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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2019

Plan, mercado y dualidad monetaria

Juan M. Ferrn Oliva
Sine Die


El pesimista se queja del viento. El optimista espera que sople. El realista ajusta las velas.


El sensacional anuncio de aumentos salariales es motivo de alegra para los beneficiados. En el sector educacional ya se habla de 5.000 maestros en vas de reincorporacin. El festn ser para quienes se hallan en activo; los pensionados recibirn migajas pues la economa no da para ms.

Tericamente el incremento ser neutralizado por reducciones en el presupuesto de gastos de las empresas. Un conjunto de medidas debe descentralizar la toma de decisiones. Aspiran a romper el llamado bloqueo interno y deben convertir la administracin burocrtica en financiera.

Quizs debi condicionarse el aumento salarial a dichos resultados. Habremos puesto la carreta delante de los bueyes? Lo cierto es que aqul es inminente mientras que las medidas compensatorias constituyen expectativas.

La inflacin no ha cesado y amenaza con expandirse[1]. Tenemos ingresos de pas pauprrimo y precios de opulento. La baja productividad intenta ser suplida con ganancias fenicias.

El modelo sovitico fue a parar a la tonga de los socialismos utpicos y no es reformable[2]. El modo de produccin socialista an no se ha concretado. Son varios los Estados que se proclaman como tales, Cuba entre ellos. Hasta ahora slo son aspirantes. Cuando un modo de produccin sucede a otro hay un salto en la productividad que an no ha ocurrido.

El modelo que buscamos tiene races en la desmerengada economa centralmente planificada[3]. Poco a poco ha incorporado un sector privado y relaciones tmidas de mercado aferradas contumazmente al control. El fracasado modelo ha involucionado, pero patalea. La emulsin del plan y el mercado es difcil. Las famosas 30 medidas propuestas pretenden eliminar el bloqueo interno y flexibilizar el poder de las empresas. As sea.

Una parte importante de los aumentos se desdoblar en demanda de alimentos. Cuba dedica a ese captulo alrededor del 50% del presupuesto familiar, quizs ms. Se comporta como un pas pauprrimo.

La prensa habla de disposiciones administrativas que intentan prevenir el aumento de precios. Los pertinaces mecanismos del mercado se filtran por la porosa pared burocrtica lastrada por la corrupcin de bajo perfil. Suponiendo que se lograra contener la inflacin, la oleada de demanda incrementada fagocitaria los escasos productos ofertados. Los estantes estaran an ms vacios. Hiptesis aparte- se producir inflacin y se incrementar la corrupcin.

La dualidad monetaria contina siendo una asignatura pendiente. Descansa en dos problemas diferentes. En las empresas es monetario; en la poblacin es de mercado. Requieren soluciones desiguales. La entelequia surgi de la equiparacin del peso al dlar para no menoscabar el registro contable. En la demanda de la poblacin surgi de la necesidad de captar las divisas que ingresaba. El do de dineros de un mismo emisor actuando por separado con tasas de cambio antitticas degener en la denostada dualidad[4].

El humilde peso (cup) actu como un token[5] nacional durante 30 aos. Despus de 1990 el dlar norteamericano regres a hurtadillas por obra y desgracia del Periodo Especial. La cotizacin espuria lleg a ms de 130 pesos. Posteriormente se desinfl hasta estabilizarse en alrededor de 22 a 26 pesos. La Cuban currency el CUC- se erigi en campen de la honrilla nacional.

El nefasto desfase entre la oferta y la demanda ha conducido a una cantidad de circulante desorbitada. A ello hay que aadir otro segmento de enorme importancia. Los visitantes extranjeros incurren en gastos de bolsillo no contabilizados como ingresos tursticos especficos: taxis, propinas, regalos, suvenires, bares, excursiones, calaveradas, etc. Tales consunciones se estiman en bastante ms de US$ 220 por persona durante la estancia. Su sumatoria, tomando 4.7 millones de turistas, supera los US $1.000 millones. Es demanda y en muchos casos son ingresos netos de divisas. En otros se convierten en una exportacin a precios minoristas. Esta gallina de los huevos de oro pudiera verse afectada por una norma de cambio menor a la actual.

El encuentro equivalente ente las tasas de las empresas y las de la poblacin no depende de decisiones burocrticas. Slo el aumento de la productividad puede acercarlas. Ello requiere tiempo y motivacin. La aspiracin de reducir los 24 25 pesos por CUC es peligrosa. El retraso de la oferta durante ms de medio siglo es fuente de corrupcin y provoca el almacenaje preventivo de productos que no llegan a consumirse. La reventa especulativa se origina en las deficiencias del mercado.

Paradjicamente el consumidor ha sido preterido en una sociedad que tiene al ser humano como objetivo. Una oferta adecuada en las redes de oferta actuara como un efecto domin en la agricultura y en las dems actividades econmicas. Los simples aumentos salariales inflan una demanda que no tiene contrapartida material. Ms que paliativos son placebos. Valga reiterar una vez ms que el estmulo no es el dinero, sino lo que puede hacerse con l.

Cuando cese la equivalencia del peso con el dlar en el sector empresarial se beneficiarn la exportacin, la inversin extranjera y la venta de paquetes tursticos. Adquirirn sentido los anlisis de gestin y de factibilidad. Como contrapartida negativa la nueva tasacin incorporar inflacin que finalmente se trasvasar a la poblacin. Adems, la devaluacin del peso abatir an ms la imagen comparativa internacional de las Cuentas Nacionales.

Inexcusablemente la moneda que se adopte deber ser convertible. De otro modo regresaramos al token anterior.

Problemas desiguales requieren soluciones diferentes. Debe mantenerse la segmentacin entre las empresas y la poblacin y establecer tasas diferenciadas.

En el sector productivo conviene mantener la asignacin centralizada de divisas y sin acceso al mercado de la poblacin. Al Plan lo que es del Plan.

Por el contrario, la tasa para la poblacin y los turistas deber fijarse en base a la oferta y la demanda monetarias. Debe ser fluctuante. Una reduccin burocrtica atentara contra los gastos de bolsillo de casi 5 millones de turistas extranjeros. Tambin afectara a los residentes receptores de CUP que en mayor o menor cuanta abarcan casi toda la poblacin. Al mercado lo que es del mercado.

La estrategia en la distribucin de las escasas divisas ha de priorizar el pago de la deuda, el petrleo y los alimentos. En cuarto lugar, ha de situarse al consumo personal. Es la llave de la eficiencia.

Al plan lo que es del plan, al mercado lo que es del mercado. No hay otro camino.

Notas

[1] el importe en CUC se construye multiplicando por 2 o ms el costo. Cuando se abre al modesto peso cubano simplemente se multiplica por 25. Otros productos dependen directamente del mercado.

[2] Daz Vzquez, Julio A. Es Aplicable el Modelo Chino o Vietnamita en Cuba? Obra citada.

[3] Calificacin dada por Naciones Unidas en contraposicin a las Economas de Mercado. en trminos menos melifluos eran comunistas y capitalistas.

[4] En un ensayo indito titulado no es oro todo lo que reluce, en cooperacin con mi colega Rogelio Torras, abordamos detalladamente el tema.

[5] En trminos numismticos, un token es una submoneda de uso localizado. En reas rurales de la Cuba anterior a 1959 se empleaba para pagar salarios y obligar a los receptores a comprar en el comercio de los propios patrones.

Juan M. Ferrn Oliva. Economista. Premio Casa de las Amricas 2015 por su ensayo histrico-social Cuba ao 2025. Investigador Titular y Profesor Titular Adjunto de la Facultad de Economa de la Universidad de La Habana.



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