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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2019

Cachemira: La guerra sucia de Modi

Guadi Calvo
Rebelin


La guerra sucia que India libra desde hace dcadas contra la poblacin civil de Cachemira, el territorio en disputa por India y Pakistn, una riqusima regin en agua y energa hidroelctrica, que ya provocado tres guerras desde 1947, entre ambas potencias nucleares, se ha vigorizado desde la llegada al poder en 2014 del neo fascista Narendra Modi junto a su partido el Bharatiya Janata Party, (Partido Popular Indio), que en mayo ltimo volvieron a triunfar en las elecciones generales.

Las fuerzas de seguridad y el ejrcito indio, que han sido denunciados en todos los foros internacionales sobre crmenes de guerra, emplean tcticas brutales contra la poblacin civil de manera cotidiana en Cachemira, donde esta librado una guerra asimtrica con una fuerza compuesta por 700 mil efectivos altamente entrenados y armados con material de ltima generacin, contra una poblacin desarmada de 10 millones de almas, de las cuales solo unos pocos cientos se han alzado con armas,

Desde 2008, ao del primer levantamiento masivo los civiles muertos han sido: 153 en 2008, 99 en 2009, 167 en 2010, 56 en 2011, 35 en 2012, 48 en 2013, 53 en 2014, 55 en 2015, 145 en 2016 y 81 en 2017, 160 en 2018 el gobierno indio dice que el nmero de civiles muertos de 2018 fueron 37.y entre enero y marzo de este ao la cifra era de 165.

Tambin se ha utilizado formas de castigo colectivo, como los toques de queda durante los levantamientos de 2008, 2010 y 2016, y los arrestos en masa en virtud de la Ley de seguridad pblica

En mayo, grupos de derechos humanos de Srinagar, la capital cachemir administrada por India, hizo conocer un informe de por lo menos 432 vctimas de tortura desde 1990 a 2019, de las cuales 49 murieron durante o despus de ser atormentadas. Otros informes dicen que el ejrcito indio es responsable de 1052 presuntos abusos contra los derechos humanos entre 1994 y el 31 de mayo de 2019. El ao pasado, Naciones Unidas, plante su preocupacin por la violacin a los derechos humanos en Cachemira, habindose registrado nmeros casos de tortura, mientras los detenidos se encontraban bajo la custodia de las fuerzas de seguridad, entre junio de 2016 y abril de 2018.Todas estas acusaciones India las niega sistemticamente, denunciando que estn basadas en informes falsos.

En julio de 2017, las fuerzas indias estacionadas en Cachemira, iniciaron una operacin conocida como All-Out, nombre de un popular repelente de mosquitos, para expulsar a militantes separatistas y miembros de grupos terroristas, que fue considerada por las autoridades de Nueva Delhi un gran xito, ya que durante la operacin, las fuerzas indias asesinaron a cerca de 200 rebeldes, aunque para muchos observadores no fueron ms que ejecuciones extrajudiciales, de los cuales se constat que 19 eran civiles que no tenan ninguna relacin con grupos insurgentes.

Estas polticas implementadas Nueva Delhi, parece estar consiguiendo los efectos contrarios a los aparentemente propuestos ya que el nmero de cachemires que se unen a la insurgencia armada se encuentra en permanente crecimiento. 2016; fue un ao en que las manifestaciones masiva contra el dominio indio, tuvieron un fuerte incremento en los que se produjo la muerte de 145 civiles y en las que miles resultaron heridos.

Los distritos del sur de Shopian y Pulwama se han convertido en la primera lnea fuego de la guerra sucia que India libra contra los cachemires, donde la represin se ejerce libremente y a gran escala ya que el ejrcito cuenta con absoluta impunidad, para cualquier tipo de procesamiento, enmarcado en una ley de poderes especiales de las fuerzas armadas, dictada durante la presencia britnica y restablecida en Cachemira en la dcada de los noventa, que permite detener entre tres meses y tres aos, sin cargos, a cualquiera ciudadano o allanar cualquier lugar sin orden judicial. Las fuerzas de seguridad indias califican a muchas de sus vctimas como Trabajadores de tierra (OGW), un trmino asociado a los civiles, sospechados de colaborar de alguna manera con los grupos armados.

Amparados en esas leyes los militares indios, han podido hostigar y detener tanto a activistas por los derechos humanos, como periodistas de la regin, incluso algunos de ellos han resultado muertos. Mientras que miles de civiles han sido arrestados sumariamente, donde por lo menos reciben una dura golpiza en los casos ms irrelevantes, mientras la desaparicin y muerte no deja de ser frecuente. El acceso a Internet se ha bloqueado ms de 31 veces en los ltimos cuatro aos para impedir que los informes sobre la represin se conozcan en el exterior.

El ejrcito suele utilizar a los ciudadanos cachemires como verdaderos escudos humanos cuando son atacados en las manifestaciones, desde las operaciones de contrainsurgencia de loa noventa, hasta la actualidad. Durante las elecciones parlamentarias de la India en 2017, en la ciudad de Shopian, varios civiles fueron asesinados mientras estaban siendo utilizados como escudos por las fuerzas de seguridad. El caso ms relevante se registr el 9 de abril de 2017, cundo un conocido militante llamado Farooq Ahmed Dar, fue atado al capot de un jeep militar, que intentaban escapar de la lluvia de piedras despus de una operacin en el distrito central de Budgam.

La situacin de la resistencia cachemir, lleg a un punto crtico en febrero pasado, cuando un shaheed (mrtir) del grupo Jaish-e-Mohammed, (Ejrcito de Mohammed), se inmol al paso de un convoy policial, asesinando a cuarenta miembros de la fuerza, (Ver: Cachemira, ms fuego a la caldera.) que abri una escalada blica entre Pakistn e India como desde haca treinta aos no se viva y de la que Narendra Modi, en plena campaa electoral, supo sacar muy buena ventaja.

Los miembros de la Agencia Nacional de Investigacin (NIA), la principal institucin de contraterrorismo de la India, es la fuerza a la que ms se la responsabiliza de los excesos contra la poblacin civil.

La represin a cualquier costo

Segn las fuerzas de seguridad los civiles que mueren en las protestan armados con piedras, se producen de manera involuntariamente por balas perdidas, lo que engloban entre los daos colaterales. El 1 de abril, 2018, tras tres enfrentamientos en el que murieron trece milicianos y cuatro civiles, fueron atacados cientos de civiles que se acercaron a los lugares de los hechos para conocer la suerte de los suyos. Tras el comienzo de la evacuacin de heridos, las ambulancias que estaban encargadas de los traslados a hospitales fueron detenidas por las fuerzas armadas desplegadas en las rutas. Incluso alguno de los hospitales del distrito en Shopian, fue atacado con gas lacrimgeno y balas. Los mdicos declararon que el objetivo principal haba sido el banco de sangre. Un hecho similar se produjo en 2016, a raz de las protestas por la el asesinato de Burhan Wani, un conocido comandante rebelde, cundo cerca de 150 ambulancias fueron inutilizadas para impedir el traslado de heridos.

Una de las ms crueles metodologas aplicadas por Nueva Delhi es la utilizacin de fusiles de perdigones o pellets aparentemente no letales que hasta la fecha han matado a catorce personas. Los cartuchos tienen entre 500 y 600 diminutas bolitas de plomo que se dispersan en todas las direcciones al estallar. Si bien es muy difcil conseguir informacin confiable acerca del nmero de heridos, se sabe que desde 2016 fueron heridas ms de 6 mil personas de las que 782 sufrieron graves lesiones en oculares, en muchos casos llegando a perder la vista totalmente, aunque el nmero puede ser infinitamente mayor ya que las autoridades de la Fuerza de Polica de la Reserva Central (CRPF), desplegada en Cachemira, reconoci que en 2016 lanzaron aproximadamente 1.3 millones de cartuchos en solo 32 das.

Son cientos los adolescentes y nios afectados por los perdigones, algunos de ellos han recibido hasta ms de 200 perdigones, que dada la velocidad que penetran en el cuerpo y lo diminuto de su tamao son prcticamente imposibles de extirpar, por lo que los afectados estn condenados de por vida a llevar ese estigma de la represin. Como es el caso de Mohammad Ashraf, ciego de un ojo, que tiene alojados en su cuerpo y cabeza 635 perdigones.

Segn Mdicos Sin Fronteras, el 41% de los adultos en Cachemira tienen sntomas significativos de depresin tras haber vivido toda su vida en un latente y no tan latente estado de guerra, que polticos como Narendra Modi, saben aprovechar muy bien.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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