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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2019

Entrevista a la escritora Pilar Pedraza
Europa ha hecho de los inmigrantes, las minoras y las feministas los nuevos salvajes

Esther Peas
CTXT


 

Pilar Pedraza. Imagen del archivo de la autora

 

En su ltimo ensayo, El salvaje interior y la mujer barbuda (Antipersona), la escritora y exconsejera de Cultura de la Generalitat Valenciana Pilar Pedraza (Toledo, 1951) reflexiona sobre la construccin de la monstruosidad y lo salvaje, y sobre cmo la mujer ha sido demonizada a lo largo de la historia e incluso a da de hoy. Construir al diferente permite justificar despus el maltrato y la explotacin de todo aquel que desafe el orden social.

En la postmodernidad, el salvaje interior est ms anestesiado o embrutecido que antes?

El salvaje interior permanece y se percibe o se manifiesta segn su contexto, pero forma parte del ser humano en tanto que animal. Otra cosa es construir con palabras, o estructuras sociales y culturales, nuevos salvajes, como est haciendo Europa en estos momentos con los inmigrantes, con las minoras o con las feministas.

La monstruosidad, est en quien mira o en lo mirado?

La monstruosidad no existe, la construye el que mira. El monstruo lo es en tanto que percibe en la mirada del otro extraeza o desprecio, establecindose entre ellos un intercambio de odio. Es distinto de la anomala, que es objetiva y provoca en el que mira extraeza, miedo, curiosidad o ternura, segn las pocas y los contextos sociales.

Si el salvaje se caracteriza por la ausencia de sociedad, de cultura y de ley, es imposible encontrar lo salvaje hoy en da?

Esas caractersticas se las adjudica al salvaje alguien o alguna cultura ajena a l, que por medio de la demonizacin pretende subyugarlo. La supremaca blanca ha creado a los extranjeros o a los esclavos como salvajes desde la antigedad, imaginndolos humanos pero cercanos a los animales, y por lo tanto no sujetos de igualdad.

De todos los otros que deambulan en estas pginas (desde Kaspar Hauser a Jennifer Miller), por cul siente debilidad Pilar Pedraza?

Mis salvajes favoritas han sido siempre las pilosas Antonieta Gonsalvus, Julia Pastrana y la pequea Krao Farini, que fueron personas reales, sujetos de interesantes historias personales, matizadas por la leyenda. Inspiraron uno de los personajes ms entraables de mi novela Lucifer Circus (Valdemar) y una pelcula que me apasiona: Se acab el negocio , de Marco Ferreri (1964). Pero tambin admiro a la activista Jennifer Miller por su valenta al exhibirse como mujer barbuda, que nos convierte a las dems en monstruos lampios.

SIEMPRE SE HA TEMIDO A LA MUJER EN NUESTRA CIVILIZACIN, DE MANERA MS O MENOS CONSCIENTE

Qu es lo que tiene la mujer para haber asustado tanto a lo largo de la historia?

Los griegos tenan a la mujer por humana, pero inferior fsica y mentalmente al hombre, por haber recibido menos calor en el vientre de su madre durante la gestacin. Esto las incapacitaba para la guerra y la poltica. Se las reclua en un lugar de la casa, el gineceo, con las dems mujeres y los nios. Pero ellos mismos deban saber que tal construccin era una falacia, porque vean en otros pueblos, a los que llamaban brbaros no salvajes, que la mujer combata hombro con hombro con los varones y era respetada pblicamente. Para ellos esto era monstruoso y temible, y lo representaban mediante el recurso a las amazonas. Posteriormente, en la Modernidad, siempre se ha temido a la mujer en nuestra civilizacin, de manera ms o menos consciente, en momentos en que las circunstancias (guerras, cambios sociales, etc.) han demostrado la igualdad real de las mujeres y la legitimidad de su derecho a exigir el voto y a competir en el trabajo, ms all de la maternidad y sin renunciar a ella. Entonces florece la construccin de la femme fatale, que desgraciadamente perdura en el inconsciente patriarcal como temor a lo femenino, junto con elementos simblicos e inconscientes como la vagina dentada, de los que se hace cargo sobre todo el psicoanlisis.

Por qu el otro, el monstruo, el salvaje, se presta casi en exclusiva a interpretaciones maniqueas?

Porque quien los ha construido o los controla los demoniza para tenerlos dominados. Es el caso de los blancos de las colonias, de los dueos de personas anmalas, de los heterosexuales frente a los homosexuales. Quienes detentan el poder y la hegemona siempre se arrogan la naturaleza, la bondad y la verdad frente a los otros.

El ltimo salvaje fue Hannibal Lecter?

Hannibal Lecter es un personaje psicoptico, no salvaje. Nos produce incluso cierta simpata la libertad con la que masacra a sus vctimas. El ltimo gran salvaje de la historia, el que ha roto las reglas y ha destrozado el concepto mismo de humanidad, ha sido Adolf Hitler, que rene en s realmente todo lo siniestro que se suele predicar de lo socioptico.

Las feminista ms combativas, son vistas como monstruos?

S, por los elementos ms machistas, reaccionarios y cobardes de la sociedad patriarcal, que no admiten la igualdad y demonizan a las mujeres activistas. La Iglesia catlica, incluido el papa Francisco, y los partidos enemigos del progreso, como Vox en Espaa, temen la fuerza y la capacidad fsica e intelectual de las mujeres y demonizan a las activistas, que reivindican sus derechos de una manera ostensible y, segn ellos, ofensiva.

EN ESTE MUNDO NO SE SALVA NADIE DE SUFRIR, PORQUE HEMOS COMETIDO UN GRAN PECADO: CONSTRUIR LOS CIMIENTOS SOBRE LA PROPIEDAD Y LA DESIGUALDAD

El gabinete de maravillas ha devenido en cualquier plat de Telecinco?

Eso es un tpico que conviene ir olvidando. Los gabinetes de maravillas privados eran un modo aristocrtico y burgus de pasar el tiempo coleccionando y de presumir entre las amistades. Los gabinetes pblicos de las ferias son los precursores de los museos de ciencias naturales del siglo XIX. La televisin, por el contrario, es un medio de comunicacin al servicio de empresas o partidos, y del sistema, para entretener y mantener las grandes falacias: el capitalismo ciego y devorador, el consumismo, la pasividad o la ignorancia, aunque, por supuesto, posee aspectos positivos. Los llamados casi cariosamente monstruos televisivos pertenecen a lo peor del mundo del circo: el payaso grotesco que engaa y desva la atencin de los verdaderos problemas.

Pienso en el caso de Julia Pastrana , que la ltima vez que se expuso (o al menos se intent) fue hace poco ms de cuarenta aos. Cmo es posible en los normales tal grado de inmisericordia, de incapacidad absoluta para respetar al otro?

Y por qu no? Somos una especie brutal y cruel, nuestro salvaje interior puede adquirir una capa de moralidad y buenas maneras, pero sigue al acecho. Nosotros, civilizados y bondadosos, seramos quiz incapaces de exhibir la momia de Julia Pastrana, ofendera nuestros sentimientos pero ponemos barreras para que los desdichados que huyen de bombas y del hambre, no puedan pasar a nuestro paraso del bienestar. La exclusin y la hipocresa van de la mano en nuestro mundo.

Legitimar la diferencia supone tambin legitimar el sufrimiento?

Legitimar la diferencia significa sobre todo legitimar el maltrato, la humillacin, la mofa, el chiste o la muerte. El sufrimiento es diferente. Sufren los verdugos y las vctimas, aunque por distintas razones. Quiero decir que en este mundo no se salva nadie de sufrir, porque hemos cometido un gran pecado: construir los cimientos sobre la propiedad y la desigualdad. El fracaso de las utopas revolucionarias nos indica que tal cosa no tiene remedio.

 

Fuente: https://ctxt.es/es/20190703/Culturas/27082/pilar-pedraza-monstruos-salvajes-julia-pastrana-esther-pe%C3%B1as.htm


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