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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

Entrevista a Delio Domic, uno de los lderes de la comunidad Embera Eybida del norte de Antioquia
"La tierra de Ituango est enferma"

Bibiana Ramrez
Agencia Prensa Rural


As lo plantea uno de los lderes de la comunidad Embera Eybida del norte de Antioquia, donde padecen el abandono del Estado, sus territorios han sido violentados por la guerra y los recursos de la implementacin del Acuerdo de Paz no llegan para resolver sus necesidades ms urgentes, pese a estar priorizados .  

Dos das de camino, en mula, tardan los indgenas Embera Eybida (habitantes de montaa) de Ituango para llegar al corregimiento La Granja y de ah unas tres horas en carro hasta el casco urbano. Muchos pasan meses y aos sin salir del resguardo Jaidukam, sobre todo por lo costoso de ese viaje.

Delio Domic aparenta unos 35 aos, es silencioso y sus ojos son indagadores. Ha sido gobernador del resguardo en tres ocasiones. Renunci en enero de este ao porque quera terminar los estudios. A los 15 aos dej de usar el traje tradicional cuando fue a La Granja a iniciar el bachillerato.

La vestimenta para los hombres consta de una manta roja, que cubre todo el cuerpo, incluso la cara, acompaado de un Chindau, sombrero redondo hecho con bejuco, envuelto con cintas de colores que simboliza el sol. Las mujeres tambin lo llevan, adems de un vestido largo que cubre pies y brazos.

Jaiban, para todos los Embera, significa mdico tradicional y es quien mantiene las costumbres, la memoria y la salud del resguardo. Los Jaiban suean. Cuando alguien est enfermo suean y pintan la cara segn la enfermedad. Pero la enfermedad la tiene la tierra y se muestra en nosotros. La tierra de Ituango est enferma, plantea Delio y agrega que hay pocos Jaiban en el resguardo porque se ha vuelto costoso el estudio y no todos estn preparados para ello.

Jaidukam est ubicado en el corazn del Nudo del Paramillo, lo habitan 400 indgenas y segn Delio, en la resolucin del resguardo hay 1.371 hectreas, pero se hizo una modificacin que consta de 2.100 hectreas, donde tambin est la comunidad San Romn, creada por indgenas del resguardo buscando mejores condiciones de vida.

Y con el fin de aportar al mejoramiento de esas condiciones de vida, decidieron tener casas de paso en el municipio y en los corregimientos de La Granja y Santa Rita, con la intencin de ser lugares para albergar a jvenes que van a estudiar o las familias cuando tienen alguna necesidad y deben pasar das por fuera. En la casa del pueblo la Alcalda dice que la hicieron ellos, pero no han dado ni un bulto de cemento, afirma Delio. La casa es de tres pisos y est en condiciones precarias y sin terminar.

Es habitual ver, los fines de semana, a una o dos familias del resguardo, con sus atuendos, dando vueltas por el pueblo, vendiendo canastos que hacen de un bejuco que consiguen en la selva. Tenemos hambre y ya nadie compra esto o no quieren pagar lo que vale, dice uno de ellos mientras teje un canasto pequeo que vender por diez mil pesos y que lleva toda la maana trabajando en l. Los ms grandes valen 40 mil pesos y demora hasta dos das tejindolo, adems de la recoleccin y preparacin del bejuco. 

Delio asegura que a principios de mayo pasado tropas del Ejrcito estuvieron durante 20 das dentro del resguardo. Ah lleg un grupo armado y se enfrentaron, nosotros quedamos en la mitad, no hubo heridos ni muertos, pero es una latente amenaza para nosotros que hagan esto en nuestro territorio. Los nios no fueron a la escuela los 20 das que estuvo el Ejrcito ah.

Ellos se instalaron en los tambos de los indgenas -agrega- y exigieron el desalojo de 11 viviendas obligando a que 35 personas, entre ellos 12 nios y nias, permanecieran en situacin de confinamiento en la escuela, sin garantas ni respeto por sus vidas. Y recuerda que hace nueve aos entr el Ejrcito por primera vez a Jaidukam: ah cambi todo, minaron el territorio y empezaron los hostigamientos.

En lmites con el resguardo est el nacimiento del ro Taraz y al otro lado los campesinos siembran hoja de coca para uso ilcito. Delio evoca, con tristeza, que hace diez aos llegaron aviones a fumigar con glifosato los sembrados ilegales: Perdimos todos nuestros cultivos porque todo ese qumico cay aqu. Esa vez aguantamos mucha hambre y nos enfermamos, los Jaiban tuvieron que trabajar duro.

Las comunidades indgenas han padecido las consecuencias de la confrontacin armada, muchos de sus jvenes fueron reclutados por grupos armados y sus territorios usados como campos de batalla y, en diferentes ocasiones, tuvieron que salir de ellos o ver morir a sus hermanos sin poder hacer nada.

Adems, el Estado nunca ha hecho presencia de manera integral, solo con el Ejrcito, que nos dice todo el tiempo que somos colaboradores de la guerrilla y nos amenazan, apunta Delio. Las escuelas, los tambos y los caminos han sido construidos por ellos mismos, sin ningn acompaamiento. Pocas veces han gozado de agua potable y, en muy escasas ocasiones, de electricidad.

El Acuerdo de Paz, firmado con la extinta guerrilla de las Farc, fue enftico en la necesidad de generar una estrategia para los grupos tnicos en todo el pas, que se diferenciara de la poblacin campesina para aportar a la proteccin de la riqueza pluritnica y multicultural para que contribuya al conocimiento, a la organizacin de la vida, a la economa, a la produccin y al relacionamiento con la naturaleza, se lee en el Decreto 893 de 2017, mediante el cual se crean los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Esa estrategia consiste en un mecanismo especial de consulta con las particularidades organizativas y culturales de cada territorio. As se hizo en la construccin del Plan de Accin para la Transformacin Regional (PATR) del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueo.

El proceso de concertacin indgena se hizo con la mediacin con la Organizacin Indgena de Antioquia que implic inicialmente el diseo conjunto de una ruta PDET que plante: a) la acogida al modelo de 8 pilares que propone el decreto 893 de 2017 y; b) adicin a la ruta metodolgica propuesta, momentos de espacio autnomo y asambleas comunitarias indgenas, a travs de los cuales el proceso sera consultado y retroalimentado, registra el PATR, firmado en diciembre del ao pasado en Medelln por los alcaldes de los 13 municipios priorizados (Anor, Ituango, Amalfi, Ituango, Briceo, Valdivia, Segovia, Remedios, Taraz, Cceres, Caucasia, Nech y Zaragoza).

Nos reunimos con las autoridades indgenas de los municipios PDET que cuentan con resguardos y se logr una concertacin general que qued plasmado en el PATR. Esa reunin la hicimos en el resguardo Jaikerazabi de Mutat, aclara Wiston Gmez, coordinador regional de la Agencia para la Renovacin del Territorio (ART) en las subregiones Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueo.

Segn el Censo Nacional Agropecuario del 2014, en estas subregiones habitan 4.879 indgenas organizados en diez comunidades en resguardos legalmente constituidos, cuya extensin suma un total de 10.556 hectreas.

Al resguardo fueron unos funcionarios el ao pasado preguntando qu era lo que necesitbamos, pero no volvieron. Aqu requerimos educacin, para que los jvenes no tengan que salir hacia una cabecera municipal a sufrir y estar sin sus familias, el centro de salud ms cercano es en La Granja, a dos das en mula, no tenemos acueducto, detalla Delio.

Y esa fue una falencia de la ART: no dejar claro en las comunidades indgenas cundo y cmo empezaban a operar los PDET. Muchos resultaron confundidos porque tambin les hablaron de unas Pequeas Infraestructuras Comunitarias (PIC) que era el punto de partida para la implementacin, y en Ituango, por ejemplo, se quedaron esperando.

Dentro del PATR se consignaron propuestas generales como: Fortalecer la implementacin del Sistema Indgena de Salud Propia Intercultural (SISPI); implementar el Sistema Educativo Indgena Propio (SEIP) desde la educacin inicial; priorizar y agilizar de manera interinstitucional la formulacin, implementacin y/o actualizacin de los Planes de Vida, Planes de Etnodesarrollo y Planes de Salvaguarda de los pueblos tnicos presentes en los municipios PDET de las subregiones Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueo.

De los trece municipios priorizados en los PDET, en cinco se han hecho obras PIC -Anor, Remedios, Briceo, Ituango y Cceres-, y solo en el ltimo se hicieron obras en dos resguardos indgenas. Aunque todos esos municipios tengan grupos tnicos.

Una de ellas fue la construccin de dos aulas escolares en el colegio de bachillerato del cabildo indgena Alto del Tigre, en la vereda Alto del Tigre, en las que se invirtieron 96 millones de pesos. La otra fue la construccin de un aula de etnoeducacin en el cabildo indgena en la vereda Campanario por un valor de 24 millones de pesos. Y est en estructuracin, es decir que est en proceso de formulacin y estudio de diseos, la construccin de la caseta comunal en el cabildo Alto del Tigre, que tiene asignado para ello 92 millones de pesos.

En Cceres hay diez comunidades indgenas de las que nueve son de la etnia Zen y una Embera Cham. En ellas habitan 1.665 personas, asentadas en la Isla La Dulzura, Guarumo, Puerto Santo, Jardn, Puerto Blgica, Omag, Carupia, Jos de los Santos, Alto El Tigre y Campanario.

Arrinconados por la violencia

Cceres ha sido uno de los ms azotados por la guerra y donde el Estado ha hecho poca presencia de manera integral. Las comunidades indgenas han sufrido, desde la dcada de los sesenta, los efectos de la violencia, que constantemente los obliga a salir de sus territorios, pero al que retornan pese a las dificultades que afrontan.

Es el caso de la comunidad Carupia, del pueblo Embera Cham, que habita en la vereda Alto del Tigre. En la dcada del ochenta tuvieron que salir desplazados hacia el municipio de El Bagre. Retornaron apenas se normaliz la situacin y en los noventa volvieron a salir, esta vez hacia Taraz, por amenazas de los grupos armados ilegales. All estuvieron un ao, pero por falta de alimentos volvieron a Cceres, otros se fueron hacia diferentes lugares de la regin y no volvieron.

En el 2017 la Agencia Nacional de Tierras (ANT) les entreg un predio denominado No hay como Dios en la vereda Tacuyarca donde an se mantienen, pero bajo amenazas y hostigamientos constantes.

Los resguardos quedan en la carretera que de Cceres conduce a Zaragoza, una va secundaria que no se encuentra pavimentada debido a la casi nula presencia institucional. Los actores armados ilegales utilizan este corredor para movilizar armas e insumos para la comercializacin de la base de coca entre el ro Nech y el ro Cauca, saliendo hacia la troncal de la costa Atlntica, dice la Alerta temprana de inminencia generada por la Defensora del Pueblo en enero de 2018.

En mayo del ao pasado los resguardos indgenas del Bajo Cauca hicieron una minga, desde Cceres hasta Caucasia, por el derecho a la vida y la seguridad, porque ya estaban cansados de los repetidos enfrentamientos armados en sus territorios, que siguen generando desplazamientos masivos.

En respaldo, la Organizacin Indgena de Antioquia (OIA) emiti un comunicado mediante el cual lament profundamente que tras la firma del Acuerdo Final de Paz, la situacin en esta zona del departamento haya empeorado en materia de derechos humanos para las comunidades indgenas, negras y campesinas y que hoy nuevamente, las familias tengan que salir por la violencia.

A la vez se queran manifestar por las afectaciones ocasionadas por las contingencias ocurridas durante la construccin del complejo elctrico Hidroituango que tena en vilo a cinco comunidades de Cceres que viven a la orilla del ro Cauca y que obtienen el sustento por medio de la pesca y la extraccin de oro a travs del barequeo. Esas comunidades tuvieron que dejar sus viviendas y refugiarse en las partes altas del territorio.

An con todas esas adversidades, los Jaiban siguen soando para sanar el territorio, conseguir el alimento sin ningn temor y que el Estado llegue a sus comunidades con la intencin de avanzar y no de retroceder.




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