Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

Patria y humanidad

Elise Reclus
El Viejo Topo


Nota: El 4 de julio de 1905 falleca en Torhout, Blgica, el gran gegrafo anarquista francs lise Reclus. Miembro de la Primera Internacional, represaliado por su participacin en la Comuna de Pars, fue autor de una Nueva Geografa Universal en 19 tomos.

La cuestin -si el patriotismo es incompatible con el amor a la humanidad- no puede tratarse sin una definicin preliminar.

Qu es el patriotismo tomado en el sentido verdaderamente popular, subentendido en toda fraseologa? Es el amor exclusivo a la patria, sentimiento que se complica con un odio correspondiente contra las patrias extranjeras. Y qu es la patria? Un territorio grande o pequeo, netamente delimitado por fronteras de origen diverso, obstculos naturales, barreras artificiales o simples lneas trazadas segn la voluntad de alguno, antes sobre el papel, despus trasladadas al terreno.

Partiendo de estas definiciones que ciertamente responden a la idea general de los pueblos interesados, tal cual es por lo dems sancionada triplemente por la diplomacia, por el rgimen militar y por el sistema fiscal, se debe reconocer que la patria y su derivado, el patriotismo, son una deplorable supervivencia, el producto de un egosmo agresivo que no puede conducir ms que a la ruina de las mejores obras humanas y al exterminio de los hombres.

Pero el pueblo es sencillo, y bajo esa palabra patria se le han dado a entender mil cosas dulces y bellas que no implican en manera alguna la divisin de la tierra en parcelas enemigas.

El suave perfume de la tierra natal, las figuras sonrientes de los viejos que nos aman, los recuerdos queridos de estudio y de investigaciones con compaeros atrevidos, las obras emprendidas en comn en la juventud y sobre todo la fbula que reson primero en nuestro odo, y en la que hemos escuchado las palabras que han decidido nuestra vida, todo esto es herencia natural de todo hombre en cualquier parte del mundo en que est situada su cuna, todo esto es anterior a la idea de una patria limitada, y es puro sofisma querer coligar estos sentimientos con la existencia de un polgono efmero cortado sobre la redondez de nuestra planeta.

Hay al contrario completa oposicin entre estas primeras impresiones que nos ligan a la tierra y a la sociedad humana y todas las lneas de divisin que impiden la libre formacin de los grupos humanos y que intentan limitar lo que por la naturaleza de las cosas es indisciplinable, la simpata de los hombres entre s, su espritu de mutua benevolencia y de solidaridad.

Histricamente, la patria fue siempre mala y funesta. Fue siempre un dominio, reivindicado como propiedad exclusiva por un amo absoluto, o bien por una banda de amos organizados en jerarqua, o, como en nuestros das, por un sindicato de clases privilegiadas y dirigentes. Siempre, por mucho que nos remontemos en el pasado, hallamos que los ciudadanos pacficos han debido, en nombre de una patria de fronteras siempre diversas, trabajar, pagar y combatir, siempre oprimidos por los parsitos, reyes, seores, guerreros, magistrados, diplomticos y millonarios. Y fueron esos parsitos en lucha con otras bandas de haraganes los que han marcado las barreras de separacin entre pueblos vecinos, hermanos a causa de los intereses comunes. Para defender o ensanchar esos lmites absurdos se han sucedido las guerras a las guerras: era preciso que los mojones limtrofes fuesen plantados entre cadveres, como en un tiempo las puertas de las ciudades.

En nuestros das, las fronteras son ms funestas que nunca, aun cuando son ms a menudo atravesadas, porque son conservadas ms metdica, ms cientficamente que en el pasado con fortificaciones, puestos de aduana, guardias mviles. Si el comercio consigue penetrar bajo el impulso de necesidades vitales, ocurre slo despus de largas explicaciones entre los Estados y la construccin de grandes obras militares. La zona de separacin es tabulada en toda su longitud; y con maquinaciones incesantes, con la ayuda de verdaderos crmenes, se suscitan odios tremendos a ambos lados de la frontera ficticia, trazada a lo largo de algn arroyo entre los bosques y los prados.

Y casi dir que hay de escandaloso este hecho, que en el siglo de las locomotoras y de los motociclos de toda especie no hay ms que una lnea ferroviaria entre Francia y Espaa, y ni siquiera una carretera viable a travs de los Pirineos. A pesar de la Geografa, no se quiere que las dos naciones sean vecinas, no se quiere que, cesando de ser patrias diversas, se conviertan en un solo pas de una misma familia unida.

El vasto mundo nos pertenece y nosotros pertenecemos al mundo. Abajo todas las fronteras, smbolos de dominacin y de odio. Tenemos prisa por poder abrazar al fin a todos los hombres y llamarnos sus hermanos.

Publicado en el Peridico Anarquista  Tierra y libertad

 

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/patria-y-humanidad/

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter