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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2019

Dilogo con Martha La Grajales
Construyendo el socialismo desde abajo

Cira Pascual Marquina
Rebelin / venezuelanalysis.com


Hablamos con Martha La Grajales del Colectivo Surgentes (una organizacin de derechos humanos) y fundadora de la cooperativa Unidos San Agustn Convive sobre la dialctica entre el poder estatal y la organizacin popular. Por el camino nos plantearnos tambin las formas en las que las iniciativas de base pueden darle una nueva vida al proyecto socialista.

Cira Pascual Marquina (CPM). El movimiento Chavista ampliamente entendido tiene, desde sus inicios, dos formas de interpretar y organizar la poltica: por un lado el protagonismo popular, la democracia directa y la autogestin. Por otro lado, el Chavismo tiene una pata institucional o estatista que se expresa desde sus inicios. Esta forma de hacer poltica desde arriba es la que hoy tiene ms peso. (En verdad la dualidad fue productiva en cierto momento, abri grandes posibilidades, pero hay una suerte de decantamiento a la poltica desde arriba). Hablemos de esta dualidad, los decantamientos y las tensiones que de all devienen.

Martha La Grajales (MLG). Las iniciativas de construccin del poder popular pueden tener una sinergia entre el abajo y el arriba. El tema es que lo que se haga desde arriba, debe ser para fortalecer la construccin de poder desde abajo. El Estado es un territorio en disputa y es necesario para avanzar en las conquistas populares, pero no es de ninguna manera el lugar de llegada en una Revolucin. No se puede dejar de ver la importancia que tuvo la accin del gobierno de Chvez en la promocin y amplitud de los espacios de participacin y organizacin poltica de los sectores subalternos en Venezuela. Cul es el problema entonces? Que ese desde arriba, no debe sustituir ni apropiarse del abajo. No debe gestionalizar ni instrumentalizar al poder popular.

Dentro de las concepciones del poder popular hay una que lo asume como medio o instrumento, y una vez tomado el poder, se invoca la necesidad histrica, la razn de Estado, y se impone la exigencia de centralizar el poder, y as, el partido y el Estado suplantan la iniciativa y la autonoma de las clases subalternas y oprimidas.

La otra concepcin, que es a la que le apostamos, asume el poder popular como medio y como fin. Ese espacio en el que se construyen relaciones sociales alternativas a la lgica del capital y est orientado hacia el autogobierno. Chvez alert sobre la importancia de que ese poder popular no se dejara institucionalizar, no se dejara cooptar por el partido, por el Estado, que no significa asumir una posicin esencialista que no se relacione con el Estado por miedo a perder su autonoma, ya dijimos que el Estado es un terreno en disputa que el movimiento popular no debe abandonar, pero tampoco debe asumirse como un apndice del mismo.

En ese sentido, el problema no es que exista un impulso del poder popular desde arriba. El problema es que ese impulso est orientado por la concepcin de un poder popular instrumentalizado, que solo sirve como medio para mantener el poder, pero que lo despoja de toda su potencia transformadora, que ms que un sujeto poltico, lo asume como un beneficiario, y a quien le resta toda capacidad y potencia de incidir y orientar el curso del proceso revolucionario.

Pero tambin hay que decir que eso no es slo una cuestin de la orientacin del Estado. Tambin es una cuestin que debe problematizarse el poder popular, y eso pasa por la necesidad de desarrollar un msculo econmico propio, que adems del enorme proceso de politizacin que esto genera, disminuya la posibilidad de cooptacin por parte del Estado. Un movimiento popular que no tenga un msculo econmico propio y dependa completamente de los recursos del Estado, est sujeto en su proceso a muchas vulnerabilidades. Si no se comporta como el Estado quiere, puede perder el apoyo, y su proceso organizativo puede venirse abajo. O si el Estado, queriendo, no tiene los recursos para transferir, tambin su proceso organizativo se viene abajo. As que termina construyendo una relacin de dependencia que le resta su potencia y su capacidad de autogobierno.

En consecuencia, el apoyo que se reciba del Estado debe estar orientado hacia la apropiacin y desarrollo colectivo de medios de produccin en lgicas alternativas al capital, pero que deben ser sostenibles ms all del Estado, de otra manera ser imposible avanzar hacia un verdadero proceso de autogobierno y de transicin al socialismo.

Es un tema complejo porque el Estado debe apoyar las iniciativas de construccin de poder popular que deberan ir sustituyndolo progresivamente. All sin duda pueden encontrarse las resistencias del poder constituido por ser sustituido, pero slo si ese proceso se da, es que lograremos avanzar verdaderamente hacia el socialismo.

En palabras de Mazzeo, la funcin del arriba, del gobierno popular, es aportar a la construccin de poder popular desde abajo, a la constante modificacin de las relaciones de fuerza a favor del Pueblo, al incremento permanente de poder popular. El arriba debe impulsar, no sustituir.

CPM. T has planteado que el movimiento popular Chavista tiene la obligacin de organizar sus fuerzas para reorientar el Proceso Bolivariano. Ese proceso de reconstruccin pasa por que el movimiento Chavista popular (la gente organizada en comunas, en cooperativas, en consejos de trabajadores, las organizaciones feministas autnomas, etc.) se convierta en un referente. Este es pues un proceso de construccin, pero ms an de organizacin y de comunicacin. Hablemos de esto, comenzando por una caracterizacin muy breve de la situacin actual.

MLG. Creo que lo que estamos viviendo en Venezuela, es ms amplio que la disputa por mantener o no el poder poltico del Estado. Lo que vivimos es una lucha por la posibilidad de mantener en alto el socialismo como horizonte estratgico, no slo en Venezuela, sino incluso en el continente y el mundo.

En ese sentido, en medio del brutal bloqueo que vivimos, y los errores propios en la conduccin estratgica del proceso poltico, existe una fuerte tendencia nacional e internacional por posicionar el intento de Venezuela de construir una sociedad alternativa al capitalismo como un enorme fracaso, y asociar las carencias que actualmente vivimos como producto o resultado de ese modelo. Se trata de sepultar el socialismo como alternativa al capitalismo, asocindolo a la escasez de alimentos, al empobrecimiento generalizado, a la restriccin de los derechos polticos, a la corrupcin, etc.

As que cuando planteo la necesidad de posicionar al movimiento popular chavista me refiero a visibilizar todas esas experiencias que encarnan las sociologas de las emergencias en medio de este contexto, que le apuestan a construir relaciones alternativas a las lgicas del capital, del colonialismo y del heteropatriarcado, y que demuestran con la prctica concreta, la potencia del socialismo como horizonte estratgico.

Actualmente, quienes estn organizados y gestionando los bienes comunes de manera colectiva estn ms protegidos en medio de la grave crisis que vivimos. Son la demostracin prctica de que el modelo no fracas, sino todo lo contrario, que es justamente desde la profundizacin de esa apuesta que realmente encontraremos una salida emancipadora a la crisis. Un ejemplo de ello, por mencionar solo alguno, es el Plan Pueblo a Pueblo.

Este Plan, que articula a un nmero aproximado de 70 productores campesinos, que tienen bsicamente un proceso de produccin familiar, al articularse, estn logrando distribuir alimentos a ms de 1.200 familias semanalmente, y en 3 aos han producido ms de 1.000 toneladas de hortalizas, frutas y verduras, de manera soberana, rescatando las semillas nativas y las prcticas agroecolgicas en el proceso de siembra, potenciando la organizacin campesina, para producir y distribuir soberanamente, estableciendo una nueva forma de sociabilidad entre el pueblo del campo y el pueblo de la ciudad, un encadenamiento productivo en lgica de fraternidad, para lograr el bienestar comn, eliminando a los intermediarios de la cadena productiva.

Gracias a esta experiencia, por ejemplo, la poblacin campesina ha aumentado su capacidad de producir y distribuir de manera ms soberana, as como el ingreso derivado de su fuerza de trabajo; y las comunidades urbanas, por su parte, han podido acceder a ms y mejores alimentos con un ahorro aproximado de un 60% respecto a los precios del mercado. Esto demuestra que es desde all, no slo desde donde debemos enfrentar la crisis, sino tambin transformarla, sin sucumbir al pragmatismo del capital, y profundizando la apuesta por el socialismo como horizonte estratgico.

Tenemos que disputar en Venezuela, no slo la comprensin de las causas que explican el duro proceso que vivimos actualmente, debemos a su vez visibilizar todas esas prcticas que vienen impulsando y protagonizando los sectores subalternos para que desde all salgan las respuestas que nos permitan construir salidas a esta crisis radicalizando el proceso de cambios.

Existen compaeros dentro del movimiento popular que son escpticos frente a esta propuesta, y plantean que desde un camioncito, o 4 kg de papa, o un par de pantaletas producidas comunalmente no se resuelven las profundas dificultades que enfrentamos. Frente a esas posturas yo respondera dos cosas. La primera, que no se trata slo del esfuerzo que se impulsa localmente, porque sin duda alguna ese esfuerzo visto de manera aislada es absolutamente insuficiente. Se trata de multiplicar los esfuerzos de produccin locales, a partir de las caractersticas del territorio y de las necesidades para la reproduccin de la vida, que se encadenen a otras y que permitan, eso que llamaba Chvez, una gran telaraa, una nueva geometra del poder, que tiene su ncleo en el territorio, pero que su verdadera potencia se expresa en la capacidad de articulacin y encadenamiento. As, lo que parece insignificante desde un territorio, cobra una nueva potencia, que va construyendo desde la prctica, nuevas formas polticas, nuevas formas econmicas, y satisface las necesidades ms sentidas del Pueblo.

Y la segunda cosa que dira a quienes consideran ingenua una salida desde la construccin de poder desde abajo, desde el territorio, desde el grano a grano, es que hacer este esfuerzo no significa abandonar el terreno de disputa que tambin se debe dar desde el Estado, y es justamente la fuerza acumulada en los procesos de articulacin poltica y construccin de cadenas productivas alternativas, la que nos permitir tener una mayor capacidad de incidencia y disputa en ese escenario.

CPM. Ante la crisis y la cerrazn democrtica con la que el gobierno ha respondido a esta, han ido surgiendo nuevos espacios para frentear la situacin, espacios que son autogestionarios, que se gestionan fuera de la lgica del capital (organizaciones populares que producen o distribuyen fuera de los canales hegemnicos), pero que tambin producen nuevas formas organizativas que son mucho ms democrticas y horizontales. Estos espacios repolitizan y remoralizan desde lo prctico. Hablemos de este florecer en tiempos de crisis econmica y poltica, en tiempos de agresin imperialista y bloqueo.

MLG. Como consecuencia de las mltiples crisis que vivimos en Venezuela, muchas personas de los sectores populares se han marginado de los espacios organizativos, en algunos casos por malestares y crticas a la gestin del gobierno, tanto de la dirigencia nacional como de sus brazos ejecutores en el territorio, entindase vocerxs del CLAP, UBCH, PSUV, etc; y/o por el tiempo que implica resolver los asuntos necesarios para la reproduccin cotidiana de la vida.

Sin embargo, en las experiencias organizativas que han tenido la capacidad no slo de responder desde una lgica alternativa al capital a la resolucin de las necesidades materiales ms sentidas, como por ejemplo el tema de los alimentos, sino que adems lo han hecho desde unas prcticas que han implicado devolver al Pueblo una condicin de protagonista y sujeto poltico vs. la lgica clientelar, de beneficiarix que ha promovido el gobierno; que interpelan las lgicas de privilegios en la distribucin de los recursos escasos; y que promueven relaciones construidas sobre la transparencia y la igualdad, han logrado mantener y crecer en sus procesos organizativos, no slo desde el punto de vista econmico, sino tambin poltico. En esas experiencias, la organizacin se mantiene, crece y se cualifica.

Esto demuestra que no slo se trata de resolver el tema de los alimentos, por ejemplo los CLAP, sino de hacerlo desde un modelo econmico alternativo a las lgicas del capital, y desde un modelo poltico colectivo y profundamente democrtico.

Esas experiencias que buscan construir Poder Popular desde abajo, y para ello desarrollan formas del ejercicio de la poltica ms colectivas y ms democrticas, al mismo tiempo que resuelven necesidades materiales, generan un efecto repolitizador y remoralizador en la poblacin, que revitaliza los procesos organizativos y los fortalece manteniendo el socialismo como horizonte estratgico. Sin consumar el proyecto, siembran sus condiciones de posibilidad.

CPM. Finalmente, me gustara que aterricemos en una iniciativa concreta autogestionaria, Unidos San Agustn Convive. Ms all de lo descriptivo, que nos interesa para poder entender la experiencia y sus reverberaciones polticas, nos gustara que nos plantees cmo esta experiencia repolitiza y remoraliza, y cmo va rompiendo (con muchas otras experiencias) con esa premisa de que el socialismo no funcion, de que lo privado resuelve y lo comn no, de que ante la crisis solo hay una solucin: lo privado.

MLG. Unidos San Agustn Convive es una cooperativa conformada principalmente por mujeres de 13 consejos comunales del sur de la parroquia San Agustn. Se conform hace casi dos aos, en agosto cumplimos dos aos. Su conformacin es resultado de un proceso de organizacin en torno a la alimentacin, que inici en 2016 en un ncleo de 5 consejos comunales, y ahora est en 3 ncleos con personas de 13 consejos comunales. Adems del consumo y distribucin de alimentos en articulacin con el Plan Pueblo a Pueblo, la Cooperativa est dando pasos para desarrollar la produccin textil y de alimentos; de procesamiento para la elaboracin de salsas, mermeladas, helados; y de promocin de la organizacin y protagonismo infantil. Todo esto, a travs de procesos autogestionarios y de formas organizativas profundamente democrticas y colectivas. Se trata de un intento por desarrollar la teora revolucionaria desde las necesidades de la actividad prctica, no es slo un proceso por lograr o satisfacer unas reivindicaciones puntuales, se trata, adems, de construir las condiciones de posibilidad del socialismo desde el territorio.

Por qu esto repolitiza y removiliza? Bueno, repolitiza porque la experiencia prctica nos permite demostrar con hechos que las lgicas de accin colectivas y cooperativas nos protegen mejor en medio de la profunda crisis que estamos viviendo en Venezuela. Las personas que estamos organizadas en la Cooperativa, gracias al proceso organizativo construido, no slo podemos acceder a alimentos con ms de un 60% de ahorro respecto a los precios del mercado, lo que se traduce en aumentar nuestras posibilidades de comer ms y mejor, sino que adems disminuye el nivel de dependencia, hacindonos ms soberanos y menos vulnerables frente a la coyuntura. Y adems ratifica, en medio de la brutal crisis que vivimos, que la salida es colectiva y alternativa al capitalismo.

Y removiliza porque para que esa alternativa sea posible debemos trascender de la lgica del beneficiarix al de sujetx polticx que interpreta crticamente su realidad, y se organiza para transformarla. No se trata de esperar a que las soluciones lleguen desde arriba, se trata de construirlas desde abajo y para eso todxs tenemos que participar, involucrarnos.

Entrevista publicada inicialmente en www.venezuelanalysis.com .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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