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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

Involucin y resistencias. La nueva disputa por la hegemona geopoltica

Decio Machado
Viento Sur


Terminado el ciclo progresista se ha abierto una nueva disputa por la hegemona geopoltica en Amrica Latina. Entender esta nueva realidad de manera adecuada requiere un anlisis que aborde tanto la vertiente geoeconmica como lo que tiene que ver con la gobernanza nacional, regional y global, con sus respectivos impactos en el subcontinente. 

Antecedentes

El ciclo progresista se caracteriz por: a) el fortalecimiento/reposicionamiento de los Estados nacin anteriormente reducidos a su mnima expresin durante el periodo neoliberal y en crisis, fruto del fenmeno de la globalizacin; b) el modelo extractivo de produccin y exportacin de commodities como base de la acumulacin estatal, lo que se da en un periodo coincidente con los ms altos precios de los que estos gozaron en el mercado internacional, lo que signific los mayores ingresos recibidos por la regin en su historia republicana; c) la aplicacin de polticas sociales compensatorias con base en los excedentes estatales producidos por la exportacin de materias primas como eje de las nuevas gobernabilidades; d) la realizacin de grandes obras de infraestructura como pilar de la modernizacin de los Estados; e) la articulacin de un discurso soberanista enmarcado en la construccin de un bloque regional que signific un notable impulso de organismos de integracin tales como ALBA, UNASUR o CELAC.

En ese contexto cada uno de los elementos anteriores requiere de un somero anlisis que permita explicar el fracaso del laboratorio poltico progresista latinoamericano.

En primer lugar, la nueva centralidad de los Estados frente a la sociedad devino en el debilitamiento de los movimientos sociales que haban sido los protagonistas de un periodo de convulsiones polticas y que entre 1989 y 2005 derrib a una docena de presidentes en diferentes pases de la regin. En la actualidad, la implementacin de polticas agresivas contra los derechos adquiridos por las y los trabajadores por parte de lo que se ha venido en denominar como un nuevo periodo de reinstauracin conservadora carece del nivel de resistencia y organizacin expresados por los sectores populares durante los momentos previos al ciclo progresista.

En segundo lugar, el modelo extractivo anclado en los hidrocarburos, la minera a cielo abierto y monocultivos como la soja fueron la clave del xito econmico y lo que permiti polticas sociales ancladas en transferencias monetarias hacia los sectores histricamente olvidados, convirtindose en el eje de la legitimidad progresista durante sus momentos de gloria. Sin embargo, lo anterior implic que se haya agudizado la dependiente insercin internacional de la regin como proveedores de materias primas. Las economas latinoamericanas se reprimarizaron, lo que significa mayor vulnerabilidad, subordinndolas a las fluctuaciones errticas de los mercados globales. La temporalidad del boom de los commodities hizo que dichos gobiernos nacieran en los momentos de bonanza econmica latinoamericana y entraran en crisis con el fin de esta.

Un tercer factor reseable es que, pese a la transferencia de excedentes estatales a los sectores vulnerables polticas de subsidios durante el ciclo progresista, Amrica Latina sigue siendo el continente ms desigual del planeta dado que no se redistribuy la riqueza acumulada por sus lites histricamente dominantes. Aqu cabe una primera aclaracin: la reduccin de la pobreza en Amrica Latina durante el perodo de boom de los commodities no es un proceso exclusivo de los regmenes progresistas y basta comparar para ello un par de datos: siguiendo indicadores oficiales, entre 2007 y 2014 momento de la cada de los precios de las materias primas y comienzo de la parlisis econmica en diversos pases del Sur global, la pobreza medida por ingresos en el Ecuador corresta se redujo del 36,7% al 22,5%, mientras que en la Colombia de Uribe y Santos se pas del 45,06% al 28,05%, es decir, la Colombia neoliberal redujo su tasa de pobreza en 3,25 puntos porcentuales ms que el Ecuador del socialismo del siglo XXI. En trminos globales podramos decir que la combinacin de lo que fue una creciente demanda global de recursos naturales por parte de las economas emergentes, especialmente de China, y una serie de sucesivas reducciones de los tipos de inters estadounidenses en aras a mantener su recuperacin econmica tras la burbuja tecnolgica de 2001 determin que ingentes cantidades de dinero aterrizasen en los pases del Sur haciendo crecer mercados emergentes a partir de 2003. De hecho, a nivel global se asisti a la racha de crecimiento econmico ms extendida que ha vivido el mundo en el transcurso de su historia. Entre los aos 2003 y 2007, la tasa de crecimiento promedio del PIB de los pases del Sur pas del 3,6% en las dos dcadas anteriores al 7,2%, quedando muy pocos pases en desarrollo fuera de ese fenmeno.

En lo que respecta a los pases con gobiernos denominados progresistas, durante este periodo y pese a las ptimas condiciones para hacerlo, no se actu sobre los pilares estructurales de la desigualdad, lo que implica que en la actualidad el 10% ms rico de la poblacin del subcontinente concentre el 71% de la riqueza regional. El propio Banco Mundial ha elaborado informes recientes en los cuales se indica que si esta tendencia contina, en menos de una dcada el 1% ms rico de la regin tendr ms riqueza que el 99% restante. Desde que la riqueza derivada del auge de los precios de los commodities desapareciera, all por el ao 2015, los indicadores de pobreza latinoamericanos se han vuelto a incrementar de forma paulatina. Pero ms all de que durante el ciclo progresista no se transformase la matriz de acumulacin econmica heredada de la era neoliberal anterior, tampoco se super la matriz cultural colonial pese a grandilocuentes discursos de corte popular nacionalista. Un estudio realizado por Oxfam hace apenas tres aos demostr que la carga impositiva para las empresas nacionales latinoamericanas segua equivaliendo al doble de la carga efectiva soportada por las compaas transnacionales en la regin.

En cuarto lugar, y ms all de la enorme corrupcin destapada en la asignacin de contratos para la realizacin de megaproyectos por los gobiernos latinoamericanos en la ltima dcada y media (Club de los Contratistas en Per, caso Odebrecht en mltiples pases, descomposicin al interior de Petrobras y PDVSA o sobreprecios de constructoras chinas involucradas en la realizacin de megaobras en prcticamente todos los pases de la regin), la canalizacin de gran parte de estas infraestructuras estuvo vinculada de una u otra forma a lo que fue la Iniciativa para la Integracin de la Infraestructura Regional (IIRSA), hoy redenominada Cosiplan dentro de la moribunda UNASUR. El desarrollo de las infraestructuras latinoamericanas en este perodo de inslita expansin se articul en torno a lgicas vinculadas a la acumulacin por desposesin, la nueva fase de acumulacin capitalista en la regin, en beneficio final del capital global centralizado, fundamentalmente en el hemisferio norte y el Asia emergente. Carreteras, ferrovas, represas, puertos, aeropuertos, hidrovas y lneas de transmisin formaron parte de una amplia cartera de megaproyectos destinados a profundizar el extractivismo a escala interamericana con sus correspondientes impactos sociales y ambientales en los territorios explotados.

Por ltimo hay que significar que el discurso soberanista qued supeditado a una mayor dependencia respecto a los mercados globales y la tan aireada refundacin de en trminos bolivarianos la Patria Grande se enmarc en una lgica de integracin regional que qued paralizada incluso antes del cambio hacia la nueva hegemona poltica conservadora. La ltima cumbre con cierto dinamismo de la CELAC tuvo lugar en La Habana el 28 y 29 de enero de 2014, las comisiones de trabajo de la UNASUR prcticamente se paralizaron en el transcurrir del ao 2015 y el ALBA especialmente Petrocaribe dej de ser til para los pases implicados a partir de la agudizacin del deterioro econmico de Venezuela en el ao 2016. Todo ello coincidente con el impacto en las economas latinoamericanas de la cada de los precios de los commodities en los mercados internacionales.

El posicionamiento de China en Amrica Latina

La Repblica Popular China se ha posicionado como un global player desde comienzos del presente siglo, fruto del proceso de reformas y apertura iniciado en diciembre de 1978 por Deng Xiaoping. En estas cuatro dcadas, y mediante la estrategia definida como cruzar el ro sintiendo las piedras, el gigante asitico ha ido liberalizando de manera escalonada su economa sin privatizar masivamente sus empresas estatales.

A inicios del siglo XXI, China impuls la estrategia go out mediante la cual rompi sus barreras tradicionales con respecto a la poltica econmica externa, reafirmando su posicionamiento en el sistema econmico internacional y colocando montos crecientes de capitales propios en inversiones en el exterior. Esto implic un drstico reforzamiento de los vnculos comerciales de China con las economas emergentes y en desarrollo, entre ellas las de Amrica Latina.

As es que entidades como China Development Bank y Export-Import Bank of China han financiado iniciativas de infraestructura, energa, transporte y logstica en el subcontinente, si bien la mayora de estos crditos han sido condicionados a la intervencin de empresas chinas en su desarrollo y al inters estratgico del nuevo imperio asitico (creacin de corredores para el suministro de petrleo, minerales y soja hacia Asia y la modernizacin de instalaciones portuarias en la costa latinoamericana del Pacfico). China se ha convertido en un proveedor de capital clave para la regin en los ltimos aos, proceso que tiene su origen en el arranque del ciclo poltico progresista y justificado polticamente bajo un discurso de ruptura con las instituciones de Bretton Woods. En paralelo, las necesidades de materias primas para el desarrollo industrial chino hicieron que desde 2003 las economas de Amrica Latina y Caribe, especialmente las de Amrica de Sur, hayan considerado al gigante asitico como su principal cliente en el mbito de la exportacin de commodities.

Sin embargo, y fruto de un proceso de reformas propugnadas por Beijing que tuvo su arranque a partir de 2010 con la meta de cambiar su modelo productivo y enfocada a que el motor de la economa sea el consumo interno y no las exportaciones, en los ltimos cinco aos la demanda de materias primas de China ha disminuido, motivo por el cual los asiticos pusieron el foco en los proyectos de infraestructura latinoamericanos. Sea por inversin extranjera directa o a travs de la entrega de crditos por parte de bancos chinos, la presencia del pas asitico en Amrica Latina ha ido cambiando de forma en los ltimos aos.

Pero si algo distingue a la diplomacia china de la occidental es que siempre han sido hbiles practicantes de la realpolitik y estudiosos de una doctrina estratgica claramente diferente de la estadounidense. El ideal chino hace hincapi en la sutileza, la accin indirecta y la paciente acumulacin de ventajas relativas. Es por algo que frente al ajedrez (un juego de estrategia que surgi en Europa durante el siglo XV como evolucin del juego persa shatranj y donde existen 32 piezas mviles en un tablero dividido por 64 casillas que buscan la batalla decisiva para matar al rey), los chinos juegan a Wei Qi conocido en Occidente con el nombre japons go, donde lo que se mueven son 360 piezas en 361 posiciones bajo una lgica de la batalla prolongada que busca rodear al enemigo.

Consciente de las ingentes necesidades de recursos por parte del subcontinente, Beijing se ha asegurado que los cambios polticos de tendencia conservadora desarrollados en los ltimos aos en la regin no afecten a sus flujos comerciales e inversiones en los diferentes pases latinoamericanos. Es ms, en el segundo foro de ministros de la Repblica Popular China, Amrica Latina y el Caribe, que se celebr en enero de 2018 en Chile, el gigante asitico se comprometi a incrementar notablemente su insercin econmica en una regin ya hegemonizada por gobiernos de perfil conservador.

En los ltimos seis aos, el presidente Xi Jinping ha realizado cuatro giras por Amrica Latina, visitando 12 pases; ms de las realizadas por Barak Obama y Donald Trump durante la ltima dcada. Mauricio Macri, uno de los representantes del cambio de ciclo poltico en la regin, ha sido ms visitado por Xi Jinping que Nicols Maduro, presidente de un pas suministrador de petrleo, coltn y oro a China, que adems debe a los crditos asiticos el baln de oxgeno financiero gracias al que an subsiste el gobierno bolivariano.

De esta manera, en el ao 2018 el volumen del comercio bilateral entre China y Amrica Latina alcanz un rcord de 307.400 millones de dlares, lo que implica un aumento del 18,9% respecto al ao anterior. En la actualidad, China es el principal socio comercial de la regin, pese a que la relacin entre ambos lados del Pacfico sea notablemente asimtrica: la mayora de los pases de la regin mantiene dficits comerciales con China, los escasos supervits existentes se generan gracias a las ventas de productos primarios, y las manufacturas chinas han desplazado a las latinoamericanas tanto en sus propios mercados como en terceros mercados. Mientras las exportaciones de Amrica Latina a China se mueven en ratios de un 70% de bienes primarios y un 25% de manufacturas basadas en recursos naturales de bajo valor agregado, el subcontinente importa del pas ms poblado del mundo un 41% de manufacturas de alta tecnologa y un 27% de manufacturas de tecnologa media.

En los ltimos aos, adems del avance en obras de infraestructuras, la inversin china directa en Amrica Latina se ha expandido tambin a sectores como los servicios financieros, comercio, adquisicin de bienes races para alquiler y actividades manufactureras. Otra gran parte de esa inversin reciente se debe a fusiones o compra de empresas latinoamericanas, aunque esto no ha significado ni el aumento de capital productivo ni generacin de empleo.

En el mbito hidroelctrico, China invertir en la segunda etapa de un programa de modernizacin de represas hidroelctricas Jupi e Ilha Solterira en Brasil y la compra del 100% de la empresa hidroelctrica Atiaia Energa. Ampliando este marco de accin, la China Southern Power ha pasado a controlar el 28% de las acciones de la compaa chilena de electricidad Transelec.

En materias primas destacan dos recientes grandes inversiones regionales: Tianqi Lithium con sede central en Chengdu, capital de la provincia china de Sichuan se hizo con el 24% de la chilena Sociedad Qumica y Minera (SQM) y Chinalco rama peruana de la firma de capitales chinos Aluminum Corp of China Ltd expandir su mina de cobre Toromocho en Junn.

De igual manera destacan las ltimas intervenciones chinas en Panam, pas convertido en su centro de comercio y logstica para Amrica del Norte y del Sur, con quien ha firmado en menos de ao y medio 47 acuerdos comerciales. En breve, el Banco de China tendr una sede regional en Ciudad de Panam.

Otro de los ejemplos ms recientes de diversificacin de inversiones chinas en la regin es la adquisicin que hizo Didi Chuxing una especie de Uber chino de la empresa 99, denominada popularmente como el Uber brasileo. El Business Plan de Didi Chuxing en Amrica Latina apunta a su expansin regional, combinndola con servicios de asesoramiento en inteligencia artificial a gobiernos municipales de varias ciudades latinoamericanas. Al respecto, es destacable indicar que casi todos los gigantes tecnolgicos chinos estn entrando en los mercados latinoamericanos: TCL firma electrnica china estableci una empresa conjunta con Radio Victoria, el mayor fabricante de productos electrnicos de Argentina; Huiyin Bockchain Venture ha invertido en el servicio argentino de procesamiento de pagos en bitcoins Ripio, y la empresa Mobike, la ms grande red de bicicletas compartidas sin estaciones de aparcamiento, ha lanzado recientemente sus servicios en Ciudad de Mxico y Santiago de Chile.

Desde una perspectiva meramente comercial, los pases latinoamericanos son un gran mercado de consumo donde marcas como Huawei y Xiaomi venden smartphones baratos y de alta calidad en poderosos mercados como Brasil, Mxico, Colombia o Argentina. Sin embargo, los pases latinoamericanos que no pueden ofrecer un gran mercado interno tambin son de inters para las tecnolgicas chinas. Sin ir ms lejos, las autoridades venezolanas han asignado a primeros de ao a ZTE Corpora-tion 70 millones de dlares para el desarrollo de tecnologas aplicables a la creacin de un sistema nacional de identificacin electrnica de las ciudadanas y ciudadanos del pas.

En paralelo, y desde una perspectiva geopoltica ms convencional, Beijing ha conseguido en el marco de su poltica denominada Una sola China que pases como Costa Rica (2007), Panam (2017) y Repblica Dominicana (2018) hayan roto relaciones diplomticas con Taiwn. En la actualidad, los pases en los que Taiwn mantiene embajadas en el subcontinente son escasos y carecen de importancia estratgica y econmica.

Rusia en Amrica Latina: los enemigos de mis enemigos son mis amigos

El inters de Rusia por Amrica Latina es relativamente reciente. Tras la desaparicin de la Unin Sovitica (1991), los rusos no haban vuelto a mirar al subcontinente hasta el conflicto armado en Osetia del Sur, cuando la Nicaragua de Daniel Ortega (2008), e inmediatamente despus la Venezuela de Hugo Chvez (2009), fueron los dos primeros pases del planeta tras el Kremlin en reconocer la independencia de Osetia del Sur y Abjasia. Esta fuerte actividad diplomtica rusa en la regin volvi a repetirse en 2014 tras la crisis en Crimea y la guerra en el Donbss (este de Ucrania), como respuesta a las correspondientes sanciones impulsadas por Washington y la Unin Europea contra Mosc.

A diferencia de China, el comercio ruso de bienes en el subcontinente es insignificante y apenas representa el 2% de toda su actividad comercial global. Su principal socio es Brasil, con un comercio bilateral de unos 4.000 millones de dlares, y en segundo lugar Venezuela, a quien compra alrededor de 1.700 millones de dlares de petrleo. El resto de las actividades comerciales rusas en la regin es marginal y la influencia del Kremlin es prcticamente nula.

Desde una visin clsica de la geopoltica, Vladmir Putin ha buscado en los ltimos aos aliados estratgicos en una regin cercana a Estados Unidos buscando emular las acciones realizadas por Washington en la periferia de la Federacin Rusa.

Es as como Mosc ha prestado a Venezuela unos 16.000 millones de dlares desde 2006 hasta la fecha, siendo estos prstamos reembolsados a travs de envo de petrleo. En la actualidad, Venezuela est utilizando al gigante energtico ruso Rosneft para evadir las sanciones comerciales de Estados Unidos contra el gobierno de Nicols Maduro. Desde el pasado mes de enero momento en el que Juan Guaid fue parcialmente reconocido por la diplomacia internacional como presidente encargado de Venezuela, la petrolera estatal venezolana PDVSA, bajo una estrategia de triangulacin contable, cobra gran parte de sus facturas de venta de petrleo a travs de Rosneft. Este inusual acuerdo de pago es parte de una serie de esquemas estratgicos puestos en marcha por el gobierno de Maduro para tener acceso a efectivo en medio de las sanciones internacionales que sufre el pas en la actualidad, incluida la venta de reservas de oro por parte de su Banco Central. De esta manera, una parte del flujo econmico hacia Venezuela pasa a travs del banco ruso-venezolano Evrofinance Mosnarbank, entidad financiera que desde el pasado mes de marzo tambin ha sido colocada bajo sanciones estadounidenses.

Estados Unidos y Amrica Latina en el marco de la guerra comercial con China

Entre los escasos compromisos electorales de Donald Trump en materia de poltica exterior destaca su promesa de contener la emergencia de China a nivel global y limitar el libre comercio con Asia y Amrica Latina. Evidentemente, entre ambos existe una contradiccin, pues los espacios dejados por el repliegue estadounidense a nivel global son rpidamente ocupados por los intereses chinos.

La nueva Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos, presentada en enero de 2018 por James Mattis general que ejerci como secretario de Defensa hasta diciembre del pasado ao, indica que la competencia estratgica entre los Estados, no el terrorismo, es ahora la principal preocupacin de seguridad nacional de Estados Unidos. Lo anterior significa un cambio respecto al enfoque de la seguridad realizado por Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, e identifica a China y Rusia como las nuevas principales amenazas, posicionando a Corea del Norte e Irn en un segundo estadio.

Bajo un plan estratgico definido como competir, impedir y ganar, se asevera que los costos de no implementar esta estrategia estn claros e implicarn una disminucin de la influencia global de Estados Unidos, la erosin de la cohesin entre aliados y socios, as como la reduccin del acceso a mercados, lo que contribuira al declive en la prosperidad y el modo de vida estadounidense.

Aterrizando lo anterior a Amrica Latina, vemos cmo desde marzo de 2018 momento en que comenzara el conflicto comercial entre Estados Unidos y China Donald Trump ha ido anunciando el recorte de la ayuda econmica a Centroamrica como respuesta al flujo migratorio, ha retrotrado parcialmente los niveles de apertura del gobierno Obama respecto a Cuba, increment el volumen de sus amenazas respecto al cierre de la frontera con Mxico, le espeta a Colombia que no ha hecho nada contra el narcotrfico y en la actualidad aplica duras sanciones econmicas contra Venezuela.

Pese a que la diplomacia estadounidense ha lanzado una ofensiva en el subcontinente planteando que Washington es mejor socio comercial que China, sigue sin ser capaz de proponer una poltica especialmente atractiva para los gobiernos latinoamericanos, lo que demuestra la carencia de planes estratgicos orientados a la regin.

Con un enfoque que busca priorizar acuerdos comerciales bilaterales pas a pas condicin que se ve beneficiada por el actual desmantelamiento de las herramientas de integracin regional impulsadas durante el ciclo progresista y la reduccin de su dficit comercial, Estados Unidos busca reposicionarse en la regin mediante una variedad creciente de actividades econmicas trasladadas al mbito digital (online), abarcando varias tecnologas de informacin y comunicaciones (TIC) que tienen un impacto transformador en la manera de hacer negocios, y en la interaccin de las personas entre s y con el gobierno y las empresas. Las exportaciones de Estados Unidos relacionadas con el comercio digital estn aumentando, junto con la inversin extranjera directa en esas industrias. Lo anterior indica una dura competencia frente a China por la hegemona tecnolgica en Amrica Latina.

Sin embargo, la nueva derecha latinoamericana en el poder y la que viene camino de hacerlo en los escasos gobiernos progresistas que quedan en la regin, es tremendamente pragmtica y, salvando el caso brasileo, tiene escaso conflicto en articular relaciones con el capital, venga este de donde venga, en aras a implementar sus nuevas polticas neoliberales.

Donde s se atisban cambios estratgicos es en la poltica de seguridad regional. La nueva agenda, orientada nuevamente por Estados Unidos, tiene dos caractersticas esenciales: mayor participacin de inteligencia estadounidense en la lucha contra el narcotrfico y la delincuencia organizada, lo que a la postre tendr su impacto en los mecanismos de control sobre la disidencia poltica, as como la vuelta a las maniobras militares conjuntas con operativos de apoyo de Estados Unidos, tal y como fue el caso de Amazon Log17 en territorio amaznico brasileo durante el gobierno de Michel Temer.

Esta condicin implica, ms temprano que tarde, que habr una colisin entre la hegemona militar estadounidense y la nueva hegemona comercial china en la regin. Cmo se canalice su desenlace es lo que est por verse

* Decio Machado es director de la Fundacin Nmada (Ecuador).

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14961



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