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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

China
Un pas, dos sueos

Xulio Ros
Rebelin


Las protestas vividas recientemente en Hong Kong contra la propuesta de una ley de extradicin que permitira la entrega de fugitivos al gobierno central, evidencian un claro aumento de la fractura entre el nacionalismo Han, hoy sustentado en el programa del Partido Comunista para lograr la revitalizacin de la nacin china, y las demandas democrticas que afloran en su periferia territorial. Igualmente, ponen de manifiesto el carcter estructural de una protesta que en tres episodios (2003, 2014 y 2019) plasman una severa advertencia a Beijing de los riesgos asociados a las polticas recentralizadoras en curso en los ltimos aos.

A estas alturas, lo de menos es ya que va pasar con la ley de extradicin o el futuro de Carrie Lam, a quien le reclaman la dimisin. Ambos han sido finiquitados, aunque no pueda admitirse pblicamente para no perder la cara. Aun as, el problema de fondo radica en la prdida de confianza de buena parte de la poblacin local no solo en la jefa de esta regin administrativa o en su Consejo Legislativo sino, sobre todo, en la sabidura y mano izquierda del poder central para lidiar con estas situaciones. Y en ello debieran meditar las autoridades de Beijing a la hora de reconducir su poltica de frente unido, la tercera arma mgica del Partido, segn Mao.

En origen, la frmula un pas, dos sistemas fue otra genialidad de Deng Xiaoping; no una concesin graciosa sino un imperativo necesario para preservar la condicin de Hong Kong como ventana abierta al mundo. Deng se comprometi a preservar su singularidad tras la retrocesin por cincuenta aos. Lo que decimos lo cumplimos, apostill. Ahora corre peligro. Incluso buena parte de la sociedad continental no entiende de qu se quejan los hongkoneses (como tampoco las nacionalidades minoritarias dscolas); a fin de cuentas, ellos gozan de privilegios que a la mayora le son negados. Y por si fuera poco, protestan. Que en dicho contexto se alcen voces reclamando la implantacin de un solo sistema (al igual que la eliminacin de las autonomas de las nacionalidades minoritarias), no es de extraar. Renunciar China a su compromiso? En la situacin actual, ni las condiciones ciertamente poco democrticas del colonialismo britnico le pueden servir de ayuda ante una generacin de jvenes muy movilizados que no vivi esa poca.

Pero la iniciativa para favorecer las extradiciones no es un hecho aislado. Otras propuestas abundan en la idea de atar en corto Hong Kong al continente. Ya hablemos del tren de alta velocidad inaugurado el ao pasado y que conecta al ex enclave britnico con 44 ciudades chinas o el nuevo puente sobre el delta del ro de las Perlas que une Hong Kong a Macao y Zhuhai, un asombroso ejemplo de la ingeniera civil china, se enmarcan en el proyecto de la Gran Baha de Zhuhai que Beijing ansa convertir en una gran rea econmica pero tambin ms homologable en lo poltico. Estos proyectos anclarn definitivamente a Hong Kong en el continente hasta diluirlo. Las diferencias en trminos de desarrollo econmico que en su da pudieron servir de justificacin para admitir un status especial pronto perderan su razn de ser.

Probablemente Beijing ha cometido un enorme error de clculo al no calibrar la capacidad de indignacin poltica de los hongkoneses. Pero tambin en el exterior se ha cometido otro error similar al considerar irremediable que el continente evolucionara hacia la adopcin de un modelo similar al vigente en Hong Kong. El gobierno central no cejar en su empeo para promover un amorfismo centrado en la mejora general de vida al margen de las peripecias polticas mientras avanza su mayor control de forma sostenida.

La percepcin no ya de ausencia de progresos sino de una lenta erosin de ciertos derechos bsicos afea a China en su propia casa primero e internacionalmente despus, cundiendo la duda acerca de sus intenciones ltimas a propsito del rechazo de las experiencias liberales, cualquiera que sea su signo o emplazamiento. Sobre Hong Kong ejerce una soberana indiscutible pero no debiera pasar por alto que el eco de sus acciones y de su impaciencia trasciende su territorio inmediato. Y en un momento en que se le seala con el dedo por las ms diversas razones, un torpe manejo de este asunto dando rienda suelta a las posiciones ms hostiles, ignorando los anhelos expresados por miles de personas contra las derivas autocrticas, pudiera depararle mayores costos de los estimados. Y no solo en trminos de imagen global.

Dos personas pueden dormir en la misma cama y no compartir el mismo sueo, dice un refrn chino. El arraigo de las convicciones democrticas en Hong Kong no debiera infravalorarse, so pena de agrandar el foso que separa a significados sectores sociales del resto del continente. Nadie puede discutir que Hong Kong sea parte de China pero a los hongkoneses les preocupa que el sueo chino suponga una merma en sus derechos fundamentales. No reniegan de su pertenencia a la etnia china pero polticamente se sienten diferentes y desmienten con su protesta la propagada mxima de que esos derechos que estimamos universales deben ser tamizados a la luz del relativismo cultural.

Xulio Ros. Observatorio de la Poltica china

Fuente: http://politica-china.org/areas/autonomias/un-pais-dos-suenos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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