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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2019

Semitica del debate capital-trabajo
El sinsentido comn

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Todo aquel sedimento semntico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orgenes. Ninguna comunidad de sentido es ajena a la historia ni a las tensiones econmicas y de clase que le dan origen. Cierto sentido comn acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sera posible si logrsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto consenso como el que imponen las operaciones mediticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela y contra todo cuanto suene a emancipacin social. Nadie objeta, desde el sentido comn, que una buena vida es posible (por ejemplo: alimentacin inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinacin poltica sin retorno. Paradjicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el derecho de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayoras. Reina el sinsentido de la lgica dominante.

Sinsentido no es ausencia de semntica, es el absurdo convertido en ideologa para romper la cordura colectiva con aberraciones econmicas y sofismas de clase. Por ejemplo, el derecho inapelable de la clase opresora para secuestrar la plusvala y la consuetudo leguleya del Estado burgus como monopolio de gerentes autorizados para apalear legalmente todo malestar o protesta. Condiciones ambas para garantizar al establishment su predominio material y su dominio cultural donde las mayoras vivan en miseria y postergacin mientras una lite goza en la abundancia y el privilegio. La sinrazn al poder.

Siglos y ms siglos en el despojo crearon (para los subordinados) miradas de sentido comn. La moral del opresor invadiendo la conciencia de los oprimidos hasta que acepten, y con orgullo, su condicin de parias. Abundan los argumentos teolgicos, demogrficos, msticos o metafsicos. Se hizo eso sentido comn y no pocas comunidades de sentido hegemnico se esmeran en perfeccionar las tesis (y las sntesis) de su condicin subordinada. El sinsentido comn. Y, adems, se especializa el sentido subordinador basado en la divisin social del trabajo y en la condicin de gnero, edad y talentos. El debate capital-trabajo convertido en himno trgico, en cosa del destino, en asunto de suerte. El que nace para maceta del corredor no pasa, dicen algunos. Y armaron otra comunidad de sentido especializado en la resignacin. Un valle de lgrimas.

Esa es la panacea semntica de las mquinas de guerra ideolgica llamadas medios de comunicacin. En ellas se regodea la creatividad del opresor para penetrar, cada da ms a fondo y de manera ms durable, con sus dispositivos de control intelectual en todos los segmentos de poblacin. Especialmente los oprimidos pero no solamente. Cada ser humano recibe segn su edad, su gnero y su posicin geopoltica, avalanchas ideolgicas planificadas para conformar un ser humano adaptable y manso. Una persona coherente (con las premisas del establishment) y especialmente productiva, consumista, individualista y dcil. Por destacar lo ms obvio. Cataratas de sentido comn dominante sobre pueblos enteros a maana, tarde y noche. Feligresas del orden amaestradas para agradecer un lugar en el mapa del modo de produccin reinante.

Tambin es parte de otro sentido comn denunciar los resortes enajenantes oligarcas, sus intereses de clase y sus consecuencias. Se ha convertido en moda progre o en agenda de territorios acadmicos o polticos muy diversos. Casi nadie ignora las canalladas pergeadas por la ideologa dominante para someter las consciencias de los pueblos y ya es lugar comn el despliegue de las manipulaciones psicolgicas por todos los medios. Y sin embargo, saber no es sinnimo de movilizarse o luchar contra las causas y los efectos de la industria del sentido comn. Que es otro sinsentido.

Entonces tenemos sociedades infestadas con fabricantes de sentido comn que plantean la disputa en trminos de lo ms diverso. Los hay mesinicos, mercantilistas, religiosos, acadmicos, artsticos frecuentemente sabelotodo jactanciosos que dicen conocer los intersticios de las conductas humanas y se atreven a despegar su recetarios simblicos para dominar -o contrarrestar- los efectos de las plagas ms diversas del sentido comn desperdigado en las cabezas y en los corazones de los pueblos. Piensan que un sentido comn saca a otro sentido comn.

En la base est el capitalismo y el debate debe ir hasta la base del modelo econmico, absurdo como es, y desde ah analizar toda la superestructura que estudi, con magnficos aportes, Ludovico Silva, por ejemplo. Elaborar desde ah una tipologa de los medios y los modos de produccin del sentido comn, sus fuentes y sus nexos con la ideologa dominante de su poca y describir con precisin su poder y sus efectos econmicos y culturales, cuantitativos y cualitativos. Desentraar toda su estructura y disponerse a combatirla con un programa de transformaciones culturales que tenga por premisa la participacin directa de las bases sociales. No se puede combatir la maquinaria del sentido comn predominante slo con elucubraciones doctas por ms lcidas que parezcan. En todo caso, ya han demostrado su inutilidad trabajando al margen de los frentes en las bases. Ahora mismo se multiplican los escenarios de guerra simblica, por ejemplo en los campos de las luchas electorales, donde se pretende afianzar el sndrome de Estocolmo electoral para que las vctimas voten por sus verdugos y se sientan orgullosas de eso. Tal barbarie cultural no ser derrotada slo con bibliografas o conferencias, no seamos vctimas de tal sinsentido.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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