Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2019

El plan de paz de Trump fue diseado para fracasar, exactamente como sus predecesores

Jonathan Cook
Mondoweiss

Traduccin: Mara Landi


El supuesto "Acuerdo del siglo" de Donald Trump, que ofrece al pueblo palestino sobornos econmicos a cambio de sumisin poltica, es el colofn del proceso de pacificacin occidental, cuyo objetivo real ha sido el fracaso, no el xito.

Durante dcadas, los planes de paz han hecho demandas imposibles alos palestinos y palestinas, obligndoles a rechazar las condiciones que se les ofrecan y creando as un pretexto para que Israel se apropiede ms trozosde su tierra.

Cuanto ms han cedido, ms lejos se ha desplazado el horizonte diplomtico, hasta el punto de que la administracin Trump espera que pierdan toda esperanza de tener un Estado o el derecho a la autodeterminacin.

Ni el mismo Jared Kushner, yerno de Trump y arquitecto del plan de paz, puede realmente creer que los palestinos sern comprados con su cuota parte del incentivo de 50.000 millones de dlares que esperaba recaudar en Barin la semana pasada.

Por eso los dirigentes palestinos se mantuvieron al margen.

Pero los gestores de imagen de Israel acuaron hace mucho tiempo un eslogan para ocultar su poltica de despojo gradual, enmascarada como proceso de paz: Los palestinos nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad.

Vale la pena examinar en qu consistan esas oportunidades perdidas.

El primero fue el Plan de Particin de Naciones Unidas a fines de 1947. En el relato de Israel, fue la intransigencia palestina sobre la propuesta de dividir el territorio en un estado rabe y uno judo separados lo que desencaden la guerra, llevando a la creacin de un Estado judo sobre las ruinas de la mayor parte de la patria del pueblo palestino.

Pero la historia real es bastante diferente.

La recin formada ONU estaba efectivamente bajo el pulgar de las potencias imperiales Gran Bretaa, Estados Unidos y la Unin Sovitica. Las tres queran un Estado judo como aliado dependiente en el Medio Oriente dominado por los rabes.

Impulsado por las brasas moribundas del colonialismo occidental, el Plan de Particin ofreca la porcin ms grande del territorio palestino a una poblacin minoritaria de judos europeos, cuya reciente inmigracin haba sido efectivamente patrocinada por el imperio britnico.

Mientras a los pueblos nativos de otros lugares se les ofreca la independencia, al pueblo palestino se le exiga entregar el 56 % de su tierra a los recin llegados. No haba ninguna posibilidad de que semejantes trminos fueran aceptados.

No obstante, como han sealado acadmicos israeles, la dirigencia sionista tampoco tena intencin de acatar el plan de la ONU. David Ben Gurion, el padre fundador de Israel, llam diminuto al Estado judo propuesto por la ONU. Advirti que nunca podra albergar a los millones de inmigrantes judos que necesitaba atraer para que su nuevo Estado no se convirtiera rpidamente en un segundo Estado rabe, debido a las mayores tasas de natalidad palestinas.

Ben Gurion quera que los palestinos rechazaran el plan, y as poder emplear la guerra como una oportunidad para apoderarse del 78 % de Palestina y expulsar a la mayor parte de la poblacin nativa.

Durante dcadas, Israel se dedic afanosamente a afianzar y −despus de 1967−expandir su control sobre la Palestina histrica.

De hecho fue el lder palestino Yasser Arafat quien hizo las mayores concesiones no recprocas a la paz. En 1988 reconoci a Israel y, ms tarde, en los Acuerdos de Oslo de 1993, acept el principio de la particin en trminos an ms nefastos que los de las Naciones Unidas: un Estado en apenas el 22 % de la Palestina histrica.

Aun as, el proceso de Oslo no tuvo ninguna posibilidad seria de xito despus de que Israel se negara a realizar las retiradas prometidas de los territorios ocupados. Finalmente, en 2000 el presidente Bill Clinton convoc a Arafat y al Primer Ministro israel Ehud Barak a una cumbre de paz en Camp David.

Arafat saba que Israel no estaba dispuesto a hacer ninguna concesin significativa y que haban tenido que intimidarlo y engatusarlo para que asistiera. Clinton prometi al lder palestino que no se le culpara si las conversaciones fracasaban.

Israel se asegur de que as fuera. Segn sus propios asesores, Barak hizo estallar las negociaciones, insistiendo en que Israel no cedera la ocupada Jerusaln Este, incluyendo la mezquita de Al Aqsa, as como grandes reas de Cisjordania. De todos modos Washington culp a Arafat y reformul la intransigencia de Israel como una oferta generosa.

Poco tiempo despus, en 2002, la Iniciativa de Paz de Arabia Saudita ofreci a Israel relaciones normales con el mundo rabe a cambio de un Estado palestino mnimo. Pero Israel y los lderes occidentales se apresuraron a desviarla hacia los anales de la historia olvidada.

Despus de la muerte de Arafat las conversaciones secretas mantenidas a lo largo de 2008-2009 −reveladas en la filtracin de los papeles palestinos − mostraron a los dirigentes palestinos haciendo concesiones sin precedentes. Entre otras cosas se permita a Israel anexionar grandes extensiones de Jerusaln Este, la pretendida capital del Estado palestino.

El negociador Saeb Erekat fue grabado diciendo que haba aceptado la [Jerusaln] ms grande de la historia juda, as como el retorno de slo un nmero simblico de refugiados/as [palestinos/as] [y un] Estado desmilitarizado (...) Qu ms puedo dar?

Era una buena pregunta. Tzipi Livni, la negociadora de Israel, respondi: Se lo agradezco mucho cuando vio lo mucho que los palestinos estaban concediendo. Pero aun as, su delegacin se retir.

El malhadado plan del propio Trump sigue los pasos de tal pacificacin.

En un comentario en el New York Times la semana pasada, Danny Danon, Embajador de Israel ante la ONU, resumi con franqueza la idea central de este enfoque diplomtico de dcadas. Hizo un llamamiento al pueblo palestino a rendirse, y aadi: Rendirse es reconocer que en un concurso, mantenerse en carrera resultar ms costoso que la sumisin.

El proceso de paz siempre condujo a este momento. Trump simplemente ha saltado a travs de las evasiones y equivocaciones del pasado para revelar dnde estn realmente las prioridades de Occidente.

Es difcil creer que Trump o Kushner alguna vez creyeron que los palestinos aceptaran una promesa de dinero por silencio en lugar de un Estado basado en tierra por paz.

Una vez ms Occidente est intentando imponer a los palestinos un acuerdo de paz injusto. La nica certeza es que lo rechazarn − es la nica cuestin en la que los dirigentes de Al Fatah y Hams estn unidos − garantizando una vez ms que se los pueda pintar como el obstculo para el avance.

Puede que los palestinos se hayan negado esta vez a caer en la trampa, pero sern los chivos expiatorios, pase lo que pase.

Cuando el plan de Trump se venga abajo, como lo har, Washington tendr la oportunidad de explotar un supuesto rechazo palestino como justificacin para aprobar la anexin por parte de Israel de ms tramos del territorio ocupado.

Al pueblo palestino le dejarn una patria destrozada. Sin autodeterminacin, sin Estado viable, sin economa independiente; slo una serie de guetos dependientes de la ayuda. Y dcadas de diplomacia occidental finalmente habrn llegado al destino previsto.

 

Una versin de este artculo apareci por primera vez en el National, Abu Dhabi.

Jonathan Cook, periodista britnico residente en Nazaret desde 2001, es autor de tres libros sobre el conflicto israelo-palestino. Ha sido galardonado con el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Su sitio web y su blog se encuentran en: www.jonathan-cook.net


Publicado el 2/7/19 en Mondoweiss.



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