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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2019

La ofensiva de la posverdad

Carlos A. Larriera
Rebelin


El gran capital estadounidense ha tenido histricamente, como una de sus estrategias, impedir la industrializacin de la Argentina. Ha llevado adelante esta poltica durante el siglo XX y el actual.

Si repasamos la historia, cada vez que en un gobierno hubo un comienzo ms o menos avanzado de industrializacin, despus vino otro que anul todos los adelantos y volvi a poner al pas en dependencia extrema con el exterior.

Algunos ejemplos claros [1] son el golpe del 55, el del 76, [2] los gobiernos de Menem-Cavallo y De la Ra-Cavallo [3] y el actual de Macri [4] . Haciendo un poco de memoria, y repasando slo estos cuatro ejemplos, se ver a las claras esta lgica de dominacin. [5]

El gran capital de EEUU no poda dejar desarrollarse a un potencial competidor como es nuestro pas.

Muchos son los idelogos que han ido aportando el marco terico justificativo de su poltica de expansin y dominacin mundial.

Podemos citar algunos: Cotton Mather y Samuel Sewall y la creencia en la superioridad racial y la misin civilizadora. A fines del siglo XVII, en 1845 el periodista John 0Sullivan y el destino manifiesto. [6] A fines del siglo XIX el reverendo Josiah Strong, padre del darwinismo social, que por mandato divino no slo difunda la obligacin de expandirse y dominar el mundo, sino tambin de hacer buenos negocios. Y el Almirante Alfred Thayer Mahan, brillante estratega, con su tesis de quin domine el mar dominar el mundo. [7]

Hasta aqu: superioridad racial, el mandato divino (misin) y el mercado.

La doctrina Monroe de 1823, cuando EEUU necesitaba arrebaterle a los europeos las tierras del Caribe y el resto de Amrica. Cualquier intento de colonizacin o presencia europea en Amrica Latina sera considerado una manifestacin hostil para los Estados Unidos, y por lo tanto pasible de una intervencin militar. [8]

Parte de este marco terico es la decisin de EEUU de no dejar industrializar a nuestro pas. Para lograr esto una de sus herramientas es el engao. No se puede dominar un pas sin engaar a sus ciudadanos. No basta con el poder militar.

Por eso se elaboraron tcticas de manipulacin ideolgica. Oficialmente reconocido, el principal cometido de la CIA era ganar la batalla por la conquista de las mentes. Y el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) en 1950 plante como objetivo de la guerra de propaganda, como propaganda ms efectiva, aquella en la que el sujeto se mueve en la direccin que uno quiere por razones que piensa que son propias/ [9]

Estamos frente a un enemigo que cuenta no slo con un gran poder econmico y militar, y est a la vanguardia del desarrollo de tecnologas de ltima generacin, sino que cumple un rol fundamental: la batalla por la conquista de las mentes. Un mecanismo gigantesco de engao de los pueblos.

Hoy ese objetivo central ha sido exponencialmente perfeccionado, resumiendo todas las estrategias que han venido acumulando durante ms de un siglo en la dominacin de espectro completo, [10] para lo cual vienen aprovechando todos los aspectos de la revolucin tecnolgica.

Esta realidad no es tenida en cuenta en la medida necesaria en los anlisis y en las tcticas y estrategias polticas, en distinta medida y forma, tanto por la izquierda reformista como los sectores progresistas, kirchnerismo incluido.

En todo anlisis de la situacin poltica no se puede ignorar la verdadera relacin de fuerzas existente.

En ltima instancia el enfrentamiento es la lucha de clases, esencialmente la relacin de fuerzas entre los trabajadores del pas y el gran capital internacional, mediatizada por movimientos progresistas pero pequeo burgueses como el kirchnerismo.

Se parte de la visin poltica de que se pueden realizar los grandes cambios necesarios en la economa del pas a partir de ganar las elecciones, tremendamente distorsionadas como estn, asumir el gobierno, y tener una poltica adecuada. No se desconoce el poder de las corporaciones, pero se supone que se puede dialogar y negociar con ellas y obtener el margen suficiente como para desarrollar el pas y lograr el crecimiento con inclusin social. Esta perspectiva es peligrosa por lo ingenua y altamente limitante para el accionar del futuro gobierno.

A falta de una alternativa por la izquierda, que en todo caso es solamente declamativa, es la poltica que, sin tener perspectivas exitosas a largo plazo, puede oxigenar un poco la situacin social. Permitir un mejoramiento del nivel de vida, aunque sea muy limitado y un mayor margen para acumular conciencia y poder por parte del pueblo, fortalecerlo en la lucha de clases.

La contienda electoral ocupa hoy todo el espacio de accin poltica y de expectativas en la poblacin, al punto de haber reducido las luchas y movilizaciones en una medida significativa.

La poltica llamada eufemsticamente neoliberal slo puede ser llevada a cabo con una fenomenal campaa de mentiras como las que muestra hoy Macri, con una metodologa que logre, sustancialmente, que el pueblo las crea.

La frmula opositora Fernndez-Fernndez, marcha primera en las encuestas, por un margen significativo, y sus propuestas apuntan expresamente a mejorar las condiciones de vida de la poblacin. Esto se ve y se siente. Si las elecciones fueran realmente limpias, seguramente ganara esta frmula opositora.

El problema es que la campaa electoral del macrismo, el cual est en completa decadencia, profundamente desprestigiado, se basa en una estrategia discursiva que apunta directamente a la emocin, y bloquea la reflexin y todo tipo de razonamiento. Magistralmente elaborada por Durn Barba y otros, en los ltimos das viene demostrando suficiente eficacia como para pensar seriamente en un nuevo triunfo electoral del macrismo, a pesar de todo su creciente desprestigio.

No parece haber un antdoto en este nivel por parte del Frente de Todos capaz de neutralizar y superar esta ofensiva.

Los polticos, periodistas, etc., que son partidarios de la oposicin, han subrayado, hasta ahora, dos tcticas necesarias. Por un lado denunciar una por una, con mucha claridad e implacablemente, todas las mentiras del macrismo, poniendo en esta tarea a todos los dirigentes y militantes en todos los lugares del pas.

Por otro lado, imitando como un espejo la tctica duranbarbista, apuntar a la emocin del electorado, de manera sana pero eficazmente, sumando a la difusin objetiva de las finalidades y medidas a tomar de su prximo gobierno, formas propagandsticas alegres y pegadizas, como por ejemplo vamos a comer asado.

Hasta ahora no han realizado adecuadamente y en la medida necesaria estas dos tcticas.

En qu medida lo harn, e incorporarn otras tambin necesarias y eficaces, es una incgnita.

La batalla poltica entre neoliberalismo macrista y populismo progresista est planteada hoy en el plano electoral. Es necesario dar prioridad, como hace Durn Barba, a las modalidades propagandsticas en la campaa del Frente de Todos.

Notas:

[1] Federico Bernal, Julio De Vido, Nstor y Cristina Kirchner, Planificacin y federalismo en accin, 2015, Editorial Planeta, pgs. 175 y siguientes.

[2] dem, pg. 277 y sigs.

[3] dem, pgs. 339 y sigs.

[4] dem, pgs. 453 y sigs.

[5] Benjamn Hopenhayn, Alejandro Barrios, Las malas herencias, Qu dejan los gobiernos que se van?, Fondo de Cultura Econmica, Buenos Aires, primera edicin 2002; Alejandro Barrios, Buenas herencias, El legado econmico del kirchnerismo, Hernndez Editores, Buenos Aires, 2015

[6] Telma Luzzani, Territorios Vigilados, pg. 55, Ediciones Debate, 1 edicin, 2012, Buenos Aires.

[7] dem, pg. 56

[8] dem pg. 58

[9] dem, pgs. 96/97

[10] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=257956&titular=las-guerras-h%EDbridas-del-imperio-

Las guerras hbridas del imperio, 8.7.2019, rebelin, mundo. https://www.alainet.org/es/active/71881, Golpe suave? (Parte 2 de 3), Doctrina de dominacin de espectro completo, Rubn Ramos, 02/03/2014.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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