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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2019

El mito del SAP (Sndrome de alienacin parental)
No existe el sndrome de alienacin parental ni las denuncias falsas

Mertxe Arratibel
www.andra.eu

Entrevista a Auxiliadora Daz Magistrada especializada en violencia


El sndrome de alienacin parental supuesta manipulacin de las criaturas contra el padre por parte de la madre- o las denuncias falsas (un 0,01%) no existen, ha dicho la jueza experta en violencia machista, formadora en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y magistrada de un juzgado especializado de Las Palmas Auxiliadora Daz. Se refera a que no son inconvenientes de la justicia en relacin a la violencia machista. Lo que s es un problema, a su parecer, es que, del 100% de casos, un 78% no se denuncie.

Daz ha inaugurado hoy en Bilbao las ponencias del curso Justicia en Clave Feminista organizado dentro de los Cursos de Verano de la UPV.

La magistrada ha explicado por qu la justicia se rige por modelos patriarcales que no favorecen a las vctimas de la violencia de gnero y lo ha hecho a partir de casos concretos.

En primer lugar, ha definido la violencia de gnero como superioridad estructural de los hombres sobre las mujeres, que se mantiene porque no se reconoce la jerarqua de poder, como s ocurre en la relacin persona empleadora/persona empleada.

Consecuencia lgica de esa idea es que el Derecho tiene gnero masculino. El Cdigo Penal espaol fue elaborado por hombres en una sociedad de hombres en 1995 y no concuerda con la realidad de hoy. Se muestra, por tanto, partidaria de una revisin profunda de su articulado, ya que el Derecho es poder e impone conductas.

Hasta 1963, un marido que matase a su mujer sorprendida en adulterio slo se expona a una pena de destierro

Como muestra de este sexismo ha apuntado que, hasta 1963, un marido que matase a su mujer sorprendida en adulterio slo se expona al destierro, mientras que si era ella quien se tomaba la justicia por su mano se la acusaba de asesinato con pena de prisin.

Violencia simblica

El sexismo propio del sistema judicial viene derivado de los estereotipos que asignan unos modos de ser, sentir y pensar a los hombres, y otros a las mujeres, y que determinan las mentalidades. Estos estereotipos, ha recordado esta especialista, se alimentan diariamente a travs de la violencia simblica que ejercen los medios de comunicacin y otras industrias culturales el cine, la msica, la literatura etc.- y lo peor de todo es que sirven para legitimar el uso de la violencia contra las que no cumplen la normatividad sexual.

Como ejemplo de este tratamiento sexista y denigratorio de las mujeres, ha trado a colacin el caso de Diana Quer, a quien se mostraba en top y pantaln corto, en una imagen que sugera frivolidad, mientras que a su madre se la presentaba como una persona perversa, una mala madre.

Mientras tanto, el padre apareca como el bueno y slo al final pudimos ver la imagen del asesino, el Chicle, cuando ya se haba juzgado a la vctima (y a su madre). Este proceder se puede extender a otros muchos casos y por eso juzgamos por anticipado y no creemos a las vctimas, entiende Daz. No es de extraar, por tanto, que este sea tambin el principal temor de estas mujeres. Piensan que no les creer la Polica y que no se las creer en los juzgados.

Jolgorio y risas en la sentencia de Pamplona

El sexismo en la administracin de justicia se advierte tambin en los sesgos innecesarios al valorar un asunto. La sentencia de la Manada de Pamplona, por ejemplo, haca referencia a jolgorio y risas. En otras resoluciones se habla de violaciones deseadas por la vctima (1999), se acusa a la vctima de provocar (la clebre de la minifalda, 1989), se dice que llamar zorra a una mujer no es un insulto porque puede referirse a la astucia de este animal (2011), se pregunta a la vctima si cerr las piernas (juzgado especializado en violencia, 2016), se absuelve a un jefe que llam chochitos a sus empleadas (2017) o se hace lo propio con un hombre que abus de una nia por la imposibilidad de probar que sta opusiese resistencia (2017).

La escucha es imprescindibles y hay que dedicarles tiempo a las denunciantes

Vctimas con caractersticas propias

Para Auxiliadora Daz, tratar estos casos con criterio requiere especializacin en gnero, saber cmo surgen y se perpetan los estereotipos, algo que muchas agentes del proceso judicial creen no necesitar. Y es que, puntualiza, los casos de violencia machista los sufren vctimas con caractersticas propias.

Entre las competencias que considera imprescindibles para quienes atienden estos casos, destaca una: la escucha. Hay que dedicarles tiempo a las denunciantes. Espacio para que se expresen y para descubrir si existe maltrato habitual, porque no es esperable que cuenten toda una historia de violencia si se las apremia y lo ntimo no es lo primero que sale.

No sin irona, ha instado a especializarse en Derecho Mercantil y dedicarse a hacer nmeros a quienes no estn en esa disposicin y subray que para estos casos no se trata tanto de poseer conocimientos jurdicos como de tener sensibilidad.

Una de las caractersticas del funcionamiento de los juzgados especializados en violencia es el crecimiento de los juicios rpidos, en los que se aborda el ltimo episodio de agresin, lo que muchas veces contribuye a que se pase por alto la violencia habitual. Yo no dejo que el maltrato habitual se transforme en un juicio rpido, ha apuntado, si bien matiza que hay que ver si la vctima tiene capacidad de aguantar todo el procedimiento. Slo si no es as, considera que es mejor cerrar el caso para que, al menos, haya una condena.

Para las ocasiones en que se detecta maltrato habitual ve necesario asistir a las vctimas con carcter previo a la denuncia y recomienda encarecidamente solicitar diligencias al Instituto de Medicina Legal para que lo verifique.

Recurrir al Convenio de Estambul

Una de las crticas que suele recibir la Ley Integral de Violencia de Gnero aprobada en el Estado espaol en 2004 es que limite su accin a las parejas y ex parejas de la vctima. Para Daz, hay alternativa y es el Convenio de Estambul. Esta normativa extiende el espectro a otras formas de violencia contra las mujeres como la mutilacin sexual de la que ha dicho que hay muchos casos en el Pas Vasco-, el acoso sexual, los matrimonios forzosos o la violencia sexual.

Recurrir al Convenio de Estambul puede ser automtico y no necesita de ningn trmite previo como a veces se sugiere. Es directamente aplicable, ya que est en vigor en Espaa desde 2014 , aclara. Es ms, asegura que se puede exigir responsabilidad a los Estados si se ignoran sus recomendaciones.

Con la puesta en prctica de ese convenio tienen que ver medidas que Daz considera que se deberan adoptar para hacer ms eficaz el tratamiento judicial de la violencia de gnero:

Me encantara que las vctimas no tuvieran que denunciar y que la violencia fuera un delito pblico

Y ya puesta a expresar deseos ha confesado que le encantara que se eliminara del Cdigo Penal la necesidad de denunciar estos casos y que la violencia machista fuera un delito pblico como otro cualquiera.

Considerar violencia la indirecta sobre la infancia

Por ltimo, defiende fervientemente que se considere violencia la exposicin infantil a la violencia de gnero, aunque sta no se ejerza de forma directa sobre las criaturas. Que esto se tenga en cuenta actualmente se lo debemos a Angeles Gonzlez Carreo, que pag por ello el precio de la vida de su hija de 7 aos.

Segn ha relatado la magistrada, esta mujer denunci 50 veces a su ex marido que amenazaba con matar a la nia y de todas esas denuncias slo deriv una orden de alejamiento. La mujer recurri a la va civil para conseguir la custodia, renunciando al derecho a la vivienda comn. Un juez levant la orden de alejamiento al entender que entorpeca el rgimen de visitas. Como el marido no colaboraba al mantenimiento econmico de la nia, ella solicit la atribucin del domicilio familiar. El mismo da que consigui este derecho, l mat a la pequea y se suicid.

La madre apel al CEDAW, comit para la eliminacin de la discriminacin contra la mujer, y gracias a esto no hace falta que haya violencia expresa contra los nios y nias para entender que son vctimas directas. En esas circunstancias, aboga por suspender provisionalmente la patria potestad y las visitas paternas, ya que, a su entender, el llamado sndrome de alienacin parental no es ms que otro artilugio para desprestigiar a las mujeres.



Foto: Auxiliadora Daz, a la derecha, en el momento en que es presentada por Katixa Etxebarria.


Fuente: http://andra.eus/no-existen-ni-sindrome-de-alienacion-parental-ni-denuncias-falsas/



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