Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2019

La guerra comercial nunca ha dejado de existir

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Las medidas proteccionistas de Trump frente a determinados pases han hecho saltar las alarmas y tanto polticos como comentaristas avisan sobre el peligro de una guerra comercial entre naciones. Lo cierto es que la batalla comercial se ha producido siempre desde que existe el mercado. Desde que el mercado adquiri una dimensin internacional, por pequea que fuese, el aumento de las exportaciones y la reduccin de las importaciones se convirti en un objetivo de todos los Estados.

El mercantilismo inici su andadura all por el siglo XVI y mantuvo su hegemona al menos hasta el final del siglo XVIII. Parte del hecho de que el enriquecimiento de una nacin se encuentra en el ahorro, en la acumulacin de metales preciosos (dinero) mediante el saldo positivo del comercio exterior, por lo que pretende incentivar las exportaciones y limitar, a travs de contingentes o aranceles, las importaciones.

Con Adam Smith y David Ricardo se cambia radicalmente la ptica. Se establece el libre cambio, que sostiene que la mejor poltica en el campo del comercio internacional es la de la absoluta libertad, evitando cualquier tipo de restricciones gubernamentales, de manera que cada pas se especialice en aquellas actividades para las que disponga de ventajas comparativas con respecto al resto. Este punto de vista tiene una aparente lgica que no es otra que la aplicacin de la divisin del trabajo al comercio internacional. La desigualdad de los pases en el punto de partida no constituye, segn esa teora, una objecin seria, no invalida sus conclusiones. El equilibrio se producira de igual modo a travs de la apreciacin o devaluacin de las divisas, dando lugar a nuevas relaciones de intercambio. Se establece as una nueva estructura de costes en la que todos los Estados presentaran ventajas comparativas.

Lo sorprendente de esta teora es su defensa de que la mejor poltica posible para un pas es la del libre comercio, no solo cuando es generalizada y todos los pases se atienen a sus exigencias, sino aun en el caso de que otro u otros pases practiquen una poltica proteccionista. Estaran as injustificadas las actuaciones tendentes a empobrecer al vecino mediante el uso de aranceles y contingentes a la importacin. La verdad es que estas aseveraciones son bastante difciles de creer; y, de hecho, en la prctica, ningn pas las acepta y solo estn dispuestos a desarmarse comercialmente a condicin de que otros hagan lo mismo. Es ms, los distintos acuerdos de comercio internacional son siempre extraas mezclas de proteccionismo y de libre cambio, en los que cada nacin intenta obtener la mayor libertad posible de exportacin para sus productos, a la vez que busca un alto grado de proteccin para sus mercados frente a los artculos extranjeros. La misma existencia de la OMC es prueba de que ningn Estado es capaz de desarmarse respecto del comercio de algunos bienes si no obtiene contrapartidas en otros productos.

Los defensores del libre cambio mantienen que los desequilibrios en las balanzas de pagos, generados por la libertad de comercio, se corregirn automticamente mediante ajustes en los tipos de cambio, cuya flotacin modificar la estructura de costes y precios frente al exterior. Se transmuta as la competitividad de los respectivos pases. El problema es que los gobiernos pueden intervenir en las cotizaciones de la moneda -la flotacin de las divisas en la mayora de los casos es sucia- y que el control sobre el tipo de cambio es muchas veces tan eficaz o ms que los aranceles, los contingentes u otras medidas proteccionistas para robar parte del mercado y defenderse de la competencia.

Si fuese cierto el razonamiento de los partidarios del libre cambio, los pases no mantendran dficits o supervits cuantiosos en sus balanzas de pago durante mucho tiempo sin que fuesen corregidos por la variacin de los tipos de cambio, pero la verdad es que los mantienen y el endeudamiento exterior que generan est en el origen de muchas crisis. Concretamente, se encuentra detrs de la gran recesin que sacudi a la economa mundial en 2008. Esta es la tesis que mantuve en el libro La trastienda de la crisis publicado en la editorial Pennsula.

La libre circulacin de capitales, unida a la asuncin de la teora del libre cambio, origin enormes desajustes en los saldos de las balanzas de pagos de los principales pases, importantes dficits en unos y supervits en otros. Tales desequilibrios solo fueron posibles porque la libertad en los flujos de capitales permita financiarlos, pero a condicin de crear situaciones de extrema inestabilidad que provocaron a la larga una gigantesca crisis econmica. Sera engaarse seguir pensando que la causa de la crisis fueron las hipotecas subprime o la avaricia de unos desaprensivos financieros. En todo caso, seran la consecuencia -si se quiere, el detonante-, de un fenmeno ms profundo, unos desajustes en la economa mundial.

Si en 1980 los distintos pases presentaban con pequeas diferencias balanzas de pagos ms o menos equilibradas, los saldos positivos y negativos fueron incrementndose, sobre todo a partir de finales de los noventa, y abrindose ampliamente el abanico entre pases deudores y acreedores, generando una situacin inestable y explosiva que por fuerza tena que estallar. Los pases asiticos: China, Hong Kong, Japn, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwn, financiaban a los pases occidentales: EEUU, Australia, Canad, etc. Ao tras ao la necesidad de financiacin de unos y el excedente de los otros era cada vez mayor. El endeudamiento de un pas, al igual que el de una familia, tiene un lmite, ms pronto o ms tarde hay que pagar. El dinero caliente a la misma velocidad que entra se retira, causando graves daos en la economa y en las condiciones de vida del pas en cuestin.

Dado el volumen de EE.UU. y de China, las relaciones entre ellos pueden ser representativas del conjunto. Antes de la crisis, el elevado consumo en la sociedad americana se mantuvo a base de importar productos a precios muy reducidos, y el crecimiento de China se bas fundamentalmente en las exportaciones. El resultado es de sobra conocido: un cuantioso dficit en EE.UU., que se corresponda con el consiguiente supervit en la repblica comunista. Aunque, como ya se ha dicho, los desequilibrios en el comercio exterior no son privativos ni exclusivos de EE.UU. y de China, lo cierto es que conforman un binomio que sirve para explicar a donde nos conduce el actual sistema y en buena medida la causa ltima de la crisis. China ahorraba para prestarle a EE.UU., que as compraba sus productos.

En todo lo anterior no se ha citado a la Unin Europea. La razn es que en conjunto presentaba un saldo prximo a cero en su balanza por cuenta corriente, pero ello no quiere decir que en el interior no existiesen tambin profundos desequilibrios entre los pases miembros. Mientras que en 2007 haba pases que tenan elevados supervits: Alemania (6,8% del PIB), Holanda (7,4%) Suecia (8,5%), Luxemburgo (10%), otros alcanzaban dficits desorbitados: Espaa (-9,6%), Grecia (-15,6%), Portugal (-10,0), Irlanda (-6,5%), Chipre (-11,1%). En consecuencia, la crisis afect tambin de lleno a Europa, con el agravante de que dentro de la Eurozona no se poda acudir a la realineacin de las monedas.

Carece de fundamento afirmar que a lo largo de todos los aos anteriores a la crisis no existiese una guerra comercial. Los fuertes desequilibrios no cayeron del cielo, sino de la poltica proteccionista propiciada por los pases, ciertamente no con aranceles y contingentes, sino con otras medidas seguramente ms efectivas como la manipulacin del tipo de cambio. China, a pesar de proclamarse defensora de la globalizacin y de confesarse devota del libre comercio, constituye una economa fuertemente intervenida y el gobierno durante muchos aos se ha dedicado a controlar la cotizacin del Yuan, basando todo el crecimiento econmico en las exportaciones. En la Eurozona ni ha hecho falta violentar el tipo de cambio, el hecho de que pases como Alemania mantengan la misma moneda que Grecia, Espaa o Portugal constituye ya una medida proteccionista del comercio del pas germnico, no solo respecto a los pases del Sur de la Eurozona, sino tambin frente a terceros pases. De no existir la Unin Monetaria el previsible tipo de cambio del marco sera bastante mayor que el que ahora alcanza el euro.

Tras la crisis, los desequilibrios se han moderado, pero ni lo han hecho de manera uniforme ni han desaparecido por completo. EE. UU. mantiene an un dficit exterior muy elevado, que ha persuadido a Trump de adoptar medidas proteccionistas. Bien es verdad que el presidente de EE.UU. dir que no es l quien comienza la guerra comercial, sino simplemente se defiende de una situacin anormal en el comercio exterior y que las nicas medidas proteccionistas no son los aranceles o los contingentes.

Trump ha comenzado su ofensiva centrndose en China. Es comprensible porque en las relaciones bilaterales el mayor dficit que presenta el comercio del pas americano es frente el pas asitico. Pero, si consideramos la economa internacional en su conjunto, China despus de la crisis ha modificado fuertemente su estrategia y ha corregido el elevado dficit de su balanza por cuenta corriente que mantena con anterioridad, aunque es cierto que dada la opacidad del monstruo asitico es difcil estar seguro de algo. Ahora bien, al margen de todo, lo que s es de prever es que antes o despus el presidente americano tomar conciencia de que donde se encuentra ahora el verdadero problema es en la Eurozona.

Los pases del Sur de Europa, aun a costa de tener que someter sus economas a los duros ajustes de una devaluacin interna, han corregido sus dficits exteriores. Por el contrario, Alemania y Holanda no solo no han reducido sus supervits, sino que los han incrementado sustancialmente. Ambos hechos (la rectificacin de unos y la perseverancia de otros) han originado un fenmeno nuevo y es que el saldo de la balanza por cuenta corriente de la Eurozona en su conjunto, que antes de la crisis se mantena alrededor de cero, alcanza en estos momentos un supervit del 4%. Teniendo en cuenta la envergadura de su PIB, un 4% de excedente exterior constituye un nivel elevadsimo y se ha convertido en el mximo problema, mucho ms que el de China, del comercio y de la economa mundial. El tipo de cambio del euro no es el adecuado, pero cul es el correcto? Si miramos a Alemania o a Holanda debera revalorizarse, pero si lo que contemplamos son las condiciones de Espaa, Grecia, Portugal, e incluso Francia e Italia, tendra que depreciarse. Contradicciones de adoptar una nica moneda con pases tan diversos y sin realizar antes la unin poltica.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/07/18/la-guerra-comercial-nunca-ha-dejado-de-existir/

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter