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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2019

Sufrimos o no una derrota histrica?

Valerio Arcary
Esquerda Online

Traduccin de Ernesto Herrera - Correspondencia de Prensa


Una pregunta est presente, dramticamente, en la cabeza de millares de activistas de izquierda. Cmo fue posible haber llegado a esta situacin? Cmo fue posible que la extrema derecha, a travs de un aventurero neofascista, haya conquistado, a travs de las elecciones, la presidencia? Podemos concluir que sufrimos una derrota histrica? O en palabras simples: qu horas son? Para actuar todos los das precisamos saber qu horas son. Para una militancia revolucionaria precisamos saber en qu coyuntura estamos.

El marxismo trabaja con varios niveles de temporalidades. Consideramos pocas, etapas, situaciones, coyunturas, en diferentes grados de abstraccin. Vivimos, desde la Primera Guerra Mundial, en la poca del imperialismo, o de apogeo y, al mismo tiempo, decadencia del capitalismo. Estamos en la etapa abierta por una derrota histrica en 1989/1991, la restauracin capitalista. En el Brasil la situacin es reaccionaria hace algunos aos. Y despus de la votacin de la reforma previsional, hace dos semanas, se cerr la coyuntura abierta por las manifestaciones del 15 de mayo.

El argumento de este artculo es que estamos en situacin reaccionaria, pero no aconteci todava una derrota histrica. Pero la verdad, tambin, es que slo en algunos aos de distancia y perspectiva es posible conferir, sin grandes mrgenes de error, si se trata de una derrota poltico-social histrica o no.

Una derrota histrica no es un cambio de coyuntura. Significa que el cuadro estructural de la relacin de fuerzas fue alterado de forma desfavorable por un largo perodo. Se trata de una derrota mucho ms que una derrota electoral. Ms grave, tambin que una derrota poltico-social. Se trata de la ms serias de las derrotas. Cuando una derrota histrica se precipita, toda una generacin pierde la esperanza de que la vida puede cambiar a travs de la movilizacin colectiva. Ser necesario que una nueva generacin adulta, madure a travs de la experiencia de la lucha social.

La Comuna de Pars de 1871 fue una derrota histrica. El centro del movimiento obrero gir para Alemania por el intervalo de una generacin. La derrota de la revolucin rusa de 1905 no fue una derrota histrica. As como hay derrotas histricas, hay tambin victorias histricas. La revolucin rusa de 1917 fue una victoria histrica. Demostr, por primera vez, que una revolucin socialista era posible. Hay victorias y derrotas histricas que son, esencialmente, nacionales. Hay aquellas que, por su impacto, tienen una dimensin internacional.

El ascenso del nazi-fascismo en los aos 1920 fue una derrota histrica internacional. Primero en Italia, despus en Portugal, a seguir en Alemania, finalmente en Espaa, abriendo el camino para la Segunda Guerra Mundial. El ascenso del estalinismo en la URSS fue una derrota histrica internacional. La derrota en la guerra civil en Grecia en 1945 fue una derrota histrica, pero, nacional. El golpe de 1964, en el Brasil, fue una derrota regional. El golpe en Chile, en 1973, fue una derrota histrica. La ms grave de la derrotas histricas en los ltimos treinta aos fue la restauracin capitalista en la ex URSS. Tuvo dimensin internacional. Cerr una etapa que se extendi entre la victoria del nazismo, a partir de 1944, y 1989/1991, con la disolucin de la URSS.

La tradicin marxista-revolucionaria nos leg una referencia terica sobre el tema. Hay una regla que nos puede orientar. Existen situaciones contrarrevolucionarias, reaccionarias, estables, prerrevolucionarias y revolucionarias. Y debemos considerar las situaciones transitorias entre ellas. Si la derrota fue histrica no estamos en una situacin reaccionaria. Estamos en una situacin contrarrevolucionaria. El rgimen democrtico-electoral ya fue desalojado o est en vas de serlo, porque el equilibrio de poder entre las instituciones fue o est por ser subvertido. Porque no tiene ms sustentacin en la estructura social. La superestructura poltica del Estado se ir a doblar ante la nueva relacin social de fuerzas.

Sabemos, evidentemente, qu proceso de derrotas nos trajo hasta aqu. De las jornadas de Junio de 2013 a la muerte del camargrafo de Bandeirantes (1); de la releccin dramtica de Dilma Rousseff en 2014 a la nominacin del banquero Joaquim Levy como ministro de Hacienda; de las movilizaciones de masas de la clase media en 2015 al impeachment en 2016; del gobierno Temer y la aprobacin de la reforma laboral en 2017, a la condena y prisin de Lula, y a la derrota electoral. Finalmente, la aprobacin de la reforma de la Previsin Social.

La respuesta no es simple. Ella es compleja, o sea, tiene muchos factores. Pero existen dos extremos en el debate. Una simplifica, testarudamente, el significado de la derrota, que es resumida a un accidente electoral, sobrevalorizando, el impacto de la cuchillada en Juiz de Fora (2). La otra maximiza el sentido de inflexin de la relacin social y poltica de fuerzas que es, exageradamente, interpretada como derrota histrica.

Debemos evitar tanto la testarudez ideolgica, cuanto la exageracin retrica. Porque contaminan un anlisis lcido. Parece una ilusin ptica o una exageracin, insistir que existira un hilo de continuidad entre las Jornadas de Junio de 2013, que estaban en disputa, y las movilizaciones reaccionarias de 2015/2016 por el impeachment. Pero parece, tambin, una testarudez estril, insistir en no admitir que el giro reaccionario de la clase media ya estaba presente en las calles en Junio de 2013.

La dinmica que prevaleci desde 2015, tena una tendencia desfavorable. Pero eso no autoriza concluir, por un vaciamiento retroactivo de la perspectiva del presente, porque sabemos el desenlace, que la eleccin de Bolsonaro era inevitable. No era. Errores polticos graves de subestimacin del peligro de un invierno siberiano representado por Bolsonaro, decisivos para la victoria de la extrema-derecha.

En un anlisis de coyuntura es necesario estudiar las relaciones de fuerza en los conflictos sociales sin perder el sentido de las medidas. Debemos considerar una escala de calidad, y calificar las diferencias de calidad. Exageraciones impresionistas no ayudan. Inseguridad no es lo mismo que desesperanza. Desaliento no es lo mismo que postracin. Debemos ser capaces de hacer mediaciones.

Existe el peligro de una derrota histrica en el horizonte, si el gobierno Bolsonaro no fuera detenido. Existe el peligro del invierno siberiano. Pero Bolsonaro no es imbatible. No ser a travs de tcticas electorales para 2020 o 2022 que abriremos un camino. Bolsonaro puede y debe ser derrotado en las calles por la movilizacin de millones. Preparemos el Da Nacional de Lucha del 13 de agosto. Confiemos en nuestra lucha.

Quien no se cansa, alcanza.

* El autor es miembro de la coordinacin nacional de Resistencia, tendencia interna del PSOL (Partido Socialismo y Libertad).

Notas

1) Se refiere a Santiago Ilidio Andrade (49 aos) camargrafo de TV Bandeirantes, muerto por un cohete en la cabeza mientras cubra, el 6 de febrero de 2014, las manifestaciones en Ro de Janeiro contra el aumento del pasaje de mnibus. En su momento, un simpatizante del PSOL fue indicado como el autor del disparo. (Redaccin de Correspondencia de Prensa)  

2) Alude al ataque contra Bolsonaro, en la ciudad de Juiz de Fora, estado de Minas Gerais, el 7 de setiembre de 2018, el victimario haba sido afiliado al PSOL hasta 2014, sin embargo declar que los motivos de la agresin eran personales. (Redaccin de Correspondencia de Prensa)

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