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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

El grito olvidado de los rohingyas

Guadi Calvo
Rebelin


Durante meses la tragedia de la minora tnica de origen musulmn, conocida como Rohingyas, fue cubierta por los medios informativos con particular atencin, las responsabilidades del gobierno y ejrcito birmano en las masacres cometidas contra esa comunidad fue expuestas, aunque la comunidad internacional poco hizo ms que lamentarse y cuestionar la situacin.

Despus de acontecimientos como la campaa de limpieza tnica lanzada contra ese pueblo por el Tatmadaw (ejrcito birmano) en agosto de 2017 que arras aldeas, y asesin a ms de 25 mil civiles y oblig a cerca de un milln de rohingyas a abandonar sus viviendas y huir hacia Bangladesh, con la anuencia de la figura fuerte del gobierno de Naypyidaw, la Premio Nobel de la Paz 1991 y Consejera de Estado Aung San Suu Kyi, el inters de la gran prensa internacional, como tantas otras veces, con movimientos espasmdicos dirigi su atencin hacia otras cuestiones tan dramticas como importantes y una vez ms el grito desesperado de los rohingyas se ahog como tantos de ellos en las turbulentas aguas del golfo de Bengala. (Ver: Birmania entre los Monzones y el Tatmadaw.)

Se estima que en la actualidad permanecen en Birmania entre 400 y 500 mil rohingyas de los casi tres millones que vivan en 2012. Mientras que cerca de un milln se encuentran hacinados en diferentes campos de refugiado en Bangladesh en Cox's Bazar, junto a la frontera birmana, en un agujero burocrtico donde las autoridades de Dhaka no los quieren admitir como tal y las de Naypyidaw, se resiste a su vuelta.

Hace apenas tres das la relatora especial de Naciones Unidas para Birmania, Yanghee Lee, quien tiene prohibida la entrada a ese pas, inform que la situacin de unos 128 mil miembros de rohingyas que son mantenidos en campos de concentracin, aldeas y guetos urbanos en el estado de Rakhine est empeorando da tras da.

El abogado australiano Christopher Sidoti, uno de los integrantes de la misin de investigadora de la ONU sobre crmenes contra los la minora rohingya, advirti que la crisis est lejos de terminar y compar las condiciones de los centros de detencin y los guetos urbanos donde los han obligado a establecerse, recuerdan a los campos creados por los nazis.

Los sitios donde la etnia ha debido asentarse son severamente controlados por las fuerzas de seguridad, manteniendo las rigurosas normas burocrticas establecidas desde hace dcadas acerca de las posibilidades de movilizarse o cuestiones tan ntimas y privadas como la de sus derechos a casarse y tener hijos, lo que est absolutamente prohibido sino se cuenta con la autorizacin del gobierno.

Si bien el principal objetivo que tena la represin de 2017, que era el cambi de la composicin tnica del estado de Rakhine, y las expulsiones masivas y la represin constante que incluye tortura, desaparicin y muerte, han dejado de producirse en la magnitud que se producan el temor de que vuelva a suceder sigue latente.

Los rohingyas que todava permanecen en sus aldeas originarias tambin sufren la restriccin de sus traslados, por lo que permanecen aislados entre las diferentes comunidades, los pescadores no pueden ejercer su oficio, mientras que los nios, tienen prohibido asistir a la escuela. Ante una urgencia para movilizarse, antes deben obtener un salvoconducto escrito de la autoridad pertinente, no importa la distancia, mientras que los permisos para casarse y tener hijos tambin siguen vedados. Solo para ser atendidos en un hospital se les puede pedir seis permisos escritos de seis autoridades diferentes.

La ONU, tambin ha advertido que la represin en las zonas ms remotas de los estados de Rakhine y Chin, pueden estar volviendo a producir, a medida que se intensifican los combates entre el Tatmadaw y el Ejrcito de Arakan, antiguo nombre de Rakhine, que lucha por una mayor autonoma en la regin y muchos vinculan con al-Qaeda o el Daesh, que opera en el norte de Rakhine y reas del sur del estado de Chin y cuyo impacto para las poblacin civil podra estar siendo demoledor.

La presencia de grupos armados compuestos por combatientes budistas de Rakhine, que luchan junto al ejrcito ha hecho que desde enero pasado, casi 40 mil civiles tuvieran que abandonar sus viviendas.

Yanghee Lee, volvi a reclamar que toda la informacin sobre la cuestin rohingyas, sea tratada en la Corte Penal Internacional (CPI), aunque Birmania no es signataria del Estatuto de Roma, por lo que no est bajo la jurisdiccin de la CPI, de todas maneras el tribunal haba dictaminado en 2018, que podra actuar por presuntos crmenes de lesa humanidad contra el pueblo rohingya.

Una guerra secreta?

En el mes de junio, el ejrcito dispuso un gran apagn elctrico en ocho municipios de los Estados de Rakhine y Chin, lo que redujo el acceso a telfonos e internet, con la clara expectativa de ocultar los abusos cometidos en la regin. La censura de prensa tuvo su caso ms emblemtico en la encarcelacin de los dos periodistas de Reuters, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, detenidos arbitrariamente durante ms de 500 das a pesar de los reclamos internacionales, como un buen ejemplo para el reto de sus colegas, que intentaran cubrir las masacres contra los rohingyas.

El Tatmadaw, se encuentra en operaciones en reas Rakhine y Chin desde enero pasado, cuando se inform el ataque contra varios puestos policiales coordinados por el Ejrcito de Arakn, fundado en 2009 y con una dotacin de unos 7 mil combatientes.

A pesar del bloqueo informativo establecido por las autoridades de Naypyidaw y la prohibicin a la prensa y diferentes organizaciones humanitarias, para ingresar a las reas de combate, es difcil constatar la informacin, se ha conocido que solo en los ltimos das el Tatmadaw ha colocado ms de 35 mil de sus hombres en las zonas de combates pertenecientes a las Divisiones de Infantera Ligera nmeros 22 y 55.

Donde se siguen produciendo constantes violaciones a los derechos humanos, como detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones sumarias y la aplicacin de castigos como trabajo forzado, adems de permanentes saqueos de aldeas y hasta asaltos contra monasterios sospechados de dar refugio a civiles que escapan de los combates y las acciones de los militares. El 3 de abril pasado se conocido la informacin que militares birmanos abrieron fuego desde un helicptero contra civiles rohingyas que cortaban bamb, matando a por lo menos seis hombres e hiriendo al menos a otros trece.

Segn las denuncias a las que han llegados algunos medios, se conoce que en muchos casos en que civiles son heridos, el Ejrcito impide que sean llevados a los hospitales, lo que est produciendo un considerable nmero de muertes, como sucedi en la aldea de Tha Mee Hla, en el municipio de Rathedaung, Ywar Haung Taw, en Mrauk-U mientras que las autoridades han bloqueado el acceso de ayuda humanitaria a las zonas afectadas. Se estima en unos 30 mil civiles que se han visto obligados a abandonar sus aldeas por la intensidad de los combates

El Ejrcito de Arakn tambin comete abusos contra la poblacin civil, se ha documentado que el 3 de mayo, milicianos secuestraron a cuatro hombres rohingyas de la aldea de Sin Khone Taing, en el municipio de Rathedaung, desde donde fueron llevados a la profundidad de la selva, de donde dos de ellos lograron escapar, sin conocerse la suerte de los otros, a los que muy posiblemente se los obligue a sumarse a sus filas. Tambin se ha sabido que el Ejrcito de Arakn, presiona tanto a polticos, como empresarios locales, para que no colaboren con el ejrcito.

Sin duda la cuestin rohingyas como la de otras naciones despojadas de sus territorios como los palestinos, los saharauis o los tuareg se continuaran en el tiempo, hasta que estos pueblos ancestrales, por fin se extingan para ms vergenza de la humanidad.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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