Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

Hong Kong no es todava China, pero ese temido momento est cada vez ms cerca

Louisa Lim
The Guardian


Hong Kong se ha convertido en un lugar cuyo presente est por resolver y cuyo futuro resulta inimaginable. Tras la inesperada violencia de la semana pasada, nadie puede prever cmo evolucionarn los acontecimientos de esta tarde [domingo, 16 de junio], de maana, de esta semana. La nica certeza es que el modo de vida de Hong Kong est amenazado de inmediato y que su gente est saliendo a defenderlo en multitud.

Pero la maldicin de vivir en el eterno presente inmediato estriba en que las apuestas por esta lucha final no podran ser ms altas, sobre todo desde que los jvenes de Hong Kong temen que, de ser derrotados en esta batalla, no quedar nada ms que perder. El fracaso a la hora de conseguir logros concretos por parte del movimiento de los Paraguas hace cinco aos, cuando la gente de Hong Kong ocup importantes vas de trfico durante 70 das buscando una mayor participacin democrtica, ha elevado las apuestas todava ms en esta ocasin.

Hong Kong no es China! Todava no! Estas pocas palabras apresuradamente garabateadas en un pedazo de papel y pegadas al puntal de cemento de una pasarela peatonal resumen la crisis poltica que enturbia Hong Kong. El territorio se ha sumido en la inestabilidad desde que la polica dispar balas de goma y 150 cartuchos de gas lacrimgeno para dispersar una inmensa concentracin el 12 de junio, slo unos das despus de que un milln de personas salieran pacficamente a las calles para protestar contra la legislacin sobre extradicin.

Todava no es una referencia a los trminos de la declaracin conjunta que rige el retorno de Hong Kong a la gobernacin china en 1997, que prometi que la forma de vida del territorio seguira inalterable durante 50 aos, hasta 2047. Cuando se firm, en 1984, el ao 2047 pareca extremadamente lejano, pero la ley sobre extradicin propuesta nos acerca mucho, mucho ms a 2047.

Al permitir la entrega de cualquiera que se halle en suelo de Hong Kong para ser sometido a juicio en China, eliminara en efecto el cortafuego entre el sistema de derecho comn de Hong Kong y el sistema legal dominado por el Partido en el continente. Aunque el gobierno ha suspendido ahora el proyecto de ley, el proceso ha desatado una tormenta de miedo e indignacin.

Desde el movimiento de los Paraguas, la gente de Hong Kong ha sido ya testigo de cambios irrevocables en su forma de vida: los tribunales han inhabilitado a legisladores elegidos por voto popular por prestar juramento demasiado despacio o con la entonacin equivocada, hay polticos a los que se les ha prohibido presentarse a las elecciones, se ha prohibido un partido poltico, hay activistas que han acabado en la crcel por delitos contra el orden pblico, y ahora la polica ha recurrido a la violencia contra su propio pueblo.

La impropia premura a la hora de aprobar esta impopular ley sobre extradicin ha debilitado a todas y cada una de las instituciones del territorio. La asamblea legislativa ha cado en indecorosas trifulcas, con peleas a puetazos entre duelos de comits. El funcionariado y la judicatura ya no se consideran algo neutral. El cuerpo de polica, considerado antao como el mejor de Asia, es objeto de odio popular, y su relacin con la ciudadana ha quedado daada de modo irreparable.

La jefa ejecutiva, Carrie Lam, es tan impopular que los manifestantes portaban imgenes de su cara con la palabra mentira estampada encima, y aparecieron seis mil madres para acusarla de ser incapaz para desempear el cargo. Aunque el proyecto de ley haya quedado en suspenso, el proceso ha devaluado ya de modo permanente las instituciones por las que el pueblo de Hong Kong siente tanta estima.

El estatus de Hong Kong como ciudad de protestas tambin se encuentra amenazado. La posibilidad de manifestarse se ha convertido en una importante expresin de identidad local que distingue a Hong Kong de China y, con los aos, la gente de Hong Kong ha desfilado de modo entusiasta con talento en sus actuaciones, crecientes acciones comerciales, mtines para cantar villancicos y protestas artsticas contra la censura con pancartas en blanco. Pero la consideracin de las protestas el mircoles [12 de junio] como disturbios, combinada con decisiones judiciales que juzgan a algunos activistas culpables de las acusaciones de alterar el orden pblico, suponen un golpe al corazn mismo de la posibilidad de escenificar la protesta.

Hoy en da, cualquier llamamiento a actuar pblicamente, hasta el acto de dirigir unas palabras a una manifestacin exige una gran dosis de cautela. Los jvenes activistas comprometidos con las recientes protestas han cambiado de tctica para formar colectivos sin lderes, annimos, escondiendo su identidad con mscaras y recurriendo a aplicaciones de mensajera para organizarse. El gobierno ha empezado a actuar contra ellos, deteniendo a un administrador de un grupo de Telegram por sospechas de conspiracin para alterar el orden pblico. Muchos activistas ya no ven con buenos ojos que les tomen fotos o que les entrevisten medios extranjeros. En el transcurso de una semana se estn volviendo tan precavidos como los disidentes chinos del continente. Al dejar fuera a los jvenes del proceso poltico, puede que el gobierno haya creado una resistencia clandestina que considere que la resistencia radical puede tener resultados.

Pero entre los valores centrales que atesora la gente de Hong Kong se cuentan valores universales, la libertad de prensa, la independencia judicial y los derechos civiles. Estos se consideran en Beijing dentro de los siete innombrables, lo que pone a Hong Kongers en primera lnea del choque entre valores universales occidentales y la necesidad de total control por parte del Partido Comunista

Enfrentado a estas amenazas existenciales, la posicin sin opciones de Hong Kong ha supuesto estos aos recientes un encogimiento defensivo. No disponemos de una gran estrategia, me dijo Ray Yep, especialista en ciencias polticas de la City University antes de que estallara esta sucesin de protestas. En cualquier situacin, defiendes simplemente al mximo lo que puedes. As es como se defienden los valores de Hong Kong. Defendemos lo que tenemos. Es defensivo, pero puede ser tambin ofensivo. Cuando una de cada siete personas sale a protestar contra la legislacin sobre extradicin, la defensa se convierte en ataque, sobre todo a los ojos de Beijing.

Los mensajes de protesta en trozos de papel que ondean en los pasos peatonales elevados subrayan la confusin, la conmocin y la indignacin que se registran en todo el territorio tras la violencia de la semana pasada. No disparis ms a los estudiantes. Es delito protestar?, Es un crimen hablar?

Pero, de igual modo, persiste una ptrea determinacin que apuntala la consciencia de que, aunque se haya ganado la batalla en esta ley de extradicin, habr luego otra lucha, y vendr luego la siguiente. Porque Hong Kong no es todava China. Todava no, aunque se 2047 acerque cada vez ms a un ritmo que se acelera. Un mensaje rezaba sencillamente as: Seguid hasta el final.

Louisa Lim es profesora en el Centre for Advancing Journalism de la Universidad de Melbourne, fue corresponsal de la NPR y la BBC en Beiying, y es autora de The Peoples Republic of Amnesia; Tiananmen Revisited.

Fuente: The Guardian, 16 de junio de 2019

Traduccin: Lucas Antnpara Sin Permiso: http://www.sinpermiso.info/textos/hong-kong-no-es-todavia-china-pero-ese-temido-momento-esta-cada-vez-mas-cerca



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter