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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2019

Apenas nadie habla de nosotras... y no hemos muerto an

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Me encargo en casa de la compra de la semana. A veces me ayuda mi compaera; no siempre. No le gusta, no es lo suyo me dice.

Yo suelo ir a la plaza y a un supermercado situado muy cerca de donde vivimos. Casi cada da. Siempre me olvido de cosas. No est en la lista de los establecimientos adictos al nacional-secesionismo-ANC.

Tengo buena relacin con la compaera-trabajadora de la caja. Solemos hablar de nuestras cosas. Cosas nuestras. Cuando pueda que no es siempre.

El viernes pasado me pregunt por mis vacaciones. Cundo empiezas me pregunt. Estoy siempre de vacaciones, querida, le respond. Ya, ya, se ri, pero no haces ningn viaje? Le respond que me iba diez das a Crcega, con mi compaera. Y qu da te vas? Volvi a preguntarme. El 21, un da antes de mi cumpleaos. Ah, entonces yo empiezo antes, el 15!, me coment. Y dnde vas t le pregunt? Me arrepent inmediatamente. No pens. Por qu?

Porque la pregunta, mi pregunta era estpida, muy estpida. Su respuesta no. Me dijo: no salgo, no puedo salir. Me quedar en casa, saldr alguna noche, quedar con algunas amigas. Pero para m, aadi, son vacaciones, vacaciones, unas buenas vacaciones!

Sonremos, sonri, nos dijimos hasta la prxima y nos dimos un beso. No haba gente en la cola.

Luego pens sobre situacin: durante todo el ao, sin puentes ni nada por el estilo (los supermercados no hacen puentes), la compaera-trabajadora se levanta a las 6 de la maana, trabaja 7 horas y media de lunes a sbado (con algn da festivo cuando sobrepasa las horas) y llega a casa a las 4 de la tarde. Comida, breve descanso, una vuelta, leer algo, cenar, media hora de tele y vuelta a empezar.

Su sueldo no le llega para disfrutar 10 o 15 das de una salida, de unas vacaciones as. Un ao tras otro. Nos lo imaginamos? Nos ponemos en su piel?

Tenemos sensibilidad para muchos asuntos sociales. Lo que est bien o muy bien. Pero, hablamos suficientemente de la situacin de las mujeres trabajadoras, en este caso, de las trabajadoras de supermercados, o de residencias, o de hoteles, o de hogares, o de.. mil sitios ms? No hay algo que tiene que ver con la justicia social, con las desigualdades insoportables, con las conquistas destrozadas, que se enciende y se enciende con alarma, con mucha alarma, en nuestra alma o en nuestra conciencia?

La clase obrera no ha ido al Paraso. No nos hemos ni acercado. Lo intentamos, eso s. Pero estamos aqu, seguimos aqu, no hemos muerto. Apenas nadie habla del sector ms desfavorecido (mujeres en su gran mayora) de todos nosotros, de las clases trabajadoras espaolas.

No vivimos tiempos de mucha esperanza ni los das tienen nombre de mujer trabajadora y de fiesta y rebelda. Pero deberamos, debemos dar un vuelco a la situacin. Necesitamos hablar de estos temas, necesitamos comunidad, organizacin, apoyo mutuo. Consciencia de clase decamos hace aos. Podemos decirlo del modo que queramos.

Estamos aqu, seguimos estando aqu. Y no hemos muerto, no queremos morir prematuramente, ni aspiramos a muertes en vida. Queremos vivir con dignidad y en condiciones humanas. Nuestros temas, nuestra situacin, tambin debera estar en el orden del da. Y en lugar central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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