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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

Perfil, Ana Mara Martnez Sagi
Poeta, anarquista y pionera del ftbol femenino: la mujer que muri sin molestar

Juan Soto Ivars
El confidencial

La obra de la injustamente desconocida Ana Mara Martnez Sagi sale a la luz en La voz sola, una antologa publicada por Fundacin Banco Santander


Ana Mara Martnez Sagi

Hablamos de una nonagenaria que vive sola en Moi, un pequeo pueblo de Catalua, y recibe una carta inesperada entre los folletos publicitarios y las facturas tpicas de su buzn. La carta, escrita con una caligrafa de otra poca, llena de vrtices y curvas, anacrnica, vigorosa, pertenece a un autor emergente y afamado: alguien con el viento de cara. Esta carta le recuerda a la anciana algo que lleva aos intentando olvidar: quin es ella, cul es su nombre, cul ha sido su historia. Esta carta le molesta. Y la deprime.

La echa con el resto de correspondencia indeseada al cesto de la basura. No quiere que le recuerden su nombre porque no quiere que le recuerden su historia. De hecho, una quisiera largarse sin hacer ruido, sin dejar rastro, sin molestar. Pero ha sido poeta y tiene tambin, quizs, su vanidad. Ser por eso que se decide a llamar por telfono al autor de esa carta pasados unos meses? A punto de dormirse, un ruido la ha desvelado.

La mujer se llama Ana Mara Martnez Sagi y el escritor que fue a buscarla es Juan Manuel de Prada . De esto hace hoy veinte aos: es el plazo que Ana Mara exigi a de Prada para publicar sus manuscritos olvidados, contando desde su muerte. Tema que su historia pudiera afectar a la familia de la mujer a la que am con desesperacin hasta que la muerte se las llev, dejando en la tierra el polvo enamorado al que se refiri Quevedo.

La voz sola

El inters de Prada por Martnez Sagi haba despertado cuando descubri su nombre entre los de Unamuno , Prez de Ayala y Blasco Ibez en un libro de entrevistas de Csar Gonzlez-Ruano . Ruano la describa con estas palabras: poeta, sindicalista y virgen del stdium y contaba que la mujer, jovencsima, acababa de llegar a Madrid para promocionar su libro de poemas. De Prada persigui el rastro en las hemerotecas y descubri que Cansinos-Assns la haba proclamado, en las fechas de la entrevista de Ruano, heredera de Rosala de Castro .

Pero los acadmicos y expertos en literatura espaola y catalana no saban nada de ella . Unos ejemplares de dos de sus obras en las bibliotecas pblicas de Catalua y el eco atronador de una desaparicin eran todo cuanto poda encontrarse. Pienso yo, ahora, cuntos como ella esperan entre los de mi generacin su turno para ser olvidados en cuanto se apague el ruido de las novedades, y cuntos ms de la suya siguen borrados incluso para la mirada profunda de 'Las armas y las letras' de Andrs Trapiello .

Cuntos como ella esperan entre los de mi generacin su turno para ser olvidados en cuanto se apague el ruido de las novedades

El caso: una amiga de Juan Manuel de Prada, trabajadora de Hacienda, encontr a esta escritora. No en las bibliotecas, sino en los registros oficiales. Supo as de Prada que la mujer segua viva en Catalua, y le escribi aquella carta con la esperanza de preguntarle quin haba sido y, ms importante, qu haba pasado. El lunes, dos dcadas despus, un compendio de sus obras poticas y periodsticas editado por la Fundacin Santander se present en el Liceu de Barcelona, con la presencia de algunas autoridades. Si Martnez Sagi levantara la cabeza...

Una mujer canta, otras gritan

Ana Mara Martnez Sagi era poeta y deportista: j ugaba al tenis, nadaba, esquiaba, lanzaba jabalina y disco . Era adems miembro del Club Femen i d'Esports de Barcelona y una poeta que me recuerda, en su texto Luz y barro, a la pastora Marcela del primer libro del Quijote. All daba una pista sobre la orientacin de su amor con un golpe de repugnancia hacia el deseo masculino: No te acerques, pues, hombre. T ests hecho / de carne y de deseo... El aliento que sale de tu boca / abrasa ...

Elisabeth Mulder qued entusiasmada con aquel libro de poemas y la celebr con estas palabras: una mujer que canta, entre tanta mujer que grita. En la entrevista de Ruano, ella misma se define: Yo no soy vanguardista, ni ultrasta, ni clasicista, ni feminista... Me fastidian mucho los istas y los ismos. De tener algn ista, puede que sea sindicalista. Dios mo, galantea a Ruano poco despus, no me extraa que hayas tenido tantos los con tantas mujeres. Pero su deseo apunta a la otra persona mencionada en este prrafo .

Durante la Repblica sigui publicando libros. Viajaba de Barcelona a Madrid para promocionar su obra y luchaba por sostener su equipo deportivo. Se enfrentaba, por este motivo, a crticas poco elogiosas. El Club Femen i d'Esports despertaba el recelo de los reaccionarios y de una buena porcin de las mujeres, que consideraban que el deporte femenino era una bula para que los maridos pudieran irse de putas mientras sus esposas hacan gimnasia . Martnez Sagi sigui adelante y empez su carrera periodstica.

Pero sobre todo, empez su relacin de amor prohibido con la poeta que la haba ensalzado, Elisabeth Mulder. Sera su musa, su maestra y el objeto de una obsesin que no encontrara la satisfaccin completa . Las malas lenguas dijeron que tenan una relacin clandestina y la propia autora se lo sugiri as, ya nonagenaria, a Juan Manuel de Prada. Pero los misterios del amor entre estas dos mujeres quedan, como merecen, en la especulacin y la intimidad. Y tambin codificados en los versos cruzados de las dos mujeres, disponibles para quien quiera acercarse a su obra.

De la palestra al olvido

A partir de 1933 su vida se vuelve trepidante . Mientras la Repblica cabalga entre motines y sables hacia la conflagracin, su Club Femen i d'Esports estalla en otra clase de guerra civil. Las rencillas y la malevolencia de las socias animan a Ana Mara a largarse. En los artculos de esta poca reflexiona sobre la falta de compaerismo que reina en los ambientes femeninos, pero su desencanto se atena un ao despus, cuando Josep Sunyol i Garriga la convierte en la primera mujer de la Junta Directiva del Ftbol Club Barcelona .

Ese mismo ao escucha al anarquista Buenaventura Durruti en el Palacio de Pedralbes y decide que esta ser, junto al catalanismo de Esquerra Republicana, su lucha. En 1936 pide permiso para marcharse al frente de Aragn como reportera de guerra y all hay testimonios de su arrojo temerario : las balas y los obuses silban sobre su cabeza, pero Ana Mara no se agacha. Cuando finalmente las tropas franquistas entran a Barcelona, huye a Francia. Vivir en Pars hasta que entren los nazis, marchar a Chartres, donde dormir en los bancos del parque, y finalmente ingresar en la Resistencia junto a franceses, polacos y checos.

Una noche, en 1942, oye ruido de botas en la escalera: es la Gestapo. Sin tiempo para enfrentarse a ellos, salt por la ventana. Corre y corre; espera y espera, mientras se recita sus propios versos para mantener ocupada la mente. De milagro consigui salvarse y aos despus dir: Toda mi vida he luchado contra la injusticia, la dictadura, la opresin, as que decid incorporarme a la Resistencia. Salv a muchos judos y a muchos franceses que huan del avance nazi. Siempre fue algo voluntario. Siempre lo hice porque quise hacerlo.

Concluida la Guerra marcha a Cannes con 18 francos en el bolsillo y malvive como pintora, decorando pauelos y vendindolos en la calle, hasta que, en un nuevo giro novelesco de su vida, la esposa del magnate de Aga-Khan le compra cientos a cambio de una fortuna suficiente enorme . Ella adquiere con ese dinero una casa en Montauroux y all cultivar plantas aromticas y vender las esencias para hacer perfumes.

En 1942, oye ruido de botas en la escalera: es la Gestapo. Sin tiempo para enfrentarse a ellos, salt por la ventana

En 1966 se produce la primera amnista para rojos sin delitos de sangre y vuelve a Barcelona, pero encuentra un territorio hostil y apagado : el mismo del que hablan otros de los exiliados que regresaron antes del 75. Sagi se marcha de nuevo, esta vez a Estados Unidos, hasta 1977.

Desde su ltimo regreso, ya en la Transicin, su existencia se achica y su recuerdo se va atenuando. Apartada de la literatura, desencantada, solitaria, su vida se prolonga sin sobresaltos en Moi hasta el da en que llega esa carta de Juan Manuel de Prada. Quien ha vivido, escrito y combatido tanto no debe borrarse sin molestar . Muri en el ao 2000 y ahora resucita a travs de su obra.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-07-03/ana-maria-martinez-sagi_2101982/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=BotoneraWeb



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