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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2019

Boris Johnson a escena

David Torres
Pblico


Mucho ha cambiado la poltica internacional en los ltimos aos cuando un pas tan aparentemente serio como Gran Bretaa escoge de primer ministro a un tipo tan poco serio como Boris Johnson. Creamos que los britnicos reservaban su irresistible lado cmico exclusivamente para la familia real inglesa, con sus prncipes Charlies, sus prncipes Harris y sus reinas madres, pero se ve que no han podido resistir ms tiempo los embates de la posmodernidad y han sucumbido por fin al embrujo del circo, a la presin de una poca carnavalesca donde los payasos han tomado por asalto la pista central, en detrimento de funambulistas, trapecistas y tecncratas.

Qu tiempos aquellos en que la irona, el sarcasmo y el fino humor britnico brillaba incluso en las horas ms oscuras del imperio, por ejemplo, cuando Churchill, tras la cada de Grecia y los Balcanes, deca que para frenar a Hitler lo mejor sera poner un anuncio en el Times. Su sucesor, Clement Attlee, defini el Mercado Comn Europeo como un desastre compuesto de seis naciones donde poco tiempo antes Gran Bretaa haba gastado enormes cantidades de sangre, dinero y esfuerzo salvando a cuatro de ellas de los ataques de las otras dos. Pero ya dijo otro laborista, James Callaghan, que un lder debe parecer consistente, aunque no tiene por qu serlo.

Boris Johnson ni lo es ni lo parece. Ni falta que le hace. Ha llegado a lo ms alto a base de payasadas, siguiendo la grotesca estela de chocarrera inaugurada por Ronald Reagan; fortalecida por ejemplares de la talla de Bush Jr., Berlusconi o Aznar; y culminada gloriosamente en la figura de Donald Trump, del cual parece una fotocopia pasada por agua. Al igual que ellos, Johnson ha incorporado a sus arrobas la subcultura del reality , consciente de que el gran pblico se alimenta de fango y adora a los canallas desde los tiempos en que Jota Erre iba por la televisin dando sombrerazos. Ha comparado a las mujeres en burka con buzones de correos, a Hillary Clinton con una enfermera sdica y a los africanos con conguitos. Ms all de su impenitente bocaza, sus reacciones son imprevisibles, y lo mismo aprueba una amnista para los miles de inmigrantes irregulares que pululan por Londres que proyecta la construccin de un puente hiperblico para cruzar el Canal de la Mancha.

Como Trump, al que admira sin reservas, Boris Johnson es un bufn indescifrable con el que no se puede estar seguro de nada, ni siquiera de su antieuropesmo a ultranza, del que ha recelado y reculado tantas veces que ya no sabe uno a qu carta quedarse. Quin iba a pensar que en Gran Bretaa triunfara un primer ministro llamado Boris, que parece un submarino ruso pero que en realidad ha nacido en Nueva York y est orgulloso de sus races turcas. Los conservadores lo han elegido como ltimo recurso para enfrentarlo a otro saltimbanqui de la poltica, el inefable Nigel Farage, partidario acrrimo de cortar amarras con el continente. Con cualquiera de los dos, el rubicn del brexit promete incertidumbres, peligros, cabriolas y diversin a espuertas. De momento los ministros del gabinete ya van dimitiendo en bloque.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/07/24/boris-johnson-a-escena/



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