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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2019

Homenaje a ICV

Llus Rabell
Blog personal


No por esperada la noticia, al anunciarse oficialmente, ha dejado de suscitar conmocin. El anuncio de la disolucin de ICV ha provocado una cascada de reacciones, mezcla de orgullo militante y amargura, de hombres y mujeres cuya compromiso poltico e incluso cuya trayectoria vital se confunde con esas siglas. No han faltado tampoco algunos comentarios obscenos por parte de quienes creen poder regocijarse de la desaparicin de una organizacin vinculada al movimiento obrero y caracterizada por su oposicin inconciliable a la derecha nacionalista. Es muy pronto para escribir la historia de ICV. Har falta cierto tiempo, tomar distancia. Los sentimientos est an a flor de piel. Esa tarea corresponder a voces ms autorizadas, y no a quienes, simplemente, hemos acompaado durante un tramo la singladura de este partido.

Pero la experiencia, la aportacin y el destino de ICV conciernen a toda la izquierda. Tanto a quienes se formaron en sus tradiciones como a quienes procedemos de otras culturas socialistas. Los partidos nacen, viven y mueren. Los clsicos del marxismo diran incluso que treinta aos suponen un perodo ms que suficiente para que un partido despliegue sus potencialidades. Pero, a pesar de no constituir un fin en s mismo, un partido no es una herramienta cualquiera. Se requieren ingentes dosis de sacrificio y abnegacin para levantarlo. Es el caso de una formacin que entroncaba con la continuidad del PSUC. Es necesaria la forja de grandes acontecimientos, de combates sociales y polticos, para seleccionar y templar dirigentes. Hace falta mucha dedicacin para formar cuadros con autoridad moral en el sindicato, en el barrio, entre los compaeros de estudio (Hablo con conocimiento de causa: no surgen por generacin espontnea parlamentarios del nivel de Hortensia Grau, Marc Vidal, Joan Coscubiela o Marta Ribas, ni organizadoras como Marta Otero o Dolors Estela, junto a quienes tanto aprendimos diputados independientes como Gemma Lienas o yo mismo en la intensa trayectoria de CSQP. Ni dirigentes tan ntegros como Laia Ortiz, Joan Herrera o Dolors Camats, por mencionar slo algunos de la ltima hornada). No. Nada de eso se improvisa, ni hay atajos para lograrlo. He aqu una preciosa enseanza que las nuevas generaciones militantes, surgidas al calor de los movimientos sociales, deberan valorar y hacer suya.

La clase obrera son las organizaciones que la constituyen como tal, elevndola por encima de la condicin a que la somete el capitalismo: son los sindicatos, son los partidos que pone en pie a lo largo de su lucha por la emancipacin, con los que se proyecta en la sociedad y sus instituciones. La clase obrera y su entorno representan un terreno muy amplio, capaz de generar distintas estrategias, diversas tradiciones. ICV ha encarnado una de las ms relevantes en la historia de Catalunya y entre las izquierdas europeas de matriz comunista. Si hubiese que destacar un rasgo, una virtud poltica que ha identificado a esta corriente esa sera sin duda su capacidad para leer los cambios de poca: aquella conjuncin de factores que determinan la vida poltica durante toda una etapa, y que requieren definir toda una estrategia y organizarse en consecuencia. Esa es otra enseanza que debera rescatar la nueva poltica, tan dada al regate corto y la intuicin del momento: el horizonte estratgico debe latir en el corazn de la tctica, de las decisiones ms inmediatas.

En su da, el PSUC supo vislumbrar las grandes batallas en que se dirimira la cada del franquismo desde la lucha por dislocar el sindicato vertical y permitir la eclosin del movimiento obrero hasta la unidad de accin democrtica de la Assemblea de Catalunya, o la escuela de ciudadana de los movimientos vecinales. No menos decisiva fue la defensa de un catalanismo popular, como proyecto de convivencia y progreso. No sin dolor ni desgarros, supo ver esa tradicin que una izquierda moderna deba hacer crtica y balance del estalinismo y de la deriva autoritaria de los regmenes del Este que, con el muro de Berln, se hundieron en el descrdito. La integracin del feminismo y de la ecologa poltica completaron una visin coherente, acorde con los desafos de la globalizacin neoliberal, del ideal socialista por el que se combata. Entrado el nuevo siglo, la experiencia de los gobiernos tripartitos pondra de relieve otro rasgo caracterstico de los mejores cuadros de ICV: un sentido casi obsesivo de la responsabilidad y de la fidelidad a la palabra dada. Una cualidad por la que se puede llegar a pagar un precio muy alto, pero sin la cual no hay izquierda digna de ese nombre.

No son los problemas financieros los que acaban con un partido as, sino las dificultades polticas que, en un momento dado, no alcanza a superar. ICV ha sido un partido honrado como pocos. Si se ha llegado a este punto tal vez haya sido por la dificultad de resolver un giro poltico cuya necesidad, una vez ms, ICV identific mejor que nadie, pero que se ha revelado mucho ms difcil de lo que nadie alcanz a prever. La X Asamblea, en 2013, entendi que el ciclo de ICV terminaba. Espaa se debata en una crisis social, en lo ms hondo de la recesin desencadenada por el crac financiero de Wall Street. El 15-M impugnaba un entramado institucional que no haba sabido prevenir la catstrofe. Podemos an no haba irrumpido en la escena poltica. En Catalunya, comenzaba una agitacin de las clases medias que, enardecidas con la promesa de la independencia, trastocara todo el escenario poltico. ICV consider que haba llegado la hora de construir un nuevo sujeto poltico, aunando la experiencia del pasado con las energas que liberaba la crisis.

La lectura general era un nuevo acierto. El algoritmo de la transicin se ha revelado, sin embargo, defectuoso. Quizs la izquierda ecosocialista llegaba muy cansada a la cita; tal vez haba interiorizado demasiados golpes o estaba demasiado ansiosa por encontrar un relevo en un mundo sin utopas. Pero las fuerzas destinadas a confluir en el nuevo proyecto, como los movimientos de los que procedan, no tenan memoria. Ms an: desconfiaban del pasado de ICV. Deseaban ocupar su espacio, pero rechazaban su cultura. ICV ha ido hasta el final de su compromiso. Pero eso ha redundado en una disolucin sin que el bagaje de experiencia que poda aportar a la confluencia haya sido asimilado. Catalunya en Com es ms una marca que una realidad orgnica, enraizada en las localidades del pas. Agarrada a la alcalda de Barcelona, su direccin oficial dista mucho de liderar y vertebrar una realidad muy deslavazada. Los titubeos ante el procs han sido constantes.

El problema, como siempre en la historia de la izquierda, slo puede ser resuelto polticamente. En primer lugar, a travs de la definicin de un horizonte propio. Un partido sirve para organizar la independencia poltica de la clase en la que se apoya. El gran desafo es el de levantar un proyecto transformador claramente diferenciado del independentismo. Es hora de ubicar la fiebre procesista de estos aos, junto al brexit, entre los espasmos de las clases medias de las viejas metrpolis, atemorizadas por el desorden global. Habr que proceder a un aggiornamento de las mejores tradiciones federalistas y europestas que siempre ha sustentado ICV. Sus militantes, gramscianos donde los haya, saben que las ideas no flotan en el aire. Ojal sepan materializar en el nuevo espacio un legado de experiencia y cuadros que se revelarn ms necesarios que nunca en los tiempos convulsos que se avecinan. Al final, el balance de un partido es siempre otro partido.

Fuente: https://lluisrabell.com/2019/07/09/homenaje-a-icv/



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