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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2019

Feminidad & Masculinidad
La trampa de la feminidad y las nuevas masculinidades

Tasia Arnguez Snchez
https://tribunafeminista.elplural.com

Las claras diferencias entre la feminidad y la masculinidad.


Algunas mujeres afirman que la feminidad les empodera, algunos hombres afirman estar reinventando la masculinidad que les oprime, algunas personas afirman que es necesaria una feminizacin de la poltica. Estas afirmaciones me resultan desconcertantes. Acudo a un libro de Margarita Pisano, El Triunfo de la Masculinidad, tratando de dilucidar el origen de mi estupefaccin.

Pisano seala que masculinidad y feminidad tienen un origen muy distinto, de modo que no pueden abordarse con equidistancia, como si ambos gneros nos limitasen de forma comparable, como si fuesen dos crceles: mientras uno proviene de una experiencia de poder y omnipotencia, con una historia escrita y relatada, el otro proviene de una historia de siglos de sumisin, maltrato y marginacin. Es decir, la masculinidad es la marca del poder y la feminidad la marca de la subordinacin.

En la sociedad lo que se ama y se respeta es al hombre pues la masculinidad atrap para s el valor fundamental que nos constituye como humanos y humanas: la capacidad de pensar. Dicha masculinidad pretende describir no solo a los hombres, sino todo lo humano.

Lo que el patriarcado trajo como esencia desde su lgica de dominacin- la conquista, la lucha, el sometimiento por la fuerza-, hoy se ha modernizado en una masculinidad neoliberal y globalizada. La masculinidad eleva las contingencias de la historia del poder de los hombres a la categora de la universalidad. Es decir, la masculinidad es la ideologa del patriarcado.

El espacio de la feminidad est dentro de la lgica masculinista. La lectura simplista de dos espacios diferenciados de gnero masculino y gnero femenino nos ha conducido a formulaciones errneas de nuestra condicin de mujeres y de nuestras rebeldas, pues estos supuestos dos espacios simblicos no son dos, sino uno: el de la masculinidad que contiene en s el espacio de la feminidad.

Es decir, la feminidad no es un espacio autnomo que nos permita emanciparnos o que pueda reinventarse: la feminidad es una construccin simblica y valrica diseada por la masculinidad y contenida en ella como parte integrante.

Pisano considera que la contraposicin de caracteres entre los gneros ha sido una estrategia de la masculinidad para mantener la sumisin de las mujeres y su forma de relacionarse entre ellas y con el mundo: la feminidad nos instala en el espacio privado e intocable de la maternidad.

La finalidad de la ideologa de la masculinidad y la feminidad (gnero) es que los hombres puedan utilizar a las mujeres para: el placer (la pareja, lo amoroso, la heterosexualidad), el uso de la reproduccin (la maternidad) y por ltimo, el poder (a travs de la explotacin y el trabajo de las mujeres). La feminidad no es un espacio aparte con posibilidades de emporaderamiento, sino una construccin de valores contenida en la masculinidad.

La nocin de masculinidad establece una frontera necesaria para diferenciar a los sujetos poderosos de las sometidas: la masculinidad se ha construido desde una lgica anti-mujeres en trminos colectivos. La masculinidad es la cultura del patriarcado y la feminidad es solo su reverso necesario. Toda nocin de masculinidad, antigua o nueva, contiene dentro de s una frontera entre hombres y mujeres que se sostiene por oposicin con lo femenino. Nos han intentado convencer de que la feminidad nos ofrece una forma alternativa de poder.

Las mujeres se aferran al pequeo poder del amor y la maternidad, que no son ms que un disfraz. Sin embargo el poder ejercido por gobernantes, militares y otros hombres es claro, fuerte, violento, reconocible. Hay toda una lnea feminista que busca la emancipacin por medio del orgullo de la feminidad, de los valores de misma o de la reinvencin de lo femenino: tendremos que abandonar parte del cuerpo terico producido por el feminismo que se basa precisamente en esa idea. Y abandonaremos tambin el modelo de feminidad que tenemos instalado en nuestras memorias corporales, hasta tal punto que creemos que esa es nuestra identidad.

Hemos presentado dicha identidad femenina como rebelda ante la masculinidad, pero la feminidad no hace ms que afirmar la masculinidad: No lograremos desmontar la cultura masculinista sin desmontar la feminidad. Por consiguiente, Margarita Pisano expone que la masculinidad y la feminidad no pueden reinventarse, sino que deben ser abolidas. La liberacin de las mujeres pasa necesariamente por la reflexin desde un espacio cultural y poltico no feminizado. Afirma que las mujeres avanzaremos liberndonos de los nostlgicos deseos de permanecer en una cultura que, por ms que la queramos leer como nuestra, nos sigue siendo ajena. Por eso el principal avance del feminismo son los espacios en los que pensamos y actuamos con otras mujeres, donde rompemos con la feminidad, y nos conocemos como seres humanas completas.

En esos espacios desmontamos la desconfianza y la traicin entre mujeres. Es necesario que surja un pensamiento inspirado en nuestra propia genealoga y construido a partir de los debates entre mujeres. Ese pensamiento permitir que desarrollemos la capacidad civilizatoria de nuestra clase sexual. A propsito de estas reflexiones de Pisano, podramos preguntarnos cul es la tarea de los hombres en el proyecto feminista de abolicin de la ideologa patriarcal (masculinidad y feminidad). Ms all del oxmoron de la nueva masculinidad, los hombres podran negarse a hacer uso de las estructuras que subyacen tras dicha ideologa (y denunciar a los hombres que hacen uso de las mismas).

Me refiero a las estructuras del placer (pornografa, prostitucin, valoracin de las mujeres por su belleza, las partes de su cuerpo o su vestimenta, fetiche por la juventud femenina, romantizacin de la mujer entregada, pedestal objetificante del amor corts, etc.), las de la reproduccin (explotacin de las mujeres como paridoras y cuidadoras) y las del poder (elevar a los dolos de la cultura masculina e invisibilizar a las mujeres, explotar a las mujeres en una doble jornada para liberar tiempo propio, delegar en las mujeres los trabajos ms ingratos, acaparar honores, imagen y protagonismo, acaparar la palabra, participar en cualquier evento o institucin no paritaria, acaparar los liderazgos instituciones o en los movimientos de protesta, etc.).

Admito mi escepticismo ante la disposicin de las personas a renunciar a aquello que les resulta til y placentero. En la historia observamos que los derechos se conquistan y no se piden por favor ni se logran gracias a la toma de conciencia de los opresores. Por mucho que sealemos las desventajas que tiene la masculinidad para los hombres, el patriarcado les resulta indudablemente beneficioso.

Sin duda bastantes hombres encuentran placentero obtener palmaditas en la espalda por su bondad y altruismo con las mujeres, pero creo que esa motivacin est muy lejos de ser compromiso feminista, pues no hace ms que satisfacer la transferencia de afecto y reconocimiento de las mujeres hacia los hombres.

An as siempre ha habido algunos hombres que s son autnticos aliados feministas y los sigue habiendo. Pero una organizacin de los hombres frente a las estructuras patriarcales encontrara acomodo fuera de la categora de la nueva masculinidad, que resulta contraria al proyecto abolicionista del gnero caracterstico del feminismo.

Fuente:https://tribunafeminista.elplural.com/2019/01/la-trampa-de-la-feminidad-y-las-nuevas-masculinidades/


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