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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2019

Comunicado Final Campaa Santrich Libre
A Colombia y a los amigos y amigas de la paz en todo el mundo: campaa de solidaridad Santrich libre

Rebelin


Desde que se inici la campaa de solidaridad, el 9 de abril de 2018, sabamos que lo que enfrentbamos no era un simple proceso injusto de extradicin. Lo que enfrentbamos era la ms contundente mquina de destruccin del anhelo de paz de los colombianos y colombianas.
Tenamos, y seguimos teniendo, la certeza de que los determinadores del montaje contra Jess Santrich lo que buscan es la destruccin misma del proceso de paz y que en este empeo no ahorrarn esfuerzos.

Hoy, a quienes llenan e hinchan las conciencias del pueblo con odio y sed de vindicta, a los sepultureros de la paz, quienes buscan falsos sepultureros del proceso para ocultar sus propias responsabilidades, les decimos:

No es Jess Santrich el responsable de la actual crisis del Proceso de Paz.

No fue Jess Santrich el responsable de su encarcelamiento, producto de una simulacin de entrampamiento en su contra, basado en falsedades e ilegalidades absolutamente probadas en expedientes judiciales.

No fue Jess Santrich quien corrompi a un familiar del jefe de la Delegacin de Paz de las FARC-EP y Secretario poltico del partido FARC, para la realizacin de un montaje, en contubernio con la DEA, contra la dirigencia del nuevo partido y contra el Proceso de Paz.

No fue Jess Santrich el responsable de la inexplicable dilacin de los trminos en su proceso ante la JEP, que constitucionalmente est limitado a 120 das, pero que en este caso, se prolong por ms de 400 antes de proferir decisin de primera instancia.

No fue Jess Santrich el responsable de ilegal recaptura, propiciada por la fiscal 14 especializada, quien de manera intempestiva e irregular, pero cargada de infinito cinismo, produjo un testimonio de Marlon Marn, acusando falsamente a Santrich sin prueba material alguna, imputndole hechos de los que ella misma es la responsable, como la entrega controlada de 5kg de cocana que esta fiscal realiz en coordinacin con la DEA, procedimiento plenamente documentado en su propio expediente.

No fue Santrich el carcelero cmplice de tortura y secuestro: fue el mayor del INPEC Bermdez Mora, director de la Crcel Nacional Picota quien burl la orden de libertad expedida por la JEP durante ms de 48 horas, manteniendo retenido irregularmente a Santrich hasta que llegase la ilegal orden de recaptura de la Fiscala, para entregarlo drogado e inconsciente al CTI.

No fue Jess Santrich el responsable del ilegal accionar de la fiscal 14 y de la jueza de garantas, que legalizaron su captura mientras este sangraba inconsciente en una sala de cuidados intensivos, prevaricando y desconociendo el fallo de la JEP que ordenaba traslado directo del caso a la Corte Suprema de Justicia.

No fue Jess Santrich el responsable de haber editado, manipulado de manera criminal y filtrado un video claramente alterado que solo buscaba un ilegal e inmoral linchamiento pblico y para presionar decisiones judiciales. Ni tampoco es el responsable del ocultamiento de dicho video a las autoridades correspondientes para que estas realizaran los peritazgos que develaran su falsedad.

No fue Jess Santrich el responsable de las mil y un mentiras dichas al pas sobre este caso por parte del farsante consumado ex Fiscal Nstor Humberto.

No fue Jess Santrich el responsable de querer convertir su esquema de seguridad en un mecanismo no encarcelamiento mvil como los solicitaba la seora Marta Lucia Ramrez.

No fue Jess Santrich el responsable de la sentencia condenatoria sin formula de juicio emitida por el embajador Whitaker, el presidente Duque y el alto Gobierno.

No fue Jess Santrich el responsable de la propuesta de modificacin de la JEP, ni de las objeciones a su ley estatutaria, ni del actual referendo para derogar esta columna vertebral del Acuerdo de Paz.

No fue Jess Santrich quien propuso dar un Golpe de Estado, en forma de declaracin de conmocin interior, con la que se buscaba su extradicin as como el desmonte de las garantas jurdicas surgidas del Proceso de Paz.

No fue Jess Santrich el responsable de la destruccin de la confianza por parte de los excombatientes firmantes del Acuerdo.

No es Jess Santrich el autor del marco fiscal de mediano plazo de 2019 que elimina la financiacin de la implementacin del Acuerdo Final de Paz para los aos venideros.

No fue Jess Santrich el responsable del montaje contra Oscar Montero, el Paisa, realizado a travs de la falsa acusacin en el Caso Surtifruver o la de los hermanos Falla de Neiva.

No fue Jess Santrich el responsable del montaje contra Edinson Romaa, acusado en el burdo pero ya derrumbado caso contra los propietarios de Merkandrea y Surpercundi, ni de las acusaciones que sobre el mismo comandante hiciera la Fiscala por supuesto desplazamiento forzado, tras la firma del Acuerdo Final.

No fue Jess Santrich el responsable de las falsas acusaciones y hostigamientos contra mltiples ex combatientes de las FARC-EP que hoy se resguardan de la prfida accin del Estado.

No fue Jess Santrich el responsable del montaje en curso contra Ivn Mrquez, ni de los operativos militares con operaciones de tierra y decenas de sobrevuelos, desplegados en su contra en el ETCR de Miravalle, Caquet, por el batalln Diosas del Chaira, cuando el jefe de la de Delegacin de Paz se aprestaba a tomar posesin de su cargo como parlamentario.

No ha sido Jess Santrich el responsable de los ms de 140 asesinatos de excombatientes tras la firma del acuerdo final.

No fue Jess Santrich el responsable de los ms de 400 asesinatos de lderes y lideresas sociales tras la firma del Acuerdo de Paz.

No es Jess Santrich el responsable de la reestructuracin y copamiento territorial del paramilitarismo a nivel nacional.

No es Jess Santrich el responsable de la amenaza, hostigamientos, acoso y linchamientos mediticos a quienes forman parte de esta campaa, a su equipo de trabajo legislativo y a su defensa jurdica, ni lo ser de las consecuencias que esto tenga sobre ciudadanos que han ejercido de manera legtima sus derechos constitucionales.

No fue Jess Santrich el responsable de la burla e incumplimiento estructural del Estado a la implementacin del Acuerdo Final.

De lo nico que se puede acusar a Jess Santrich es de haber soportado toda esta infamia del terror estatal en carne propia, de haber resistido hasta hoy digna y heroicamente a la tortura permanente y de llamar sin cesar a seguir luchando por la implementacin de los Acuerdos traicionados.

Hoy desconocemos plenamente las circunstancias de su desaparicin. No quisiramos pensar que ha sido vctima de una agresin propia de la guerra sucia. Tampoco conocemos las razones que lo hubieran hecho cambiar de actitud ante los compromisos que haba adquirido de cara al pas y que respaldamos como campaa.

Sea cual sea el motivo que haya desencadenado el actual curso de las cosas, sin saber si su desaparicin, por ahora, de la vida pblica y abierta, obedece a una decisin voluntaria, de orden personal o colectiva, en el marco del incremento de los graves peligros que lo acechan, solo podemos decir que durante ms de 15 meses soport con dignidad situaciones que ninguna persona debera vivir en un legtimo Estado de Derecho. Convencidos a conciencia, pero tambin de manera absolutamente probada, de la inocencia de Santrich frente a las infames acusaciones en su contra, ratificamos que seguimos creyendo en su palabra, en su compromiso poltico por la construccin de la verdadera Paz en nuestra patria y por la trasformacin de la realidad que padecemos millones de Colombianos y colombianas.

Como campaa de Solidaridad adems de haber defendido su justa libertad, fuimos defensores de la Verdad y de la Paz. Sin embargo, la verdad es permanentemente pisoteada, sin pudor alguno, por los calumniadores de siempre, por los enemigos de la paz y de la reconciliacin. La Paz, que era una promesa a construir, est constantemente amenazada por quienes detentan las ms altas responsabilidades pblicas y por imposicin de potencias extranjeras. Y la libertad sigue hoy burlada para ms de 300 excombatientes que jams fueron liberados tras la firma del Acuerdo.

Seguimos sin entender la extraa celeridad con que la Corte Suprema de Justicia resuelve indagatoria y orden de captura en menos de un mes para un aforado constitucional, cuando otros parlamentarios con docenas de procesos -estos si con gran acervo probatorio- cumplen aniversarios sin ser llamados siquiera a declarar. Pareciera que la presin poltica del Gobierno de Duque y de la Embajada de EEUU est robndole la independencia a la rama judicial y asfixiando las exiguas garantas para la oposicin poltica.

A pesar de quienes hoy querran verlo nuevamente encarcelado, humillado, torturado, amenazado y siendo chivo expiatorio de culpas ajenas, hoy el congresista del partido FARC, Jess Santrich, es el nico responsable y vocero de s mismo, en medio de la ausencia de garantas jurdicas y fsicas, y de los inmensos peligros para su vida. Por tal razn y sin detrimento del ejercicio del derecho constitucional a la defensa en sus diversos casos judiciales, la Campaa de Solidaridad Santrich Libre, ha llegado a su fin.

No tenemos dudas, de que las decenas de personas desde las mltiples orillas organizativas, ideolgicas, sociales y regionales, que nos comprometimos en esta justa causa, as como las miles de voces que nos respaldaron, seguirn trabajando decididamente por la libertad de quienes an permanecen en prisin, por la retoma de la implementacin del Acuerdo Final de Paz, por el fin de la perfidia y la reconstruccin de garantas y confianzas para los firmantes de La Habana, la reapertura de las conversaciones con el ELN, es decir, por la posibilidad de la construccin de una paz real y completa, que nos permita superar de manera decidida y definitiva la superacin de las causas del conflicto armado que padecemos hace ms de cinco dcadas.

Gracias a todos y todas quienes nos acompaaron.




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