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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2019

Las guerras culturales en la 4T: las elites del desprecio

Daro Villaseor
Rebelin


Las relaciones entre el poder poltico y econmico y los que son considerados por s mismos y/o por los dems como intelectuales, nunca han sido sencillas, ni en el mundo occidental ni en Mxico. En este pas, desde la independencia, el involucramiento de los miembros intelectuales de la clase dominante y de los sectores que pueden ser considerados de la clase media ha estado en funcin de los violentos acontecimientos que constituyen los momentos histricos de la nacin. Desde el grupo de intelectuales que organizaron, pelearon y murieron en el proceso de independencia (al parecer Hidalgo, ante la falta de caones y la ignorancia de cmo hacerlos, sugiri consultar en los libros de la Enciclopedia francesa de la Ilustracin trados de contrabando), pasando por los intelectuales que estaban asociados al juarismo como la forma que ciertos sectores de la burguesa vieron para expulsar a los invasores, hasta llegar a los intelectuales que apoyaron de mltiples forma la dictadura de Daz, los intelectuales mexicanos anteriores al siglo XX dieron la pauta de comportamiento que sus continuadores ejercieron en el siglo XX. Como saben bien aquellos que se interesan por la historia y por la historia de las ideas en Mxico, en trminos generales la actitud de los intelectuales del perodo posterior a la guerra civil conocida como Revolucin Mexicana ha ido de un franco apoyo cuando sometimiento a la clase dominante y sus cipayos polticos a momentos de enfrentamientos como los sucedidos despus de la matanza de Tlatelolco o en los inicios de la rebelin zapatista de 1994, algo que no tardaron en corregir con el sometimiento intelectual de las reuniones llevadas a cabo por representantes de ellos en el perodo de Echeverra en la dcada siguiente a la matanza y el de Salinas en los aos 80, y con las crticas de mala voluntad contra los indgenas rebeldes, por poner los casos ms paradigmticos: los casos de congruencia constante y militante opositora, informada e ideolgica como Jos Revueltas, fueron tan raros que quizs sobresalen precisamente por esto.

Y a pesar de que sus representantes ms evidentes han tratado de dar la idea en contrario, lo cierto es que salvo honorables, los intelectuales durante el perodo neoliberal de los ltimos 40 aos en general no cambiaron ese patrn de sometimiento a las clases dominantes: lo profundizaron. Las justificaciones y presuntas explicaciones que ofrecieron los acadmicos de las universidades y los centros de investigacin pblicos y privados y los intelectuales del mundo cultural, para evitar cualquier rebelin contra las medidas del saqueo a la poblacin trabajadora y la concentracin de la riqueza por parte de una clase ya de por s inmensamente rica y poderosa, ayudaron a configurar y cimentar la idea del discurso nico que desde la Inglaterra neoliberal y los Estados Unidos del reganomics se fund, para, efectivamente, evitar que los explotados pudieran siquiera pensar en buscar alternativas contra el saqueo y la guerra de clases que se estaba y se est llevando en su contra. Quizs no exista ejemplo en toda la historia de este pas del ms abyecto sometimiento ideolgico, superando incluso el sometimiento del perodo inmediato anterior, de quienes tericamente deberan de poner en duda la situacin poltico, econmico y social que incluso puso en patas arriba, a la vuelta de los aos, los cimientos sobre los que tericamente el liberalismo se encuentra levantado, tal como lo demuestran las amargas polmicas que dentro del mismo y de ste con el polismico e indefinido o definido a conveniencia populismo, aparecen peridicamente en medios especializados y en la prensa que les da cabida[1].

Evidentemente que en todo lo anterior y en lo que sigue, hablamos de los intelectuales de la derecha y de los que se encuentran ligados de una forma u otra a la izquierda reformista a lo largo del siglo XX y lo que va de este. Generalmente escriben en los principales diarios del pas y/o tienen alguna influencia en la televisin y la radio, as como en redes sociales.

La llegada de El Lder y su partido, Morena, al poder, el primer da de diciembre del ao pasado, ha cambiado de manera evidente el sometimiento intelectual de quienes en el resumen anterior vimos que no tenan problema alguno con su silencio durante el neoliberalismo. Como si de repente recordaran la funcin del intelectual tal y como lo plantea Edward Said, como si quisieran dar un ments al reclamo que Julian Benda realiz hace casi un siglo sobre la traicin de su funcin, los intelectuales que justificaron la miseria de la poblacin trabajadora, la expoliacin de los recursos naturales y la concentracin de la riqueza, en suma, los intelectuales cercanos o derivados del poder poltico y econmico de los dueos del pas, y los intelectuales que dicen identificarse con posturas de izquierda sobre todo de carcter institucional como son los de la fracasada opcin del perredismo, empezaron a cuestionar con datos pero sobre todo con mentiras, con evidencias pero sobre todo con mucha carga ideolgica, las actividades del gobierno del Obradorismo-zen que en sus aciertos y sus equivocaciones, esos hombres y mujeres han decidido simplemente meter en el mismo saco de su desprecio ideolgico y moral.

Parece increble que una opcin derivada de la ciertos sectores de la burguesa nacional y de la pequea burguesa y que en resumen puede decirse que consiste en una transformacin del capitalismo dependiente mexicano que busca limar las partes mas rudas de la herencia neoliberal sin tocar la concentracin de la riqueza, y que busca hacer vlidas y funcionales las leyes burguesas que la misma clase dominante burguesa se niega a acatar (dicho de otra forma: la burguesa mexicana se niega a acatar su propio orden jurdico burgus y el obradorismo-zen al parecer intenta corregir esto), genere tanta violencia verbal y escrita por parte de amplios sectores de esa clase y de la clase media que hace poco se sentan y se crean totalmente invulnerables metidos dentro de su circuito de corrupcin e impunidad, corrupcin e impunidad que por cierto derivaron a la mayor parte de la poblacin por medio de un proceso fomentado por la misma clase dominante y que hemos llamado la ideologa de la criminalidad. En cierta forma El Lder tiene razn cuando dice que no solamente se ha dado un cambio de gobierno, sino un cambio de rgimen: la forma en la que los antiguos beneficiarios (que no han dejado de ser dueos reales o supuestos de la nacin) de ese mencionado circuito han reaccionado, da la impresin que estos sienten las actitudes de los actuales gobernantes no como un cambio de rgimen, sino como una revolucin. Y si bien desde el punto de vista de la amplia mayora de la poblacin (que, por cierto, en general apoya la propuesta de El Lder, como bien sabemos) no cambiar su situacin actual ms que de manera marginal, podemos decir que la pretendida Cuarta Transformacin no es ms que una Cuarta Simulacin, lo cierto es que la violenta reaccin de los antiguos beneficiados del neoliberalismo y la creciente ola de rumores de cierto tipo de golpe de Estado, han hecho que nuestros intelectuales se sumen de manera rotunda en la defensa de sus intereses, que al parecer se vuelven los intereses de quienes se sienten desplazados por una revolucin que no es ms que un ajuste necesario de supervivencia dentro del capitalismo mundial y nacional, a pesar de las quejas e imprecaciones al poder en turno por parte de esos intelectuales que parecen sentirse ofendidos por siquiera pensar en esta posibilidad.

Y en el asunto cultural la pelea de los intelectuales que atacan a El Lder y su gobierno exhibe una violencia nominal e ideolgica que creemos que difcilmente se encontrarn en textos econmicos y polticos que cuestionen los trabajos y las polticas de aquel, al menos si pretenden estos dar un anlisis que sirva para algo a quienes los consultan. Dejando de lado el asunto de polismico y altamente cuestionado trmino de populismo al que se hace necesario dedicarle un estudio aparte, el desprecio clasista (y ocasionalmente racista) rezuma en muchos de los textos de las secciones culturales de peridicos y revistas cuya evaluacin detallada es, por un lado, casi imposible por la cantidad y el tamao pero por el otro innecesario, por la repeticin de conceptos y desprecios. As que ser una gua de ejemplo el texto de Juan Domingo Argelles titulado La lite y el bonche. Cultura y resentimiento publicado en la seccin cultural de El Universal, Confabulario, Nmero 318, del 14 de julio del ao presente.

Compuesto con falacias ad-hominem, basado en la idea principal de que el conocimiento y su disfrute es antes que cualquier otra cosa el fruto del trabajo personal en el cual simple y sencillamente las condiciones sociales, polticas y econmicas (en suma, las cuestiones de clase) no cuentan, Domingo Argelles simplemente no duda haciendo uso de todo esto en acusar al gobierno de fomentar una poltica cultural del resentimiento basndose en una interpretacin muy particular de la idea de Harold Blomm sobre el tema[2]: (La idea de todo el gobierno actual) es una cultura desde el resentimiento, tal como la caracteriza Harold Bloom: no es trabajar para que los ciudadanos lleguen al culmen de la creacin esttica y el pensamiento, sino Ideologizar para uniformar en lo bsico y alcanzar, como cumbre, la mediocridad. No slo la mediana republicana, tantas veces pregonada, sino tambin la pauperizacin esttica e intelectual, escribe el autor sin explicarnos como una idea filosfico-literaria o si lo quieren de crtica literaria deriva en una idea poltico-administrativa tan despreciable como la que segn el intelectual dice que El Lder y sus gobierno impulsa de acuerdo a una idea casi pedestre de cultura: La idea de 'cultura' de Lpez Obrador es la ms bsica, la de carcter antropolgico: cultura es todo lo que no es naturaleza. Y esto es indiscutible, pero tambin lleva a confundir la Danza de los viejitos con El lago de los cisnes y El cascanueces de Tchaikovski; o la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, con los Dilogos de Platn y los Ensayos de Montaigne, dando a entender a las claras que en la cultura hay niveles: cincuenta aos despus de los discursos posestructuralistas y posmodernos volvemos al punto de partida, hay Cultura y hay cultura, aunque por cierto Alfonso Reyes es posible que no estuviera muy de acuerdo en ser puesto al mismo nivel de la danza popular (a la que Domingo la pone por abajo de la categora). Y no por la danza popular en s misma, sino por la manera en que nuestro escritor mexicano e intelectual realiza las equivalencias.

Es el gobierno una lite? Importa? Para Juan Domingo A. s porque en su pelea con el populismo obradorista que pretende hacer a segn l de todos los mexicanos lectores y escritores, se contrapone a la necesidad de cuidar y proteger a las elites que tanto se han esforzado por la cultura que verdaderamente debe considerarse como tal. Si nuestro intelectual pone en relieve a Saramago (Leer siempre fue y ser cosa de una minora y no vamos a exigir a todo el mundo la pasin por la lectura) nosotros podemos agregar a un anarquista muy popular que dijo que siempre ha existido individuos como Aristteles o individuos como Platn pero nunca pueblos Scrates. Y todo esto qu? Tericamente, creemos, que el Fondo de Cultura Econmica venda los libros muy baratos, no debera generar problemas con las ideas culturales de una lite, a menos que se plantee que eso no est bien pero que s es correcto dar 1,700 millones de pesos por parte del Estado a Salinas Pliego y sus orquestas en los ltimos diez aos mientras la Secretara de Cultura tena una merma del 60% de su presupuesto y se cerraban muchas propuestas culturales (algo que los acusadores del Obradorismo-zen evitan mencionar)[3]: se venda como filantropa cultural y educativa lo que en realidad siempre fue negocio de particulares con costo al erario pblico. Mas todo esto es seguro que se le presenta transparente a nuestro obtuso intelectual: Ahora bien: Los artistas y escritores, que realmente tengan vocacin y talento, desarrollarn esa vocacin y ese talento incluso si no tiene el apoyo del Estado. Qu apoyo del Estado, para escribir Bajo el Volcn, tuvo el borracho Malcom Lowry?, qu apoyo del Estado, para escribir sus Baladas, tuvo el crpula Francois Villon?, qu apoyo del Estado, para escribir Pedro Pramo, tuvo el genial vendedor de neumticos, Juan Rulfo? se pregunta muy serio nuestro intelectual y no est dems preguntarse para qu tanto brinco estando el suelo tan parejo: qu puede importarle a l y a otros como l si el Estado da dinero para quines de otra forma no podran acceder a la cultura de los privilegiados, si todo se decide en la individualidad de quines son iluminados?

La respuesta a esta ltima pregunta la proporciona el mismo intelectual: el Estado se apropia del trabajo de los intelectuales aunque sea para presumirlo (lo cual, por cierto, es real: lo hacen lo mismo las dictaduras que los Estados que el intelectual llama populistas, y tambin las democracias que tanto le agradan), y el apoyo del Estado a los que no son de la elite es casi una ofensa a quienes el individualismo extremo les permite no ver las cuestiones sociales: En todo tiempo, y en todo lugar, las aptitudes, los talentos y las inclinaciones personales han determinado el ejercicio y el disfrute del arte y la cultura. Por supuesto, tambin son determinantes los niveles educativos nos escribe el intelectual aunque por un lado hay una aceptacin de que en una sociedad plural el Estado debe garantizar esa pluralidad an en el mundo de las letras obradoristas: Lo importante en la denominada repblica de los lectores, no es que todo el mundo est pegado permanentemente a los libros, sino que todo el mundo tenga acceso a ellos, ms all de que cada cual decida si le gusta leer mucho o poco, o no leer en absoluto (acaso no se est llevando ahora todo esto por sus enemigos ideolgicos?), mientras que por el otro lado le exige al mismo Estado las garantas de que se reconozca como elite (aunque sea una elite de comisarios culturales) para que se proteja a la elite intelectual que es que vale la pena (recuerda mucho a Nietzsche en aquel libro que no es llamado El Estado Griego): Los artistas y los creadores son sustantivos (verbos encarnados?); los administradores y los polticos, son adjetivos. Y ms adjetivos an los comisarios, aunque se crean indispensables.

Los indispensables son Ellos, los de la Elite, aquellos que, como Nietzsche en su famoso libro ya citado, deben ser cuidados por el Estado. Juan Domingo Argelles y sus colegas deben ser sostenidos y protegidos por el Estado, aunque ellos no necesiten de sus recursos y por lo cual se sienten orgullosos, pero s que necesitan que el Estado contenga a ese bonche despreciable: Y, en todos los casos, lo que se presume es el culmen, la cspide, la cima del quehacer artstico y literario: la lite y no el bonche (gran cantidad de gente), incluso tratndose de destacados talentos que surgen dentro del bonche. Vase el caso del msico, compositor y director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, genio musical moderno desde la infancia, y artista de lite, no del bonche. En dnde situamos al arquitecto Luis Barragn y al pintor Rufino Tamayo? En la lite, no en el bonche! conmina decididamente nuestro Gran Intelectual con una sencillez que no encontraremos en Nietzsche y tambin con una gran falta de honestidad intelectual que al gran pensador alemn le sobraba ya que este s pensaba que El Estado deba defender a los Elegidos como l de cualquier rebelin que los esclavos pudieran realizar creyendo que tuvieran derechos a dignidad alguna, muy a pesar de los intentos de edulcoracin por parte de la izquierda cultural[4]. Y nada de exhibirlos en listas que ellos consideran inquisitoriales[5], ya que a los integrantes de la lite nunca le ha parecido problemtico que la bsqueda del elitismo sea su norte: La lite y el elitismo, que tanto escaldan a los poderes demaggicos son, sin duda, las metas de todo artista que se respete. Unos pocos (la lite) las alcanzan; muchos, en cambio, tienen que conformarse (aunque no quieran) con ser parte del bonche. Y, a pesar de esto ltimo, todos los artistas y escritores (incluidos los del bonche) llevan a cabo su obra animados por ser los primeros para estar junto a los ms grandes (sus modelos), no para formar parte del montn, y cualquier otra cosa que salga de este marco es sostener al bonche, al resto, a todos aquellos que no pertenecen a la lite, en suma, prdida de tiempo y recursos que deben ser mejor orientados a donde Ellos, la lite, los Elegidos, digan. Y la cultura como derecho de todos que en alguna poca pregonaba la izquierda? Y la pretendida igualdad que pona a segn la derecha cultural al mismo nivel ideolgico y discursivo al chamn y al doctor en medicina, al hombre de la calle y al fsico nuclear? Y aquel pensamiento que en su poca se consideraba de avanzada y que planteaba nivelar el lenguaje de todos y que ahora se ha traducido en un empobrecimiento sistemtico del idioma? Y todas aquellas propuestas que nos decan que todo es un asunto de poder porque son las lites las que se benefician en la vigilancia de todos nosotros? En el bote de la basura ideolgica porque a la hora en que los del bonche se creen con los mismos derechos que los Elegidos gracias a la presencia de un gobierno que cree que la legalidad burguesa para todos se traduce en que todos tienen la mismas garantas y oportunidades incluyendo el acceso y el disfrute a la cultura, no es hora de seguir sosteniendo memeces que finalmente eran para el bonche y para la estpida izquierda que se ha tragado carnada, plomada, caa y brazo ideolgico de la derecha con tal de no tener que reconocer su propio fracaso ideolgico y poltico. Como lo deja en claro nuestro intelectual, Elegido si hay uno, hay Cultura y hay cultura, y hay que defender a los que la hacen buena, y no andar perdiendo el tiempo en trivialidades[6].

Sobre la base de que existe una democracia poltica y una institucionalidad que caracterizan a un pas que se califique a s mismo democrtico, y para ambos bandos supuestamente Mxico lo es y tambin ambos lo sostienen, los intelectuales antiobradoristas as como los oficialistas debaten sobre la forma en que unos y otros esperan usar y defender los recursos y las instituciones. En cualquier pas con una real democracia burguesa (y no es necesario mirar a el primer mundo) estos debates seran ms de trmite que de fondo. Para la derecha lo que el obradorismo-zen y El Lder vienen haciendo en el aspecto cultural ms no solamente en esto, se presenta como afrenta a sus privilegios atvicos que no quieren que sean cuestionados. Estos intelectuales representan la versin exquisita de una barbarie de clase y de casta que al parecer no est dispuesta a perder lo que por herencia consideran suyo. Seores de Horca y Cuchillo, incluso en su deriva intelectual, no pueden aceptar que otras elites cuestionen sus derechos, y mucho menos que exista gente del bonche que crea que pueda estar al mismo nivel de los selectos, aunque para defender sus privilegios tengan que recurrir a los desprecios culturales y morales ms reaccionarios, que son, a fin de cuenta, ms que su herencia, la herencia de los Elegidos.

Notas:

[1] Por ejemplo: Jan-Werner Mller. La crisis de la conciencia (Dilemas del liberalismo). Revista Nexos No. 488, agosto de 2018.

[2] Sobre la idea del resentimiento de Bloom, una idea para criticar lo que l pone como la mala cultura fomentada por las mismas elites que deberan de mantener el nivel, independientemente del Estado, https://www.letraslibres.com/mexico/libros/hay-que-quemar-harold-bloom, https://elpais.com/cultura/2014/12/08/actualidad/1418055903_266402.html, https://sergiomansilla.com/revista/aula/lecturas/imagen/gamerro_carlos__harold_bloom_y_el_canon_literario.pdf, https://laberintodelaidentidad.blogspot.com/2013/11/la-escuela-del-resentimiento.html.

[3] Noticiero Milenio TV, julio 22 de 2019, 20:00 hr.. Adems: https://aristeguinoticias.com/2106/mexico/falsafilantropia-azteca-les-arrebato-la-orquesta-no-la-musica/, https://www.radioformula.com.mx/noticias/mexico/20180619/la-falsa-filantropia-de-salinas-pliego-esperanza-azteca-es-financiada-con-recursos-publicos/, https://www.24-horas.mx/2018/06/22/orquestas-de-tv-azteca-florecen-y-cultura-en-mexico-se-asfixia-cuarto-capitulo-de-la-falsa-filantropia/ (La cultura se asfixia. El periodo 2012-2018 ha sido un oscuro callejn financiero para instituciones y programas oficiales e independientes: la Secretara de Cultura perdi 58% de su presupuesto; al Centro de Capacitacin Cinematogrfica, la destacada escuela de cine, le cortaron 61% de los fondos. El financiamiento a festivales se redujo 53%; a la red de Libreras Educal tampoco le fue bien: su presupuesto se achic 53%. Mientras, las orquestas infantiles de TV Azteca florecen. Los legisladores, el gobierno federal y 29 gobernadores les han entregado recursos pblicos por $1,689 millones).

[4] La educacin, que ante todo es una verdadera necesidad artstica, se basa en una razn espantosa; y esta razn se oculta bajo el sentimiento crepuscular del pudor. Con el fin de que haya un terreno amplio, profundo y frtil para el desarrollo del arte, la inmensa mayora, al servicio de una minora y ms all de sus necesidades individuales, ha de someterse como esclava a la necesidad de la vida a sus expensas, por su plus de trabajo, la clase privilegiada ha de ser sustrada a la lucha por la existencia, para que cree y satisfaga un nuevo mundo de necesidades. Friedrich Nietzsche. El Estado Griego. Coleccin Carrascalejo de la Jara. El Cid Editor. Argentina, s/f. Pgina 12.

[5] En otro artculo semejante aunque menos agresivo aparecido en el mismo nmero de Confabulario, Christopher Domnguez Michael se queja de la lista de beneficiarios de las becas del FONCA que public Notimex, la agencia noticiera del Estado mexicano. De verdad una lista puede hacer tanta mella en el prestigio de los mencionados? Es tan pobre su autoestima y su capacidad referencial? No lo creemos, y se hace necesario preguntarse porque en una situacin semejante una nadadora olmpica tuvo mejor respuesta que nuestros intelectuales cuando al ser cuestionados los mtodos de evaluacin y calificacin para los juegos Olmpicos y dems en puerta por parte de un diputado del partido oficial, aquella le contest que se informara mejor de los mtodos de calificacin, que no son lineales como el diputado lo supona. Asunto terminado. Qu tanto conocemos de las maneras en que dichas becas son asignadas? No ser que al mantener el problema a nivel de individualidades se nos niega por parte de todos los involucrados de conocer dichas maneras?. Christopher Domnguez Michael. La demolicin del Estado cultural. Confabulario No. 318. Suplemento cultural de El Universal. 14 de julio de 2019.

[6] El Estado debe cuidar a los de la lite segn nuestro intelectual y siempre hay forma de decirlo: Que todos sean artistas y consumidores de las bellas artes es una desmesura de la demagogia y una mentira de la poltica. Como su nombre ya lo indica, las administraciones culturales, en todo el mundo, no hacen cultura, la administran, o pretenden administrarla, aunque, en realidad, lo que deberan de hacer, estrictamente, es apoyarla y difundirla, especialmente brindando iniciacin, formacin y libertad a los creadores, y formando pblicos. Que esto de formar pblicos sea funcin del Estado y no el producto de su propuesta elitista, no parece generar a Juan Domingo Argelles ni a otros intelectuales como l problema alguno: para qu desgastarse si el Estado puede brindarles sus consumidores? Como los empresarios que piden que el Estado siga educando a la masa de acuerdo con sus propuestas educativas por la va de reformas educativas a modo, los intelectuales de la lite quieren que el Estado les de sus consumidores a modo. Nietzsche siempre ha sido honesto, no como nuestros elitistas: Por eso hemos de aceptar como verdadero, aunque suene horriblemente, el hecho de que la esclavitud pertenece a la esencia de una cultura; sta es una verdad, ciertamente, que no deja ya duda alguna sobre el absoluto valor de la existencia. Es el buitre que roe las entraas de todos los Prometeos de la cultura. La miseria del hombre que vive en condiciones difciles debe ser aumentada, para que un pequeo nmero de hombres olmpicos pueda acometer la creacin de un mundo artstico. Aqu esta la fuente de aquella rabia que los comunistas y socialistas, as como sus plidos descendientes, la blanca raza de los liberales de todo tiempo, han alimentado contra todas las artes, pero tambin contra la Antigedad clsica. Y el Estado, en este ensayo la administracin cultural de nuestro intelectual, siempre tiene que ser claro en sostener su funcin: Por fuerte que sea el instinto social del hombre, slo la fuerte grapa del Estado sirve para organizar, a las masas de modo que se pueda evitar la descomposicin qumica de la sociedad, con su moderna estructura piramidal. Pero de dnde surge este poder repentino del Estado cuyos fines escapan a la previsin y al egosmo de los individuos? Cmo nace el esclavo, ese topo de la cultura? Los griegos nos lo revelaron con su certero instinto poltico, que aun en los estadios ms elevados de su civilizacin y humanidad no ces de advertirles con acento broncneo: el vencido pertenece al vencedor, con su mujer y sus hijos, con sus bienes y con su sangre. La fuerza se impone al derecho, y no hay derecho que en su origen no sea demasa, usurpacin violenta. Friedrich Nietzsche. El Estado Griego. Coleccin Carrascalejo de la Jara. El Cid Editor. Argentina, s/f. Pgina s 12, y 14-15.

Las citas que nuestro intelectual hace de T. S. Elliot tienen como bien se puede ver, la idea de fortalecer el elitismo de la existencia del Estado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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