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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2019

Devaluacin interna y desigualdad en la Eurozona

Ricardo Molero Simarro
La paradoja de Kaldor


Es difcil encontrar otra regin del mundo donde, durante la ltima dcada, las condiciones de vida hayan empeorado en mayor medida que en pases como Espaa, Grecia o Portugal. El sentido comn dicta que ese deterioro es consecuencia de las polticas de austeridad fiscal. Sin embargo, aunque resulte contraintuitivo, la capacidad redistributiva del Estado ha aumentado de facto en esos pases. A pesar de los intensos recortes del gasto pblico, el efecto contrarrestante de los estabilizadores automticos (la activacin, al llegar la recesin, de transferencias sociales como las prestaciones por desempleo) ha reducido el impacto de la crisis sobre la desigualdad. Dada la insuficiencia de los Estados de bienestar mediterrneos, eso no ha sido suficiente para impedir la dramtica extensin de la pobreza monetaria y la exclusin social. No obstante, nos obliga a buscar las razones del aumento de la desigualdad en otra dimensin: la de la distribucin de la renta en el mbito productivo, denominada desigualdad primaria o de mercado.

Desde que Kaldor estableciese su famosa paradoja , un nmero cada vez mayor de economistas cuestionan la relevancia de los costes laborales para explicar la competitividad externa de las economas. Dichos costes son slo unos entre otros (materias primas, suministros, transporte, financieros, etc); y, en muchos casos, los mrgenes de beneficios influyen ms en la determinacin de los precios de venta. Adems, los costes laborales se miden en relacin a la productividad. Dada la importancia de las cadenas globales de produccin, esa productividad depende de las decisiones tomadas por las empresas transnacionales acerca de dnde localizar cada una de las fases del proceso productivo. Ofrecer menores salarios se encuentra lejos de asegurar una atraccin de las actividades de mayor valor aadido. Ms bien al contrario. De hecho, las empresas concentran esas actividades en sus casas matrices. Por descontado, entre ellas se incluyen las de innovacin tecnolgica, que tambin se ve desincentivada por las estrategias de costes bajos.

A pesar ello, la Troika ha insistido en promover una devaluacin interna en las economas perifricas de la Eurozona. Se ha argumentado que, dada la imposibilidad de llevar a cabo devaluaciones del tipo de cambio (debido a la pertenencia al euro), la reduccin de los precios domsticos era la nica manera de disminuir los dficit comerciales crnicos de esas economas. Aunque tambin se podra haber actuado sobre los beneficios, esa reduccin de precios se ha tratado de lograr mediante el ajuste salarial. Entre otras medidas, se ha rebajado la proteccin frente al despido, se han recortado las prestaciones por desempleo, y, sobre todo, se han debilitado los mecanismos de negociacin colectiva. Cada vez hay ms evidencias (ver, por ejemplo, aqu y aqu ) que demuestran el fracaso de esta estratgica. Las economas en las que se ha puesto en marcha esas reformas laborales son las que ms tarde han salido de la crisis. Pero, adems, en ellas la devaluacin salarial se ha convertido en uno de los principales motores del empeoramiento de la distribucin de la renta.

Las reformas laborales aprobadas han generado un fenmeno muy llamativo: una divergencia en la evolucin de la participacin salarial de las economas perifricas respecto a la seguida en el conjunto la Eurozona. Esa participacin mide el porcentaje de la renta nacional que va a parar a los salarios de los/as trabajadores/as (incluida una estimacin de los ingresos considerados laborales de los/as autnomos/as). Cuando ese porcentaje se reduce es porque se ha producido una brecha entre la mejora de la productividad de los/as trabajadores/as y la de sus salarios. Esto no siempre tiene que ir acompaado de una cada de los sueldos en trminos absolutos, pero en este caso s que ha sido as. El hecho, es que mientras en las economas centrales de la Eurozona, la masa salarial aumentaba su participacin en la renta, en la mayora de las perifricas (Chipre, Espaa, Estonia, Grecia, Irlanda, Letonia, Lituania, Malta y Portugal) las medidas de devaluacin interna han hecho que continuase empeorando, incluso en plena recuperacin del PIB.

El vnculo de la cada de la participacin salarial con la desigualdad de la renta es directo. Por lo general, un incremento de dicha participacin tiende a mejorar la renta de las familias de ingresos medios y bajos, ms dependientes de las rentas provenientes del trabajo. Por el contrario, el incremento de la participacin de los beneficios tiende a mejorar la renta de las familias de ingresos altos, que acaparan las rentas del capital. Se suele argumentar que la reduccin del salario relativo se compensa con la creacin de empleo que los menores costes supuestamente promueven en las empresas. Nada ms lejos de la realidad, desde el ao 2009 (en el que se aprobaron las primeras reformas) se ha generado tambin una brecha entre las tasas de paro de las economas perifricas (en especial, las mediterrneas) y las de la Eurozona. An hoy, despus de aos de intensa creacin de puestos de trabajo (medio milln al ao en el caso de la espaola), esa brecha sigue sin haberse cerrado. Esto no es razn, por supuesto, para negar la relevancia del desempleo para la desigualdad. Pero s para constatar que, paradjicamente, los bajos salarios destruyen, no crean, empleo.

El deterioro de la participacin salarial obedece a mltiples causas. Por supuesto, es consecuencia directa de la presin a la baja sobre los salarios que han provocado tanto el paro, como la desproteccin promovida por las reformas laborales. De hecho, se ha producido una creciente inestabilidad laboral incluso en el caso de los contratos indefinidos a tiempo completo. Adems, es muy probable que la extensin de las formas atpicas de contratacin (temporalidad y parcialidad, falsos/as autnomos/as, etc) tambin haya contribuido a la cada del salario relativo. Varias de las economas perifricas mantienen unas tasas de temporalidad y/o parcialidad inferiores a la media de la Eurozona. No obstante, el incremento (de entre 1 y 3 puntos porcentuales) de ambas formas de contratacin ha sido notable. La mayor temporalidad no slo hace ms probable la aceptacin de salarios ms bajos, sino que tambin evita el cobro de muchos complementos vinculados a la antigedad. Mientras tanto, el aumento de la parcialidad, en ocasiones asociado a la extensin posterior de las horas extra, puede disminuir la remuneracin por hora efectivamente trabajada.

Sin embargo, esta extensin del subempleo no se ha traducido en mayores diferencias entre los salarios de unos/as y otros/as trabajadores/as, probablemente debido al hecho de que la prdida de derechos laborales ha sido generalizada. La dispersin salarial es en s misma relevante, en especial si se incluyen los salarios de los puestos directivos. No obstante, al analizar las ratios que ofrece la OCDE , en prcticamente ninguna de las economas perifricas la desigualdad entre salarios ha empeorado. Hay que ser prudente con esta constatacin, ya que esas ratios estn calculadas para empleados/as a tiempo completo, lo cual impide captar el efecto de la extensin de la parcialidad (aunque s capta el de la temporalidad). En todo caso, en Grecia (la economa que muestra la menor dispersin entre las perifricas) la ratio que mide lo que supone el salario del 10% de los/as trabajadores/as mejor pagados/as respecto al del 10% de los/as peor pagados/as se ha reducido de 3,33 a 3,27 veces, entre 2006 y 2016. Mientras tanto, en Portugal (la que muestra la mayor dispersin entre las perifricas) esa ratio ha disminuido de 4,29 a 3,95 durante el mismo periodo. Es decir, en ninguno de los casos la desigualdad entre trabajadores/as parece haber empeorado.

De este modo, en las economas perifricas el ndice de Gini primario, que mide la desigualdad existente antes de la redistribucin pblica, se ha movido al son de la de la participacin de los salarios en la renta nacional. Se pueden identificar varios patrones: Primero, en los pases blticos (Estonia, Letonia y Lituania) la intensa cada inicial y la rpida recuperacin posterior de esa participacin, han promovido un incremento sustancial de la desigualdad de mercado durante los primeros aos de la crisis, seguido de una reduccin posterior. Segundo, en los pases mediterrneos (Chipre, Espaa, Grecia, Malta y Portugal) la prdida continua de peso los salarios sobre la renta (incluso durante la recuperacin) ha trado consigo un empeoramiento prolongado de la distribucin primaria. Finalmente, en el caso de Irlanda, slo durante los primeros aos de la crisis la cada del salario relativo acompa al incremento del ndice de Gini antes de transferencias sociales. Sin embargo, a partir de entonces, la relacin entre ambas variables se debilit, probablemente como consecuencia del desplome anormal de la participacin salarial entre 2014 y 2015 (suponemos que debido a cambios en los criterios contables).

En conjunto, las reformas laborales implementadas en las economas perifricas con el objetivo de promover una devaluacin interna han contribuido poderosamente al desequilibrio del patrn distributivo. Lejos de revertir el proceso inicial de destruccin de empleo provocado por la crisis, la reduccin de los costes laborales ha ido paralela al mantenimiento de una brecha entre las tasas de paro de esas economas y las de la Eurozona. Mientras tanto, aunque en valores medios inferiores an a la media, las reformas han extendido la temporalidad y la parcialidad en prcticamente todos los pases, algo a lo que se ha unido la creciente inestabilidad de los contratos indefinidos a tiempo completo. El mayor desempleo, la multiplicacin del subempleo y la extensin de la inestabilidad, junto con el debilitamiento de la negociacin colectiva, han reducido sustancialmente la capacidad negociadora de los/as trabajadores/as . Esto se ha traducido en una profunda cada de la participacin salarial que se encuentra detrs del empeoramiento de la posicin de las familias de ingresos medios y bajos en la distribucin de la renta.

Por lo tanto, si se desea disminuir la desigualdad de la renta resulta imprescindible promover una recuperacin y extensin de los derechos laborales, que, entre otras cuestiones, asegure la estabilidad en el empleo, el fortalecimiento de la negociacin colectiva y una proteccin social efectiva frente a la falta de ingresos. Por supuesto, continuar con la senda emprendida en nuestro pas de subidas del salario mnimo (hasta llegar, al menos, al 60% del salario mediano, como establece la Carta Social Europea), al mismo tiempo que se combate el subempleo (incluido el sufrido por los/as falsos/as autnomos/as), resulta imprescindible para mejorar la posicin de las familias trabajadoras. Slo as ser posible revertir la cada de la participacin salarial y, gracias a ello, poder mejorar la equidad de nuestro patrn distributivo.

Ricardo Molero Simarro ( @ricmolsim ) es profesor de Estructura Econmica Mundial y de Espaa en la Universidad Autnoma de Madrid.

Fuente: https://paradojadekaldor.com/2019/07/10/devaluacion-interna-y-desigualdad-en-la-eurozona/



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