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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2019

Rutger Hauer en la Puerta de Tannhuser

David Torres
Pblico


Nadie muri como l, esmaltado de lgrimas de lluvia, soltando una paloma que era tambin su alma y que aleteaba en busca de un cielo difcilmente azul, despus de que Roy Batty murmurase la despedida fnebre ms hermosa del sptimo arte. Batty ni siquiera era humano, sino un androide pluscuamperfecto, una mquina asesina que en su agona encontraba la redencin, una mano atravesada por un clavo, como Cristo en la cruz, y la bella cabeza wagneriana recibiendo el llanto del mundo. Batty le salvaba la vida a Deckard, el implacable cazador de replicantes, y con ese gesto le demostraba que era tan humano como l, ms humano que l, capaz de perdonar incluso lo imperdonable.

 

Fue el propio actor quien reescribi el monlogo final de Blade Runner , obra del guionista David Peoples, y la leyenda dice que lo hizo la noche antes del rodaje, inspirndose vagamente en un poema de Rimbaud. Con ello Hauer demostr que haba ahondado en la pelcula mucho ms que su protagonista, Harrison Ford, y ms aun que su director, Ridley Scott, que a da de hoy sigue empeado en una lectura enrevesada y a todas luces errnea, cuando para cualquiera que tenga ojos en la cara est claro que lo fundamental de la historia va de un replicante que al final alcanza la categora de ser humano, no de un humano que no sabe que es un replicante. Begoa Pia, crtica de cine de este peridico, hizo llorar a Harrison Ford cuando le seal el mensaje profundamente fraternal de la pelcula al comparar a los inmigrantes que llegan a las costas de Europa con los androides exiliados del planeta Tierra.

Hay pocas muertes en el cine que puedan igualar la lenta parlisis de Rutger Hauer cuando el tiempo deja por fin de llover sobre su cabeza blanca. La de Sterling Hayden en La jungla de asfalto , tumbado en la hierba y rodeado de caballos como un hroe homrico. La de Ernest Borgnine en Los vikingos , soltando una alegre carcajada y empuando el acero antes de saltar a un foso hirviente de lobos. La de Susan Sarandon y Geena Davis en Thelma y Louise, lanzndose al vaco en un Ford Thunderbird que se queda congelado en un fotograma. La de John Cazale en la barca de El padrino , sujetando la caa de pescar y recitando un avemara en espera del tiro de gracia en la nuca. La de Sean Connery en El hombre que pudo reinar , cantando una balada escocesa antes de caer despeado en el abismo entre los fragmentos de un puente hecho pedazos.

Hauer prest su presencia imponente en ms de 140 pelculas pero todos los amantes del cine lo recordaremos siempre en la glida y majestuosa amenaza de Roy Batty, quiz la evolucin de personaje ms esplndida e inesperada de la historia del cine, tanto que arranc las lgrimas del propio Philip K. Dick, quien no la haba puesto en la novela y slo pudo imaginarla al leer el guin. En su carrera destacan ttulos como Delicias turcas y Eric, oficial de la reina , de su compatriota Paul Verhoeven, que lo lanzaron al estrellato; Carretera al infierno , de Robert Harmon, donde bord a uno de los psycho-killers ms escalofriantes que haya dado la gran pantalla; La leyenda del santo bebedor , de Ermanno Olmi, donde iba dando tumbos por un Pars de fbula, borracho perdido; o Lady Halcn , de Richard Donner, donde encarnaba a un caballero medieval aquejado de una maldicin por la que se transformaba en lobo durante las noches mientras su amada, Michelle Pfeiffer, lo haca en halcn apenas la tocaba la luz del da.

Una vez le, en uno de esos artculos de cotilleos dedicados a la tacaera y el psimo comportamiento de algunas estrellas de cine, que Hauer sobresala por todo lo contrario, por las propinas esplndidas y el grato recuerdo que iba dejando en el personal de los hoteles y restaurantes por donde pasaba. Tena un rostro y un fsico inolvidables, como si no fuera de este mundo, de ah que casi siempre le ofrecieran esos papeles de otra poca, de otro lugar, de otra galaxia ms all de Orin, cerca de la Puerta de Tanhuser, de donde vino nicamente para hablarnos de lo que no podremos ver, de cosas que nunca creeramos, para ensearnos a morir bajo la lluvia, a ser definitivamente humanos.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/07/25/rutger-hauer-en-la-puerta-de-tannhauser/



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