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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2019

Trabajo y alienacin versus bienestar y libertad

Alejandro Teitelbaum
Rebelin


I. El ser humano super el estado de naturaleza (en el que se alimentaba y se abrigaba con lo que encontraba en torno suyo en estado silvestre) desde que, para sobrevivir, comenz a fabricar y utilizar los primeras utensilios y a servirse del fuego para transformar el medio natural que lo rodeaba. Es decir elabor objetos para satisfacer sus necesidades. En trminos econmicos, fabric valores de uso. Diversos factores (el clima, el azar, la observacin, las herramientas disponibles) condujeron del consumo de vegetales silvestres y de la carne de caza a la agricultura y a la cra de ganado, lo que dio lugar en algunos casos a la acumulacin de excedentes que pasaban de mano ya sea por apropiacin violenta o mediante el intercambio.

La apropiacin violenta inclua con frecuencia la muerte del expropiado, que a veces serva tambin de alimento al vencedor, salvo cuando ste consider ms til conservar al vencido como esclavo, al que alimentaba con lo mnimo indispensable a cambio de que trabajara para l.

As comenz la explotacin del hombre por el hombre, que contina hasta hoy.

En el Primer Manuscrito (El trabajo enajenado), prrafo XXIII, escribe Marx:

Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por mquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo brbaro, y convierte en mquinas a la otra parte. Produce espritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador.

La relacin inmediata del trabajo y su producto es la relacin del trabajador y el objeto de su produccin. La relacin del acaudalado con el objeto de la produccin y con la produccin misma es slo una consecuencia de esta primera relacin y la confirma. Consideraremos ms tarde este otro aspecto.

Cuando preguntamos, por tanto, cul es la relacin esencial del trabajo, preguntamos por la relacin entre el trabajador y la produccin.

Hasta ahora hemos considerado el extraamiento, la enajenacin del trabajador, slo en un aspecto, concretamente en su relacin con el producto de su trabajo. Pero el extraamiento no se muestra slo en el resultado, sino en el acto de la produccin, dentro de la actividad productiva misma. Cmo podra el trabajador enfrentarse con el producto de su actividad como con algo extrao si en el acto mismo de la produccin no se hiciese ya ajeno a s mismo? El producto no es ms que el resumen de la actividad, de la produccin. Por tanto, si el producto del trabajo es la enajenacin, la produccin misma ha de ser la enajenacin activa, la enajenacin de la actividad; la actividad de la enajenacin. En el extraamiento del producto del trabajo no hace ms que resumirse el extraamiento, la enajenacin en la actividad del trabajo mismo.

En qu consiste, entonces, la enajenacin del trabajo?

Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energa fsica y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espritu. Por eso el trabajador slo se siente en s fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de s. Est en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no est en lo suyo. Su trabajo no es, as, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfaccin de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carcter extrao se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coaccin fsica o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En ltimo trmino, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que ste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando est en l no se pertenece a si mismo, sino a otro. As como en la religin la actividad propia de la fantasa humana, de la mente y del corazn humanos, acta sobre el individuo independientemente de l, es decir, como una actividad extraa, divina o diablica, as tambin la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la prdida de s mismo. [1]

El profesor Jos Antonio Noguera, de la Universidad Autnoma de Barcelona, en un artculo publicado en 2002, [2] ha estudiado y desmontado las crticas formuladas contra el concepto de trabajo de Marx, rescatando el enfoque marxista.

Escribe Noguera:

Pero, por qu abordar esa tarea desde la teora social de orientacin marxista o marxiana? Hay dos razones para ello: en primer lugar, porque se trata de la tradicin terica que ms decididamente se inspira en valores emancipatorios al servicio de una transformacin social que aumente los grados de autonoma y autorrealizacin de los individuos; ms concretamente, se trata de la tradicin que ms ha renunciado a cualquier tipo de esencialismo ahistrico que decida de antemano sobre la naturaleza de un fenmeno como el trabajo humano (y ello tiene implicaciones que se tratarn ms abajo).

Pero tambin, en segundo lugar, porque la tradicin marxista es una de las menos estudiadas por lo que se refiere al tema que nos interesa: los estudios tericos e histricos sobre el concepto de trabajo casi nunca la tratan de forma sistemtica. Y no se trata nicamente de que esta tradicin haya sido poco estudiada por lo que se refiere al concepto de trabajo (algo, por cierto, bastante paradjico para una corriente intelectual que se basa en gran parte en ese concepto); hay que decir tambin que se trata de la peor estudiada: los prejuicios, tpicos, lugares comunes y lecturas de segunda mano sobre todo en Marx se han extendido sobremanera en la literatura sobre el concepto de trabajo.

Quiz sea necesario aclarar que cuando se habla de marxistas, normalmente se incluyen dentro del trmino escuelas, corrientes de pensamiento y autores muy diversos entre s e incluso opuestos en muchos sentidos. Desde luego, es de rigor el diferenciar entre Marx y los marxistas posteriores que decan inspirarse en l, pero tambin el distinguir entre diversas clases de marxismo.

En este sentido, las aportaciones ms interesantes para el anlisis del concepto de trabajo provienen sin duda de lo que Perry Anderson (1973,1976) o Martin Jay (1984) han denominado marxismo occidental, como tradicin contrapuesta a las versiones ms ortodoxas y doctrinarias del marxismo. Son los marxistas occidentales quienes han desarrollado visiones y elaboraciones crticas y originales respecto de la obra de Marx, sin haberla fosilizado como un conjunto de recetas intelectuales listas para el uso.

En definitiva, lo que las tradiciones marxistas y crticas han puesto sobre la mesa de modo harto fructfero es un aspecto relegado (e incluso a veces ignorado) en algunos de los debates contemporneos: la cuestin de las relaciones entre el trabajo y la libertad humana; este problema plantea una serie de preguntas conectadas entre s: puede el trabajo ser una actividad generadora de sentido?; va la lgica del trabajo ms all de la racionalidad instrumental o se agota en ella?; hasta dnde puede retroceder, ontolgicamente hablando, la cosificacin en las prcticas de trabajo? stas son las cuestiones cruciales que estructuran el debate de fondo

Ms adelante Noguera analiza a los crticos del concepto de trabajo en Marx.

Dice que la postura de Marx no constitua en absoluto una glorificacin del trabajo sino una constatacin emprica, no lo consideraba la esencia del ser humano: este no es homo faber sino animal social, su socialidad es lo que determina su naturaleza y no al revs, es la praxis entendida como un actuar por el que se va construyendo el mundo y no el trabajo, que sera una forma especfica de praxis lo que define al ser humano y lo diferencia de otras especies.

Sigue diciendo que Marx no adopta una postura productivista. Su actitud claramente favorable al aumento del tiempo libre prueba lo contrario. Marx defina la riqueza como tiempo libre y como autorrealizacin.

En efecto, Marx escribe en los Grundrisse: Desarrollo libre de las individualidades y por ende no reduccin del tiempo de trabajo necesario con miras a poner plustrabajo, sino en general reduccin del trabajo necesario de la sociedad a un mnimo, al cual corresponde entonces la formacin artstica, cientfica, etc., de los individuos gracias al tiempo que se ha vuelto libre y a los medios creados para todos y agrega que la medida del valor en la sociedad comunista pasa a ser, no ya la cantidad del tiempo de trabajo, sino la cantidad de tiempo libre: Ya no es entonces, en modo alguno, el tiempo de trabajo la medida de la riqueza, sino el disposable time . [3]

Sigue Noguera: Sobre todo Marx defiende el concepto amplio de trabajo, que incorpora las tres dimensiones de la accin: el trabajo es una actividad orientada a un fin (dimensin cognitivo-instrumental o teleolgica) pero tambin es interaccin social y comunicacin (dimensin prctico-moral o social), as como autoexpresin prctica del ser humano, que desarrolla en l el libre juego de las fuerzas vitales fsicas y espirituales (Marx) (dimensin esttico expresiva).

En uno u otro pasaje de su obra dice Noguera Marx puede hacer mayor o menor nfasis en cada una de estas dimensiones, pero las tres se hallan presentes en el conjunto de sus escritos, desde los Manuscritos hasta la Crtica del Programa de Gotha.

Ms adelante anota Noguera que la obra de Marx, debido a su complejidad y dispersin y a los avatares histricos de su publicacin, daba pie para interpretaciones diversas e incluso contradictorias del concepto de trabajo.

En los tiempos modernos (alusin al ttulo del film de Charles Chaplin) el taylorismo u organizacin cientfica del trabajo y su aplicacin en la prctica, el fordismo, se bas en la idea de hacer del trabajador un mecanismo ms en la cadena de montaje: el obrero, en lugar de desplazarse para realizar su tarea se queda en su sitio y la tarea llega a l en la cadena de montaje. La velocidad de sta ltima le impone inexorablemente al trabajador el ritmo de trabajo.

El primero en aplicarlo en la prctica fue Henry Ford, a principios del siglo XX, para la fabricacin del famoso Ford T. Este trabajo embrutecedor agotaba a los obreros, muchos de los cuales optaban por dejarlo. Ante una tasa de rotacin del personal sumamente elevada Ford encontr la solucin: aumentar verticalmente los salarios a 5 dlares por da, cosa que pudo hacer sin disminuir los beneficios dado el enorme aumento de la productividad y el pronunciado descenso del costo de produccin que result de la introduccin del trabajo en cadena. Los nuevos salarios en las fbricas de Ford permitieron a sus trabajadores convertirse en consumidores, inclusive de los autos fabricados por ellos.

Los trabajadores, que no se sentan para nada interesados por un trabajo repetitivo que no dejaba lugar a iniciativa alguna de su parte, recuperaban fuera del trabajo su condicin humana (o crean recuperarla) como consumidores, gracias a los salarios relativamente altos que perciban.

Esta situacin se generaliz en los pases ms industrializados sobre todo despus de la Segunda Guerra Mundial y de manera muy circunscripta y temporaria en algunos pases perifricos. [4] Es lo que se llam el Estado de bienestar. El Estado de bienestar no es, como se oye decir con frecuencia, un Estado que llena las brechas del sistema capitalista o que cicatriza a fuerza de prestaciones sociales las heridas que inflinge el sistema. El Estado de bienestar se fija como imperativo mantener una tasa de crecimiento, cualquiera sea, siempre que sea positiva y de distribuir compensaciones de manera de asegurar siempre un contrapeso a la relacin salarial. [5]

Es por lo tanto cierto que el Estado de bienestar influy profundamente en la conciencia de los trabajadores. Lars Svendsen escribe: [los trabajadores] terminaron por aceptar la relacin salarial y la divisin del trabajo resultante. Contrariamente a lo que esperaba el marxismo revolucionario, dejaron de cuestionar el paradigma capitalista, contentndose con la ambicin ms modesta de mejorar su condicin en el interior del sistema (nuestro el subrayado). . Eso significaba tambin que su esperanza de libertad y de realizacin personal radicaba en su papel de consumidores. Su objetivo principal pasaba a ser el aumento de sus salarios para poder consumir ms. [6]

El Estado de bienestar se termin ms o menos abruptamente con la cada de la tasa de ganancia capitalista y la consiguiente cada de los salarios reales. Para dar un nuevo impulso a la economa capitalista y revertir la tendencia decreciente de la tasa de beneficios, comenz a generalizarse la aplicacin de la nueva tecnologa (robtica, electrnica, informtica) a la industria y a los servicios. [7]

De modo que la nueva tecnologa, la organizacin cientfica del trabajo y el consiguiente aumento de la intensidad del trabajo, aun mantenindose el mismo horario de trabajo, incrementa el beneficio capitalista como plusvala relativa (menos trabajo necesario y ms trabajo excedente).

Y si aumenta la jornada laboral tambin aumenta el beneficio capitalista (plusvala absoluta como la que el capitalista obtiene durante la jornada normal de trabajo) aunque se mantenga la misma proporcin entre trabajo necesario y trabajo excedente. Vase Marx, El Capital, Libro I, seccin 5, Cap. XIV (Plusvala absoluta y plusvala relativa).

La introduccin de las nuevas tecnologas requera otra forma de participacin de los trabajadores en la produccin, que ya no poda reducirse a la de meros autmatas. Haba que modificar-perfeccionar el sistema de explotacin, pues las nuevas tcnicas, entre ellas la informtica, requeran distintos niveles de formacin y de conocimientos, lo que condujo a que comenzaran a difuminarse las fronteras entre el trabajo manual e intelectual.

Es as como nace el management en sus distintas variantes, todas tendentes esencialmente a que los asalariados se sientan partcipes junto con los patrones en un esfuerzo comn para el bienestar de todos.

Esto no implica la desaparicin del fordismo, que sigue vigente para las tareas que no requieren calificacin y subsiste esencialmente en la nueva concepcin de la empresa: el control del personal una de las piedras angulares de la explotacin capitalista que se realiza fsicamente en la cadena fordista de produccin, contina acentuado en la era postfordista por otros medios. Gracias a las tecnologas informticas escribe Lars Svendsen la direccin puede vigilar lo que sus empleados hacen en el curso de la jornada y cual es su rendimiento. [8]

El nuevo management apunta a la psicologa del personal. Los directores de personal (o Directores de Recursos Humanos) peroran acerca de la creatividad y del espritu de equipo, de la realizacin personal por el trabajo, de que el trabajo puede y debe resultar entretenido, (work is fun) etc. y se publican manuales sobre los mismos temas. Hasta se contratan funsultants o funcilitators para que introduzcan en la mente de los trabajadores la idea de que el trabajo es entretenido, de que es como un juego (gamification del ingls game del trabajo). [9]

Si se les pregunta a los asalariados si estn satisfechos en su trabajo muchos respondern que s, que si no trabajaran su vida carecera de sentido. Y esto vale incluso para quienes realizan las tareas ms simples.

En la cadena fordista la empresa se apodera del cuerpo del trabajador, con el nuevo management se apodera de su espritu. Escribe Svendsen: Las motivaciones y los objetivos del empleado y de la organizacin se presume que estn en perfecta armona: El nuevo management penetra el alma de cada empleado. En lugar de imponerle una disciplina desde el exterior, lo motiva desde el interior.

Hans Magnus Enzensberger, poeta y ensayista alemn, escribi en el decenio de 1960: La explotacin material debe esconderse tras la explotacin no material y obtener por nuevos medios el consenso de los individuos. La acumulacin del poder poltico sirve como pantalla de la acumulacin de las riquezas. Ya no slo se apodera de la capacidad de trabajo, sino de la capacidad de juzgar y de pronunciarse. No se suprime la explotacin, sino la conciencia de la misma . [10] ( Nuestro el subrayado).

La mayor parte del beneficio resultante del aumento de la productividad engrosa la renta capitalista y una mnima parte se incorpora al salario, aunque no siempre. Es as como una constante del sistema capitalista es la profundizacin de la desigualdad en la distribucin del producto.

Y del mismo modo, el tiempo social liberado por el aumento de la productividad se distribuye desigualmente: el tiempo que dedican al trabajo los asalariados no disminuye, ni aproximadamente, en la misma proporcin en que aumenta la productividad.

Con el management se procura que el trabajador de cuello blanco, que es o tiende a ser mayoritario en las pases ms industrializados, centre su vida como persona en el seno de la empresa y llene su tiempo libre fuera de ella orientado por la moda y la publicidad- como consumidor de objetos necesarios e innecesarios [11] y de distinto tipo de entretenimientos alienantes, como espectador de deportes mercantilizados, de series televisivas, como adicto a juegos electrnicos (verdadero flagelo contemporneo), etc., en la medida que se lo permiten sus ingresos reales y los crditos que pueda obtener (y que, en tiempos de crisis, no puede rembolsar).

Dicho de otra manera, el sistema capitalista en su estado actual trata de superar sus contradicciones insolubles inherentes a la apropiacin por los dueos de los instrumentos y medios de produccin y de cambio de buena parte del trabajo humano social (plusvala) apoderndose de la mayor parte del creciente tiempo libre social (distribucin desigual del tiempo libre social ganado con el aumento de la productividad) para poner plustrabajo, como escribe Marx en los Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) y apoderndose tambin del escaso tiempo libre particular que les queda a quienes trabajan, mercantilizndolo como objeto de consumo.

De modo que puede decirse que la esclavitud asalariada propia del capitalismo, que pudo entenderse limitada slo a la jornada laboral, ahora se extiende a TODO EL TIEMPO de la vida de los asalariados. De alguna manera, ha desaparecido la diferencia entre la esclavitud como sistema prevaleciente en la antigedad (el esclavo al servicio del amo de manera permanente) y la esclavitud asalariada moderna.

Con la sociedad industrial y la economa de mercado el producto del trabajo dej de ser la obra de una persona para satisfacer inmediatamente sus necesidades y pas a ser el medio de producir a las rdenes de un patrn bienes y servicios destinados al mercado, a cambio de recibir un salario que le permite adquirir los bienes y servicios necesarios para sobrevivir que se encuentran en ese mismo mercado.

Gorz [12] afirma que el trabajo, cualquiera sea el sistema econmico-social, siempre es alienante pues requiere una organizacin generadora de burocracias jerarquizadas y el trabajador debe someterse a esa organizacin. Y se remite a las experiencias de los pases del socialismo real.

Pero lo que est claro y es indiscutible es que solo se puede superar la contradiccin inherente al capitalismo entre el aumento de la productividad y la profundizacin de las desigualdades sociales suprimiendo la propiedad privada de los instrumentos y medios de produccin y de cambio y as, la apropiacin privada de la plusvala.

Eliminando de la jornada de trabajo el trabajo excedente o plustrabajo que constituye el beneficio del capitalista, por un lado, y no agregando plustrabajo (salvo el destinado a la reproduccin del capital social) en el tiempo libre as ganado, por el otro. Incrementando de ese modo el tiempo libre para todos, tal como previ Marx en los Grundrisse (1857), que hemos citado ms arriba. Es decir, que aun admitiendo que el trabajo es siempre alienante (aunque puede sostenerse que no lo es para la minora que realiza su vocacin en el trabajo, que puede convertirse en una mayora en un sistema socialista) la abolicin del capitalismo debe implicar un aumento inmediato del tiempo libre social, su redistribucin igualitaria y su reapropiacin por cada ser humano para su realizacin personal.

En este ltimo caso cabe hacer la diferencia entre el trabajo impuesto como obligacin social (que puede ser alienante aun en un sistema socialista) [13] y la ocupacin libremente elegida para el tiempo libre (disposable time, como escribi Marx en los Grundrisse). Tiempo realmente libre que, como hemos sealado antes, ha cesado totalmente de existir en el capitalismo contemporneo.

De modo que la cuestin que Svendsen sintetiza en la frase Contrariamente a lo que esperaba el marxismo revolucionario, [los trabajadores] dejaron de cuestionar el paradigma capitalista, contentndose con la ambicin ms modesta de mejorar su condicin en el interior del sistema conserva plena actualidad.

Porque los trabajadores tanto manuales como intelectuales- no slo estn alienados como productores sino tambin como consumidores (incitacin al consumismo mediante la tecnologa persuasiva y el neuromarketing) [14] y tambin estn alienados a las ideologas y culturas dominantes, que los llevan a aceptar el orden capitalista vigente como un hecho natural e inmutable.

Cul es, entonces, el camino para que los trabajadores vuelvan a cuestionar el paradigma capitalista?

La respuesta obvia es que deben adquirir conciencia de su condicin de explotados y alienados al sistema. Dicho ms simplemente: deben adquirir conciencia de que son meros esclavos del sistema. No slo en el trabajo sino fuera de l.

Y que aprendan de la experiencia cotidiana que los objetivos de lograr el bienestar y la libertad para realizarse como seres humanos no se consiguen pidiendo y reclamando al Estado capitalista, al podr econmico y a sus escuderos (partidos polticos, burocracias sindicales y otros integrantes de la sociedad civil) sino que hay que prepararse para conquistarlos por si mismos y con las propias fuerzas.

Pero ste es un camino sembrado de obstculos.

La historia nos nuestra que cada vez que los oprimidos y explotados han querido liberarse del yugo y se rebelaron, el sistema dominante utiliz todos los recursos a su alcance para neutralizarlos, desde desorientarlos y desmovilizarlos con los procedimientos ms prfidos y desleales hasta los asesinatos de los lderes y las masacres en masa. Ha sido y es as desde la rebelin de los esclavos encabezada por Espartaco en el Imperio Romano y las revueltas campesinas en Inglaterra y Alemania en los siglos 13, 14 y 15 hasta hoy.

Y las revoluciones triunfantes han tenido su Thermidor, ms o menos gradual, por causas internas y externas. Entre estas ltimas las agresiones militares, los sabotajes y las guerras econmicas y propagandsticas.

Actualmente, ante la serie de fracasos algunos catastrficos- de regmenes autoproclamados socialistas, no es menor como obstculo el hecho de que no hay modelos o ejemplos en los que los oprimidos y los explotados puedan inspirarse para intentar realizar la utopa socialista, humanista, libertaria y solidaria. Estos prefieren no correr riesgos y se conforman con las migajas que -a veces- pueden arrancarle al Estado capitalista y/o al patrn.

Adems, el individualismo/ombliguismo generado y promovido por sistema le est ganando la batalla a la cultura de la solidaridad.

A lo que hay que sumar la desorientacin y las divagaciones ideolgico-polticas de las izquierdas por llamarlas de alguna manera- que no cesan de perder terreno frente al arco de los partidos del orden establecido.

Notas:

[1] Carlos Marx, Manuscritos econmico- filosficos de 1844.

[2] Jos Antonio Noguera: El concepto de trabajo y la teora social crtica, publicado en Papers 68, 2002. El artculo est parcialmente basado en la tesis doctoral La transformacin del concepto de trabajo en la teora social: La aportacin de las tradiciones marxistas (Noguera 1998).

[3] Carlos Marx, Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse), Siglo XXI Editores, 12 edicin, 1989, tomo 2, pgs. 227 y ss. [Contradiccin entre la base de la produccin burguesa (medida del valor) y su propio desarrollo. Mquinas, etc.].

[4] Como fue el caso de Argentina en los aos 1945-50 que describe en trminos muy duros Ezequiel Martnez Estrada en el captulo Industrializacin de la servidumbre de su libro Qu es esto? Catilinarias.

[5] Dominique Meda, Le travail, une valeur en voie de disparition. Ed. Aubier, Paris, 1995, pg. 135.

[6] Lars Svendsen, Le travail. Gagner sa vie, quel prix? Editions Autrement, Paris, setiembre 2013, pg. 140.

[7] En toda la historia del capitalismo, desde la gran revolucin industrial de fin del siglo XVIII hasta nuestros das, el sistema econmico se ha desarrollado por movimientos sucesivos de inversiones y de innovaciones tecnolgicas. Esos movimientos parecen principalmente vinculados a las dificultades inherentes al proceso de acumulacin del capital: este, en un momento dado, se traba y todo se cuestiona: la regulacin, los salarios, la productividad. La innovacin tecnolgica es una manera de salir de la crisis, pero no viene sola: ella afecta directamente, a veces el nivel del empleo, siempre la organizacin del trabajo y el control ejercido por los trabajadores sobre su oficio y sobre sus instrumentos de trabajo y por sus organizaciones sobre el nivel de los salarios, sobre la disciplina en el trabajo y la seguridad laboral. Alfred Dubuc, Quelle nouvelle rvolution industrielle? en: Le plein emploi laube de la nouvelle rvolution industrielle. Publicacin de la Escuela de Relaciones Industriales de la Universidad de Montreal, 1982. https://papyrus.bib.umontreal.ca/jspui/handle/1866/1772

[8] Un estudio detallado de la organizacin del trabajo en las empresas que han incorporado la robtica se puede encontrar en Benjamn Coriat, Latelier et le robot. Essai sur le fordisme et la production de masse lage de llectronique . Ediciones Christian Bourgois, Francia. 1990. Sobre el mismo tema: de Michel Freyssenet, Trabajo, automatizacin y modelos productivos. Grupo Editorial Lumen, Argentina 2002.

[9] Vase, en el sitio http://www.changeisfun.com/about/leslie.html , la ejemplar biografa y bibliografa de Leslie Yerkes, presidenta de Catalyst. Su biografa comienza as: La especialidad de Leslie est ayudando a las organizaciones a convertir los retos en oportunidades. Su filosofa es simple: La gente es bsicamente buena, bien intencionada, valiente y capaz de aprender, y el trabajo de Leslie consiste en proporcionar un marco en el que la gente puede recurrir a sus propios recursos internos para encontrar soluciones creativas.

[10] Hans Magnus Enzensberger, Culture ou mise en condition? Collection 10/18, Paris 1973, pgs. 18-19.

[11] Es el llamado efecto de demostracin o de imitacin, que en el plano econmico fue formulado por James Stemble Duesenberry quien se refiere a la tendencia de los miembros de un grupo social a imitar los comportamientos de consumo de la capa de mayores ingresos de ese mismo grupo o de la capa inmediatamente superior para tratar de identificarse con estos ltimos (Duesenberry, James, Income, Saving and the Theory of Consumption Behaviour. Harvard University Press, 1949). La moda y las marcas promueven ese efecto. En un plano ms general, se llama tambin efecto de demostracin o de imitacin al hecho de que las clases populares (por lo menos una buena parte de ellas) tienden a imitar los modos de pensar y los comportamientos de las elites dirigentes. Incluso, en no pocos casos, tratan de copiar los comportamientos delictuosos de las elites (todos roban yo tambin), con la creencia de que, como aqullas, beneficiarn de impunidad.

[12] Andr Gorz, Mtamorphoses du travail. Critique de la raison conomique, Gallimard, Paris, 2004. Edicin en castellano: Metamorfosis del trabajo. Bsqueda del sentido. Crtica de la razn econmica. Editorial Sistema. Madrid 1995.

[13] Aunque puede sostenerse que en un sistema socialista el trabajo cesa de ser alienante cuando es realizado como resultado de un proyecto decidido en comn con un objetivo de inters general.

[14] Marx se refiere a lo que ahora llamamos consumismo en el Tercer Manuscrito (Propiedad privada y comunismo) punto 4: La propiedad privada nos ha hecho tan estpidos y unilaterales que un objeto slo es nuestro cuando lo tenemos, cuando existe para nosotros como capital o cuando es inmediatamente posedo, comido, bebido, vestido, habitado, en resumen, utilizado por nosotros. Aunque la propiedad privada concibe, a su vez, todas esas realizaciones inmediatas de la posesin slo como medios de vida y la vida a la que sirven como medios es la vida de la propiedad, el trabajo y la capitalizacin. En lugar de todos los sentidos fsicos y espirituales ha aparecido as la simple enajenacin de todos estos sentidos, el sentido del tener. El ser humano tena que ser reducido a esta absoluta pobreza para que pudiera alumbrar su riqueza interior (sobre la categora del tener, vase Hess, en los Einnundzwanzig Bogen).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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