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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2019

De la indignidad del paro y del reparto del trabajo

VV.AA.
El Salto

Decir que el capitalismo se beneficia del paro es insuficiente. No solo se beneficia, lo necesita. Detrs del paro est la precariedad como mal menor, y el retroceso imparable de todas las condiciones laborales y salariales.


Oficina de empleo de Azca, Madrid. DAVID F. SABADELL 

En Espaa las personas en paro son 3.015.686: estamos de enhorabuena, es la mejor cifra desde hace once aos. En Navarra las cosas van mejor, las personas en paro son solo 30.376; tambin la mejor cifra desde hace once aos, estamos, por tanto, doblemente de enhorabuena.

Durante esos ltimos once aos la totalidad de la clase poltica ha estado barajando los datos de paro, presumiendo de descensos o acusando de incrementos, escondiendo lo principal: la sangrante injusticia de considerar que cinco, cuatro, tres millones o una sola persona puedan ser descartadas, dejadas en la cuneta, decirles que para nuestra sociedad no cuentan, que no sirven y que, no sirviendo, estorban. Para las personas que estn en poltica el paro es un dato que, como otros, puede resultar malo, regular o bueno no una realidad que debiera resultar insoportable.

E igualmente podramos hablar de quienes ostentan una responsabilidad sindical que tambin viven con y de esa relatividad del paro, barajndolo como mero dato pero con el agravante de saber que con esa realidad no puede ejercerse su oficio, el de hacer sindicalismo, sino en una mediocridad indigna. Detrs del paro est la debilidad hasta la anulacin del sindicalismo. Detrs del paro est la precariedad como mal menor, y el retroceso imparable de todas las condiciones laborales y salariales que, en teora, tiene o tendra la obligacin de defender.

Pero adems de la actuacin de lo que en algn momento se lleg a denominar la casta, por aproximacin pudiramos hablar de una sociedad-casta, la de quienes estamos o creemos estar en una zona de confort, libres de la amenaza del paro, el cual afrontamos tratando que no nos afecte en lo cercano, ms que buscando una forma de atajarlo socialmente.

Ciertamente, no somos la causa directa del paro. El paro lo causa un sistema econmico en el que el criterio dominante y aun exclusivo es el incesante incremento de su tasa de acumulacin, y que, en su fase actual, para mantenerla tiene que exacerbar su competitividad y su carcter arrasador. Decir que el capitalismo se beneficia del paro y de sus secuelas de precariedad y deterioro de las condiciones laborales y salariales es insuficiente. No solo se beneficia, lo necesita; no es una cuestin de voluntad o tica sino mecnica o sistmica.

El problema es que el capitalismo lo invade todo. La poltica, el sindicalismo y nuestro ser colectivo e incluso el individual, en distinto grado, estn invadidos de capitalismo y de sus valores: de individualismo, de competitividad, de inmediatismo y de sacralizacin del consumo y de la cantidad. No siendo los causantes no dejamos de tener, en distintos grados, responsabilidad en su dominio e implantacin.

Dentro del capitalismo el paro no tiene solucin y no podemos contribuir a acercarla ni como personas ni desde el sindicalismo ni desde la poltica, tanto en cuanto el capitalismo nos invade. Al contrario, tras el xito de haber reducido el paro a tres millones en una fase de supuesta bonanza, en una nueva ms que probable fase de recesin partiremos de estas altas tasas de paro y de precariedad hacia cotas an mayores.

Pero el paro puede atajarse, como se hara en una sociedad normalizada, no enferma de capitalismo, sencillamente repartiendo el trabajo, el existente, poco o mucho. Reduciendo el tiempo de trabajo, no haciendo horas extra, adelantando la edad de jubilacin,... Pero para ello tendramos que dejar de hablar de lo relativo, de las cifras y los datos, por lo menos hasta haber establecido criterios en lo principal, en acabar con la arbitrariedad, con la indignidad del paro y de toda forma de exclusin.

No basta con pedir y reclamar a instancias superiores que nos solucionen el problema. No basta con exigir algo tan sensato como la inclusin de la lucha decidida contra el paro y el pleno empleo en los acuerdos programticos de los futuros gobiernos estatal y autonmico. Si como personas y como sociedad no damos pasos en esa direccin poco podremos esperar de lo institucional, y tampoco se lo exigiremos con la suficiente rotundidad.

Autores:

Iaki Arzoz, Fernando Armendriz,Luis Uhalde y Jess Viana, miembros de BANATU TALDEA.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/desempleo/indignidad-paro-reparto-trabajo

 



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