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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza: caso TIPNIS
Un dilema falaz: naturaleza o desarrollo?

Alberto Acosta
Pgina Siete

La justicia social no es viable sin la justicia ecolgica, y viceversa; y lo mismo sucede con los derechos humanos y ecolgicos


La sentencia del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza, que rechaza la construccin de una controvertida carretera en el corazn del TIPNIS (Territorio Indgena Parque Nacional IsiboroScure) ha provocado diferentes reacciones de las autoridades del Estado boliviano. Mientras el presidente de la Cmara de Diputados, miembro del partido gobernante MAS, dijo que tomar debida atencin de las recomendaciones emergidas por este tribunal para que se pueda dar aplicabilidad a sus resoluciones, en un artculo de prensa la viceministra de Medio Ambiente arremeti en contra del fallo de un supuesto Tribunal Internacional autonombrado (fake-tribunal en sus palabras), afirmando que la sentencia establece que la naturaleza estar intocada y que condenaremos a las comunidades y poblaciones que viven en los bosques a no acceder a los derechos a un desarrollo digno y sustentable.

Tal declaracin coincide con la simplona apreciacin del Vicepresidente boliviano quien, al hablar de la intangibilidad del TIPNIS, lleg a afirmar que usted no puede sacar una hoja. Eso es intangibilidad. Que usted no puede levantar una rama. Que usted no puede tocar nada. Es decir, no puede hacer una escuela. No puede perforar para agua potable. Eso es intangibilidad. A ms de torpemente querer confundir a la sociedad boliviana, estos pronunciamientos reflejan un dilema falaz: naturaleza o desarrollo?

Vamos por partes. Sobre la viceministra, cabe indicar que sus palabras delatan la incomprensin de un tribunal de la sociedad civil global que no pertenece a Naciones Unidas, no es una ONG ni proviene de ningn acuerdo entre Estados u agrupaciones polticas. Su aparecimiento es consecuencia de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climtico y los Derechos de la Madre Tierra, paradjicamente convocada por el presidente Evo Morales en abril de 2010.

Sus miembros participan a ttulo individual: son personas de prestigio, de todos los continentes, motivadas solo por su conciencia y deseo de defender los Derechos de la Madre Tierra (y, por tanto, el derecho a la vida de sus hijas e hijos). Y es justo ese hecho de nacer desde abajo pero con grandes objetivos lo que fortalece y distingue a este tribunal de cualquier entidad formal.

Para entender la relevancia de este tipo de tribunales basta recordar al Tribunal Russell-Sartre, creado desde la sociedad civil para enfrentar los crmenes de guerra del imperialismo yanqui en Indochina.

Se atrevera alguien a tildar de fake a un tribunal presidido por pensadores de gran tica que buscaban juzgar los crmenes cometidos por Estados Unidos en Vietnam? Y, por cierto, de ah nacera luego el Tribunal Permanente de los Pueblos, otro espacio de indudable fuerza tica.

Es claro que estos tribunales de la sociedad civil buscan precisamente incomodar al poder poltico, econmico y dems cuando ha atropellado derechos (una de las especialidades de quienes ejercen el poder).

Respecto a las palabras del Vicepresidente boliviano, recalquemos el principio de que la justicia social no es viable sin la justicia ecolgica, y viceversa (lo mismo sucede con los derechos humanos y ecolgicos), lo cual se debe a que seres humanos y naturaleza formamos una sola gran unidad: somos la vida misma de este mundo.

Semejante principio choca con la poltica de muchos gobiernos latinoamericanos como el boliviano que falazmente hablan de superar los extractivismos profundizndolos (incluso con megainfraestructuras).

En realidad, a ms de violar a la Madre Tierra y a los Derechos Humanos, en particular de los pueblos indgenas, los extractivismos ahondan los conflictos, las violencias y hasta la dependencia de los pases al capital transnacional.

Duele que se siga vendiendo esa falacia de que se debe sacrificara la naturaleza para invocar al desarrollo: un verdadero fantasma, responsable hasta del propio subdesarrollo.

As mismo, entristece que la incomprensin de que el Vivir Bien, establecido en la Constitucin del Estado Plurinacional de Bolivia, no es una alternativa de desarrollo sustentable o no, sino una alternativa al desarrollo. El Vivir Bien es una forma muy diferente de entender la vida, propiciando la armona entre los seres humanos y de stos, en tanto comunidades e individuos, con la Pachamama.

As, la idea de que la atencin gubernamental a las poblaciones indgenas y no indgenas del TIPNIS no ser posible por cumplir con los Derechos de la Madre Tierra es aberrante. Aberracin sostenida desde una falsa dicotoma naturaleza o desarrollo que urge superar si queremos evitar que la vida termine subsumida por el poder.

Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Exministro de Energa y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente.  

Fuente: https://www.paginasiete.bo/ideas/2019/7/7/un-dilema-falaz-naturaleza-desarrollo-223117.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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