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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2019

De tiempos mejores a tiempos difciles

Viviana Giacaman
Nueva Sociedad


Tiempos mejores no fue solo el eslogan de campaa, sino tambin la promesa fundacional del gobierno de Sebastin Piera. Sin embargo, las cifras econmicas, la lentitud en el avance de sus reformas y la baja popularidad del mandatario han hecho de estos, ms bien, unos tiempos difciles. Por eso, el Ejecutivo redise la estrategia para la segunda mitad del mandato y est concentrado en expandirse hacia el centro poltico y hablarle a la clase media. Hay poco tiempo, y el gobierno sabe que si no lo logra, podra quedar atrapado en su propio eslogan.

Es probable que los arquitectos comunicacionales de la campaa electoral del presidente Piera nunca hayan imaginado que el eslogan tiempos mejores que ayud al 55% de votacin en la ltima presidencial podra a poco andar transformarse en tiempos difciles.

La esperanza contenida en la publicidad electoral fue la idea que la derecha lograra un buen desempeo econmico: ms inversin, ms crecimiento y ms empleo. Pero eso no pas: la economa creci 1,8% el primer semestre del 2019 y es idntica al criticado promedio de crecimiento de los cuatro aos de la Presidenta Bachelet. En inversin extranjera directa, si bien el 2018 cerr con un repunte de 28% respecto del 2017, el primer trimestre de 2019 se registr una baja de 56%, el mayor retroceso en 16 aos. Por su parte, el desempleo ha ido subiendo desde el 6,8% de 2017 a 7,1% en la ltima medicin del 2019. Como si todo esto fuera poco, la guerra comercial entre China y Estados Unidos no hacen vislumbrar demasiadas mejoras en el corto plazo.

En este complicado escenario, los vientos de la popularidad del presidente tampoco soplan a favor: la encuesta del Centro de Estudios Pblicos (CEP) de hace unas semanas mostr una dramtica cada en la aprobacin del mandatario, desde 50 al 25% en un solo ao, que lo pone por primera vez desde que asumi en marzo de 2018 debajo del umbral de los 30 puntos.

Polticamente, el gobierno ha tenido ms dificultades que las anticipadas para instalar y hacer andar las reformas clave de su programa. Como para cualquier gobierno, en el arte de gobernar se deben cruzar las variables de relevancia con viabilidad poltica para decidir dnde poner las fichas; pero el escenario se ha complejizado y a un ao y medio de gestin, an no est claro cules son esas apuestas importantes y factibles que el gobierno va a priorizar.

El gobierno ha intentado empujar la reforma tributaria, de pensiones, laboral y de salud, pero se ha entrampado en los vericuetos legislativos de un Congreso controlado por la oposicin. Mantener las fichas en empujar reformas legislativas no parece ser viable en el corto plazo ni polticamente rentable hacia futuro.

Es por todo esto que el presidente, entendiendo la necesidad de nuevos aires, movi las piezas de su gabinete. Como era de esperar, puso el acento en el equipo econmico y reforz carteras que pueden reactivar la economa como Obras Pblicas. Lo ms interesante, sin embargo, son las seales polticas que surgen del cambio en el elenco. La primera es que el presidente volvi a llamar a la cancha a figuras con las que se siente cmodo, que fueron sus ministros en su primera administracin y con quienes juega de memoria: se necesita avanzar rpido.

La segunda fue ms inesperada y tambin ms ambiciosa: nombr como ministro de Desarrollo Social a Sebastin Sichel, una persona joven, ex Demcrata Cristiano, que no viene de la derecha, y que haba sido crtico del presidente en su primer mandato. La jugada devela la estrategia escogida por el gobierno para su segunda mitad: acercarse al centro y aumentar el rol del Estado en polticas pblicas sociales.

La estrategia de la segunda mitad: avanzar al centro y conquistar a la clase media

El gobierno est ahora en su segundo ao de gobierno, y sabe que es el ao D. Debe retomar liderazgo, recuperar popularidad y avanzar en sus prioridades programticas, y lo tiene que hacer ahora. De lo contrario, las elecciones municipales de 2020 y las parlamentarias y presidenciales de 2021 lo dejarn atrapado entre los intereses individuales de los potenciales candidatos y las presiones de los partidos.

La decisin de ampliarse hacia el centro es la nica posibilidad de la derecha de tener una mayora poltica con miras a las elecciones que vienen. Fichar a figuras cercanas a la Concertacin como Sichel es inteligente porque hay una parte importante de la poblacin que, viniendo de la centroizquierda, se ha alejado del progresismo y se est quedando sin espacio poltico que la acoja. La izquierda no parece ofrecer una opcin atractiva para esos votantes: ha estado fracturada, atomizada, empantanada en micro disputas internas y salpicada por ms de un escndalo. Ni la ex Concertacin ni el Frente Amplio han logrado tampoco ejercer una oposicin con contenido o propositiva y se han visto ms bien reactivas a la agenda que el gobierno intenta instalar.

El progresismo tampoco ha logrado potenciar nuevos liderazgos para el sector. La ltima encuesta CEP es ilustrativa: entre los cinco personajes mejor evaluados por la ciudadana no hay una sola persona de izquierda. La figura mejor posicionada del sector es el diputado Georgio Jackson, de la generacin del movimiento estudiantil, con apenas un 36% de respaldo y quien no tendr edad legal para presentarse en una papeleta electoral para las prximas elecciones presidenciales.

Los alcaldes, por su parte, irrumpieron en esa encuesta como las figuras mejor evaluadas. Y es que son los alcaldes los que tienen contacto ms directo con la poblacin y los que estn dando cuenta de las necesidades de la clase media. La figura con ms apoyo (56%) y menos rechazo es el alcalde de Las Condes, Joaqun Lavn, militante del partido ms conservador del bloque, y que hace noticia permanentemente con iniciativas creativas y simples, que leen con mucha agudeza las necesidades ms concretas de las personas. Esto refuerza la necesidad de avanzar en una agenda ciudadana, que efectivamente responda a los intereses de la clase media.

Si bien el nuevo ministro de Desarrollo Social no es una figura de primera lnea que vaya a atraer masas de votantes, el presidente lo llam a liderar una cartera que ahora se considera estratgica. La reparticin tena tradicionalmente la misin de disear y evaluar las polticas pblicas de combate a la pobreza en el pas. Pero en los primeros meses de mandato, este gobierno ampli su funcin, y ahora abarca tambin el diseo de polticas para la clase media. Ms an, el presidente, en una medida sin precedentes, sum a Desarrollo Social al Comit Poltico, el cerebro del gobierno y que hasta ahora estaba solo integrado por los Ministerios, como su nombre lo indica, polticos.

La estrella de Desarrollo Social es el plan Clase Media Protegida. Hasta el momento el programa no es ms que la compilacin, en una sola plataforma digital, de 70 programas ya disponibles para la clase media, pero que estaban repartidos en 11 Ministerios. Sin embargo, ese simple hecho, le facilitar la vida a millones de personas que hasta ahora peregrinaban por diferentes agencias gubernamentales y gastaban horas de papeleos para recibir sus beneficios.

El nuevo Ministro, por supuesto, tendr que hacer ms que eso para implementar exitosamente el giro hacia la clase media. Gracias a la dramtica reduccin de la pobreza desde un 68,5% en 1990 a un 8,6% en 2017, la cantidad de poblacin que se considera como clase media llega dependiendo de cmo se contabilice a entre el 50 y 65% de la poblacin.

La tarea es compleja no solo por la cantidad de personas, sino tambin porque la clase media chilena es definida como tal solo por su nivel de ingresos, pero es profundamente precaria: estos son grupos de la poblacin que, enfrentados un problema de salud, desempleo u otro evento inesperado, volvern a caer en la pobreza. Es por eso que ms que nivel de ingresos, el gobierno debe asegurar aquello que Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) usa para definir a la clase media: seguridad econmica. Esto implicar hacer polticas pblicas estructurales, que incluyan esfuerzos de reduccin de la escandalosa desigualdad, que no sern fciles y cuyos resultados no sern visibles en el corto plazo.

Con todo, apuntar hacia el centro y hablarle a la clase media parece ser una mucho mejor alternativa que seguir enredados en las negociaciones en el Congreso. Para ello el Ejecutivo deber enfocarse en polticas pblicas, reforzar la economa, desarrollar un lenguaje cercano y darle un aire ciudadano al gobierno. No tiene mucho tiempo, pero ya tiene un plan y con ello la oportunidad para mantener la esperanza de alcanzar esos tiempos mejores.

https://nuso.org/articulo/chile-pinera-derecha-crisis/



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