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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

Helms-Burton: una ley contra el mundo

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Cuando a fines de 1991 desapareci la Unin Sovitica y se desmoron el sistema socialista en Europa del Este, la administracin norteamericana dio por descontado que Cuba caera en sus manos como una pera madura. Pensaba que mucho ms temprano que tarde La Habana se vera rebasada por sus dificultades; y que el pueblo, desesperado y abatido por la crisis, dara la espalda a la Revolucin surgida en la Patria de Mart desde enero de 1959. Todos sus clculos indujeron a Washington a considerar inminente la restauracin del capitalismo en Cuba. Nada de eso ocurri.

Pasados cuatro aos de aquellos sucesos, las fuerzas ms agresivas del capital financiero vieron que haban fallado sus clculos. Que Cuba no solamente no se haba rendido, sino que, al contrario, haba ratificado su voluntad de persistir en su derrotero socialista bajo el influjo del liderazgo revolucionario de Fidel y sus compaeros. Esto, agot la paciencia del Imperio. Le pareci simplemente inadmisible que tal hecho aconteciera en lo que ya la Casa Blanca consideraba un mundo Unipolar, sometido a los designios del gobierno de turno en los Estados Unidos de Norteamrica, a quien todos deban sumisin y obediencia.

Fue por eso que el 9 de febrero de 1995, el senador Jesse Helms, a la sazn Presidente de la Comisin de Relaciones Exteriores del Senado, introdujo el proyecto que recibira muy pronto el respaldo y la adhesin de Dan Burton, uno de los representantes ms caracterizados del ala ms conversadora del Partido Republicano, el denominado Tea Party. As naci lo que ha pasado a la historia como La Ley Helms-Burton, un engendro demonaco que orientado contra Cuba- es, realmente una Ley contra el mundo.

Segn las disposiciones de esta ley, Cuba no puede exportar ningn producto a esa nacin, ni importar de ese pas mercanca alguna. Tampoco puede comerciar con filiales de compaas norteamericanas en terceros pases; ni recibir turistas norteamericanos: ni usar el dlar en sus transacciones comerciales y financieras con el exterior. Y por si todo eso fuera poco, los barcos y aeronaves cubanas no pueden tocar territorio norteamericano. Conocidos los engranajes del comercio internacional y gracias a los cuales el capital financiero yanqui tiene mltiples intereses comunes con otros pases, la Mayor de las Antillas se convirti en una suerte de leproso en el hemisferio americano por la voluntad de los herederos de James Monroe.

Se han puesto a pensar en todo lo que significa una ley como sta?. La disposicin sienta un precedente inigualado en la historia: Un gobierno se da el lujo de dictar normas destinadas a regular la vida, los contratos, la produccin, el comercio, la economa y la actividad ciudadana, en otro pas Podra el Per, por ejemplo, dictar una ley as en relacin a Chile? Podra Francia, disponer lo mismo hablando de Alemania; o China, en referencia a Japn? Por qu Estados Unidos, podra eso en su vnculo con Cuba? Porque Donald Trump se ha propuesto hacerlo?

En su sano juicio, ni los funcionarios de 10 de Downing Street, ni los mandatarios del Palais d LElysees, o la Kanzlerenmast (para citar solo a Inglaterra, Francia o Alemania) podran admitirlo, pero s ocurre.

Quin podra oponerse a que Cuba venda medicamentos contra al cncer a empresas francesas de salud, o al gobierno de ese pas?; quin, que Inglaterra venda automviles a Cuba? Tal vez los gobiernos de esos pases podran adoptar tan irracional decisin, pero an ella se entendera; pero que decida eso el gobierno de los Estados Unidos? Quin le dio vela en esa Misa?

Los expertos reconocen que esta ley de marras, tiene cuatro ttulos: El primero, internacionaliza el conflicto que Estados Unidos mantiene con Cuba, hacindolo extensivo a todos los pases del mundo. Washington ha decidido que nadie pueda comerciar con Cuba; comprar, o vender nada a ella. El segundo ttulo se orienta a presentar la ayuda del gobierno norteamericano al pueblo de cuba para que transite hacia el capitalismo Alguien le ha preguntado a Yanquilandia si sus gobernantes tienen derecho a eso? Y su gobierno le ha preguntado al pueblo de Cuba si quiere hacer ese trnsito, y caer en la esfera de influencia del Banco Mundial o el FMI?

El ttulo III de la ley le otorga a ciudadanos o empresas norteamericanas incluidos cubanos nacionalizados norteamericanos- a interponer demandas ante tribunales de los Estados Unidos por presuntas posesiones en territorio cubano que hubieran cambiado de status legal a partir de 1959. La norma permitira, por cierto, que los cubanos batistianos que asumieron la nacionalidad norteamericana para quedarse plcidamente en Florida, recuperasen dominio de sus empresas y bienes abandonados en ese circunstancia. De ese modo, los juzgados norteamericanos tendrn incidencia en Cuba. Nada menos!

Y el ttulo cuarto seala que este rgimen de bloqueo se mantendr hasta que en Cuba haya un gobierno que a criterio de los Estados Unidos est regido por normas democrticas, es decir un gobierno como el de Bolsonaro, o Videla, o Pinochet; todos los cuales contaron con apoyo, y ayuda yanqui.

Despus de estas disposiciones, alguien puede dudar que Estados Unidos se siente dueo de todo, y dicta por eso leyes contra el mundo?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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