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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2019

El fin de la edad del chip

Jaime Richart
Rebelin


Despus de la Edad de Piedra, de la Edad del Bronce, de la de Hierro de la Prehistoria, y de la Edad de Oro cervantina en la que muchos desearamos vivir y morir, lleg la Edad del Chip, la Edad en que nos encontramos... Sī, porque seguimos en la Prehistoria. La Humanidad, aunque algunos sigan empeados en que estamos en la Historia, no es as. Para alcanzar el nivel de conciencia, de conocimiento y de convivencia, an nos queda mucho trecho. Veris por qu digo esto...

Desde mi posicin puramente impresionista, de un tiempo a esta parte en ocasiones veo que, con nubes muy alejadas de la vertical, el aire completamente calmo y directamente desde el cielo raso caen, sueltas, gotas de agua sin ser tampoco el comienzo de un chubasco. No es algo muy extraordinario, pero es frecuente y lo valoro como otro sntoma de que algo est pasando...

A lo largo de mi vida he mirado mucho al cielo, directamente o a travs de un telescopio refractor de 7,5 para aficionados a la astronoma. Y s, he visto cosas en el cielo extraordinarias que no es el caso ahora de contar y describir, no sea que se me juzgue mal ms all de la opinin que suscite la observacin antes comentada en todo caso poco relevante. Quiero decir que, an profano de la Ciencia pero muy observador, vengo siguiendo la deriva del clima de mi modesta vivienda con jardn y a partir de ah el planetario, desde hace treinta aos. Dispongo del testimonio de numerosos videos desde 1988 que dan cuenta de la progresiva disminucin de la nieve en mi jardn, que es lo que llena los embalses, hasta desaparecer por completo en 2018. Y registro la temperatura el da 15 de cada mes, aproximadamente desde aquella misma fecha. En cuanto a la disminucin de las precipitaciones, toda persona con ms de medio siglo de vida, atenta no tanto a la gente como a los detalles del entorno ha de acusar necesariamente la inversin de la pluviometra, sin necesidad de que la Ciencia Dogmtica y sospechosa le informe de que la temperatura de la Tierra y de todo cuanto hay bajo el cielo, sube y sube por momentos, y de que tanto la nieve como la lluvia son un fenmeno cada vez ms extraordinario.

Charles Fort, en El Libro de los condenados, refiere numerosas variedades de lluvia cada en siglos anteriores y an en el XX. Lluvias rojas, lluvias azules, lluvias amarillas, lluvias negras, lluvias de mantequilla, s, de mantequilla, lluvia de piedras, lluvias de renacuajos, lluvias de telas de araa, lluvias de peces... Fort, un periodista que dedic su vida a registrar todos los fenmenos que la la Ciencia y en especial la astronoma trataba con exclusin, es decir, fenmenos a los que cientficos sobresalientes no reconocan como ajenos a un origen terrestre y entonces, como ahora, atribuan a fenmenos simplemente terrestres. Ahora la Ciencia es un equipo y quien no est en la NASA, por ejemplo, poco o nada tiene qu hacer en la materia de su estudio y nadie le har caso. En los tiempos de los que habla Fort los cientficos y los astrnomos, cada uno por su cuenta, opinaba sobre cada fenmeno extraordinario conocido comprometiendo su solvencia personal...

Para excluir el origen extraterrestre de las lluvias y nieves amarillas, se ha recurrido al dogma segn el cual estaran coloreadas por el polen de pino. Entre otras publicaciones, el Symons Meteorological Magazine es formal sobre este punto, y disuade de toda otra explicacin (...) La enormidad de los hechos, el 27 de febrero de 1903, la cada prosigui en Blgica, en Holanda, en Alemania y en Austria. Un buque la seal en pleno ocano Atlntico, entre Southampton y las Barbados. Slo en Inglaterra, se calcul que cayeron 10.000.000 de toneladas de materia. En Australia, hubo una lluvia de barro de cinco toneladas por hectrea. Cay tambin en Suiza y en Rusia. (...) Estimo, pues, que la Ciencia no tiene ms contactos con el verdadero conocimiento de los que tiene el empuje de una planta, la organizacin interna de un gran almacn o el desarrollo de una nacin. Todos ellos son procesos de asimilacin, de organizacin, de sistematizacin, todos tienden, por diferentes medios, a alcanzar el estado positivo, es decir, supongo, el paraso. Tengo la sensacin de que, por encima de nuestras cabezas, existe una regin estacionaria, dentro de la que las fuerzas gravitatorias y meteorolgicas terrestres son relativamente inertes, que recibe exteriormente productos anlogos a los nuestros. Pienso en una regin suspendida por encima de la superficie terrestre, donde la gravitacin ya no opera y que no est regida por el cuadrado de la distancia, al igual que el magnetismo es despreciable a muy corta distancia de un imn. Pienso que todo lo que ha sido arrancado de la superficie terrestre ha permanecido prisionero de esta regin hasta su liberacin por la tormenta.

Prrafos de El Libro de los condenados en los que Fort, vista ahora la deriva del clima, combinada con fenmenos puntuales, explicados los unos, sin explicacin convincente otros, nos conducen a otra dimensin: a un plano de la realidad tangible cercano a la antesala de un final de fiesta ...

Quiero decir con todo esto, que no necesariamente los extraterrestres estn detrs del calentamiento de la tierra y de la desecacin galopante del planeta. Pero las escasas borrascas profundas y en general la pasajera nubosidad, causa y efecto a su vez de la severa, progresiva y secuencial disminucin de la lluvia, junto a tormentas que provocan espantosas inundaciones, apuntan no al fin del mundo, pero s al fin de una Era. Es indiferente que estemos predeterminados, que estemos condenados al fatum, la fatalidad. Es indiferente que un Ser u otros Seres sean quienes estn decidiendo por nosotros el destino de la Humanidad o parte de ella, el de sta y de cada Civilizacin, arrastrndonos, desde la ms absoluta falta de racionalidad es decir, la necedad, a nuestra perdicin... Lo cierto es que dejando a un lado este aspecto, lo que s conocemos a ciencia cierta es la causa paradjica y eficiente del desastre: el Progreso. No queda ya nadie que no sepa que la causa y el efecto al mismo tiempo de la decadencia y pronto colapso de esta civilizacin son, por un lado, la contaminacin de la biosfera que los dueos virtuales del planeta hacen inevitable. Es decir, la saturacin de la atmsfera de trillones de partculas en suspensin desde que empez la era industrial; partculas que han terminado formando una densa cortina que cierra el paso fluido de la lluvia a su travs, o cuya enorme carga de sta presiona en ella hasta rasgarla en forma de lluvia torrencial devastadora. Por otro lado, la explosin demogrfica. Y por otro, la produccin y consumo de infinitos artefactos (produccin y consumo sin control y gran parte de ellos sin posibilidad de reciclar) que arrasan la superficie terrestre e infectan los ocanos, a su vez causa de la destruccin paulatina de la cadena trfica. En todo caso el agua, como sabemos, tiene en muchos lugares del globo el valor que tiene el oro en los dems. Pues bien, en Espaa su cotizacin se viene disparando por momentos...

Siempre desde mi posicin impresionista, no repentinamente sino tras una decadencia agnica, esta Civilizacin est llegando a su fin. Tras su derrumbamiento estrepitoso, habida cuenta que un lustro, un siglo o mil aos slo representan un segundo respecto al momento en que el ser humano apareci sobre la Tierra, la regeneracin global volver a ponerse en marcha. El proceso extintivo pronto entrar en fase agnica (si no estamos ya en ella), y luego desaparecer la inmensa mayora de los seres de la especie humana. Antes los animales. As, sin ms, o precipitado el proceso por una deflagracin nuclear provocada. Quiz la fase final del desenlace no lo lleguen a presenciar nuestras generaciones tal cual porque la deflagracin tarda en llegar, ojal nos libremos del horror, pero el camino hacia el fin ser tan penoso para las grandes mayo as al escasear primero el agua y luego los alimentos, que ir progresivamente cundiendo el pnico, y el suicidio ser la natural "salida" para millones de humanos...

En todo caso, yo, como Fort, no me fo de la Ciencia. Me fo mucho ms de mi instinto que de ella. Desconfo profundamente de la Ciencia, de la Ciencia dogmtica, de la Ciencia excluyente que rechaza todo cuanto no entra en sus clculos, que no verifica a fondo fenmenos que chocan con sus premisas, o la versin que da de ellos es lo que conviene al Poder. La Ciencia, una poderossima herramienta en manos de los responsables del mundo, todos miserables, ambiciosos, depravados y necios. Una Ciencia, ya incapaz incluso de sostener la mscara de independiente. Desconfo, primero por eso, porque publica slo lo que le dicen que hay que publicar. Y luego, porque las verdades oficiales son el resultado del consenso de unas minoras poderosas, cientficas, polticas y tambin difusas, como el detestable Club Bilderberg al que no se le imagina uno de otro modo que no sea maquinando...

Hay algunos decepcionados que en lugar de augurios quisieran propuestas para salir de la trampa en la que su insensatez le ha metido al ser humano. Pero es porque estn tan alejados de la Naturaleza y miran tan poco al cielo, que siguen imaginando que no hay nada en esta vida que no tenga respuesta y nada que no tenga solucin. Creen, los muy necios, como tantos crdulos del mundo, que el hombre, lase la sociedad humana y por antonomasia la occidental, ha alcanzado la cota ms alta de su perfeccin, cuando la realidad es el Fausto que vendi su alma el diablo a cambio de gozar eternamente de los placeres que la vida ofrece y el diablo reclama ya lo suyo...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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