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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2019

Dilogos para una superacin chavista de la crisis: documento para el debate

Organizaciones varias
Rebelin


Desde diciembre de 2018 un grupo de organizaciones comenzamos a reunirnos a partir de la necesidad de escucharnos y reflexionar colectivamente sobre la situacin de la Revolucin Bolivariana. All va naciendo un documento abierto para el debate colectivo y la construccin dialgica de alternativas a la crisis. El documento se present el 29 de junio en el Teatro Alameda en Caracas. A partir de all, surgieron nuevos aportes e incorporaciones al proceso de trabajo colectivo.

La vocacin del documento, uno de tantos ejercicios del movimiento popular que se organiza para buscar salidas revolucionarias a la crisis, es profundamente bolivariana: "Queremos ms y no menos chavismo para enfrentar esta crisis, porque en el pasado, con ese programa y nuestro protagonismo logramos derrotar las amenazas de la derecha, mantener a raya a las fuerzas conservadoras internas y avanzar en nuestra inclusin material y espiritual" afirma "Dilogos para una superacin chavista de la crisis".

En las prximas semanas continuaremos socializando el documento en foros y debates. Entre tanto, compartimos la ltima versin. Nos pueden hacer llegar sus comentarios (o suscripciones de organizaciones) por mltiples vas, incluyendo por aqu .

Las organizaciones que suscriben este documento son: Laboratorio Crtico Comunachos, Surgentes. Colectivo de DDHH, Corriente Marxista - Lucha de Clases, Movimiento de Inquilinxs, Universidad de las Comunalidades, Causa Campesina, FCI (Frente Cultural de Izquierda), 15 y ltimo, Voces Urgentes, Tatuy TV, Voces Antiimperialistas, Frente Nacional Comunal Simn Bolvar.


DILOGOS PARA UNA SUPERACIN CHAVISTA DE LA CRISIS

(VERSIN 2, 08/07/2019)
Protagonismo popular y horizonte democrtico socialista

 

El vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagnico es insustituible condicin de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI" (Hugo Chvez)

 

I. PRESENTACIN

Quienes suscribimos este documento pertenecemos a diversos colectivos, movimientos, organizaciones de base y partidos polticos de izquierda. Somos parte del proceso de movilizacin popular conocido como Revolucin Bolivariana. Decidimos juntarnos para realizar un diagnstico de la coyuntura y construir propuestas de accin poltica para ser dialogadas con otras organizaciones del campo popular, apostando a procesos de unidad en la diversidad, de solidaridad y articulacin, que aumenten la fuerza colectiva del chavismo popular, desde la izquierda.

Nos une la conviccin de que es posible avanzar en la acumulacin de poder popular y en la creacin de escenarios que permitan darle viabilidad al programa democrtico de transicin al socialismo. Apostamos a que la accin poltica, en el marco de la superacin de la crisis, puede generar condiciones ms favorables para el campo popular, que aumenten su fuerza relativa y que creen las condiciones de posibilidad para retomar el programa chavista. Creemos que tanto la construccin de una sociedad mejor, como la superacin de la coyuntura actual, slo es posible retomando el sendero de la soberana popular. Defendemos que el grito de Chvez Comuna o nada! permanece ms actual que nunca y que la comuna sigue siendo el espacio de donde se va a parir el socialismo.

Nos une un rechazo a la agresin imperialista que vive el pueblo venezolano, a las consecuencias criminales que tienen sobre los derechos humanos a la vida, a la salud, a la alimentacin y a la autodeterminacin, las medidas coercitivas unilaterales aplicadas por los EEUU y su alianza internacional. Reivindicamos el derecho humano a la autodeterminacin de los pueblos, pilar del derecho internacional, que implica la condena a las injerencias externas, la libre determinacin sobre nuestros recursos y la expresin de la soberana popular para definir nuestro destino colectivo.

Nos une un rechazo a la expropiacin del protagonismo del pueblo chavista en la transformacin de la crisis mltiple que vivimos como pas. Si en algo se sustenta el carcter emancipador de la Revolucin Bolivariana es justamente en que cont con el protagonismo popular en la construccin de dignidad colectiva y justicia social. Nuestros mejores logros ocurrieron cuando fuimos protagonistas y no espectadores. Y es esa la historia nuestra que hoy invocamos, frente a las lites de cualquier tipo que quieren decidir por nosotras/os nuestro destino.

Nos une la certeza de que la guerra es un camino en el que las principales vctimas son los sectores populares, que la destruccin material y cultural en un escenario blico nos afectara por dcadas.

Nos une una preocupacin por el drama econmico y social que produce un aumento creciente de la pobreza y la desigualdad, el colapso de la economa y la caotizacin de la vida, lo que se traduce en la prdida fctica de derechos que habamos conquistado en el marco de la Revolucin Bolivariana.

Este documento, que se asume como un borrador y que quiere estimular el dilogo con otras/s, cuenta con 4 secciones: II. Por qu hay conflicto en Venezuela?, III. Cmo llegamos hasta aqu?, IV. Cmo caracterizamos el momento actual? y V. Qu proponemos?

II. POR QU HAY CONFLICTO EN VENEZUELA?

En las ltimas dos dcadas, el conflicto venezolano ha girado sobre los mismos ejes, con algunos corrimientos progresivos que tienen hoy expresiones abruptas.

PLANO INTERNACIONAL

Aleccionar a los intentos posneoliberales. La Revolucin Bolivariana y el proyecto de construccin del socialismo en Venezuela emergieron como una esperanza para los pueblos. Pese a las contradicciones y retrocesos, este proceso plante una ruptura y la posibilidad de construir un modelo alternativo al capitalismo. La sola posibilidad que aliment la imaginacin de los pueblos del Sur representa un peligro para la hegemona de EEUU en el hemisferio. EEUU busca aleccionar a los pases del sur con la derrota de la Revolucin Bolivariana. Un eventual cambio de Gobierno en Venezuela, sera para los EEUU una victoria simblica vendida como prueba de la imposibilidad y el fracaso de los intentos de construccin de alternativas democrticas al capitalismo y de la unidad de los pueblos del sur.

Disputa interpotencias por nuestros recursos. De igual modo, el conflicto se enmarca en la disputa interpotencias (EEUU, Rusia, China) por el control de nuestros recursos naturales en el marco de la crisis actual del capitalismo. Venezuela es una potencia petrolera y cuenta con enormes reservas de oro, hierro, aluminio y nquel, adems de reservas no cuantificadas de minerales raros como coltn y torio y abundante agua dulce y biodiversidad. Durante todo el siglo XX y hasta el inicio del Gobierno de la Revolucin Bolivariana, nuestros recursos fueron controlados por los EEUU. El cambio en la orientacin del Gobierno a partir de la llegada de Chvez, fortaleciendo la alianza con potencias emergentes, es un factor explicativo de la beligerancia y el protagonismo de EEUU en el conflicto venezolano.

PLANO NACIONAL

Control del Estado: conflicto programtico y de clases. En el plano nacional, el conflicto se plantea por el carcter antagnico de los objetivos del chavismo y la oposicin, ambas fuerzas aspiran el control del Estado y la renta petrolera para impulsar desde ah sus proyectos de pas (originalmente excluyentes) e intereses de clase (tambin originalmente excluyentes). Mientras que las fuerzas de oposicin estn programticamente orientadas hacia el mercado, la democracia liberal representativa, el protagonismo de las capas medias y altas y la alianza privilegiada con EEUU y los pases del Norte global, las fuerzas chavistas vienen de reivindicar la intervencin estatal en la economa en el marco de una transicin al socialismo, las formas contrahegemnicas de la democracia, la transformacin del Estado burgus, el protagonismo de los sectores populares y las alianzas privilegiadas con los pases del Sur global y potencias emergentes. En este campo han convivido diferentes tendencias, con contradicciones importantes respecto al rol del sector privado, que se vienen agudizando desde la partida del comandante Chvez.

Asedio y carcter antidemocrtico de la oposicin. El conflicto poltico se explica tambin por la deslealtad democrtica de los sectores dominantes de la oposicin de derecha. Ya desde 2001 existen datos que demuestran su participacin en conspiraciones que involucraban a la embajada de EEUU. El golpe de Estado (2002), el paro petrolero insurreccional (2002-2003), el desconocimiento de los resultado electorales del referndum (2004) y de las presidenciales (2006 y 2013), el boicot a las elecciones parlamentarias (2005) como forma de deslegitimarlas, la convocatoria a manifestaciones insurreccionales como La Salida (2014) y las Guarimbas (2017), la conspiracin contra la economa y el bloqueo encubierto (desde 2013), las medidas coercitivas unilaterales (sanciones) de EEUU (desde 2015), la utilizacin de la recin conquistada Asamblea Nacional para salir del Gobierno en 6 meses (2016), la autoproclamacin de Guaid como una tctica dirigida desde los EEUU (2019) y un nuevo intento de golpe de Estado (2019) son expresiones de este carcter antidemocrtico y del asedio que ha vivido la Revolucin Bolivariana desde su nacimiento.

A partir de la coincidencia, en 2013, de mltiples crisis estructurales y coyunturales, identificamos cambios relevantes en las principales lneas de gobierno impulsadas por la dirigencia poltica.

Dirigencia poltica y cambio de intereses. La cohabitacin de clases antagnicas en el seno de la direccin revolucionaria supone que las clases poseedoras ejercern presiones sobre todo el aparato dirigente, mantenindose limitadas mientras el proceso tenga una direccin ascendente de movilizacin popular. Sin embargo, ante cualquier signo de desgaste o estancamiento, las tendencias burguesas de la direccin se fortalecen a partir del control del Estado y la economa, constituyndose nuevas lites que actan en detrimento de los intereses de los explotados. A travs de procesos de acumulacin por despojo (algunos de ellos justificados por la necesidad del financiamiento a la poltica), control de espacios de poder en instituciones claves (vinculadas con la economa, la seguridad o la comunicacin) y proximidad a la figura del comandante Chvez, un sector dirigente fue acumulando poder y riqueza y creando una red de intereses y lgicas propias que se encuentran en contradiccin abierta con el programa bolivariano de transicin democrtica socialista. Este proceso de acumulacin se vuelve mucho ms acelerado tras la muerte de Chvez.

Es fcil advertir que en la actualidad la presencia de cuadros que expresen los intereses de los sectores populares a lo interno del Estado es cada vez menor y con mnimo impacto en las grandes orientaciones polticas. Mantener el poder se convierte entonces para la dirigencia poltica, por una parte, en la posibilidad de mantener privilegios y defender sus intereses de clase, y por otra en la posibilidad de la sobrevivencia misma, en la medida en que la oposicin de derecha los amenaza con exterminio, persecucin y exilio.

Giro programtico a la derecha. Como consecuencia de lo anterior, el horizonte estratgico de radicalidad democrtica socialista viene desapareciendo del discurso de la dirigencia poltica, pero sobre todo viene desapareciendo de las prcticas y grandes orientaciones estatales. A veces justificadas como un giro tctico para mantener el Gobierno y hacer sobrevivir a la Revolucin en el contexto de un real y gigantesco asedio de la derecha local y el imperio, a veces defendida por convencimiento expreso de algunos actores (ver debate sobre la burguesa revolucionaria), lo cierto es que vemos muy clara la mutacin programtica que se expresa en privatizaciones, alianza desventajosa con el capital, vulneracin sostenida de los derechos laborales, expropiacin del protagonismo de los sectores populares a travs de mecanismos clientelares, reduccin de espacios de participacin democrtica popular y de la institucionalidad democrtica establecida en la Constitucin, carcter desptico del ejercicio del poder, trastocamiento de la lealtad a la revolucin por la lealtad a la dirigencia poltica, sistemtica represin policial a los sectores populares en el marco de acciones de seguridad, criminalizacin de la protesta popular, renuncia al control estatal de la economa y abandono de la apuesta de construccin de una economa socialista, comunalizada, desde el poder popular.

Tensiones. Aunque el giro a la derecha de la dirigencia poltica debera tender a reducir el conflicto, pensamos que ello no ocurre, porque por una parte persiste la lucha por el control del Estado y por otra se mantiene el carcter excluyente de las alianzas internacionales. A ello agregamos que a lo interno del Estado, del PSUV, del GPP y de centenares de colectivos, movimientos y organizaciones de base, est vivo an el programa chavista en amplios sectores de militantes que apostamos por su continuidad, en conflicto abierto o solapado con la dirigencia poltica, lo que la obliga a mantener discursivamente ciertas claves del discurso confrontacional y a realizar algunas negociaciones que implican acciones puntuales por la izquierda.

III. CMO LLEGAMOS HASTA AQU?

Tras la muerte del comandante Chvez entraron en resonancia crisis preexistentes que obedecen a factores estructurales y coyunturales.

Entre los factores de carcter estructuralse encuentran: 1. La ausencia de mecanismos solventes, legtimos y democrticos de direccin colectiva que permitieran garantizar consistencia estratgica de la accin de gobierno, en un momento en el que no se contaba con la funcin aglutinadora y programtica que garantizaba el comandante Chvez, 2. El insuficiente avance en la superacin de la economa rentista y en la modificacin de la estructura econmica para aumentar los espacios productivos en manos del pueblo (socializacin de medios de produccin), que permitieran reducir la vulnerabilidad ante las injerencias del imperio y el maridaje con el capital y 3. La normalizacin de prcticas de corrupcin y el surgimiento de grupos de inters econmico al amparo del Estado, que fueron minando lentamente las lgicas polticas emancipatorias.

Entre los factores de carcter coyuntural se encuentran: 1. La cada en ms del 60% de los ingresos de origen petrolero desde 2014 hasta 2016, 2. El inmovilismo y la inaccin en materia de poltica econmica, entre 2012 y 2015, que es un factor explicativo muy poderoso de la actual crisis, a lo cual se sigui una normalizacin de la economa, con crecientes beneficios e incentivos permanentes al capital, pero sin aumento de la produccin y 3. La radicalizacin de las tcticas polticas, econmicas, diplomticas, conspirativas, golpistas e insurreccionales de la oposicin nacional e internacional que incluyen de manera muy relevante: a. un incipiente bloqueo financiero, antes de 2017 (e.g. manipulacin del riesgo pas aumentando los costos del crdito), b. desabastecimiento programado de bienes, c. contrabando de extraccin, d. medidas coercitivas unilaterales (sanciones) en 2015, 2017, 2018 y 2019, abiertamente contrarias al derecho internacional y con un impacto criminal en la vida de la poblacin y e. la asuncin de manera abierta de EEUU del liderazgo de la oposicin, combinando la amenaza de invasin militar con la autoproclamacin como Presidente encargado de Guaid (a quien Trump reconoci por twitter a los pocos minutos del hecho) y el llamado a un golpe militar y a una insurreccin popular.

Ms all de las responsabilidades, errores o miserias de la dirigencia chavista que se consolid tras la muerte de Chvez, es evidente que el panorama de radical crisis econmica y social que vive actualmente el pas es consecuencia directa de la estrategia de los EEUU orientada a sacar al chavismo del poder. Las llamadas sanciones (que entendemos como medidas coercitivas unilaterales, ilegales y arbitrarias, en la medida en que no existe una base legal internacional que de a los EEUU el poder de sancionar), impiden al Estado (y a sus empresas estratgicas como PDVSA) solicitar prstamos internacionales y reestructurar la deuda o emitir bonos, le impiden usar el sistema financiero occidental para pagar, comprar o vender cualquier bien o servicio en el exterior, le impiden conseguir recursos para mantener la produccin petrolera, anulan el comercio petrolero con EEUU (lo que implica perder a uno de los principales compradores, as como el acceso a los aditivos para la refinacin y la produccin de gasolina). Implican el cierre de cuentas venezolanas en el exterior y el robo de activos de Venezuela en el exterior (entre los cuales Citgo). El impacto de estas medidas genera una catstrofe en una economa que ya haba entrado en crisis. Solo a partir de las medidas coercitivas de 2017 la produccin petrolera, que vena cayendo desde 2016 de manera moderada, pas de los 2 millones de barriles a 1.235.000 en 2018 y a menos de 800.000 en 2019. Con ello, la capacidad de importacin del pas (y en consecuencia su capacidad de garantizar los bienes esenciales para la vida, que no se producen en el pas) cae drsticamente. En 2018 las importaciones estuvieron alrededor de los 9.200 millones de dlares (en 2012 fueron de 58.700 millones de dlares) y se prev que en 2019 sean menores.

Sin embargo, la permanente hostilidad y agresin imperialista no son razones para que no debatamos de forma crtica lo que han sido las opciones y el rumbo trazado por la dirigencia poltica. Si bien la cada de la produccin petrolera se explica, en parte, por las medidas coercitivas unilaterales de EEUU, no es menos cierto que la gestin de PDVSA ha sido desastrosa, con casos de corrupcin y una cada de produccin que ya era tendencia antes de las sanciones de 2017 y que impidi que los ingresos acompaarn la retoma del precio del barril. Como en otros sectores, la apuesta ha sido en alianzas cada vez ms favorables a los inversionistas privados, traicionando la visin de Chvez para la industria petrolera e ignorando el potencial de los trabajadores de la empresa.

De igual modo, los ataques del imperio y de la oposicin no justifican, desde nuestra perspectiva, el progresivo cierre de espacios de debate y participacin popular. Aunque cerrar filas sea un instinto, creemos que la posibilidad de superacin de la crisis debe promoverse a travs de mayor democracia y soberana popular a todos los niveles, con una mayor unidad, articulacin y protagonismo de las bases. Por el contrario, la dirigencia poltica ha recurrido a los movimientos populares en la coyuntura cuando se trata de movilizaciones tuteladas, pero trasladando todos los espacios de decisin para otras esferas, sean las decisiones que se tratan de justificar con la coyuntura o las que se hacen a escondidas mientras las atenciones estn volcadas para las amenazas inminentes.

IV. CMO CARACTERIZAMOS EL MOMENTO ACTUAL?

Caracterizamos el momento actual como un conflicto irresuelto con implicaciones catastrficas para el pueblo. La oposicin de derecha no logra desalojar al chavismo del Estado, pese al protagonismo de los EEUU y la aplicacin de medidas coercitivas criminales contra el pueblo venezolano. El Gobierno, por su parte, logra mantener el control de Estado y el apoyo duro de un poco ms del 20% de la poblacin, pero no logra gobernar marcando la agenda. Lo que observamos son diferentes tendencias, a veces contradictorias, tratando de imponer un rumbo que no resulta coherente con el programa chavista de transicin democrtica socialista. Entre tanto aumenta diariamente la precarizacin de la vida y la vulneracin de los derechos del pueblo que ha perdido, adems, protagonismo en el conflicto.

El tiempo juega en contra de ambas fuerzas. En el caso de la oposicin se produce un creciente desnimo y desespero de sus bases por la escasez de logros polticos, lo que incluye la dificultad para captar y apropiarse polticamente del malestar de los sectores populares, que la miran con desconfianza. En consecuencia tiende a perder piso el liderazgo de Guaid, que logr coyunturalmente aglutinar sus fuerzas pero anunciando una victoria en el corto plazo. En el caso del Gobierno aumenta el rechazo popular, dada su imposibilidad de mejorar la materialidad de la vida (un 52% de cada del PIB en 6 aos y con una proyeccin de cada al cierre de 2019 de mnimo 20%, lo que nos coloca en la situacin de la economa antes de 1999, pero con entre 5 y 7 millones de habitantes ms), la corrupcin, el alejamiento del sentir popular y la renuncia encubierta al programa chavista.

Es claro que en algn momento se producir un desenlace y, tambin, que este no acabar con los conflictos de fondo que tenemos como pas, por lo que resulta fundamental que pensemos, desde el chavismo popular/chavismo de izquierda, la poltica en el mediano y largo plazo, en los diferentes escenarios posibles. Los escenarios posibles se pueden dibujar a partir de la fuerza relativa de los principales actores relevantes.

En el lado de la oposicin los actores ms relevantes son: a. EEUU y la alianza internacional de derecha, con una fuerza alta, b. Voluntad Popular (VP) y sus principales lderes (Guaid y Lpez), con una fuerza media, totalmente dependiente del apoyo internacional y c. los partidos de oposicin en la Asamblea Nacional con una fuerza media-baja y a la espera de retomar el protagonismo que coyunturalmente tiene VP.

En el lado del chavismo los actores ms relevantes son: a. la cabeza de la dirigencia poltica, que concentra el control del Estado, del PSUV y de sectores econmicos, con una fuerza media-alta, dado que tienen el control institucional, del partido y de una parte de la economa, aunque con baja capacidad de ampliar consensos sociales, b. el generalato y los cuadros medios de la FANB con mando sobre las tropas y control de recursos militares y sectores de la economa, con una fuerza alta, dado que son el sostn fundamental del Gobierno y c. Rusia y China, que son la principal contencin de los EEUU, con una fuerza tambin alta.

Con una menor fuerza para incidir en el conflicto inmediato, en el Gobierno o en la dirigencia poltica, se encuentra el chavismo popular o chavismo de izquierda, que es el sector del que, junto a miles (aun desarticulados y sin una configuracin clara), formamos parte y en el seno del cual nos proponemos animar un dilogo. Se trata de una fuerza potencial que an no emerge como sujeto visible. Ese nosotros est, por ahora, desarticulado, pero su extensin es evidente, habitamos en los partidos del GPP, las UBCh, los consejos comunales y comunas, as como en miles de colectivos, movimientos y organizaciones de base de todo el pas. Nos amalgama algo que primero fue intuicin y luego una constatacin cotidiana de hechos, el programa chavista, radicalmente democrtico y con una apuesta alternativa al capitalismo que hemos protagonizado en nuestra luchas y construcciones viene siendo traicionado desde sectores de la dirigencia.

Queremos ms y no menos chavismo para enfrentar esta crisis, porque en el pasado, con ese programa y nuestro protagonismo logramos derrotar las amenazas de la derecha, mantener a raya a las fuerzas conservadoras internas y avanzar en nuestra inclusin material y espiritual.

Pese a nuestra menor fuerza orgnica actual para marcar el rumbo del conflicto, ese nosotros que no ha terminado de expresarse como sujeto colectivo, cuenta con gran capilaridad y extensin en la sociedad, tiene una mayor consistencia prctica con el programa chavista, lo que le otorga una fuerza material y moral que le permitira crear condiciones para la tan necesaria refundacin del chavismo. A eso apostamos!

De lo anterior se desprende que el movimiento popular ya no est en una fase de avance contra el capitalismo como ocurriera en tiempos de Chvez, en el que se dio un proceso progresista de expropiaciones de empresas y su entrega a los trabajadores, distribucin de tierras a los campesinos, expansin de la comunalizacin territorial y una democratizacin de toda la vida pblica. Por el contrario el momento actual se caracteriza por un reflujo del movimiento popular ante el estancamiento de la revolucin. As, para garantizar la alianza estratgica con el capital, se han detenido las expropiaciones, se han devuelto tierras a latifundistas y terratenientes, se desestimul la construccin de concejos comunales y comunas y se han cerrado los espacios de expresin democrtica popular.

En este escenario corresponde en primer lugar dar una lucha defensiva contra las fuerzas del capitalismo en avance, defendiendo las conquistas de la revolucin, las empresas nacionalizadas, las tierras recuperadas y cada uno de nuestros espacios como si de fortalezas se tratasen. Al mismo tiempo toda defensa debe servir para preparar el contraataque. En este sentido, la lucha por aumentar la produccin comunera debe servir para expandir y articular formas populares de autogobierno, La lucha contra las privatizaciones debe servir para acumular fuerzas e impulsar una lucha por el control obrero de las empresas en manos del Estado. La lucha por la defensa de las tierras recuperadas debe servir para disputar el control de los recursos para ponerlas a producir y por expandir el control territorial, aplicando esta visin dialctica defensiva-ofensiva a nuestro accionar poltico.

Los escenarios inmediatos, ms probables, sin embargo, parecen definirse a partir de la accin de las potencias internacionales, la FANB y las lites dentro de las dirigencias polticas chavistas y opositoras. Implican desde salidas negociadas hasta escenarios blicos puntuales o prolongados.

Entendemos que nuestro tiempo es el mediano plazo, aunque debemos hacer un esfuerzo por maximizar nuestra influencia en la coyuntura actual, de una manera que nos permita tanto acumular como generar acontecimientos que visibilicen los conflictos estratgicos y nos permitan avanzar.

V. QU PROPONEMOS?

Como hemos dicho arriba, el objetivo de este documento es contribuir al dilogo en el campo popular del chavismo de izquierda. Justamente para parir desde ah propuestas de lneas de accin que asuman la contradiccin, que reivindiquen el protagonismo popular en contra del elitismo y la jerarquizacin que han acompaado el giro a la derecha de la dirigencia. Se trata de reinventarnos juntas/os y aumentar nuestra fuerza orgnica para resistir la ofensiva imperial y el giro conservador y avanzar en el programa chavista de transicin democrtica hacia el socialismo. En ese sentido no ofrecemos aqu ninguna receta, sino propuestas-insumos para construir con otros/as en dilogo.

Estas propuestas se organizan en tres niveles: 1. Orientaciones generales para la accin, 2. Acciones colectivas desde abajo y 3. Exigencias al Estado.


1. Orientaciones generales para la accin

Radicalizacin chavista. Planteamos que la radicalizacin significa un regreso a Chvez, por medio de la disputa de su legado radical (plebeyo, anticapitalista, movilizador) frente al manejo que la dirigencia hace de su nombre. Volver a Chvez es tambin el rescate de la forma de hacer poltica desde las bases y el territorio, en lo concreto, creando espacios de agregacin y articulacin. Este proceso debe asociarse a la solucin de problemas concretos de la poblacin y a la construccin de horizontes comunes.

Acumular fuerza. Dado que diagnosticamos la debilidad orgnica del chavismo popular/chavismo de izquierda, entendemos que solo aumentando nuestra fuerza orgnica podremos recuperar el horizonte democrtico de transicin socialista. Ello implica, por una parte, acompaar las mltiples luchas populares existentes y fortalecer los espacios de autogobierno y poder popular y, por otra, tejer alianzas, levantar puentes, generar canales de comunicacin, limar asperezas, promover la confianza y articulacin entre los sectores orgnicos del chavismo de izquierda. Hacer que esa mayora desarticulada que somos comience a emerger y a incidir con mayor fuerza.

2. Acciones colectivas desde abajo

Reivindicacin y acompaamiento de las movilizaciones populares. Estn ocurriendo por todo el pas a distintas escalas, luchas populares por la defensa y reivindicacin de derechos, tanto frente al capital urbano o rural como frente al Estado en sus distintos niveles (por servicios, por alimentos, contra la violencia policial, por los derechos laborales, a la salud, a la tierra, al ambiente sano y a la produccin comunera agrcola, en contra de la corrupcin civil o militar, en contra de la minera o de las privatizaciones). Se trata de luchas legtimas por la dignidad de la gente que deben ser reivindicadas y acompaadas desde el chavismo y desde Chvez, disputndole tanto a la derecha como al conservadurismo burocrtico el campo popular. Acompaar, politizar y articular luchas, es una va fundamental del proceso de acumulacin. Rechazamos todo intento de criminalizacin de las luchas populares en defensa de derechos y territorios.

Soluciones desde el msculo econmico y desde el autogobierno de la gente. La experiencia colectiva autogestionaria, comunalizada o de control obrero, ha demostrado producir soluciones a los problemas de la vida colectiva ah donde es fuerte. Existen ejemplos por todo el pas. La combinacin de procesos econmicos en manos del pueblo con formas de autogobierno constituye tanto un ejercicio de anticipacin utpica (que mejora la vida colectiva estableciendo un nuevo tipo de relaciones) como un proceso de acumulacin de poder popular. Generan experiencia de gestin politizada, articulaciones desde abajo, construccin de economa socialista desde los territorios, encadenamientos productivos, de distribucin y consumo organizado de alimentos, etc. En este contexto de crisis y repliegue del movimiento popular la repolitizacin del pueblo se logra a partir de la solucin concreta de sus problemas. En ese sentido debemos fortalecer las experiencias que ya estn en marcha y contribuir a extenderlas.

Articulacin y agenda comn. El contexto actual nos exige unir esfuerzos para la construccin de una agenda comn de lucha a mediano y largo plazo del chavismo popular. Resulta vital promover todos los espacios de encuentro y articulacin orgnica posibles en torno al programa estratgico chavista y el accionar poltico orientado a la bsqueda de soluciones concretas a los problemas del pueblo.

Difusin y comunicacin. La disputa por la hegemona pasa por hacer un levantamiento, visibilizar y difundir las experiencias exitosas en el campo del poder popular y el control obrero que estn dando respuesta a problemas concretos. Hay que comunicar de manera eficiente los logros en defensa de la va popular y democrtica al socialismo, demostrando a partir de la praxis que la alternativa existe, que el horizonte de Chvez sigue vigente y que el giro a la derecha es todo menos inevitable.

3. Exigencias al Estado

Debate y anlisis permanente. Debemos hacer esfuerzos para la creacin de espacios para el debate, monitoreo y anlisis crtico de las polticas del Gobierno. La crtica debe conducir a la accin poltica (a la denuncia, a la exigencia, a la propuesta, a la presin para incidir o para evidenciar las contradicciones entre el rumbo actual y el proyecto de Chvez) y no a la frustracin. En esa direccin, una agenda mnima de exigencias incluira:


Suscriben:


Laboratorio Crtico Comunachos

Surgentes. Colectivo de DDHH

Corriente Marxista - Lucha de Clases

Movimiento de Inquilinxs

Universidad de las Comunalidades

Causa Campesina

FCI (Frente Cultural de Izquierda)
15 y ltimo

Voces Urgentes
Tatuy TV
Voces Antiimperialistas

Frente Nacional Comunal Simn Bolvar


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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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