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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2019

Doce apuntes sobre marxismo (v de xii)

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


II Internacional

Hacemos la entrega V de la serie de XII escrita para el colectivo internacionalista Pakito Arriaran. Como dijimos, en esta entrega analizaremos la II Internacional. Aunque en la VII entrega nos extenderemos con detalle en el reformismo y en sus expresiones actuales mltiples, adelantamos ahora algunas caractersticas bsicas. Recordamos que la VI entrega estar dedicada al sistema marxista.

En febrero de 1881, Marx le responda a Domela Nieuwenhuy, un presbiterano holands que se hizo ateo y anarquista, que Un gobierno socialista no puede ponerse a la cabeza de un pas si no existen las condiciones necesarias para que pueda tomar inmediatamente las medidas acertadas y asustar a la burguesa lo bastante para conquistar las primeras condiciones de una victoria consecuente. Pues bien, la II Internacional, creada en 8 aos despus, terminar siendo lo contrario de este consejo de Marx porque se dedicar a tranquilizar a la burguesa.

Por qu subray lo de asustar a la burguesa? Poda haber priorizado las clebres condiciones necesarias u objetivas, segn el determinismo; podra haber detallado algunas de las medidas acertadas a tomar, como l y Engels venan apuntando desde 1848 con el Manifiesto Comunista, si no antes, segn el tacticismo; podra haber detallado las primeras condiciones de una victoria consecuente, como insiste el economicismo. Pero, subray la necesidad de asustar a la burguesa, de intimidarla, o sea, una poltica de presin de clase, todo lo contrario de la verborrea democraticista.

La respuesta de Marx insiste en la necesidad de un poder poltico fuerte, que con sus medidas pro-socialistas asuste a la burguesa. La lucha contra el reformismo aparece claramente en la carta del 28 de diciembre de 1846 a P. V. Annenkov en donde critica la idea prohudoniana de escoger el lado bueno de la libertad y de la esclavitud para hacer una sntesis, rechazando sus lados malos: eso es el reformismo. La dialctica de unidad y lucha de contrarios irreconciliables desaparece para imponerse la bsqueda permanente de concordia entre opresores y oprimidos: Ese pequeo burgus diviniza la contradiccin, porque la contradiccin constituye el fondo de su ser. .

Saltando unos aos por limitaciones de espacio, volvemos encontrar el choque con el reformismo de Lasalle conforme avanza la dcada de 1850. Lasalle haba planteado en 1863 la conveniencia de que los socialistas apoyasen al Estado para conseguir el sufragio universal y ayudas a las cooperativas; de este modo, se avanzara al socialismo mediante la mayora electoral y una creciente red de cooperativas que terminase abarcando toda la economa. En lo bsico, no era nada original porque muchos socialistas utpicos pedan al Estado y a la banca que apoyasen sus propuestas, sus cooperativas, etc. En 1873 estall la primera Gran Depresin y uno de sus efectos fue endurecer en 1874 la represin que sufra la izquierda alemana, lo que no impidi que al ao siguiente se fusionasen las dos corrientes socialistas. El programa resultante era bastante ms lasalleano que marxista lo que llev a Marx a escribir la Crtica del programa de Gotha. Pero ese programa continu formando la militancia hasta 1890, a pesar de las crticas marxistas.

La crisis de 1873 forz a la burguesa a aumentar el papel del Estado y del ejrcito, a la expansin colonialista, a responder a las formas de lucha de clases en la fase industrial, a fortalecer el poder de la banca, a la vez que los capitales se concentraban y centralizaban, aparecan los monopolios y los trust, se avanzaba hacia el patrn-oro, etc. El reformismo de Lasalle de 1863 salt en pedazos por la crisis y por la Ley antisocialista de 1878 reforzada en 1881, pero los marxistas seguan siendo una minora en el partido. Es en ese contexto y ao en el que Marx aconseja a Domela Nieuwenhuy que se debe asustar a la burguesa. La realidad empez a imponerse: Engels le escribe a J. P. Becker el 22 de mayo de 1883, a los dos meses de morir Marx, que la militancia de base desborda con su iniciativa autoorganizada a la mayora de la direccin, y critica con severidad la ignorante confusin universitaria de la mayora de los dirigentes. No es una crtica nueva: durante toda su vida militante, ambos amigos fueron extremadamente desconfiados con la podrida basura intelectual, asalariada de la empresa pblica o privada de produccin ideolgica y amaestramiento de la fuerza de trabajo, que es la industria de la educacin, cultura, espectculo, etc.

El 14 de febrero de 1884 Engels escribe lo siguiente al mismo J. P. Becker: La polica le ha abierto a nuestra gente un campo realmente esplndido: la ininterrumpida lucha contra la polica misma. sta se realiza siempre y en todas partes con gran xito. Los policas son derrotados y obligados a buscar desesperadamente una transaccin. Y yo creo que esta lucha es la ms til en las actuales circunstancias. Sobre todo, mantiene encendido en nuestros muchachos el odio al enemigo [] En nuestra direccin hay muchos elementos podridos, pero tengo una confianza sin lmites en nuestra masa, y la tradicin de lucha revolucionaria que le falta, la est adquiriendo aceleradamente con esta pequea guerra con la polica.

El 19 de julio de 1884 Engels escribe a Kautsky denunciando a los oportunistas y taimados intelectuales - gente que no quiere aprender nada a fondo- que escriban en el Neue Zeit, el medio oficial del partido, sobre filantropa, humanitarismo, sentimentalismo y todos los dems vicios antirrevolucionarios aprovechando la censura y la imposibilidad de la izquierda para responderles. El 18 de noviembre de ese mismo ao, escribe a Bebel sobre la exigencia del Estado a los socialistas de que, si quieren situarse en una base legal (entonces) deben adjurar de la revolucin. Le dice que la respuesta del partido no es slo importante para Alemania sino tambin para el extranjero. Engels defiende decididamente el derecho a la revolucin, afirmando que renegar de ella ser catastrfico: El derecho a la revolucin existi de lo contrario los gobernantes de ahora no seran legales- pero a partir de ahora no podr existir ms.

Engels hace un repaso de la historia y de los partidos burgueses alemanes, sealando que no fueron perseguidos cuando exigan anular la constitucin imperial y dice: Y esos son los partidos que nos exigen que nosotros, slo nosotros de entre todos, declaremos que en ninguna circunstancia recurriremos a la fuerza, y que nos someteremos a toda opresin, a todo acto de violencia, no slo cuando sea legal meramente en la forma legal segn la juzgan nuestros adversarios- sino tambin cuando sea directamente ilegal. Por cierto, que ningn partido ha renunciado al derecho de la resistencia armada en ciertas circunstancias, sin mentir. Ninguno ha sido capaz de renunciar jams a este derecho al que se llega en ltima instancia.,

Engels sostiene que, si el partido acepta la exigencia burguesa de renegar del derecho a la resistencia armada a cambio de obtener la legalidad, entonces la declaracin de ilegalidad puede repetirse diariamente en la forma en que ocurri una vez. Exigir una declaracin incondicional de esta clase de un partido tal, es totalmente absurdo [] Slo por la resistencia desafiante hemos ganado respeto y nos hemos transformado en una potencia. Slo el poder es respetado y nicamente mientras seamos un poder seremos respetados por el filisteo. Quien haga concesiones no podr seguir siendo una potencia y ser despreciado por l. La mano de hierro puede hacerse sentir en un guante de terciopelo, pero debe hacerse sentir. El proletariado alemn se ha convertido en un partido poderoso; que sus representantes sean dignos de l.

La estrategia burguesa era la del palo y la zanahoria: en la clandestinidad la izquierda debata sobre si claudicar o no, y en la calle, en las fbricas, el Estado introdujo en ese 1883-84 reformas sociales sobre enfermedad y accidentes de trabajo, que no democrticas ni polticas, conquistadas con la lucha obrera ofensiva pero que el partido no poda rentabilizar por la represin y porque la verborrea de la casta intelectual iba por otro lado, como denunci Engels. El partido no claudic y en 1888 el Estado endureci la represin, e inmediatamente, en 1889, concedi los seguros de invalidez y vejez. El siguiente paso en la estrategia del palo y la zanahoria fue el de legalizar al partido en 1890 sin que hubiera renunciado al derecho a la revolucin, pero ocurra que fue en ese ao en el que el capitalismo alemn se recuperaba impetuosamente porque haba acabado la Gran Depresin iniciada en 1873. Y, por si fuera poco, el bloque reaccionario liderado por Bismarck fue apartado del poder ante la creciente protesta obrera, que sigui arrancando mejoras sociales.

En 1889 se cre la II Internacional, en la que prcticamente la totalidad de su membreca pensaba que el marxismo era una lectura difcil. La solidaridad de la I Internacional haba sido arrinconada por la debilidad de las izquierdas reprimidas y por los golpes de la crisis desde 1873. Pese a todo y en un inicio, la II Internacional hizo aportaciones valiosas para el proletariado mundial: declarar el 1 de Mayo da de la clase trabajadora; declarar el 8 de Marzo da de la Mujer Trabajadora; frenar en parte las tendencias colonialistas del reformismo; ayudar a huelgas y luchas, y a coordinar a sindicatos y a partidos mritos que se fueron apagando. La socialdemocracia alemana era el ncleo de la II Internacional y segn sta pas de asustar y combatir al capitalismo, a animarlo y defenderlo, la II Internacional se convirti en un pilar bsico del imperialismo.

A pesar de que sufri pequeas crisis -1901-02 y 1907- la expansin econmica alemana fue tremenda, lo que no impidi la fuerte lucha de clases en 1909 con enfrentamientos violentos con la polica, y la aplastante victoria electoral socialdemcrata de 1912. Pero en 1914 Alemania inici la IGM, la II Internacional estall en pedazos enfrentados entre s a muerte, y la mayora casi absoluta de la socialdemocracia y del proletariado fue con alegra suicida y alienada a asesinarse mutuamente para dar vida a sus burguesas respectivas. Sus restos tuvieron que esperar a 1918 para que reconstituirse, pero ya en el bando del capital. Otro tanto le volvera a suceder en 1945, rediviva de sus cenizas por la necesidad del imperialismo para derrotar al socialismo. Qu haba ocurrido?

Tomando a Alemania como paradigma, haba sucedido bsicamente que el reformismo lasalleano dominante desde 1863 facilit la aparicin interna del revisionismo desde 1892, hasta llegar a su eclosin pblica en 1899. Su ascenso y triunfo ulterior se vio favorecido por mltiples factores de entre los que resaltamos seis: Uno, el incremento de la burocracia del partido, de los sindicatos, de los ayuntamientos y de las organizaciones culturales, deportivas, etc. Bastantes de ellos haban aguantado la Ley antisocialista, pero la mayora se integraron despus, cuando ya no era peligroso ser socialdemcrata. Cobraban sueldos superiores a la media obrera y los tenan asegurados siempre que no volviera la represin.

Dos, la mezcla disolvente en la conciencia de lucha formada hasta 1890, de las nuevas realidades creadas por las mejoras sociales conquistadas, por la expansin econmica que exiga ms obreros y facilitaba las concesiones empresariales a las demandas de la clase trabajadora, el efecto paralizante del fetichismo parlamentarista como expresin concreta del fetichismo general de la democracia burguesa, la innegable mejora en la alimentacin y en la vivienda que no slo en los derechos laborales, etc. Tres, la dejacin por el partido de la formacin terico-poltica de la militancia y, a su nivel, de los sindicalistas, sectores simpatizantes, etc.: antes de 1900 el nmero de subscriptores no de lectores- de la revista Neue Zeit era bastante inferior a 3000 de un total de 400.000 militantes, una estimacin de 1905 calculaba que apenas el 10% de la militancia conoca algo del marxismo, que era cosa de los tericos vistos con cierto desdn por los prcticos; en el da a da los marxistas eran minoritarios, como se vera en el tenso y premonitor debate sobre la oleada revolucionaria de 1905.

Cuatro, la censura silenciosa, oculta, parcial o total desde al menos 1875 de los textos de Marx y Engels contrarios al reformismo lasalleano y al parlamentarismo del partido tanto en los ltimos aos de vida de Engels como despus; a esto hay que unir la poca valenta de la corriente marxista para exigir que se difundieran, cesiones justificadas en aras de la unidad del partido. Rosa Luxemburg tiene el mrito, entre otros, se haber recuperado la crtica marxista, y as lo pag, con el aislamiento y los ataques personales. Quinto, el muy daino efecto reaccionario de la ideologa imperialista alemana, esencial para sostener la militarizacin no slo externa sino tambin interna que avanzaba como un cncer invisible al tosco determinismo mecanicista y economicista dominante en el partido y en su aparato cultural.

La ideologa imperialista y racista- unida a los componentes citados como partes de una totalidad, crearon las condiciones para el sexto punto, el revisionismo de la II Internacional que, sintetizado en 1899 por Bernstein, pero adelantado por Hchberg, Schramm y otros, tena y tiene las siguientes, al menos, seis caractersticas que hoy se muestran as:

Una, rechazo de la teora marxista del valor, y por tanto de la plusvala, de la explotacin capitalista, lo que le lleva a creer que la injusticia puede ser resuelta con leyes parlamentarias pacficas. Dos, rechazo de la teora marxista del Estado, de la violencia, de la democracia, de la ley lo que le hace creer en su neutralidad bsica y por tanto en que en democracia garantizan la libertad. Tres, rechazo del materialismo histrico lo que le hace creer que la lucha de clases no es el motor de la historia, y por tanto la revolucin no es factible. Cuatro, rechazo de la dialctica materialista, de la unidad y lucha de contrarios inconciliables, hacindole retroceder al kantismo o neokantismo. Cinco, aceptacin del colonialismo bueno, del occidentalismo como fase suprema de la cultura humana, lo que justifica las intervenciones humanitarias y el imperialismo de colores, naranja, jazmn, etc. Y seis, al rechazar la ley del valor, rechaza que el capitalismo destruye la naturaleza, aplasta a la mujer trabajador y a los pueblos, etc., y entonces, quin es el culpable? El hombre.

La II Internacional ha ayudado a salvar el capitalismo en varios momentos crticos. Slo en Europa: aniquilando desde dentro la revolucin alemana de 1918-23; indecisin ante el ascenso del fascismo, nazismo, franquismo, etc.; combatiendo decididamente a la URSS desde 1917 a 1991; abortando los procesos revolucionarios en Europa occidental entre 1944 y 1948 con la creacin de la OTAN; negociacin con la burguesa europea para el Estado del bienestar como integrador del proletariado; impulsando el monetarismo en Alemania en 1975 y el socioliberalismo despus; abortando la revolucin portuguesa de 1974; claudicando ante la monarqua franquista En la VII entrega veremos cmo el revisionismo de la II Internacional ha sido y es una de las fuentes en las que beben reformismos de diversos pelajes.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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