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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

Julio de 1936 (II)
Madrid en guerra

Vctor Arrogante
Rebelin


Desde que el ejrcito sublevado se viera frenado a las puertas de la capital, se convirti en un frente de guerra con combates permanentes hasta el final. El Gobierno de la Repblica, cre la Brigada Especial de la Repblica, unidad de lite, para desarticular las principales organizaciones fascistas clandestinas organizadas en la "quinta columna". Han pasado ochenta y tres aos, desde que comenzara la batalla por Madrid.

En los das posteriores al golpe, y tras el fracaso de la rebelin en Madrid, con la cada del Cuartel de la Montaa y el de Campamento, la ciudad queda bajo el dominio del Gobierno legtimo de la Repblica. Desde el mismo instante, la toma de Madrid fue un objetivo para las tropas sublevadas. Durante el intervalo que va desde el golpe de Estado, hasta los primeros combates en noviembre, los golpistas recibieron material militar y tropas de la Alemania nazi y de la Italia fascista, mientras que el Gobierno republicano no recibi nada de la Unin Sovitica hasta el mismo inicio de la batalla. Nunca ante se haba bombardeado una ciudad como objetivo civil; despus se hara en diversas ciudades espaolas y en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando un grupo de periodistas extranjeros pregunt al general Mola, comandante del Ejrcito del Norte, cul sera de sus cuatro columnas la que conquistara Madrid (una vena por el suroeste, otras dos desde Galicia y Castilla La Vieja y una cuarta desde Navarra y Aragn), l contest: la "quinta columna" (segn cuenta Hugh Thomas). Todo estaba planificado antes del golpe de Estado, Las tropas sublevadas entraran en Madrid sin resistencia, por la accin de los golpistas organizados en la retaguardia.

La quinta columna, no se trataba de simples espas o saboteadores, agentes desmoralizadores o agitadores. Los quintacolumnistas, estaban bien organizados e infiltrados en las organizaciones republicanas. Realizaron actos de sabotaje, incautaron vveres, difundieron informacin para minar la moral de la poblacin, elaboraron informes sobre cuestiones militares o gestionaban planes de huda hacia la zona "nacional" o refugio en embajadas extranjeras. Falsificaban documentos o encendan luces en la noche para que el enemigo localizara objetivos. Por medio de la emisora de radio clandestina AZ Radio y a travs de mensajes cifrados enviaban la informacin a Burgos, entre otros datos importantes, sobre la operacin que desemboc en la batalla de Brunete. La red contaba con colaboradores en los tribunales populares y polica, amaando juicios y detenciones, a favor de los simpatizantes de los sublevados. La organizacin contaba con un centro de operaciones, ubicado en la Escuela de Oficiales del Ejrcito Popular en Barajas y su cuartel general en el barrio de Salamanca.

El gobierno abandon a su suerte a Madrid y a su poblacin. "El Gobierno ha resuelto, para poder continuar cumpliendo con su primordial cometido de defensa de la causa republicana, trasladarse fuera de Madrid, y encargar a VE la defensa de la capital a toda costa". Esta fue la orden emitida por el presidente del consejo de ministros Francisco Largo Caballero al general Miajas. La defensa de Madrid fue posible, hasta que dej de serlo, por el ardor del pueblo madrileo, pese al Gobierno, pese al estupor del momento y frente al acoso fascista, con todo su poder militar. Soportaron una guerra sin cuartel. Jos Miajas, general del ejrcito popular, "hroe de Madrid", hizo posible lo imposible: detener al enemigo en el Manzanares, tras feroces combates en la Ciudad Universitaria, en Vallecas o en el puente de Toledo.

Los rumores sobre la inminente entrada de los fascistas, recorre las calles solitarias y las casas a oscuras de la Villa. El derrumbamiento parece inminente y al amanecer los moros y legionarios podran pasearse por la Puerta del Sol. Franco se content con dejar descansar a sus vanguardias en los arrabales y se puso a repartir por Europa invitaciones para asistir a la toma de Madrid, que era suyo, cuenta Chaves Nogales en su relato de la Defensa de Madrid. Los fascistas perdieron su oportunidad y no pudieron regodearse de la victoria. Cuando las tropas africanas llegan, Madrid est defendido por fuerzas milicianas, poco operativas, sin organizacin y con escasos mandos profesionales. Pero Madrid no fue ocupada. Posteriormente se cre el Ejrcito Popular, que tom el testigo de los voluntarios del Quinto Regimiento, y puso bajo su mando a milicias anarquistas, socialistas y comunistas.

El general de la defensa de Madrid, recibe en su despacho, en los oscuros y hmedos stanos del ministerio de Hacienda, el nmero de bajas. Caen decenas y centenares de hombres soldados; mujeres, nios y hombres civiles caen tambin, Las balas de las ametralladoras, los morteros y obuses enemigos arrasan vidas y destruyen barrios enteros. No hay armas bastantes y faltan municiones, pero no se retrocede. "No pasarn" gritaba el pueblo por las calles, con el puo en alto convencido de su poder. Pero pasaron: "ya hemos pasao", con voz de Celia Gmez, tras tres aos de lucha sin cuartel.

La defensa de Madrid se prepar en una noche. Se supona que el gran ataqu vendra desde Carabanchel y Villaverde, donde estaban acuartelados cuarenta mi hombres enemigos. En una operacin de distraccin, varias columnas avanzaran hacia el Puente de Segovia y el de Toledo. Pero el verdadero ataque se produjo por la Casa de Campo y Ciudad Universitaria hasta el Hospital Clnico, para caer sobre Madrid por Rosales, Marqus de Urquijo y Princesa, hasta llegar a la Plaza de Espaa. Se estableci una lnea de defensa desde Villaverde-Entrevas, Vallecas, Puente de la Princesa, Carabanchel y carretera de Extremadura. La mayor fuerza en la Casa de Campo y Puente de la Repblica (hoy Puente del Rey) y emplazamientos en el Puente de los Franceses, Humera-Pozuelo de Alarcn y Boadilla del Monte. Dio resultado. Madrid qued cercado, salvo la salida hacia levante, hasta abril de 1939.

Madrid se fortifica, a la espera del da D y se prepara para luchar hasta la muerte. En la retaguardia, la vida sigue, el hambre se hace costumbre y el biruji curte el cutis. Hay que organizar el abastecimiento de alimentos, agua, electricidad y ropa de abrigo para los camaradas y compaeros, y crear un cuerpo de seguridad contra los "paseos". Una maana, Miaja ley en el parte diario: "Esa noche no ha habidoa ningn asesinado en las tapias de los cementerios". El orden interno se estaba restableciendo.

Una de las actuaciones ms destacadas de la "quinta columna", fue iniciar las negociaciones entre Casado y el gobierno de Burgos. Casado junto a dirigentes como Julin Besteiro o Cipriano Mera se sublevaron contra el Gobierno. Pretendan negociar con Franco una paz con garantas y sin represalias; no lo consiguieron. Tanto esfuerzo y sacrificio para que sin luchar contra el enemigo, y sin la "paz honrosa" que persegua Juan Negrn. Provocaron una guerra civil dentro de la guerra civil y facilitaron la entrada de Franco en Madrid dando comienzo una feroz represin.

Vctor, mi padre, se pone correajes y cartucheras, coge el fusil, se calza el gorro con orejeras y se despide de mi madre: "Me voy al frente Felisa, que llega el tranva"; como si fuera a la cafetera Bolonia en Manuel Becerra donde trabajaba. "Ten cuidado, le contesta". "Y t con los obuses en la Gran Va". Marcha a las trincheras del Manzanares, las casas de Carabanchel o al Canto del Pico, en la sierra.

Hasta cuarenta mil combatientes defendieron Madrid y con ellos, los ms de tres mil quinientos voluntarios de las Brigadas Internacionales. Hubo hroes polticos y militares con decisin y arrojo; y hubo hroes del pueblo con no menos arrojo y decisin, que fueron determinantes para la defensa de Madrid. Todo fue intil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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