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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

Guerra de clases en la Ivy League

Owen Davis
The Baffler/Ctxt

La millonaria industria de asesores para el acceso a las grandes universidades de Estados Unidos o cmo formar parte del 1% ms pudiente


Pongamos que te va bien, que ests felizmente casado, que tienes un buen hijo y un sueldo estable de clase media-alta. La pregunta es: qu haras para conseguir que tu hijo pudiera formar parte del 1% ms pudiente? O lo que es lo mismo: cunto pagaras por la posibilidad de acceder a las universidades de la Ivy League (las 8 universidades ms prestigiosas de Estados Unidos: Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pennsylvania, Princeton y Yale)?

Ya has pagado las clases de chelo, los cursos preparatorios, el campamento de tenis y un viaje de voluntario a Guatemala. Pero ah afuera hay otro milln de idiotas privilegiados que presumen de notas acadmicas por encima de la media y que tambin estn llamando a las puertas de la misma docena ms o menos de universidades superelitistas.

Entonces contratas a un asesor de acceso. Ellos lo hacen todo: te aconsejan en los trabajos de redaccin acadmica, planifican tus actividades extracurriculares, elaboran una estrategia de seleccin universitaria y hasta proporcionan una somera terapia emocional. Autnticos iniciados en los misterios del acceso a la universidad (la mayora de ellos son antiguos funcionarios de admisiones) te prometen, sin garantizar que tu hijo entrar en una de las hipercompetitivas universidades de lite, que al menos conseguirn aumentar las probabilidades.

El precio? Si eres el padre de un nio de Manhattan, 40.000 dlares por el paquete completo no es algo inaudito. Aunque pudiera sonar ridculo, puede que no sea un mal precio si estudiar en una universidad de lite realmente te facilita el ingreso en el cada vez ms prspero 1% ms rico.

Antes era un producto que se venda nicamente a los ms obscenamente ricos, pero los asesores universitarios han expandido su mercado para incluir a los ricos a secas, as como a la clase media con aspiraciones. En la ltima dcada, sus nmeros se han prcticamente cuadriplicado y han convertido el asesoramiento para acceder a la universidad en una industria valorada en aproximadamente mil millones de dlares en 2018. Igual que los anteriormente exclusivos servicios de tutora para los exmenes de acceso a la universidad (SAT), con el tiempo se han vuelto algo de rigor y los asesores de admisiones se han convertido en una parte integrante de la adolescencia: un gasto rutinario ms para las familias que luchan por impulsar el ascenso de sus hijos, siempre y cuando puedan permitrselo.

Para los aspirantes habituales a las universidades ms competitivas, las tarifas varan entre 85 y 350 dlares la hora. Los campos de entrenamiento de fin de semana para los candidatos a la Ivy League pueden alcanzar los 10.000 dlares por barba. Por los asesores ms codiciados, cuyos conocimientos de orculo son tema de conversacin en los crculos de Tribeca y en las listas de correo de los barrios de Palo Alto, un paquete multianual puede llegar a los seis dgitos. Para clientes internacionales, las tarifas estn por las nubes. Por poner un ejemplo representativo, el grupo asesor Ivy Coach demand a una familia vietnamita por una factura en litigio por valor de 1,5 millones de dlares. Ya avisan en una contundente muestra de chulera elitista que figura en su pgina web: No pedimos perdn por nuestras tarifas.

Detrs del rpido crecimiento del asesoramiento universitario que le ha hecho llegar a ser una industria multimillonaria se encuentran diversas tendencias preocupantes: tasas de aceptacin en cada libre, dcadas de inters creciente entre los estudiantes internacionales y matrculas desorbitadas. Y lo que impulsa esta evolucin, a su vez, es el poderoso incentivo que se obtiene al lograr la etiqueta Ivy League: recompensas econmicas cada vez mayores tras obtener el diploma de una universidad de lite.

UNO DE CADA CINCO GRADUADOS DE LAS UNIVERSIDADES IVY-PLUS TERMINAN FORMANDO PARTE DEL 1% MS RICO

Vista desde esta perspectiva, la locamente sobrecapitalizada bsqueda de sacar ventaja en la mel de las admisiones no es ms que una consecuencia natural de la eleccin racional influenciada por el mercado. A la hora de encaminar a los nios hacia el nivel ms alto en la escala de ingresos o hacer que se mantengan en l, no existen universidades que proporcionen mejores resultados que las denominadas Ivy-Plus (las ocho universidades de la Ivy League ms las universidades de Chicago, Stanford, MIT y Duke). Uno de cada cinco graduados de las universidades Ivy-Plus terminan formando parte del 1% ms rico. En el caso de las universidades menos elitistas, pero que siguen siendo bastante competitivas (por ejemplo Williams o Johns Hopkins), las probabilidades son de menos de la mitad. Y aunque solo sea en ese aspecto, la fantasa liberal de ascenso meritocrtico demuestra su validez en el cerrado mundo de las Ivy Plus: cuanto menos rico se es a la hora de ingresar en una de ellas, mayor ser el incremento en cuanto a ganancias que uno podr conseguir a lo largo de su vida. Adems, nunca hubo una poca mejor para pertenecer al 1%.

Algunos acadmicos ponen en duda las recompensas exactas que se asocian con la educacin elitista, porque podra ser que, simplemente, las mejores universidades sean buenas a la hora de seleccionar a los que ya estn destinados a lo ms alto de la pirmide, basndose en la riqueza, el talento o en otros determinantes culturales del xito personal. Sin embargo, en cierto sentido, el origen real de esas cualidades en un potencial estudiante Ivy cuenta muchsimo menos que la impresin generalizada que existe de que las Ivy Plus son el mejor lugar donde enviarlos y donde pueden sacar lo mejor de ellos para que accedan a la rueda del xito adulto. Para confirmar el poder de esa imagen, solo hace falta hablar con cualquiera de los miles y miles de padres que desembolsan honorarios de cinco cifras para dar ventaja a sus hijos en la carrera por acceder a las universidades elitistas. La ansiedad de las admisiones es la ansiedad de clase.

Para los ricos de cuna, una plaza en la Ivy League significa conservar el estatus: Hay gente que quiere asegurarse de que sus hijos no bajan de clase, bsicamente, me explica Kara, una consultora que pidi que utilizramos un pseudnimo para no ofender a su clientela, que incluye a miembros de la realeza de Oriente Prximo y a vstagos de fortunas de empresas multinacionales, adems de profesores y peluqueros. Quieren lo que quiere todo el mundo, que sus hijos puedan vivir al menos tan bien como ellos.

Por supuesto, la situacin es diferente para los padres cuya procedencia es ms humilde. A lo largo de sus vidas, es posible que hayan visto cmo los graduados de la Ivy League ascendan rpidamente gracias a la estela que dejan las redes de exalumnos. En su caso, lo que piensan es: Quiero comprarles a mis hijos el acceso a este sistema en el que tanto me cost ingresar, comenta Kara. Si puedo, quiero ayudarles a avanzar ms rpido en la partida de Monopoly.

Y quin puede culparles?

Guas para perplejos

Christopher Rim (Yale, 2017) sabe cmo manejarse en el tablero de Monopoly. En su asesora de admisiones, Command Education, los consultores son recientes graduados de las Ivy. Por asesorar a un selecto grupo de adolescentes sobre cmo conseguir entrar en las universidades de lite, Rim cobra 1.500 dlares por hora. Tiene 23 aos.

Como es normal entre los consultores de admisiones, Rim pasa una gran parte de su tiempo gestionando expectativas, afinando listas de universidades deseadas, revisando trabajos acadmicos y aplacando nervios. Pero la juventud de los consultores del equipo de Command le distingue del resto. Tienen un estilo dinmico de hermano mayor, adems de valiosos contactos en los campus.

RIM TRABAJA CON NIOS QUE TRAZAN SUS ESTRATEGIAS DE ACCESO DESDE QUE TIENEN ENTRE 12 Y 13 AOS

Tambin ofrecen algo extra: crear marca. Los consultores afirman que las universidades no quieren estudiantes con una formacin variada, sino clases con una composicin variada. El objetivo no es conformar una muestra inspida de estudiantes sobresalientes, sino confeccionar una base estimulante de Malala Yousafzais y Doogie Howsers. Las admisiones no son una especie de seleccin meritocrtica, sino de ingeniera social, segn las palabras de Kara. Ms que aplicar el mtodo Rushmore para elegir actividades extraescolares, los seleccionadores quieren estudiantes con un talento singular, segn me dijo un asesor, estudiantes que tengan gancho.

Rim, que trabaja con nios que trazan sus estrategias de acceso casi desde que tienen entre 12 y 13 aos, se dedica a afilar ese gancho. Un cliente de un instituto de Seattle tuvo la idea de juntar calzado deportivo para los nios pobres que no tenan bambas para correr. El trabajo de Rim: Le ayud a redactar los emails y trabaj con l para decidir a qu ejecutivos contactar: Nike, Adidas, Asics. A los pocos das, una de las supermarcas le envi cuatrocientos pares.

Igual que otros consultores con conciencia social, Rim tambin acepta casos por motivos altruistas. En uno de ellos, un estudiante anteriormente sin techo quera enviar paquetes de aseo personal a los albergues para personas sin hogar: Le ayudamos a ponerse en contacto con una gran empresa que financiaba de todo y le enviaron cincuenta mil paquetes de aseo personal. Le ayudamos a crearlo, le ayudamos a conseguir cobertura meditica y le ayudamos a llevarlo al siguiente nivel.

Ese mtodo, segn Rim, justifica el precio: Ayudamos a los estudiantes a elaborar su pgina web, a elaborar su logotipo, su SEO, a elaborar todo su catlogo desde una perspectiva consultiva. El resultado: Rim se atribuye un 96% del xito en conseguir que sus estudiantes (aunque es cierto que son un grupo bastante selecto) entren en al menos una de sus tres universidades preferidas.

Lo que Rim y los otros consultores de primera clase proporcionan es bsicamente relaciones pblicas. Brian Taylor, director gerente de Ivy Coach, destaca la importancia de la marca: Cuando nuestros estudiantes entran, es porque los hemos publicitado de cierta manera, confiesa Taylor. En el mejor de los casos, los funcionarios de admisiones pensaran en los solicitantes con dos o tres palabras, las que sean que hayamos imaginado.

Dentro de la industria, Ivy Coach tiene la reputacin de no tener complejos a la hora de saltarse los lmites, tanto en precio como en mtodos. Una publicacin del blog de IvyCoach.com garantiza a los posibles clientes que, cuando sus asesores revisan minuciosamente los trabajos acadmicos de los estudiantes, no dejan ni rastro de su paso:

Una de las razones de que en Ivy Coach seamos capaces ao tras ao de ayudar a nuestros estudiantes a entrar en sus universidades soadas es que un funcionario de admisiones nunca sabr que nosotros (o cualquier otro que no sea el estudiante) hemos tenido algo que ver en sus trabajos acadmicos. Esa es una parte muy importante de nuestro ingrediente secreto, un ingrediente que adems resulta que est delicioso.

Como es lgico, en la base misma de estos descarados llamamientos por conseguir que adolescentes comparativamente privilegiados parezcan pensadores originales y emprendedores agentes del cambio social reside una inquietante paradoja: subcontratar tus trabajos acadmicos de estudiante de la Ivy League es probable que conlleve medidas disciplinarias si te descubren.

En ese sentido, era inevitable que el escndalo sacudiera al sector como sucedi con la Operacin Varsity Blues, que lleg a odos del pblico en marzo entre titulares de que la ta Becky, de la serie de televisin Full House, y el creador epnimo de la marca de ropa de bajo coste de Target, Mossimo, haban estado involucrados en una organizacin criminal que falsificaba trayectorias deportivas, manipulaba exmenes de acceso, creaba falsas sociedades sin nimo de lucro y sobornaba con cifras de seis ceros a los funcionarios universitarios. Obviamente, se deduce que algunos famosos como Felicity Huffman y Lori Loughlin se tragaron el argumentario de ventas del cerebro de la operacin, que afirmaba que entre la abarrotada puerta principal de la admisin normal y corriente y la puerta trasera casi inaccesible de donaciones multimillonarias y apretones de manos con la junta de administracin, exista una puerta lateral para entrar en las universidades, que podra abrirse ms fcilmente si se colocaba algo de pasta en el lugar correcto y se tena una cierta osada con el Photoshop.

Cabe destacar que la mayora de los consultores de admisiones son legtimos, aunque sigue existiendo una prominente oferta de actividades complementarias en las carteras de clientes del segmento ms adinerado del mercado. La carrera por las admisiones ha hecho que los consultores ms destacados pasen de ser expertos a sueldo a ser una especie de hipnotizadores privados para los jvenes adinerados. El antiguo trabajo acadmico/viaje misionero a Guatemala ha pasado de moda. Ahora, los padres ultrarricos intercambian historias sobre crear organizaciones caritativas solo para que sus hijos puedan incluir trabajos sin nimo de lucro en sus currculos; segn las habladuras, una familia compr un orfanato en Botsuana como materia prima de un trabajo acadmico universitario. Si esto es lo que hace falta hoy en da para sobresalir en el superpoblado mercado de las admisiones de lujo, por qu no contratar a alguien?

Mark Sklarow llama a este nuevo tipo de consultora servicios de conserjera. Sklarow dirige la Asociacin Independiente de Consultores Educativos, un grupo que se dedica a la abrumadora tarea de conseguir que se mantengan unos ciertos estndares en la profesin. En los viejos tiempos, afirma, los consultores podan animar a un estudiante a que hiciera llamadas para conseguir unas prcticas: Hoy en da, con este nuevo tipo de servicios de conserjera, la gente lo que hace es decir: te consigo yo las prcticas.

Claramente, estos entrenadores personales profesionales hacen que sea ms difcil para los que carecen de medios abrirse paso en el proceso de acceso a las universidades de lite. Mientras tanto, a los nios de pap este proceso les sirve para comenzar temprano con una de las grandes tradiciones de los ricos: el trabajo caritativo ostentoso y autoglorificador.

Aunque muchas personas dentro de la industria de la consultora no estn de acuerdo con el mtodo de conserjera, en este caso tambin existe una inquietante paradoja: cualquier intento por arrojar luz sobre lo absurda y excesiva que resulta la pelea por las admisiones solo consigue generar ms de lo mismo. Como me coment Kara cuando estaba esbozando el enfoque que le iba a dar a este artculo: Los artculos como este forman parte del remolino de ruido blanco. Sin duda, el alboroto que se produjo tras el escndalo de la operacin Varsity Blues hizo que algunos padres millonarios en lugar de abandonar su sueo de ver a sus hijos en universidades excepcionales comenzaran a considerar la opcin de la puerta lateral.

Hace tiempo que, en el caso de las admisiones en las universidades de lite, arrojar luz funciona ms como un fertilizante que como un desinfectante. A comienzos de la dcada de los 2000, el reportero del Wall Street Journal Daniel Golden public una serie de artculos sobre la corrupcin que exista en el proceso de acceso, desde polticos que movan sus hilos hasta multimillonarios como Charles Kushner que entregaban sobornos para que sus hijos atravesaran las legendarias puertas de la Ivy League. Entonces es cuando comenz a recibir llamadas: Algunos de los suscriptores ms adinerados del Journal consideraron que mis artculos no eran tanto de investigacin sino un manual de instrucciones, aclar Golden, que coment cmo un magnate tecnolgico le contact para que le ayudara a conseguir que su mediocre hija entrara en una de las universidades de la Ivy League.

Esto genera un dilema. Como explicaba Kara: T y tus elaboradas historias me dan trabajo, pero sinceramente preferira que la gente estuviera menos estresada. Y, entonces, por qu la gente est tan estresada?

Los seleccionadores

Lgicamente, no es nada nuevo considerar a la educacin superior de lite como uno de los principales baluartes de la extendida estructura de clases estadounidense. En 1964, el socilogo E. Digby Baltzell describi las universidades como las instituciones ms importantes para seleccionar y producir lites dentro del sistema de castas estadounidense. En un artculo de portada que caus mucho revuelo en The Atlantic el ao pasado, Matthew Stewart seal a las universidades como las culpables del auge de una nueva aristocracia estadounidense, mientras buscaba una atalaya de privilegio acadmico para su hija. En cierto momento durante sus viajes, Stewart visit a un consultor de admisiones que le recomend un paquete de asesora de 12.000 dlares, ms 11.000 dlares por un tour cultural de Francia para su hija.

De todos modos, cuando hablamos de acceder a la universidad, las reflexiones sobre la clase dejan rpidamente paso a temas ms febriles relacionados con las pautas heredadas de la guerra cultural, como por ejemplo la discriminacin positiva y las evaluaciones estandarizadas. No cabe duda de que estos temas son importantes, pero tambin tienden a desviar la atencin sobre una verdad mucho ms profunda: las universidades de lite estn estructuradas, de los pies a la cabeza, para perpetuar el privilegio.

EN 1952, HARVARD ACEPT AL 63% DE SUS SOLICITANTES; HOY EN DA ESA CIFRA NO LLEGA AL 5%

Al fin y al cabo, el modus operandi del proceso de admisin es la seleccin: cuanto ms selectiva es una universidad, ms alta estar en la clasificacin. Y cuanto ms alta est en la clasificacin, ms estudiantes habr que quieran entrar en ella. Todo esto alimenta las donaciones de los exalumnos. La asistencia media a las universidades ha subido ms de un 20% desde comienzos de la dcada de 2000, pero las inscripciones en las 10 primeras universidades de la clasificacin ha crecido solo la mitad de eso. En esas universidades, la tasa media de acceso pas de ser de un 20% en 2002 a un 7,7% en 2017. En 1952, Harvard acept al 63% de sus solicitantes; hoy en da esa cifra no llega al 5%.

A pesar de unas tendencias que se restringen de forma inexorable, muchas familias blancas todava siguen culpando a la discriminacin positiva. La proporcin de estudiantes blancos en las mejores escuelas ha bajado de forma continuada, y est siendo sustituida cada vez ms por la poblacin asitica. En ese sentido, los nios blancos con valores liberales se encuentran atrapados en una especie de ambivalencia desconcertante: Yo siempre les digo a los chicos: sabes cuando quieres ir a un sitio que tenga diversidad?, explica Kara, pues las universidades lo consiguen no admitiendo a todos los chicos que son iguales que t.

A decir verdad, las cifras sobre diversidad se han quedado atrs en comparacin con las estadsticas demogrficas. Los estudiantes negros constituan un 15% de los chicos en edad universitaria, aunque solo un 6% de los inscritos en el primer ao de universidad en las cien universidades que analiz el New York Times en 2017 eran negros (una brecha que se ha agudizado desde 1980). En las universidades a la cabeza de la clasificacin, la proporcin de afroamericanos apenas ha cambiado desde 2002. Y los estudiantes latinos tambin han cedido terreno con respecto a las estadsticas demogrficas.

Si los datos muestran algn tipo de preferencia sistemtica, es por la riqueza. En las universidades de la Ivy-Plus, hay ms estudiantes del 1% que de la mitad menos favorecida. El porcentaje de estudiantes del 1% ha crecido desde comienzos de la dcada de 2000, mientras que la proporcin de estudiantes pobres est en retroceso. En las universidades de Brown, Penn y Princeton, solo los estudiantes del 0,1% superior superan en nmero a los del quintil inferior.

Estos datos contradicen la creencia de que los procesos de admisin favorecen a los ms necesitados, o que la poltica de admisiones ciegas de las instituciones de lite altera realmente su composicin socioeconmica. Joie Jager-Hyman, un consultor y antiguo funcionario de admisiones de la universidad de Dartmouth, me explic que los dos grupos que lo tienen ms fcil para entrar son los chicos pobres con buenas notas y los que tienen apellidos que decoran edificios: Donde creo que resulta problemtico y donde muchos chicos buenos se quedan atrapados es en la zona del medio.

EL PORCENTAJE DE ESTUDIANTES DEL 1% HA CRECIDO DESDE COMIENZOS DE LA DCADA DE 2000, MIENTRAS QUE LA PROPORCIN DE ESTUDIANTES POBRES EST EN RETROCESO

Esa imagen de vaco en la zona del medio refleja la historia de la desigualdad estadounidense, aunque no ser porque los pobres estn ganando terreno. El porcentaje de nios de renta baja en las universidades de lite est en retroceso. Y el porcentaje de estudiantes en universidades de primera lnea que depende de las becas Pell Grants, que son ayudas subsidiadas por el gobierno para los estudiantes de bajos ingresos, es mucho menor que en el resto de universidades. Quiz el adolescente con bajos ingresos que tenga notas superiores a la media en los exmenes siga teniendo una ventaja, pero es ms bien la excepcin y no la norma.

El residuo superior

El ao pasado, el activista antidiscriminacin positiva Edward Blum lider una demanda contra Harvard, en la que aleg que la oficina de admisiones estaba discriminando a los estudiantes asiticos porque las preferencias raciales existentes iban en detrimento de la poblacin asitica estadounidense. Aun as, de forma reveladora, los hechos del caso apenas si estaban relacionados con la discriminacin positiva. Al contrario, las pruebas ilustraban en gran medida cmo Harvard ayudaba a una clase diferente de chicos, principalmente ricos y principalmente blancos: el grupo de los llamados admitidos por herencia. En Harvard, este grupo tiene cinco veces ms posibilidades de entrar que los que carecen de vnculos familiares; ms del 20% de los estudiantes blancos de Harvard entran de esta manera.

LOS DOS OBJETIVOS PRINCIPALES DEL SISTEMA SON RECAUDAR DINERO Y COMPLACER A LOS EXALUMNOS

Una de las principales razones de que los padres desembolsen cuarenta mil dlares para ayudar en el proceso de acceso es que muchos de los puestos principales nunca estn en juego. El sistema que los consultores cobran por navegar se dise originalmente para conservar la pureza tnica y de clase, y luego se ha arrastrado, prcticamente sin modificaciones, hasta esta poca que se califica de meritocrtica. Los dos objetivos principales del sistema son: recaudar dinero y complacer a los exalumnos.

En la oficina de admisiones, cada aspirante tiene su propio archivo. Si pap es un exalumno, o mam una senadora, o el abuelo tiene la costumbre de entregar cheques de gran tamao a la universidad, se marca el archivo con una seal. Algunos estudiantes sealados entran directos. En otras ocasiones, la seal termina siendo el elemento de desempate entre dos o ms aspirantes parecidos. Y por cada plaza que se aparta por cuestiones de dinero y contactos, sube el valor de los consultores.

Pero no siempre fue as. A comienzos del siglo pasado, las universidades de lite admitan a sus estudiantes basndose en un criterio de algn modo verdaderamente meritocrtico al realizar exmenes de acceso en latn, geografa y cosas por el estilo. Pero en la dcada de 1920, el sistema haba dejado entrar a demasiados judos para su gusto. El grupo dominante blanco, anglosajn y protestante reaccion estableciendo las polticas de acceso que reconocemos hoy en da, desde la herencia, hasta la consideracin del carcter, pasando por el atletismo en los clubes de campo.

Como est demostrando el juicio contra Harvard, estas tcticas siguen favoreciendo a los blancos y a los ricos hasta el da de hoy. Un investigador descubri que en 30 universidades de lite, tener familiares que fueran exalumnos triplicaba las opciones de ser admitido; para los hijos de exalumnos, las posibilidades eran ocho veces mayores. A menudo los administradores justifican sus preferencias en vista de las contribuciones que aportan los exalumnos; Harvard defendi durante el juicio su poltica de herencia con el argumento, expresado con toda franqueza que depende del apoyo econmico de sus exalumnos. En otras palabras, entrar atendiendo a criterios de dinero o contactos se justifica por los contactos que tenga uno con el dinero.

Cualquier intento que realice una institucin de lite por desembarazarse del cors de la herencia se encuentra con una frrea resistencia. Cuando Yale restringi las admisiones por herencia a finales de la dcada de 1960, los exalumnos se rebelaron. Entre los que se mostraron en contra estaba William F. Buckley Jr., que protest porque su alma mater, que anteriormente era el tipo de lugar donde tu familia iba durante generaciones, se haba convertido en una universidad donde el hijo de un exalumno, que adems acude a una preparatoria privada, tiene ahora menos posibilidades de entrar que un chico del este de Harlem. Poco tiempo despus Yale dio marcha atrs.

El deporte universitario tambin proporciona un prctico punto de entrada para el dinero de familia. Cada ao, las oficinas de admisiones reciben listas de candidatos de los entrenadores de deportes que practica la aristocracia, como por ejemplo el lacrosse y la esgrima. En las universidades de la Ivy League, un 65% de los atletas son blancos, sin contar a los estudiantes internacionales. De todos los atletas de Harvard, que cuenta con jugadores de golf, vela y waterpolo, aproximadamente un 75% son blancos y suelen ser ms ricos que sus compaeros.

Por supuesto, el dinero en metlico tambin puede abrir puertas. Sin embargo, los expertos en admisiones me contaron que hasta los padres ms adinerados tienden a subestimar la cantidad que hace falta. No obstante, en caso de llegar a eso, el precio de entrar en una universidad de lite podra llegar a alcanzar los 10 millones de dlares. Solo como informacin.

El nuevo valor universitario

Lgicamente, no todos los estudiantes tienen como objetivo entrar en la Ivy League. A menudo los consultores trabajan duro para conseguir que las familias miren ms all de las influyentes, aunque ampliamente detestadas, clasificaciones que publica el U.S. News & World Report. Pero igual que los estadounidenses tienden a imitar a sus superiores, las universidades menores no son la excepcin. Como la demanda por la educacin superior ha crecido, las universidades han ido buscando poco a poco distinguirse hacindose cada vez ms selectivas. Si a esta dinmica ascendente se le suma un 30% de aumento aproximado en las matrculas universitarias en la ltima dcada, no es difcil comprender por qu la misma obsesin por las admisiones que fascina a la burguesa se ha apoderado de las clases medias.

La industria de la consultora ha crecido para satisfacer la demanda. El cliente medio actual es una familia suburbana de clase media y escuela pblica, segn Sklarow, director de la organizacin sectorial. Los consultores pueden agradecerles el negocio a las oficinas de admisiones: Esto que estamos viendo (esta poca ms opaca, ms agresiva y que provoca ms ansiedad) ha sido orquestado, en parte, por las universidades competitivas, afirm Sklarow.

La industria est en la actualidad siendo objeto de una mercantilizacin, explica Sklarow, que ve como aparecen cadenas en una industria principalmente de pap y mam. Sklarow compara este crecimiento al de The Princeton Review y Kaplan en dcadas anteriores, porque son empresas pequeas que crecieron rpidamente y pasaron a convertirse en industrias multimillonarias de preparacin de exmenes.

Entre los emprendedores del sector de las admisiones se encuentra Tom Pabin, un asesor de Kentucky cuyo negocio Class 101 pas de ser un trabajo voluntario que ofreca hace veinte aos cuando era catequista a ser una red de mbito nacional con algo ms de cuarenta franquicias. Por tres aos de asesora, los honorarios medios suman un total de unos 3.000 dlares. Aunque cobra mucho menos a sus clientes que los consultores en boga de Manhattan, Pabin aclara que su negocio sigue siendo rentable: Se puede ganar un sueldo de seis cifras. Los dueos de nuestra franquicia principal ganan dos o tres veces eso.

Pabin tambin ayuda a su clientela principalmente de clase media a conseguir ayuda financiera, una parte cada vez ms fundamental de la profesin. La pgina web de Class 101 presume de ahorrar a las familias una media de 200.000 dlares solo en becas otorgadas segn el mrito. Eso, como anuncia orgullosa la pgina web, supone una rentabilidad de la inversin increblemente atractiva.

Esto nos lleva a una pregunta crucial: vale la pena gastar tanto en consultores de admisiones? Cuando el precio de un ttulo de lite supera los 200.000 dlares, vale la pena dedicar una dcima parte a garantizarse el lugar ms idneo?

Quiz, pero vayamos un poco ms all: a grandes rasgos, y sin contar la matrcula, 30.000 dlares es un precio prudente por la ayuda para entrar en una universidad de lujo? Pongamos que tienes un 50% de confianza en que un consultor conseguir que tu hijo entre en la universidad de Brown o Princeton, en lugar de terminar, por ejemplo, en la insignificante universidad de Tufts. Si los estudios estn en lo cierto (existe un debate al respecto), el salto a la universidad ms competitiva se traduce en un aumento del 6 u 8% en cuanto a ingresos. Smale eso a toda una vida y 30.000 dlares empiezan a parecer una cifra razonable.

Aunque este clculo no tiene en cuenta ciertos intangibles muy importantes, s refleja el compromiso fundamental que los consultores aprecian en los padres, y del que se beneficia con avidez el floreciente sector basado en vivir de las admisiones: La gente pagar un plus por poder entrar en una universidad de la Ivy League o en una universidad como Stanford o Duke, en lugar de estudiar en una muy buena universidad como la USC, explica Taylor, un asesor de Ivy Coach. El coste adicional no es en absoluto descabellado cuando eso significa acudir a una universidad excepcional en lugar de ir a una muy buena universidad.

A qu se debe la subida en cuanto a ganancias? Para empezar, las empresas ms grandes utilizan a las alma mater como conveniente medida de valoracin del mrito. Las redes de amigos que las universidades de lite fomentan son igual de importantes. La antigua consultora de admisiones elitistas y escritora Lacy Crawford seal que estas redes son importantes factores de venta para las universidades como su propia alma mater, Princeton: Esa red abre muchas puertas y por ese motivo las universidades se esfuerzan tanto en conseguir que la gente siga formando parte de esas comunidades.

Segn un antiguo funcionario de admisiones: Sabes que los amigos que hagas en Harvard van a poder ayudarte en algn momento del futuro. Pero puede que los amigos que hagas en la universidad Lewis & Clark no, aunque sea una universidad perfectamente aceptable.

Pobres nios ricos

Si tuvieras que edificar desde cero un sistema de educacin superior, y solo te dieran dos condiciones: transmitir el privilegio de generacin en generacin y dar la impresin de estar basado en el mrito, sera difcil mejorar el sistema actual. Sin embargo, si el bienestar emocional de los jvenes fuera una prioridad, a lo mejor deberas considerar empezar de nuevo.

Los estudiantes en institutos preparatorios privados y pblicos de alto rendimiento han sufrido una histrica intensificacin de su estrs y desgaste durante la etapa de admisiones. Los orientadores acadmicos ven cmo los estudiantes preuniversitarios tratan el estrs entre sus compaeros como si fuera una especie de moneda cultural. Las investigaciones en salud pblica han identificado la ansiedad por las admisiones como una causa de consumo de drogas entre los adolescentes.

Sin duda, los padres tienen gran parte de culpa. Aunque despus de una generacin de llevar a la baqueta el proceso de admisiones, algunos nios privilegiados ya no necesitan que les empujen: Los padres se estn dando cuenta cada vez ms de que esto es una locura y se arrepienten de cmo afecta al sueo de sus hijos, las clases que eligen, sus niveles de ansiedad, etc. Les dicen que les quieren y que les da igual donde vayan, explica Crawford, la antigua consultora de admisiones de lite. Sin embargo, en la actualidad, algunos adolescentes se han transformado en sus propios opresores y se puede contar con ellos para presionarse a s mismos: Los chicos lo han interiorizado y son ellos quienes se vuelven locos, afirma Crawford.

LA HISTERIA POR LAS ADMISIONES DE LITE TIENE UN EFECTO SECUNDARIO QUE VA MS ALL DEL ESTRS EMOCIONAL: CONVERTIR EL PRIVILEGIO EN MRITO

A lo que alguien podra responder: buah, pobres nios ricos. Quieres estrs? Prueba a ser pobre. Pero la histeria por las admisiones de lite tiene un efecto secundario que va ms all del estrs emocional: convertir el privilegio en mrito. Los factores que predisponen a los muchachos para el xito (riqueza, padres con educacin, buenas universidades) tambin apuntan hacia una terrible competicin por la admisin. Una creciente rivalidad intraclase est cegando a los chicos con recursos sobre su enorme cantidad de ventajas preexistentes.

Cuando los chicos con conciencia social pasan por la picadora de la admisin a la universidad, puede que su propia conciencia sobre el privilegio del que disfrutan quede diluida ante la expectativa de tener que esforzarse por conseguir una plaza en la carrera de las admisiones. (Esto, recordarn, fue uno de los argumentos que utiliz el juez de la Corte Suprema Brett Kavanaugh para justificarse a s mismo durante la ferozmente discutida audiencia de confirmacin que tuvo lugar el ao pasado en el Senado: Me romp el culo para entrar en Yale, se quej, a propsito de casi nada excepto un sentimiento personal de acoso a su privilegio). Es fcil reconocer la gran diferencia que existe entre tu santuario suburbano y el decrpito barrio del este de Harlem, pero eso no quita que el chico que se sienta a tu lado en la clase de matemticas te rebanara el cuello para ser l y no t quien entre en Columbia.

Y aqu reside otra de las inquietantes paradojas de la cultura de admisin a la universidad. Como consecuencia de un proceso de admisin que proporciona todos los incentivos posibles a los estudiantes para que resalten en sus trabajos acadmicos un relato de superacin personal y victoria sobre las adversidades, Crawford explica que surge un resentimiento silencioso en todos los mbitos entre los que tienen una posicin privilegiada y los que no. En esta carrera, los estudiantes con mejores recursos tienen tantas ventajas que parece broma, confirma Crawford, pero es muy difcil explicarle eso a un chico de 17 aos que ha hecho todo lo que le han pedido y que de repente tiene la sensacin de que no va a ser suficiente, porque no tiene experiencias negativas que aportar.

Si la admisin a la universidad de lite es un ritual de seleccin de clase, con una industria especializada de acompaantes privados que gestionan los ritos, entonces esta sera su funcin psicolgica ms profunda: inculcar un sentimiento de desierto en la futura clase dominante. Para el hijo de un banquero de inversiones que estudi en la academia Phillips Exeter y que entra en el equipo de remo de la universidad de Yale, la pregunta lgica es, cmo no ibas a entrar en Yale. Y su respuesta ser: por qu no le preguntas a todos mis excompaeros que no entraron? Y as debera ser. Quiz protestarn porque se rompieron el culo, o quiz piensen que el sistema en su conjunto es una gran mentira.

A ese sentimiento se sumara el otro 99,5% de los futuros matriculados, sean o no conscientes de que existe un saludable mercado ah fuera que est deseando ayudarlos a entrar. La pregunta es si las familias de clase media aceptarn sin rechistar otro gasto importante ms como requisito necesario para conseguir alcanzar el sueo americano o, por el contrario, se rebelaran y apoyarn algo parecido a una educacin pblica gratuita, que es algo que se ha convertido en una especie de prueba definitiva entre los votantes de las primarias demcratas. Lo que resulta revelador es que la mayora de los funcionarios de admisiones de las universidades privadas consideraran a la universidad pblica con matrcula gratuita como una amenaza existencial en una encuesta realizada en 2017. Si termina sucediendo, ser responsabilidad nicamente suya. Aunque puedes estar seguro de una cosa: Harvard nunca va a desaparecer.

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Owen Davis escribe sobre educacin, dinero y la srdida confluencia de ambos. Vive en Brooklyn.

Este artculo se public originalmente en ingls en The Baffler.

Traduccin de lvaro San Jos.

Fuente:http://ctxt.es/es/20190703/Politica/27040/admisiones-universidades-de-elite-ivy-league-ivy-coach-owen-davis.htm


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