneas de clase y cala hondo en las juventudes. A la luz de la experiencia de 2001, gerentes y filsofos del capital comprenden que a mediano plazo la verdadera amenaza a sus planes proviene de ese rechazo que, sin opcin electoral, podra enfilarse hacia la abstencin, el voto en blanco y, en primer lugar, lo que en 2001 se impuso como Voto Protesta.

Hay diferentes fuentes para el descontento. Por supuesto prima la penuria econmica, la inseguridad, la ausencia de perspectivas acentuada por falta absoluta de propuestas comprensibles y crebles de los candidatos principales. Una franja todava imposible de medir ya ha comprendido que el saneamiento capitalista propuesto por Macri y los suyos (ahora acompaados por sectores del peronismo) implica, incluso en la negada hiptesis de que pudiera realizarse hasta sus ltimas instancias, un costo inmenso para la clase obrera y las clases medias bajas.

En otro orden, la corrupcin asquea a las mayoras. Quienes pretenden destronar a Macri se empean en negar lo obvio respecto de CF y su elenco, consideran a los encarcelados por corrupcin como presos polticos y han difundido la idea de que la conducta delictiva del gobierno anterior no influye en el voto popular. Las evidencias de robos por cifras siderales son abrumadoras y, hasta que lo golpe a l mismo, el Fab se encarg de mostrarlas ad nauseam.

Los acusados se defienden con argumentos de manipulacin judicial y contradenuncias de que en el actual gobierno, a comenzar por Macri, hay notorios corruptos. Esto no redunda en mayor credibilidad para el llamado kirchnerismo, hoy por completo desdibujado y bajo fuego de sus propios aliados en el Frente de todos. Pero consigue hundir en el mismo fangal al oficialismo.

El pattico desempeo presidencial en materia de comunicacin con la sociedad, sumado al alud de pruebas contra CF y funcionarios del gobierno anterior, ms el desencanto de buena parte de los adherentes juveniles ante el llamado de CF a votar por AF, son otros tantos ingredientes de un clima anlogo (para nada idntico) al que vivi Argentina en los meses previos a los estertores de la Alianza, 18 aos atrs.

El neoreformismo-infantoizquierdista apuesta a que ese formidable descontento desage en sus listas y le permita superar el 3% de los votos. Es dudoso, aunque no imposible. En ningn caso, sin embargo, se producir un cambio cualitativo en la conducta electoral de la clase obrera y en las relaciones sociales de fuerza. Con expulsiones, insultos y condenas -que su prensa trata de ocultar, en la mejor tradicin stalinista- tambin hay desazn y rechazo en la franja ms consciente de sus adherentes y votantes. En cualquier hiptesis, es seguro que la abstencin habitual del 20/30% aumentar significativamente. Habr sin duda un porcentaje elevado de votos en Blanco y anulados. A diferencia de 2001 hoy resulta ms arduo articular fuerzas militantes a escala nacional para promover el Voto Protesta. La evolucin de los hechos, sobre todo despus del 11 de agosto, puede cambiar el panorama.

En cualquier caso, las tres frmulas puestas en juego por la burguesa (Macri, Fernndez y Roberto Lavagna, tan diferenciados por su condicin de clase y sus programas como tres gotas de agua) obtendrn ms del 90% de los votos vlidos. La moderna poltica ha impuesto una manipuladora forma de medir la votacin, al calcular porcentajes excluyendo abstencin, votos blancos y anulados. La totalidad de quienes hablan de inclusin social participan de este fraude. Lo contrario mostrara la proporcin de la poblacin que los vota. Aun as, la relacin de fuerzas entre el capital y la clase trabajadora, las juventudes y las clases medias bajas, es en extremo negativa para estos ltimos. Eso no cambiar en los prximos comicios sea quien sea el ganador, dada la inexistencia de una clase obrera consciente y organizada y la irreversible escualidez del neoreformismo-infantoizquierdista.

Hay millones ansiosos y dispuestos a frenar la decadencia, proyectar una estrategia de cambio raigal y enfrentar la ofensiva reaccionaria encabezada por Estados Unidos y la Unin Europea en toda Amrica Latina. Frente a esa masa de mujeres y hombres se plantea la perspectiva de una enrgica campaa nacional por abstencin, voto en Blanco o Voto Protesta masivos. nica posibilidad objetiva de dar un paso adelante y prepararse para el inexorable colapso social y poltico, visible en un horizonte no tan lejano como suponen quienes ostentan, felices, una candidatura expectante.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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