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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2019

Y ahora, Brasil?

Boaventura de Sousa Santos
Brasil 24/7


Las palabras que ms se repiten hoy son estupefaccin y perplejidad. El Gobierno brasileo ha cado en el abismo del absurdo, en la banalizacin total del insulto y la agresin, en el atropello primario de las reglas mnimas de convivencia democrtica (por no hablar de las leyes y la Constitucin), en la destilacin de odio y negatividad como nica arma poltica. Todos los das somos bombardeados con noticias y comentarios que parecen provenir de una cloaca ideolgica que ha acumulado rancidez y descomposicin durante aos o siglos, y ahora rezuma el hedor ms nauseabundo y pestilente como si fuese el aroma de la novedad y la inocencia. Esto causa estupefaccin en quienes se niegan a ver normalidad en la normalizacin del absurdo. La perplejidad se deriva de otra verificacin, no menos sorprendente: la aparente apata de la sociedad civil, de los partidos democrticos, de los movimientos sociales y, en definitiva, de todos los que se sienten agredidos por semejante desatino. Da la impresin de que la insistencia y el abuso de la insolencia tienen el efecto de un gas paralizante. Es como si nuestra casa estuviese siendo asaltada y nos escondisemos en un rincn con el temor de que el ladrn, si nos viese, se sintiera provocado y adems de nuestras posesiones nos quitara tambin la vida.

Puesto que un pas es ms que un conjunto de ciudadanos estupefactos y perplejos, y como en poltica la fatalidad no existe, hay que pasar de la estupefaccin y la perplejidad a la indignacin activa y la respuesta organizada y consistente en nombre de una alternativa realista. Para ello hay que responder dos preguntas principales. La primera, cmo fue posible todo esto? La segunda, con qu fuerzas polticas y de qu modo se puede organizar una respuesta democrtica que ponga fin a este vrtigo y retome el camino democratizador del pasado reciente sin cometer los errores en los que incurri?

Cmo sucedi?

La reflexin al respecto debe tener siempre en cuenta los factores internos y geoestratgicos. Las razones que llevaron a la dictadura entre 1964 y 1985 no fueron superadas con el regreso a la democracia. El pacto con los dictadores no permiti juzgar el terrorismo de Estado que practicaban, exigi la continuidad (y hasta la profundizacin) del modelo capitalista neoliberal, y no resolvi la cuestin de la concentracin de la tierra sino que, al contrario, la agrav, permitiendo a las lites patrimonialistas servirse de la democracia como antes se haban servido de la dictadura. La Constitucin de 1988 contiene una profunda vocacin democratizadora que las lites nunca han tomado en serio.

La continuidad tambin se produjo en el campo de las alineaciones geoestratgicas. Es conocida la intervencin estadounidense en el golpe de Estado de 1964 y esa tutela imperial no termin con la transicin democrtica. Solo cambi de discurso y tctica. Organizaciones internacionales de la llamada sociedad civil, formacin de "jvenes lderes", "promocin" de un sistema judicial conservador e iglesias evanglicas fueron los vehculos privilegiados para frenar la politizacin de las desigualdades sociales causadas por el neoliberalismo. En este mbito, el largo papado de Juan Pablo II (1978-2005) desempe un papel decisivo. Liquid el potencial emancipador de la teologa de la liberacin y permiti que en las periferias pobres el vaco lo ocupara la teologa de la prosperidad, hoy dominante. La receta neoliberal se aplic en el subcontinente con especial dureza en los aos 1990. Suscit movimientos de resistencia que en la dcada de 2000 permitieron la llegada al poder de gobiernos de partidos de izquierda, en el caso de Brasil siempre en coalicin con partidos de derecha. Este hecho coincidi (no por casualidad) con el descuido momentneo del Imperio, embarrado en el pantano de Irak desde 2003.

Las lecciones que se pueden extraer de este periodo son las siguientes. La izquierda se embriag con el poder del gobierno y lo confundi con el poder social y econmico que nunca tuvo. El Foro Social Mundial (FSM), del que fui uno de los impulsores desde sus inicios, cre la ilusin de una fuerte movilizacin poltica de base. Tenan razn quienes advirtieron desde el principio que el predominio de las ONG en el FSM contribua a la despolitizacin de los movimientos. La izquierda partidaria abandon las periferias y se refugi en la comodidad de los palacios de gobierno. Mientras tanto, en el Brasil profundo el trabajo ideolgico conservador segua su camino, listo para ser aprovechado por la extrema derecha. Bolsonaro no es un creador; es una creacin. La parlisis de la sociedad poltica progresista y organizada viene de lejos. Si solo ahora es visible es porque solo ahora se sufren sus peores consecuencias. Se concedieron las mejores condiciones operativas y remuneratorias al sistema judicial y al sistema de investigacin criminal, pero se crea que eran rganos polticamente neutrales del Estado. De la operacin militar-meditica de 1964 a la operacin judicial-meditica de 2014 hay una gran distancia y diferencia. Pero tienen dos puntos en comn. Primero, la demonizacin de la poltica es el arma poltica privilegiada de la extrema derecha para asaltar el poder. Segundo, las fuerzas polticas de derecha se sirven de la democracia cuando esta les sirve. Pero cuando la opcin es entre democracia o exclusin, o entre libertad poltica o libertad econmica, optan siempre por la exclusin y por la libertad econmica.

La respuesta democrtica

No se pueden improvisar soluciones de corto plazo para problemas estructurales. La historia de Brasil es una historia de exclusin social causada por una articulacin txica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado o, con ms precisin, heteropatriarcado. Las conquistas de inclusin fueron conseguidas con muchas luchas sociales, casi nunca llegaron a consolidarse y han estado sujetas a retrocesos violentos, como sucede hoy. La victoria de la extrema derecha no fue una simple derrota electoral de las izquierdas. Fue la culminacin de un proceso golpista con fachada institucional en el que, en el plano electoral, las izquierdas hasta probaron una resiliencia notable en las condiciones de una democracia al borde del abismo en que lucharon. Lo que hubo fue una vasta destruccin de la institucionalidad democrtica y un retorno del capitalismo salvaje y del colonialismo por va de la siempre vieja y siempre renovada recolonizacin imperial y evangelizacin conservadora. La sensacin de tener que comenzar todo de nuevo es frustrante, pero no puede ser paralizadora. Por otro lado, es necesario actuar de inmediato para salvar lo que queda de la democracia brasilea. Lo ms grave que est ocurriendo no es solo el hecho de que el monopolio de la violencia legtima por parte del Estado est siendo usado antidemocrticamente (y, por tanto, de manera ilegtima), como bien revela la Operacin Lava Jato. Es tambin el hecho de que el Estado est perdiendo visiblemente ese monopolio con el incremento de actores armados no estatales, tanto en la ciudad como en el campo.

El corto y el mediano plazo no tienen que chocar necesariamente si se tuviera una visin estratgica del momento y de las fuerzas con las que se puede contar. Es urgente revolucionar la democracia y democratizar la revolucin, pues de otro modo el capitalismo y el colonialismo harn una farsa cruel de lo que todava resta de democracia. Para este propsito, las diferentes fuerzas de izquierda deben abandonar sectarismos y unirse en la defensa de la democracia. Por otro lado, tienen que evitar a toda costa articulaciones con la derecha, aunque eso cueste la conquista del poder. En las condiciones actuales, conquistar el poder para gobernar con la derecha es un suicidio poltico.

A corto plazo, veo tres iniciativas realistas. La primera es que los movimientos sociales tienen que reinventar el Foro Social Mundial, esta vez sin tutelas de ONG y con la atencin centrada en las exclusiones ms radicales vigentes en el pas. En ese sentido, el movimiento indgena, el movimiento negro y el movimiento de mujeres y LGTBI son, en toda su pluralidad interna, los sujetos ms crebles para tomar la iniciativa.

Segunda: el sistema judicial fue llevado a un desgaste extraordinario por la manipulacin grosera a la que ha sido sometido por Moro y CIA al servicio del imperialismo. Pero es un sistema internamente diversificado, y persisten en l grupos significativos de magistrados que entienden que su misin institucional y democrtica consiste en respetar el debido proceso y hablar exclusivamente mediante sus fallos. La violacin grosera de esta misin denunciada por la Vaza Jato est obligando a las organizaciones profesionales a desmarcarse de los aprendices de brujo. La reciente declaracin pblica de la Asociacin de Jueces para la Democracia en sentido de que el expresidente Lula da Silva es un preso poltico, constituye una seal auspiciosa del camino iniciado para recuperar la credibilidad del sistema judicial.

La tercera iniciativa debe producirse en el sistema poltico-partidario. Las elecciones municipales de 2020 son la oportunidad para comenzar a frenar a la extrema derecha y dar ejemplos concretos de cmo las fuerzas de izquierda pueden unirse para defender la democracia. Tres ciudades importantes pueden ser la plataforma para la resistencia: Ro de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre. En Ro de Janeiro, Marcelo Freixo del PSOL es el candidato indiscutible para articular las fuerzas de izquierda. En las otras dos ciudades, son indispensables dos cuadros importantes del PT: Fernando Haddad en Sao Paulo y Tarso Genro en Porto Alegre. Se trata de dos polticos que salieron fortalecidos de la crisis, el primero por el modo extraordinario como enfrent a Bolsonaro y en las condiciones en que lo hizo, y el segundo por haber sido uno de los mejores ministros de la historia de la democracia brasilea y por la integridad que mostr durante todas las crisis por las que pas el PT mientras fue titular del Gobierno. Los demcratas brasileos deben transmitir a estos polticos el sentimiento de que su momento lleg nuevamente, ahora para comenzar todo de nuevo y desde el nivel local.

Traduccin: Antoni Aguil y Jos Luis Exeni Rodrguez

Fuente (del original): https://www.brasil247.com/blog/e-agora-brasil-vtspbpsn

Fuente (de la traduccin): https://www.alainet.org/es/articulo/201172



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