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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2019

Chernbil fue ms que Chernbyl

Martn Baa
Noticias Unsam

El especialista en historia rusa del Centro de Estudios de los Mundos Eslavos y Chinos de la UNSAM analiza las consecuencias polticas del accidente nuclear ocurrido en 1986 en la central sovitica Vladmir Ilich Lenin (Ucrania) a partir de la nueve serie histrica emitida por HBO.


Todo el mundo habla de Chernbyl. Casi con la misma potencia con la que explot el reactor nuclear, las redes sociales, los medios de comunicacin y las charlas de amigos se vieron invadidas por algn comentario sobre la excelente serie que HBO estren este ao. Hasta la prensa rusa y el mismsimo ministro de Cultura del Gobierno ruso, Vladmir Medinsky, salieron a dar su parecer al respecto. Bastaron cinco captulos con brillantes actuaciones, un riguroso guin y una banda de sonido exquisita para que nos olvidramos de Netflix por un rato.

Pero no es de la serie de lo que quiero hablar aqu. Mis conocimientos tcnicos apenas me permiten sostener lo dicho renglones arriba. Ms bien me gustara hablar sobre lo que puede decirse a partir de la serie sobre el propio accidente, la agona de la Unin Sovitica y el devenir del proyecto comunista.

Esto no es nuevo ni original. En algunos lugares se apresuraron a denunciar la omnipresencia de la burocracia estalinista y a castigar la lectura occidental sobre un acontecimiento ruso, por ejemplo. Eso est bien. Pero es probable que en cualquier serie sobre la Unin Sovitica tengamos que lidiar con la burocracia estalinista , sea sobre deportistas olmpicos o espas infiltrados. Y las lecturas occidentales respecto de acontecimientos rusos no son algo nuevo ni mucho menos repudiable: como sostena Bajtn, nos volvemos completos solo a travs del reconocimiento del otro. Nadie posee el monopolio de las interpretaciones histricas.

Qu podemos decir entonces sobre Chernbil a partir de Chernbyl ? Van a continuacin algunas pistas para poder pensar el acontecimiento histrico ms all de la propia serie y los lugares comunes que se construyeron en torno a ella. Empecemos.

En el imaginario mundial que haba sobre el comunismo Chernbil supuso una impugnacin significativa al proyecto modernista que pareca encarnar la Unin Sovitica. Como bien ha demostrado Tobas Rupprecht, los militantes comunistas, sobre todo los del Tercer Mundo, se vieron seducidos por la URSS no tanto por su rasgos comunistas (de los que careca en gran parte) sino ms bien por su modernismo: un Estado multicultural, antiimperialista y tecnolgicamente avanzado. El accidente de Chernbil puso un freno importante a tales aspiraciones. Y no fueron pocos los que, adems de descreer del comunismo, comenzaron a cuestionar las ventajas de seguir el modelo de desarrollo sovitico. El cono se volva profano.

Vinculado a lo anterior, el accidente de Chernbil vino a exponer de una manera cruda los lmites de la organizacin econmica del pas. Uno de los logros de la Unin Sovitica fue que, durante dcadas, pudo sostener un sistema econmico que prescindi de los mecanismos de mercado. Se lo conoci como sistema de planificacin centralizada. A travs de l, y en pocas donde no existan el Excel ni la internet, se asignaban los recursos econmicos de la sociedad dejando de lado la fra e injusta ley de la oferta y la demanda. Fue un claro ejemplo de que puede haber vida ms all del mercado, incluyendo los postulados de Michael Albert. Pero tuvo sus falencias: el derroche, la generacin de informacin defectuosa y un inoperante centralismo estaban a la orden del da. Y ello qued evidenciado con letal rigor en la central nuclear la noche del 26 de abril de 1986.

Muchos ven a Chernbil como el principio del fin. Es cierto que partir del accidente se aceleraron los procesos de reforma que iban a terminar en la disolucin de la Unin Sovitica en 1991 y que iban a demonizar a Mijal Gorbachov como el padre de la derrota. Esto es verdad en parte: hasta el ltimo da nadie crea que el pas se derrumbara. Pero tambin es verdad que el proceso de reforma no arranc ni con Gorbachov ni con Chernbil, sino algunos aos antes, en 1982, con la llegada de Yuri Andrpov. Antes de ser secretario general, Andrpov haba sido durante quince aos jefe de la temible KGB, es decir, los servicios secretos. Como tal, conoca quin menta, quin robaba, quin se corrompa y otras falencias del sistema. Al llegar al poder, antes que sucediera Chernbil, entendi que haba que emprender un profundo plan de reformas para que la Unin Sovitica siguiera con vida. Su temprana muerte en 1984 lo impidi, al menos por un rato.

La serie tiene un protagonista descollante: el cientfico Valery Legsov. No es casualidad que aparezca representado como el abanderado de la sensatez y la crtica al sistema: en las ltimas dcadas de la URSS, fueron destacados cientficos como el fsico Andrey Sajrov o el bilogo Zhores Medvdev, quienes se desempearon como disidentes y pasaron algunas temporadas encerrados en hospitales psiquitricos. Pero el Legsov de Jared Harris es tambin el abanderado del moralismo y el voluntarismo. Esto no est mal representado. Al contrario, en muchos casos, la propia disidencia sovitica nunca pudo superar el marco de discusin propuesto por el sistema y termin siendo un espejo invertido de lo que vena a criticar. De ese modo, la verdadera crtica no siempre debe buscarse all, sino en aquellos que proponan una alternativa poltica, y no solo moral, a los problemas de la Unin Sovitica. Ellos tambin conocieron los oscuros pasillos de las crceles soviticos, pero con menos fama y exposicin.

Ya vamos finalizando. Dcadas de series y pelculas de Hollywood, pero tambin de papers acadmicos nos hicieron creer que dentro de la competencia que supuso la Guerra Fra, la Unin Sovitica era el villano que siempre acechaba la tranquilidad del mundo y que los Estados Unidos salan en su abnegada defensa. Esto est muy lejos de ser cierto.

Como ha demostrado Vladislav Zubok, la Unin Sovitica estuvo siempre a la defensiva de los embates de la OTAN y sus aliados. Desde la crisis de los misiles de 1962, los soviticos se limitaron a responder provocaciones. Que el Gobierno ruso quiera ahora hacer su serie culpando a un agente de la CIA por la explosin del reactor nuclear no es casualidad. Como tampoco lo es que un accidente como el de Chernbil haya expuesto de manera descarnada las flaquezas de un rgimen que estaba ms cerca de ser un frgil paciente hospitalario que un amenazante fantasma rojo.

 

Fuente: http://noticias.unsam.edu.ar/2019/6/26/chernobyl-a-partir-de-chernobyl-por-martin-bana/?fbclid=IwAR2YTLeviI4PxIDlQ6l9P1uBwwHgjojJNwcdxLkplh3Ip3RYUhC8hvnWf18


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