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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2019

El fin del sueo socialdemcrata en Suecia?

Gran Therborn
nuso.org


La socialdemocracia sueca se encuentra en un momento de repliegue. Pese a que ha logrado, con dificultades, mantener el poder en las elecciones de fines de 2018, en alianza con partidos de centro, el modelo de Estado de Bienestar igualitario ha venido retrocediendo, se ha afianzado la contrarreforma econmica, las desigualdades se han incrementado y la extrema derecha nacionalista y xenfoba ha capitalizado parte del descontento social. Con todo, la izquierda sigue siendo una fuerza significativa, aunque necesitada de nueva energa, ideas novedosas y una renovada dosis de radicalismo en sus venas.

Las elecciones celebradas el 9 de septiembre de 2018 se saldaron con el peor resultado obtenido por los socialdemcratas suecos desde que en 1911 se introdujera el sufragio masculino cuasi universal. Entonces, el partido recibi 28,5% de los votos; esta vez, consigui 28,3%. Se perdi todo un siglo de avance electoral. Aun as, la cpula del partido salud el resultado como una semivictoria y el lder partidario, Stefan Lfven un respetable hombre de familia de mediana edad, se fue de fiesta (con su esposa) hasta bien entrada la noche. Las ambiciones de los socialdemcratas suecos se han vuelto bastante modestas. Histricamente, el Partido Socialdemcrata de los Trabajadores (Socialdemokratiska Arbetareparti, sap ) fue, con creces, el ms exitoso de los partidos socialdemcratas y laboristas del mundo. Durante ms de medio siglo, entre 1932 y 1988, obtuvo en todas las elecciones ms de 40% de los votos, en un sistema caracterizado por la representacin proporcional, las circunscripciones de varios escaos y mltiples partidos. Ningn otro partido sueco ha superado desde la Primera Guerra Mundial 30%. Todava en 1994, el sap obtuvo ms de 45%. Gobern el pas sin interrupciones desde 1932 hasta 1976, excepto durante el gobierno de las vacaciones de verano de 1936, y nuevamente en 1982-1991, 1994-2006, 2014-2018 y hasta la actualidad.

La socialdemocracia lleg a Suecia a travs de Alemania y Dinamarca, y los camaradas daneses sirvieron de modelo original para la primera generacin de reformadores suecos. Pero desde mediados de la dcada de 1930, los suecos fueron universalmente reconocidos como los maestros de su clase. Entre 1932 y 1976, los socialdemcratas fueron eminentemente exitosos como impulsores de la reforma social desde el gobierno: cautos, graduales, bien preparados. Podan apuntar al pleno empleo, una economa prspera y abierta que fuese competitiva en los mercados mundiales, un generoso Estado de Bienestar y una sociedad igualitaria, que en 1980 tena las tasas de desigualdad por renta y por gnero ms bajas del mundo. La propuesta planteada por los sindicatos liderados por el sap de crear fondos de inversin de los asalariados en 1976 fue quiz la medida de mayor alcance hacia una economa socialista jams avanzada por los socialdemcratas convencionales1. La socialdemocratizacin del pas fue suficientemente profunda como para mantener a los partidos burgueses como se los conoce oficialmente en Suecia de la coalicin de centroderecha que gobern en 1976-1982 en la senda del pleno empleo y los derechos sociales2.

Contrarreforma

Fueron los propios lderes del sap quienes comenzaron la contrarreforma socioeconmica a comienzos de la dcada de 1980. El giro neoliberal comenz como una especie de gestin de la crisis. El sector exportador se estaba volviendo menos competitivo debido a sus costos. Los productores de textiles y prendas de vestir que quedaban fueron barridos, los astilleros coreanos y japoneses superaron finalmente a los suecos, y los sectores del acero y la silvicultura se vieron obligados a reducir su tamao. La rentabilidad era baja, y tambin la inversin. La balanza de pagos estuvo en nmeros rojos entre 1978 y 1981, y la participacin de los beneficios en el valor agregado cay de 30% en la dcada de 1960 y comienzos de la de 1970 a 24% en 1978. Esto se present como una amenaza para los puestos de trabajo, aunque los niveles de empleo seguan subiendo a pesar de la crisis internacional. Tanto los economistas de la Confederacin de Sindicatos Suecos, conocida como lo (Landsorganisationen i Sverige), como los de la sap acordaron que sera necesario contener los salarios y aumentar los beneficios. La principal herramienta para conseguirlo fue devaluar la moneda 16% en cuanto el sap recuper el poder en 1982. Los lderes del partido privaron a la propuesta de creacin de fondos de inversin de los asalariados planteada por Rudolf Meidner de su verdadero potencial transformador, aunque se aprob oficialmente una versin aguada, como gesto simblico hacia los congresos del partido y del sindicato3.

La dcada de 1980 fue testigo del avance internacional de la teora econmica neoliberal. En ese marco, un grupo de economistas del sap organiz un seminario para estudiar las nuevas ideas de Chicago que consigui llegar a los odos del ministro de Finanzas, Kjell-Olof Feldt, y del gobernador del Banco Central. La mercantilizacin y el control de la inflacin se convirtieron en las nuevas prioridades de la poltica socialdemcrata. En 1985, este grupo impuso la liberalizacin de los mercados de crdito y de capitales en Suecia. Feldt cont que, cuando le present la propuesta a Olof Palme, el primer ministro respondi: Hagan lo que quieran. De todas formas, yo no entiendo nada. Estas decisiones, junto con la reorganizacin de la Bolsa de Estocolmo, durante mucho tiempo adormecida, abrieron las compuertas al capital financiero especulativo, tanto nacional como extranjero. Esto gener a su vez, en 1991, una crisis financiera de origen interno, que puso fin al pleno empleo en Suecia, redujo el pib en un 4% y les cost a los contribuyentes otro 4% del pib para rescatar a los bancos.

El sap tuvo la suerte de que entre 1991 y 1994 estuviera en el poder una coalicin burguesa liderada por Carl Bildt, un partidario convencido de la Guerra Fra, del Partido Moderado, que tuvo que enfrentar las consecuencias de este estallido de la burbuja financiera. Fue una tarea que la coalicin desempe muy mal, lo que permiti la vuelta de la socialdemocracia al poder en 1994, con 45% de los votos. Los socialdemcratas consiguieron volver a estabilizar la economa y liberar al pas de su dependencia de los banqueros neoyorquinos. Fue un logro a corto plazo, sin embargo, conseguido con duras medidas de austeridad, y no incluy un replanteamiento de la privatizacin, la mercantilizacin o la nueva gestin pblica que utiliza las prcticas de las grandes empresas en los servicios pblicos y, mucho menos, preocupacin igualitaria alguna. Las coaliciones burguesas y las lideradas por el sap , que se han alternado en el poder desde 1991, han actuado, por el contrario, como corredoras de relevos en la promocin de la desigualdad y la especulacin. Juntas han eliminado los impuestos a la herencia y sobre el patrimonio y los bienes inmuebles, han hecho que los rendimientos del capital tributen menos que los ingresos del trabajo y han restringido la escala de las prestaciones sociales, adems de endurecer el acceso a ellas. Hace dos aos, la revista Forbes declaraba que Suecia encabeza la lista de los mejores pases para hacer negocios en 2017, aunque se trataba de un pas gobernado por socialdemcratas4.

La desigualdad econmica se ha disparado. La tasa de ingreso disponible ha aumentado 60% desde 1980 de un coeficiente de Gini de 0,20 a 0,32 en 2013, lo que devolvi la distribucin de ingresos del pas al nivel de la dcada de 1940 o quiz finales de la de 1930. Dos tercios de ese aumento pueden atribuirse a las decisiones polticas referentes a los impuestos y a las transferencias sociales, y solo un tercio a una distribucin ms desigual de la renta familiar bruta. La actual distribucin de la renta en Suecia guarda cierta semejanza con la inglesa de 1688. El 0,1% ms rico tiene en promedio una renta disponible, despus de impuestos y transferencias, 38 veces superior a la del asalariado medio. En el momento de la Revolucin Gloriosa, los temporal lords de Inglaterra tenan una renta 30 veces mayor que la de los mercaderes y comerciantes urbanos de clase media5. La distribucin de la riqueza ha empeorado an ms, lo que dio como resultado el patrn ms desigual de Europa occidental, a la par de los de Brasil, Sudfrica o Estados Unidos6. En 2002, el 1% ms rico de Suecia era propietario de 18% de la riqueza de los hogares; en 2017, ese porcentaje haba subido a 42%7. Otras desigualdades estn tambin profundizndose. La Autoridad Nacional de Educacin (Skolverket) ha concluido que una cuarta parte de las calificaciones de los estudiantes puede atribuirse ahora a la clase social de los padres, frente a 16% en 1998. La brecha en la esperanza de vida a los 30 aos entre grupos de distinto nivel educativo ha aumentado desde 2000 en dos aos para las mujeres y uno para los hombres; llega hasta seis aos menos de vida para los menos educados si se tienen en cuenta ambos sexos, en comparacin con los muy educados. La desigualdad de gnero es una excepcin y no ha aumentado. Las mejoras de 1968 y el movimiento feminista no han retrocedido y siguen repercutiendo en un pas profundamente laicizado y sin una derecha religiosa significativa. Esto no significa que Suecia est libre de dominacin masculina y machismo: al contrario, el movimiento internacional MeToo, cuando lleg a Suecia, se convirti en una serie de protestas colectivas en todo el pas contra el acoso sexual, lideradas por las profesionales, entre ellas policas, acadmicas, mdicas, abogadas y banqueras.

Factores

Cmo ha podido producirse este giro hacia desigualdades cada vez ms profundas, que ha deshecho ms de medio siglo de igualacin gradual? El capitalismo posindustrial, globalizado y financiarizado tiene una tendencia intrnseca a aumentar la desigualdad econmica, al debilitar la posicin de los sindicatos, fragmentar a la clase obrera y descualificar a partes de ella mediante cambios en la demanda de trabajo, por no mencionar la apertura de nuevas perspectivas para el capital, mediante la deslocalizacin hacia pases de salarios ms bajos y el aumento de las oportunidades para extraer renta financiera. Habra sido de esperar, sin embargo, que la Suecia socialdemcrata se encontrase entre los pases mejor situados para resistirse a esas tendencias y contenerlas. La desigualdad en Suecia ha aumentado, por el contrario, ms que en la mayora de los pases de Europa occidental. Parece que hay tres razones principales para la sorprendente evolucin de las pasadas tres dcadas. Quiz el factor ms importante haya sido el cambio de orientacin de los dirigentes del sap , que han abandonado cualquier preocupacin significativa por la desigualdad y la justicia social. Un ejemplo ilustrativo fue el acuerdo sobre las pensiones, negociado en secreto entre el gobierno del sap y los partidos burgueses en la dcada de 1990, y aprobado por el Parlamento en 1998. La idea principal era hacer que las prestaciones dependiesen de los cambios del pib y de las tendencias demogrficas. La intencin era hacer el sistema ms sostenible bajo la presin econmica y demogrfica, un objetivo racional tras el colapso financiero sueco de 1991. Pero los expertos que calcularon y negociaron el tema no tuvieron en cuenta las consecuencias distributivas de la nueva estructura de las pensiones. Result que, 15 aos despus, el sistema haba producido un grado de pobreza relativa ms alto que la media de la Unin Europea: 17% frente a 14% de media en la ue . En Dinamarca, el porcentaje de pensionistas pobres se sita en 8%-9%8. En otro acuerdo sobre tributacin alcanzado en 1991, el gobierno del sap introdujo tipos impositivos ms bajos para los rendimientos del capital que para el (sustancial) ingreso del trabajo. En 2004, el gobierno socialdemcrata aboli todos los impuestos sobre sucesiones y donaciones9. La gestin de la crisis y la promocin del crecimiento expulsaron otras preocupaciones econmicas. La socialdemocracia sueca siempre haba prestado una importante atencin a estos temas, pero antes lo haba equilibrado con una preocupacin equivalente por la seguridad social y la igualdad.

En segundo lugar, se produjo una ofensiva empresarial intensiva y bien financiada, desarrollada primero como resistencia (y venganza) ante los avances de los trabajadores en la dcada de 1970. En 1976, por primera vez en su historia, la federacin de empresarios escogi como lder a un ejecutivo empresarial: todos sus predecesores haban sido funcionarios o semifuncionarios de las cmaras de comercio. Dos aos despus, la federacin cre su propia oficina de propaganda, Timbro, el primer think tank importante de Suecia. En octubre de 1983, las organizaciones empresariales convocaron la que quizs haya sido la mayor manifestacin acaecida en la historia de Suecia para oponerse a la propuesta de creacin de fondos de inversin de los asalariados, contrataron 60 vagones de tren, 200 autobuses e incluso vuelos chrter para trasladar manifestantes a Estocolmo. (Uno de los principales organizadores consult con un lder estudiantil de 1968 cmo organizar una protesta). La ofensiva fue suficientemente inteligente como para no adoptar una actitud explcitamente antisindical en un pas fuertemente sindicalizado y con una slida tradicin de colaboracin de clase. Se dispuso, por el contrario, a debilitar a los sindicatos con medios sutiles: encareciendo la afiliacin sindical, por ejemplo, o la cualificacin para obtener un seguro de desempleo de un sindicato, como hicieron los gobiernos burgueses. En esta campaa no encontraron resistencia. En 2010, el profesor de derecho Gran Groskopf, experto en asesorar a los suecos ms acaudalados sobre elusin fiscal, describa el pas como un paraso fiscal (skatteparadis) para los ricos.

El tercer factor impulsor de la desigualdad en concreto, de la distribucin de la riqueza ha sido el nuevo dinamismo del sector exportador de altas tecnologas. Concentrado durante mucho tiempo en la empresa de telecomunicaciones Ericsson, recientemente ha engendrado una serie de prsperos inventores en el sector de las tecnologas de la informacin que pronto han acumulado una gran riqueza: Skype, Spotify y juegos de ordenador como Candy Crush y Minecraft son todos suecos. Las empresas de capital de riesgo, la forma ms agresiva de capital financiero, estn excepcionalmente bien representadas en Suecia: en proporcin del pib, son las segundas de Europa, despus de Reino Unido.

Relatos nacionales

La creciente polarizacin de clase que se est produciendo en la sociedad sueca no ha pasado desapercibida. Los gobiernos municipales de Estocolmo, Gotemburgo y Malm han creado comisiones para investigar la segregacin residencial y el estado de la sanidad y la educacin, as como las desigualdades econmicas. El movimiento sindical ha establecido un grupo de trabajo de investigacin sobre igualdad, que deber presentar sus conclusiones en el congreso de 201910. Sin embargo, no se ha logrado que el tema se site en el primer plano de la escena poltica.

El relato predominante sostiene que Suecia se ha convertido en una sociedad amenazada por la inmigracin. En la Suecia de 2018, el lenguaje burgus es un poco ms pulido que el de Alemania durante las dcadas de 1920 y 1930. De acuerdo con el lder del Partido Moderado, que encabeza la Alianza por Suecia, compuesta por cuatro partidos, la integracin es el factor que conecta muchos de los problemas que tenemos en Suecia. Este persistente tema electoral la cuestin del destino es un reconocimiento tcito de que el programa neoliberal de rebajas tributarias y aumento de las privatizaciones, que todava figura en las propuestas de la Alianza, ya no tiene un atractivo masivo.

En el invierno y en la primavera de 2018, el sap y los cuatro partidos burgueses convergieron en ver a los inmigrantes y su integracin como la principal cuestin poltica afrontada por el pas, y compitieron entre s para ser los mejor situados para abordarla. Este enfoque los puso a jugar en la cancha de los Demcratas de Suecia, xenfobos y antiinmigrantes, que se dispararon en las encuestas de opinin. Ms tarde, el sap comprendi su error y empez a sostener que las elecciones de 2018 trataban fundamentalmente de poltica social o vlfrd (bienestar), que en Suecia sigue siendo una palabra con connotaciones positivas. A medida que avanzaba la campaa, el sap vir un poco hacia la izquierda propiciando lmites a la especulacin en los servicios pblicos, atacando las propuestas de rebajar los impuestos, anunciando planes de aumento de los impuestos sobre el capital y prometiendo algunas prestaciones sociales ms beneficiosas. Al final de la campaa, esto dio sus frutos, en el sentido de contener el desastre universalmente previsto. De la media de 23%-25% que daban las encuestas, los electores acabaron dndole al sap 28%, lo que claramente reafirm su posicin como partido ms votado y, probablemente, salv la cabeza de su lder, Stefan Lfven.

Inmigracin y xenofobia

Como la mayor parte de Europa, Suecia fue histricamente un pas de emigracin, cuya poblacin huy en masa de la pobreza, pero tambin de la persecucin religiosa y poltica. Las minoras tnicas fineses y samis, principalmente eran pequeas y estaban oprimidas y sometidas a la asimilacin forzosa. A finales de la dcada de 1930, la opinin pblica burguesa y estudiantil se moviliz contra la aceptacin en Suecia de una docena de mdicos judos que huan de la Alemania nazi; y durante la guerra, la neutralidad sueca implic relaciones cordiales del gobierno del sap con Berln. Sin embargo, en 1943, las autoridades y los ciudadanos de Suecia ayudaron a los judos daneses a cruzar el estrecho de Sund para escapar de la amenaza de deportacin a Alemania.

Despus de la guerra, y en especial a partir de la dcada de 1960, Suecia estuvo abierta a una significativa inmigracin de trabajadores, la mayora de Finlandia, pero algunos tambin del sur de Europa. En la dcada de 1970 acept refugiados polticos de Amrica Latina, que en general fueron muy bien recibidos. Una nueva oleada de inmigrantes lleg con la ruptura de Yugoslavia a comienzos de la dcada de 1990, coincidiendo con la profunda recesin que sigui a la crisis financiera de 1991. Para entonces, la situacin haba cambiado. Ya antes, haban empezado a organizarse movimientos racistas y xenfobos, sobre todo en la provincia ms meridional, Escania. En 1979 comenz a funcionar un pequeo grupo activista llamado Mantener a Suecia Sueca ( bss , por sus siglas en sueco); un municipio de Escania organiz un referndum contra la aceptacin de refugiados en 1988 y la mocin sali aprobada por una mayora de dos tercios. Ese mismo ao, seguidores del bss y otros activistas establecieron un partido de extrema derecha con elementos neonazis, los Demcratas de Suecia.

La Suecia de posguerra se consideraba a s misma un pas internacionalista y socialdemcrata. La Organizacin de las Naciones Unidas ( onu ) y la ayuda al desarrollo tenan un respaldo muy extendido. Palme situ su gobierno y su partido en oposicin a la Guerra de Vietnam. El embajador sueco en Chile en 1973, Harald Edelstam, se convirti en hroe nacional a la par que Raoul Wallenberg por ayudar a numerosos chilenos a escapar de los escuadrones de la muerte de la dictadura militar. A comienzos de la dcada de 2000, Suecia recibi a muchos refugiados de la destructiva guerra estadounidense en Iraq, y tambin de conflictos en el Cuerno de frica y (ms recientemente) Afganistn11. El alcalde de Sdertlje, una poblacin industrial satlite de Estocolmo, testific ante el Congreso estadounidense que su ciudad estaba admitiendo a ms refugiados de la guerra estadounidense en Iraq que todo eeuu , con orgullo pero tambin con preocupacin. No es de extraar que en 2015 Suecia fuese, junto con Alemania, el nico receptor voluntario de la oleada de refugiados procedentes de Siria y Afganistn, con la admisin de ms de 160.000: en proporcin a su poblacin, equivaldra a acoger casi un milln de refugiados en Reino Unido. En 2017, casi 19% de los habitantes de Suecia haba nacido en el extranjero, y de ellos, 11% en frica o Asia.

Aunque una franja racista y xenfoba de la poblacin sueca se opona a la poltica de apertura a los refugiados, la ciudadana en general la respaldaba. El estado de nimo predominante en ese momento lo expresaron los sucesivos primeros ministros: en 2004, el lder moderado Fredrik Reinfeldt anim a sus conciudadanos a abrir los corazones a los refugiados; en 2015, Lfven declar: Construimos puentes, no muros. Pero Suecia tiene ahora, sin embargo, un significativo partido xenfobo y contrario a la inmigracin, Demcratas de Suecia. El partido entr en el Parlamento en 2010 con 5,7% de los votos y subi a 12,9% en 2014. En septiembre de 2018 obtuvo 17,5% de los votos.

El floreciente Partido Popular Dans le ha proporcionado un modelo tctico, aunque Demcratas de Suecia es ms conservador y posee races neonazis ms directas, a diferencia del partido dans. Como provincia fronteriza con el continente a travs del mar Bltico, la regin Escania donde ms crece la extrema derecha es el lugar de entrada de muchos inmigrantes (aunque el condado de Estocolmo tiene una proporcin mayor de residentes nacidos en el extranjero). Es tambin una regin muy desigual, con varios municipios posindustriales en decadencia cerca de reas de riqueza y prosperidad. El nivel ms bajo de apoyo a Demcratas de Suecia en ciudades y pueblos similares situados ms al norte refleja el funcionamiento gradual de un proceso de difusin, con algunos parecidos a la expansin de la socialdemocracia por el pas a finales del siglo xix . Incluso aqu, sin embargo, el partido tiene un acento claramente rural: los municipios de Escania que eluden su control son las dos ciudades de mayor tamao, Malm y Helsingborg, la ciudad universitaria de Lund y las zonas residenciales ricas y conservadoras.

A pesar de haber avanzado hacia el norte este ao, Demcratas de Suecia sigue siendo un partido predominantemente meridional y provincial. A escala nacional se ha mostrado relativamente dbil en 2018 en las principales ciudades 10% de los votos en Estocolmo y 14% en Gotemburgo, aunque ha conseguido 17% en Malm y en las ciudades universitarias, con 12% en Lund y en Upsala y 9% en Ume. Los votantes del partido proceden en su mayora de la derecha tradicional12.

La actual direccin de Demcratas de Suecia se hizo con el mando del partido en 2005 y lo limpi de cualquier muestra de neonazismo explcito. Sin embargo, pueden encontrarse an estas conexiones entre sus polticos locales, que tienden a expresar fantasas asesinas en las redes sociales: poner una ametralladora en el Puente de resund, desearle un accidente mortal a un poltico del sap , ansiar que un ferry de refugiados se hunda, etc. El ascenso del partido se ha producido en dos fases. Hasta las elecciones de 2014 inclusive, el resentimiento entre los perdedores socioeconmicos fue su principal combustible propulsor. La regin de Escania fue especialmente golpeada por la crisis de comienzos de la dcada de 1990. Quienes dependan de las prestaciones sociales sufrieron de nuevo durante la crisis financiera y la recesin de 2008, debido a la poltica aplicada por la coalicin burguesa de favorecer a los empleados y recortar las prestaciones sociales. Las rentas del tercio ms pobre de la poblacin disminuyeron entre 2008 y 2013. En esos aos, Demcratas de Suecia consigui un nmero desproporcionado de simpatizantes y, sobre todo, de activistas y polticos locales entre los desempleados de larga duracin, los jubilados anticipados y los trabajadores autnomos en situacin precaria13.

En la segunda fase, desde las elecciones de 2014 hasta la actualidad, Demcratas de Suecia aprovech las preocupaciones sociales ms amplias acerca de la inmigracin y penetr de manera sustancial en la clase trabajadora, una cuarta parte de la cual los vot en 2018. De acuerdo con las encuestas de opinin, el apoyo al partido alcanz un mximo cercano a 20% de las preferencias en 2015, inmediatamente despus de la afluencia de refugiados, luego baj a 15% en 2017 y volvi a subir en noviembre de 2018. Este ltimo cambio parece deberse a dos factores. Uno fue la vuelta de los moderados, que convirtieron la integracin de los inmigrantes en la principal cuestin poltica de las elecciones y de toda la Alianza burguesa. El segundo fue un pnico moral azuzado por la informacin difundida por la prensa sobre la existencia de guerras de bandas a pequea escala, con una serie de tiroteos. Pero los trabajadores tenan otra razn para preocuparse. En sectores como el transporte y la construccin, las empresas extranjeras de la ue intentan flexibilizar cada vez ms el mercado de trabajo trayendo a trabajadores extranjeros mal remunerados (inclusive de pases no pertenecientes a la ue , como en el caso de los obreros de la construccin tailandeses).

Adicionalmente, entre 40% y 50% de los votantes de Demcratas de Suecia es decir, en torno de 8% del total de la poblacin sueca parece simplemente racista o xenfobo: personas que no quieren vecinos inmigrantes o que un integrante de su familia se case con un inmigrante14. Demcratas de Suecia no encaja bien en la etiqueta convencional de populismo de derechas. No se est subiendo a la ola de oratoria demaggica, con ataques feroces al establishment y promesas desenfrenadas a la poblacin. Su lder no es un orador demagogo, sino un manipulador ingenioso, fro y con inteligencia estratgica. El partido se autodefine como conservador social sobre una base nacionalista. A pesar de atraer votos de protesta de la clase trabajadora, la mayora de sus simpatizantes se autodefine como de derecha.

La cultura universalista de la Suecia de posguerra segua manifestndose en la actitud adoptada hacia Demcratas de Derecha por los partidos burgueses tradicionales, que todava dudan en formar un gobierno de derechas con apoyo de los xenfobos. Desde 2014, el Parlamento sueco contiene tres bloques polticos. El rojiverde est compuesto por el sap , el Partido del Medio Ambiente y el Partido de la Izquierda, de tendencia poscomunista. Los dos primeros formaron una coalicin gobernante entre 2014 y 2018, con el apoyo parlamentario externo del ltimo, necesario para alcanzar la mayora. El segundo bloque es el de la Alianza, conformada por cuatro partidos burgueses (Moderado, del Centro, Demcrata Cristiano y Popular Liberal), mientras que Demcratas de Suecia constituye por s solo el tercer bloque. Demcratas de Suecia est cortejando a la Alianza, en especial a sus elementos culturalmente ms derechistas, el Partido Moderado y los Demcratas Cristianos, por el momento sin xito en el mbito nacional.

El descenso de la centroizquierda

Las rupturas socioeconmicas, las nuevas tecnologas de la comunicacin y las nuevas formas de movilidad han debilitado en algunos casos, prcticamente disuelto las comunidades populares, sus organizaciones (partidos y sindicatos) y su cultura. Las ciudades y los pueblos industriales de Suecia han experimentado el vaciado de su cultura obrera, antes rica y densa. No obstante, 61% de los trabajadores manuales y 73% de los no manuales siguen afiliados a un sindicato. La Liga de Educacin de los Trabajadores ( abf , por sus siglas en sueco) tiene presencia en todo el pas, aunque ahora ofrece principalmente cursos relacionados con aficiones y enseanza de lenguas extranjeras. En 1982, 60% de los electores suecos se consideraban a s mismos identificados con algn partido poltico. En 2014, esa cifra haba cado a 27%. En 1956, 11% de los votantes haba cambiado su preferencia de partido respecto a las elecciones anteriores; en 1968, la cifra era de 19%; en 1982, de 30%; y en 2018 la proporcin haba subido a 40%15.

La erosin del respaldo de la clase trabajadora al sap empez de manera ms clara tras el giro a la derecha dado por el partido en la dcada de 1980. Entre 1982 y 1991, su porcentaje de voto entre la clase trabajadora se desplom de 70% a 57%. El principal beneficiario en ese momento fue Nueva Democracia, un partido neoliberal y populista con un claro tinte xenfobo. Tras una breve recuperacin en 1994, en las elecciones de 2006 se produjo otra cada: en esta ocasin los votantes se decantaron predominantemente por los moderados, que se centraron en las cuestiones del empleo y en la brecha creciente entre ocupados y desempleados, con lo que duplicaron prcticamente entre 2006 y 2010 el apoyo de votantes de clase trabajadora. Estos trabajadores que votaron al Partido Moderado proporcionaron en 2014 a Demcratas de Suecia el grueso de su crecimiento electoral16.

Polticas migratorias

La nueva oleada de migracin internacional (e intercontinental) ha creado un conjunto particular de problemas en Europa, durante medio milenio centro mundial de emigracin, expansin y conquista, que envi a sus clrigos cristianos a convertir a seguidores de otras religiones. Cuando Europa dominaba los mares, no se hablaba de integracin de inmigrantes. Los pocos europeos que se pasaban a los nativos eran despreciados, no idolatrados, en Europa. Ahora, los descendientes empobrecidos de los antiguos conquistados viajan a los pases habitados por los descendientes de sus conquistadores. Este nuevo giro migratorio, acelerado por una serie de guerras lideradas por eeuu en la zona de influencia meridional de Europa, de Afganistn a Libia, est creando un verdadero problema para la socialdemocracia europea, cuyos votantes tradicionales se ven muy afectados por la afluencia de personas pobres y para quienes los derechos sociales y la justicia social fueron siempre principalmente de alcance nacional.

En la poca en que el racismo se prodigaba por doquier, los movimientos obreros de los pases colonizadores europeos plantearon con orgullo lemas tales como Trabajadores del mundo unos y luchad por una Sudfrica blanca (en la huelga militante que los mineros sudafricanos sostuvieron en 1922), o Mantener a Australia blanca (un punto del programa del Partido Laborista Australiano). En una era de posracismo oficial, cmo van a lidiar los movimientos de la propia Europa con las masas de inmigrantes pobres que llaman a las puertas de sus fronteras? Los sindicatos suecos apoyaron en las dcadas de 1960 y 1970 una inmigracin de trabajadores reglamentada. Ahora piensan que debera permitirse solo de manera excepcional. Tambin apoyan la poltica ms restrictiva hacia los refugiados adoptada despus de 2015, aunque siguen aceptando el derecho de asilo. Lo que ms les preocupa son los contratistas de la ue que traen consigo sus propios trabajadores mal remunerados. Los lderes sindicales se han mostrado muy activos en la campaa contra Demcratas de Suecia si bien con efecto limitado fuera de los grandes espacios industriales y algunos sindicatos han prohibido ocupar cargos sindicales a los miembros de ese partido. Las masas de inmigrantes pobres s plantean un grave reto para los partidos populares y progresistas, pero la oscilacin del apoyo poltico a la xenofobia muestra que en gran medida ese reto es polticamente contingente.

En las ltimas elecciones, los socialdemcratas consiguieron cambiar las prioridades de los electores, alejndolas de la inmigracin, y eso fren la marcha hacia la xenofobia. Pero el Estado de Bienestar no fue simplemente un tema ganador para el sap . Hay muchas quejas sobre las listas de espera en los hospitales y sobre las grandes distancias que hay que recorrer para llegar a las clnicas en la vasta regin septentrional. Aunque Suecia no ha estado sometida a un rgimen de austeridad comparable al del gobierno conservador britnico, los recursos disponibles resultan insuficientes para las demandas crecientes de una poblacin envejecida. Los habitantes del norte acusan a los polticos regionales del sap de sordera o insensibilidad a las necesidades sanitarias de la poblacin. En la circunscripcin ms septentrional del pas, histricamente un baluarte del sap y de los comunistas, un partido regional en defensa de la salud (Partido de la Asistencia Mdica) se convirti en la fuerza ms votada. Demcratas de Suecia ha intentado tambin aprovechar las injusticias relacionadas con el bienestar, afirmando que los recursos eran inadecuados, porque se gastaba el dinero en los refugiados. Los socialdemcratas no pierden apoyo porque su misin de efectuar reformas sociales se haya completado. Estn siendo castigados, al contrario, por abandonar la tarea urgentemente necesaria de mejorar e intensificar esas reformas17.

El anlisis de la crisis de la socialdemocracia debera prestar atencin tambin a su resiliencia y al espacio existente para la aparicin de una nueva izquierda. Esta resiliencia tiene dimensiones econmicas, socioculturales y polticas. El aspecto econmico hace referencia principalmente al lugar que el pas ocupa en el sistema mundial: especficamente, a la medida en que es vulnerable a las oscilaciones del mercado mundial y a las presiones de los acreedores, o en que se ve perjudicado por el subdesarrollo. Suecia se encuentra a este respecto en una posicin fuerte, como el noroeste de Europa en general, pero anteriormente gozaba de la ventaja particular, ahora reducida, de ser una economa igualitaria, de tributacin elevada y fuertemente sindicalizada que competa con xito en los mercados mundiales.

Desde el punto de vista social Suecia conserva, a pesar de todo, un duradero legado de reformas. No hay ciudades o regiones enteras arruinadas por la dislocacin econmica. El principio de los derechos sociales de los ciudadanos sigue firmemente asentado. Desde el punto de vista cultural, la orientacin universalista y de solidaridad internacional observada en la posguerra todava perdura en Suecia, y eso hace que a los partidos burgueses tradicionales les resulte ms difcil formar gobierno con el apoyo de la derecha xenfoba, como han hecho ya sus homlogos de los otros tres pases nrdicos.

La posicin de la socialdemocracia sueca en el sistema de partidos es mucho ms favorable que la de partidos hermanos de otros puntos de Europa, en especial fuera de la regin nrdica. No tiene que enfrentarse a uno o incluso dos grandes partidos burgueses, sino que afronta a una pltora dividida de formaciones de derecha ms pequeas. El sap sigue siendo la mayor fuerza poltica en 25 de las 29 circunscripciones de mltiples escaos de Suecia, aunque hay solo una en la que todava obtiene ms de 40% de los votos, en el extremo norte. Sigue siendo el partido predominante de la clase trabajadora y mantiene estrechos lazos con un fuerte movimiento sindical. Aunque en la actualidad est dominado por polticos profesionales, el sap puede todava conectar con la gente comn, en buena medida gracias al jefe actual, Lfven, ex-lder del sindicato de trabajadores metalrgicos, sin educacin acadmica, que exuda decencia popular, a pesar de mantener la misma arrogancia y los mismos prejuicios que cualquier poltico europeo convencional. Lfven muestra en ocasiones su instinto de clase, pero es tambin un representante tpico de los cuadros sindicales del sector exportador, comprometido con la colaboracin de clase en beneficio de las empresas del sector.

Realineamientos en la izquierda?

La socialdemocracia sueca est realmente sumergida en un profundo atolladero, con un respaldo electoral inferior al alcanzado en 1911. Pero no est moribunda ni perdiendo todo su peso poltico. La posicin central del sap en el sistema poltico sueco ha quedado reafirmada en las maniobras postelectorales y el partido ha vuelto a ascender lentamente a 30% en encuestas posteriores a las elecciones. Sus resultados recientes y sus perspectivas futuras ponen en cuestin las reflexiones simplistas sobre la crisis terminal de la socialdemocracia. Aun as, la falta de regeneracin de la socialdemocracia tradicional est a la vista, lo que plantea otra cuestin cuando nos enfrentamos a las tendencias derechistas de hoy: hay espacio para la aparicin de nuevas alternativas de izquierda?

Como hemos visto en varios pases, la crisis de la socialdemocracia puede compensarse con el ascenso de nuevas fuerzas de izquierda. El Partido de la Izquierda sueco dio un modesto paso adelante en las elecciones de 2018 al aumentar su votacin hasta 8%. En la actualidad es un partido de tamao intermedio en las tres mayores ciudades de Suecia, con entre 12% y 14% y algunos baluartes municipales en todo el pas. Es una razonable fuerza socialdemcrata de izquierda, sostenida por concejales diligentes y un lder popular, Jonas Sjstedt, aunque sin mucha aptitud ideolgica ni capacidad de innovacin poltica. De orgenes comunistas y posteriormente con posiciones eurocomunistas, el Partido de la Izquierda mantiene el legado poltico de 1968 en Suecia y ha experimentado una considerable afluencia de nuevos afiliados en aos recientes. Con el descenso del sap , organiza ahora las mayores manifestaciones del 1 de Mayo.

Como en Alemania, en Suecia no hay lugar para otro partido de centroizquierda, y los partidos existentes estn fuertemente institucionalizados, lo que no deja espacio real para que sobre sus ruinas se forme algo parecido a Francia Insumisa. Por la misma razn, no hay una puerta abierta para que los activistas de izquierda entren en una organizacin moribunda que todava conserva un peso parlamentario real, como el Partido Laborista britnico. Y tampoco hay sustento alguno para que emerja un movimiento de base como Podemos, al menos hasta la prxima crisis econmica. Lo que hace falta es posible que se alcance es un amplio movimiento no sectario que sacuda al sap , al Partido de la Izquierda y a los Verdes, inyectando nueva energa, nuevas ideas y una nueva dosis de radicalismo en sus venas, e infundiendo esperanza e inspiracin en las personas de tendencia progresista desilusionadas con los partidos existentes. Podramos aadir que hay ms potencial en la clase media progresista de Suecia que en muchos otros pases, ya que las capas intermedias suecas estn compuestas mayoritariamente por empleados sindicalizados. Se vislumbra una gran batalla social que se centrar en la dignidad del trabajo profesional su tica, su vocacin, su autonoma y su responsabilidad, que se halla sometido a los ataques cada vez ms agresivos de la nueva gestin pblica, los bucaneros de la privatizacin y sus sicarios de las consultoras empresariales. Estos cambios no estn, sin embargo, a la vista en la actualidad. De modo que, incluso aunque se haya logrado en enero pasado un gobierno de cabeza socialdemcrata, en alianza con liberales, verdes y centristas, es probable que la contrarreforma socioeconmica contine en Suecia, golpeando sin cesar al experimento de reforma social democrtica e igualitaria ms logrado del pasado siglo.


Nota: una versin ms extensa de este artculo fue publicada en New Left Review segunda poca No 113, 11-12/2018.

Fuente original: https://nuso.org/articulo/el-fin-del-sueno-socialdemocrata-en-suecia/


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