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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2019

Las promesas incumplibles del libre comercio

Esteban Mercatante
La izquierda diario

A propsito de la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unin Europea (UE), discutimos el rol que ha tenido la apertura comercial en el orden mundial capitalista, y las imposibles ilusiones de abrirse al mundo como va para la prosperidad que venden Macri y los liberales.


Fotomontaje: Juan Atacho

 

 

Los liberales y neoliberales −desde Milei hasta Macri− sostienen que el libre comercio es la piedra de toque para alcanzar el esquivo desarrollo nacional. La decadencia argentina se explicara en una medida no menor por haberse cerrado del mundo. Para muestra, destacan que las exportaciones argentinas apenas representa un 0,3 % del total mundial, cuando hace 50 aos llegan al 0,8 %, y a mediados del siglo pasado equivalan al 1 %. Las naciones ms prsperas, nos dicen, son las que han abrazado el libre comercio.

Hace ya ms de 20 aos Ha-Joon Chang analiz en Retirar la escalera cmo los pases que llegaron a hacerse ricos −las potencias imperialistas- lo hicieron a travs de polticas muy distintas de ese libre comercio. Tras haberlo conseguido, concentraron sus esfuerzos en imponer al resto del mundo las polticas contrarias a las que le permitieron llegar a su posicin. Una realidad bien distinta a estos planteos realizados en la Argentina por quienes quieren reducir el panorama que se viene despus del tratado con la UE (que todava tiene un largo trecho hasta concretarse) a una grieta entre sectores viables e inviables, en la cual, como afirm el rey de la soja Gustavo Grobocopatel, hay que dejar que algunos sectores desaparezcan. Que perezcan los sectores menos competitivos sera el precio a pagar para tener una economa ms productiva de conjunto. Si desaparecen algunos ganamos todos.

Comercio internacional y desarrollo desigual

La premisa de los impulsores de la apertura comercial es que esta deriva en un crecimiento del volumen comerciado, es decir, en una mayor actividad econmica, y que esto potencia el crecimiento (y el desarrollo) en todas las economas implicadas. Lo primero sera cierto casi por definicin: si hay menos trabas no hay motivos para pensar que no se va a comerciar ms entre pases, aunque ms no sea porque una parte de lo que antes era producido y vendido dentro de cada pas ahora se puede reemplazar en parte con mercancas importadas. Pero el comercio internacional bajo los trminos del capital no opera milagros, no asegura ninguna convergencia en materia de desarrollo entre pases que se caracterizan por marcadas asimetras en su capacidad productiva por el solo hecho de que comercien entre s. Todo lo contrario, la reduccin de restricciones comerciales y aranceles asegura que los ms productivos hagan pesar con todo su ventaja.

La renta per cpita en la UE es de USD 34.000, contra USD 8.400 promedio en los pases del Mercosur. Mientras que el primer bloque lo componen algunos pases que tienen los mayores niveles de productividad del trabajo del mundo, en el Mercosur el promedio de rendimiento del trabajo es un tercio del que alcanza Alemania. Qu consecuencia tiene esta brecha de productividad? Significa bsicamente que los costos por unidad de producto son muy superiores ac porque, considerando todo lo dems igual, cada peso (o euro) invertido en la produccin en Brasil o la Argentina, rinde en trminos de producto un tercio de lo que lo hace all. Por eso, a pesar de que los capitales de la industria o los servicios en Alemania (o Francia, o incluso Espaa, que tiene un 77 % de la productividad que tiene el pas que gobierna Merkel) afrontan costos salariales mucho ms elevados, en la mayor parte de los rubros podrn hacer pesar su ventaja productiva en esta competencia de igual a igual que impone la apertura comercial. Por eso, los socios del Mercosur pueden sacar su ventaja en aquellos sectores de la produccin primaria que son favorecidos ya sea por la abundancia de recursos naturales explotables con costos competitivos, y en los que no afrontan competencia con contrapartes europeos (lo que incluye tambin actividades que los pases imperialistas frenan dentro de su territorio por los efectos dainos sobre el medio ambiente, y que florecen en los pases dependientes), o en aquellas ramas donde pueda pesar la diferencia de salarios de tal forma que compense las diferencias de productividad. En cambio, all donde los capitales de la UE hagan pesar su ventaja productiva (industria, servicios) los capitales locales quedarn fuera de competencia. Si ya antes de este acuerdo el gobierno de Macri hablaba de una necesaria reconversin para el 20 % de la industria (y una porcin equivalente del empleo en la manufactura), con el avance de este tratado eso no puede ms que aumentar. Ms an considerando que a las asimetras productivas se suman todas las diferencias en materia financiera (en la Argentina la tasa de inters para la mayor parte de los capitales supera el 80 % anual y en la UE es 2 %), de infraestructura, etc.

Puede ocurrir, y seguramente as sea, que ambos bloques vean mejorar sus exportaciones gracias a la vigencia del tratado de libre comercio, si esta llega a concretarse. Pero esto puede ir de la mano de un aumento, y no de una reduccin, de los diferenciales del desarrollo que hoy existen. No debera sorprendernos. El comercio internacional llevado a cabo sin restricciones (o con pocas restricciones), no hace ms que traducir al terreno internacional las leyes que rigen en la competencia que caracteriza la produccin capitalista de mercancas: los capitales ms competitivos se imponen sobre el resto, les arrebatan mercado y eventualmente los desplazan de la produccin. Como afirma correctamente en este punto Anwar Shaikh, el comercio libre es un mecanismo para la concentracin y centralizacin del capital internacional como el intercambio libre dentro de una nacin capitalista lo es para la concentracin y centralizacin del capital domstico [ 1 ]. Despus de mostrar todas las inconsistencias de la teora neoclsica de la especializacin por ventajas comparativas, y mostrar cmo el comercio en realidad se rige por las ventajas absolutas de productividad, Shaikh comenta que por lo general los pases capitalistas desarrollados dominarn el comercio ya que su mayor eficiencia les permitir producir la mayora de las mercancas a valores absolutamente ms bajos [ 2 ]. El comercio internacional contribuye as a mantener y profundizar el desarrollo desigual que existe entre los pases imperialistas y las economas dependientes y semicoloniales con sus distintas gradaciones, no a atenuarlo.

El imperialismo del libre comercio

La mera honestidad intelectual nos obliga a decir que los EE. UU. favorecen el multilateralismo y la no discriminacin comercial en las reas donde tienen una posicin competitiva fuerte; pero recurren a subsidios, protecionismo y discriminacin en las reas en las que su competitividad es dbil. Esto afirmaba el embajador de EE. UU. en Londres, en agosto de 1949 [ 3 ]. El imperialismo, que por entonces impulsaba agresivamente la apertura comercial en el mundo en desarrollo, admita que su prctica en las reas sensibles era mucho ms selectiva.

Desde el final de la II Guerra Mundial, la integracin comercial fue una poltica empujada por el imperialismo norteamericano, exigiendo a todos los pases baja de aranceles y menos trabas al comercio para fortalecer el avance de las relaciones de produccin capitalistas (y sobre todo de sus empresas trasnacionales) en todo el mundo. Con este fin se pusieron en marcha las negociaciones multilaterales del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, GATT por sus siglas en ingls), sustituido luego por la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), y numerosos tratados bilaterales o entre bloques. El imperialismo yanqui −que hoy con Donald Trump eleva una retrica contraria a la globalizacin pero no por eso dej de renegociar agresivamente en su favor el tradado comercial con Mxico y Canad− fue secundado en la presin aperturista contra los pases dependientes por el resto de las potencias, la UE y Japn. La zanahoria que la apertura econmica ofreca para las economas en vas de desarrollo u emergentes, jerga de los organismos multilaterales para referirse a los pases dependientes y semicoloniales, era eliminar restricciones para el acceso a los mercados de las potencias, con consumidores ricos y mercados mucho ms voluminosos que los de los pases ms pobres. Pero, creando condiciones favorables para el capital ms competitivo, 9 de cada 10 veces los beneficios eran para las empresas de los pases imperialistas. La apertura era un vehculo de la expansin de las multinacionales por el mundo. Por si la ventaja econmica y financiera de los pases ms ricos no fuera suficiente para asegurar este resultado, asegurarse el control del manejo de la apertura en determinados sectores lo refuerza.

En el caso de la UE, la zanahoria es la apertura de su mercado de 513 millones de habitantes para los productos de los pases del Mercosur. A cambio, los capitales de la UE se asegurarn que Brasil, Argentina y el resto de los socios arbitren de manera no solo voluntaria, sino entusiasta, las medidas que permitan que el comercio se realice en condiciones que sern formalmente de igualdad y con pocos atenuantes, en casi todas las ramas, lo que significar en realidad una cancha inclinada en favor de los capitales europeos en la mayora de los rubros. En el acuerdo firmado el 28 de junio, lo que ha tenido que sacrificar la UE es mucho menos que lo que gana. Los capitales de la UE tendrn en materia de ahorro por aranceles (es decir, abaratamiento neto de sus productos para ingresar al Mercosur con los volmenes comerciados hoy en promedio) un beneficio de 4.000 millones de euros al ao. Eso sera lo que se abaratarn sus productos para entrar al Cono Sur, considerando el volumen comerciado hoy. El Mercosur tendra por ganar 10 veces menos (400 millones de euros). Esta diferencia notable entre lo que ganan unos y otros ocurre a pesar de que el comercio de los dos lados es casi igual, con un saldo deficitario para el Mercosur. La UE vendi al Mercosur USD 51.200 en 2018, y le compr por USD 48.400 millones. Lo que ocurre es que casi el 60 % de lo que exporta el Mercosur a la UE ya tiene arancel cero. El resto afronta en promedio una alcuota de aranceles de 2,6 %. En cambio, los capitales que exportan desde la UE al Mercosur tienen aranceles en el 89 % de lo que venden, y en promedio la alcuota llega a 10 %. Como en realidad es muy probable que los europeos vendan ms, el beneficio real podra superar holgadamente esa cifra.

Pero tal y como ocurre con las rondas comerciales de la OMC, no se trata solo de comercio. Las tratativas incluyen reaseguros para la proteccin de inversiones de las multinacionales, el recurso a cortes internacionales para los litigios que puedan suscitarse, y la ampliacin de derechos de patentes. En este ltimo captulo, hasta el momento la UE no logr lo que esperaba aunque, segn reconoce la Cancillera en un nuevo documento difundido el viernes, el acuerdo suscrito crea una estructura con compromisos mutuos, que reafirma los derechos y obligaciones bajo el Acuerdo ADPIC de la OMC. ADPIC son las siglas para el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio. Este fue negociado en 1994, y se extiende sobre temas que sobrepasan con mucho lo comercial, asegurando en los pases firmantes los derechos de propiedad intelectual y patentes de las empresas imperialistas.

Tambin abre la posibilidad de que las empresas europeas compitan en licitaciones nacionales (no provinciales ni municipales) de obras pblicas y compras de productos y servicios que superen los US$ 1,2 milln. Dejar de regir el compre nacional y las empresas locales debern competir de igual a igual con las europeas. Pero adems, para venderle a la UE habr que adecuarse a numerosas normas de calidad y sanitarias establecidas por ese bloque, que implican cambiar toda la forma de producir, y que estn hechas a la medida de grandes multinacionales europeas que son las proveedoras que mejor se adecuan a los estndares que exige este club de pases ricos.

Carrera hacia el abismo

La idea de que el libre comercio bajo las reglas del capital es la clave para la riqueza, como sostiene el relato macrista de volver al mundo, es desmentida por la prctica selectiva de las potencias, pero tambin por los casos de pases presentados como exitosos por su insercin exportadora en las ltimas dcadas. La nueva divisin internacional del trabajo, que fue impulsada por las empresas de los pases imperialistas para beneficiarse de la disponibilidad de poblacin obrera potencialmente empleable pagando bajos salarios por fuera de los pases imperialistas, se tradujo en abundantes inversiones, sobre todo en el Sudeste asitico. Poco tiene que ver el xito de estos pases −que ms bien fue apropiado por las empresas imperialistas que protagonizaron la relocalizacin de la produccin y concentraron sus beneficios− con abrazar el libre comercio. Pases como Corea del Sur, uno de los ejemplos que se aproxim a niveles de riqueza elevados (sin evitar rasgos de economa dependiente como una importante penetracin imperialista, profundizada despus de la crisis asitica de 1997), recurri a numerosas polticas de proteccin para estimular su industria desde los aos 50. Favorecida por la geopoltica de la Guerra Fra, cont con el apoyo imperialista para hacerlo. Fue sobre esas bases que se apoy en parte el boom exportador y la posterior capacidad de atraer las ramas industriales que abandonaban los pases imperialistas. Ni que hablar de China, abierta en lo comercial pero muy celosa en lo referente al acceso extranjero a las firmas que considera estratgicas.

En segundo lugar, los beneficios de esta integracin comercial pueden haber sido buenos para algunos sectores empresarios y para las cuentas externas de los pases que lograron crecer en base a la exportacin (aunque la ganancia de dlares de ventas al exterior fue de la mano de un mayor peso del capital extranjero que acapar una porcin de las divisas para girarlas como utilidades a sus casas matrices), pero no para la clase trabajadora. Ciertamente no para la de los pases desde los cuales ocurri la deslocalizacin: el estancamiento salarial desde los aos 80 en los pases imperialistas es resultado de este proceso. Lo mismo ocurri en el resto del mundo. El xito de los pases que iniciaron primero el crecimiento basado en la exportacin industrial asegurada por una fuerza de trabajo explotable a cambio de salarios muy baratos, llev a numerosos esfuerzos por imitar este modelo. Hacerlo llev a una competencia entre los pases por ofrecer al capital trasnacional las condiciones ms favorables: salarios bajos, normas laborales flexibles, limitacin de los derechos de sindicalizacin. La circulacin de mercancas cada vez ms libre, una norma de las ltimas dcadas que no se tradujo a la movilidad de las personas, que por el contrario sigui numerosamente vigilada (y estigmatizada actualmente por las derechas antiinmigrantes que vienen ganando peso en los pases imperialistas), oper como mecanismo para que los capitalistas de todo el mundo forzaran una competencia entre sus fuerzas de trabajo, una verdadera carrera hacia el abismo en la que cada concesin arrancada por los patrones en algn pas debe ser rpidamente imitada por los dems, a riesgo de quedar desplazado en materia de competitividad.

Mxico es un claro ejemplo. Desde la entrada en vigencia del acuerdo de libre comercio con EE. UU. y Canad (NAFTA) en 1994 vio caer el ritmo de crecimiento de su PBI per cpita respecto de los aos previos .

Macri y Bolsonaro podrn soar que el Mercosur se integre exitosamente en esa carrera, como alguna vez Carlos Menem aspir a imponer en la argentina un nivel de flexibilidad laboral como el que tenan pases como Malasia en los aos 90. Y en la Argentina el anuncio del acuerdo ya puso nuevamente en marcha los intentos de avanzar con ms reformas laborales. Pero aun con todo ese paquete, y a pesar de la devaluacin de los salarios registrada durante 2018 gracias al salto del dlar , lejos est de alcanzar para convertir a los pases del Mercosur en un polo de atraccin para las inversiones de las multinacionales. La lluvia de inversiones, para todo lo que no sea commodities del agro, hidrocarburos o minera, deber seguir esperando.

La poltica de los hechos consumados

A punto de concluir su mandato, y sin garantas de reelegir, Macri coloc la firma en un tratado que deber ser ratificado por la prxima administracin. Desde la oposicin, Alberto Fernndez sali a advertir contra las consecuencias del tratado. Pero si el pasado sirve de leccin, a pesar de los reparos puestos hoy, un gobierno peronista es garanta de continuidad de lo acordado. Como seala Agostina Constantino , durante 2003-2015 la Argentina se mantuvo dentro del sistema de derechos corporativos que ordena los movimientos de capitales globales, desestimando iniciativas alternativas [ 4 ]. Es decir que sigui con los Tratados Bilaterales de Inversin, mantuvo la prrroga de jurisdiccin (que habilita tribunales como el CIADI), que se incluy en acuerdos como el de Chevron, una verdadera entrega de los recursos petroleros a la multinacional yanqui firmada en 2014 (para avanzar con el fracking rechazado por amplios sectores de la poblacin de las zonas aledaas a Vaca Muerta por sus impactos ambientales).

El tratado entre la UE y el Mercosur no har ms que reforzar la dependencia, afianzando la disciplina del capital global y la capacidad de las multinacionales para ganar posiciones en la economa y abriendo la puerta a ms acuerdos de tenor similar. El rechazo al mismo debemos unirlo a la construccin de la fuerza poltica que permita romper el crculo vicioso, cortando de raz con el dominio imperialista y transformando desde las bases la economa en funcin no del lucro capitalista sino de las necesidades sociales largamente postergadas. Para pelear por un mundo donde la integracin pueda ser la va para alcanzar un verdadero bienestar, es decir la unidad socialista, empezando por Amrica Latina y con la perspectiva de un mundo verdaderamente sin fronteras, ni para los bienes ni para las personas.

Notas:

[ 1 ] Anwar Shaikh, Valor, acumulacin y crisis , Bogot, Tercer mundo editores, 1990, p. 199.


[ 2 ] dem.


[ 3 ] Citado por Henry Pelling y Michael Cox en Britain and the Marshall Plan , Londres, Macmillan, 1988, p. 84.


[ 4 ] Entre la dcada ganada y la dcada perdida. La Argentina kirchnerista. Estudios de economa poltica , Buenos Aires, Batalla de Ideas, 2018, p. 93.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Las-promesas-incumplibles-del-libre-comercio?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter



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