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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2019

Nueve tesis sobre la situacin poltica y la lucha antineoliberal en tiempos de la 4T

Marcos Tello
Rebelin


1.- A contrapelo de las luchas populares de las ltimas cuatro dcadas para poner fin a la continuidad de las polticas neoliberales y del clamor expresado en las urnas el primero de julio de 2018, el neoliberalismo persiste y se profundiza. A pesar del cambio de gobierno son notorias las iniciativas que refuncionalizan el modelo neoliberal y dan continuidad a las reformas estructurales en prcticamente todos los campos de actividad gubernamental. El reciclamiento neoliberal incluye a las propias elites polticas pristas, perredistas y an panistas que se han metamorfoseado dentro y fuera de MORENA, ocupando la conduccin de buena parte de los gobiernos estatales y municipales. Los grupos de poder de la vieja clase poltica y sus nuevos reclutas dominan el Congreso de la Unin; el cambio de correlacin de fuerzas a favor de los antineoliberales en las elecciones federales no se corresponde con la composicin conservadora de las Cmaras, que han promovido leyes regresivas y aprobado una gran cantidad de reformas a la Constitucin y al marco jurdico en la lnea neoliberal. Desde la ultraderecha el panismo con todo y excresencias fascistoides, como siempre, ha sido comparsa del rgimen oligrquico. A modo de ejemplo destacamos las reformas que legalizan la militarizacin del pas, las reformas laborales, la Reforma Educativa y la iniciativa de Reforma Agraria ms neoliberal que la de 1992, entre otras.

2.- La continuidad de la Reformas Estructurales a travs de diversas iniciativas del gobierno en turno, deja en manos de los intereses antinacionales, locales y extranjeros la poltica econmica. El Banco de Mxico, Hacienda, la OCDE, el Banco Mundial, el FMI y las bolsas de valores de las grandes potencias siguen normando la economa de nuestro pas. El nivel de inversin pblica productiva, es similar o est por debajo de la instrumentada en los ltimos dos sexenios; adems, las concesiones otorgadas a las trasnacionales y a Estados Unidos a travs del TLC-T-MEC y el pago de la deuda pblica entre otras medidas favorables a los empresarios, imposibilitan la superacin de las inercias propias del capitalismo neoliberal, con todo y las iniciativas para fortalecer las finanzas pblicas y el mercado interno. La propuesta de recuperar el control del Estado de reas importantes de la industria energtica acertada en principio acab por entregar la petroqumica, el sector ms rentable, a la iniciativa privada a cambio de promesas de inversin y de apoyo poltico. No existe propiamente un proyecto de desarrollo para la descolonizacin que se base en emprendimientos pblico-sociales y pblico-comunitarios; nica alternativa para superar al neoliberalismo, entendido este como lo que es: un nuevo proceso de recolonizacin y desmantelamiento territorial, cultural y econmico-social de Mxico. En su lugar se han reciclado los proyectos de Zonas Econmicas Especiales, el Plan Puebla Panam, el Corredor Transtsmico y el Tren Maya que reedita proyectos del tipo del McLane-Ocampo y reactualiza consigna de la Doctrina Monroe de Amrica para los americanos.

3.- Los procesos de despojo de los bienes comunes y destruccin de derechos sociales y laborales sigue su curso a pesar de la supuesta democratizacin del pas, los elementos caractersticos del rgimen oligrquico perviven; los acuerdos que definen el rumbo del pas se toman por un puado de polticos y de grandes empresarios incluidos los agentes del gobierno estadounidense. La militarizacin se ha legalizado; y con ello la instalacin de un rgimen cvico-militar sigue su marcha ascendente a travs de un dispositivo de Estado de Excepcin Blando o Suave, que consolida la influencia de las fuerzas armadas y a sus tutores estadounidenses como el otro poder.

El monopolio de la gestin de los recursos estatales se ha concentrado en manos de la presidencia como en los viejos tiempos del presidencialismo extremo. Las reformas laborales y los bonos de asistencia social acabaron por legalizar el trabajo precario que se acompaa con la pretensin presidencial de desaparecer toda competencia poltica no liberal; toda competencia planteada desde propuestas comunitarias y ciudadanas. Por poner un ejemplo de la liberalizacin del rgimen en un sentido no democrtico: reparemos en la ofensiva contra el sindicalismo, an el moderado, que desaparece o debilita las relaciones de bilateralidad entre patrones y trabajadores, sustituyndolo por un esquema que legaliza la intervencin del Estado, de la presidencia y los poderes facticos en la vida interna de los sindicatos a nombre del voto universal y secreto, en detrimento de las formas de organizacin consejista y comunal, en menoscabo de la democracia popular y comunitaria. Un ejemplo de cmo funciona en concreto el rgimen oligrquico en los tiempos de la 4T es el relanzamiento maquillado de la Reforma Educativa de Pea Nieto pactada con la oligarqua y la supuesta democratizacin del SNTE procesada con Elba Esther Gordillo, Alfonso Cepeda y algunos supuestos dirigentes opositores.

Sin embargo, el colmo del autoritarismo y del actuar grotesco y demaggico del presidente en turno son sus tmbolas democrticas y sus consultas llevadas a cabo en mtines a modo donde por aclamacin ratifican sus decisiones personales. Tales consultas nada tienen que ver con una asamblea o consulta legal y particularmente violentan la Ley sobre la libre determinacin de los pueblos originarios. Esas son algunas de las tantas incongruencias de un gobierno que se precia de democrtico y laico; que hace concesiones a quienes suean con un Estado Confesional. En esa atmosfera conservadora las reformas sobre matrimonio igualitario no bastan para cambiar significativamente los contornos de un Estado patriarcal y racista.

4. Hasta ahora el proyecto de asistencia y superacin de las desigualdades histricas, entre ellas las derivadas de las nuevas formas que el capitalismo neoliberal tom en los ltimos 40 aos, no ha pasado de ser una propuesta para la redistribucin de la pobreza, nada que ver con la redistribucin de la riqueza y el desarrollo. Los bonos de asistencia otorgados por el presente gobierno que sustituyen los derechos sociales alcanzados a travs de la lucha y del trabajo y de la construccin de ciudadanas democrticas, dan continuidad a la concepcin neoliberal de la gubernamentalidad que desde el gobierno de Miguel de la Madrid se viene aplicando como modelo control de la participacin social y de la lucha de clases. Acceder al consumo y al trabajo aunque sean precarios, es uno de los instrumentos para ciudadanizar precarizando a las personas; convirtindolas en clientes del capitalismo, en la base social de los partidos y las organizaciones sociales y civiles de corte liberal que funcionan como extensiones informales del Estado Contrainsurgente y Neocolonial.

El 6 % de aumento al gasto social en 2019 resulta insuficiente para contener el crecimiento de la miseria. La reingeniera poltica que preside la distribucin de los presupuestos sociales prioriza la formacin de clientelas electorales y de contencin a cualquier iniciativa de cambio profundo. Anta la escases de recursos la redistribucin del presupuesto social ha generado mltiples conflictos; los bonos son selectivos y suelen disminuir los beneficios adquiridos por algunos sectores que gozaban de ms de un bono asistencial; lo que se agrava con las polticas de austeridad que afectan a sectores populares y no solo a grupos privilegiados. Por ejemplo, el bono para los adultos mayores, s se cumple con la normativa de otorgarlo a partir de los 68 aos en zonas urbanas y a partir de los 65 en zonas indgenas, deja fuera a unos 7 millones de personas entre los 65 y 67 aos. En la Ciudad de Mxico la nueva poltica del gobierno cancel el bono extra en alimentos que se entregaba a las personas de la tercera edad. Otro tanto ocurre con el PROCAMPO que redujo su cobertura. An el programa estrella de apoyo a la juventud tiene una clara orientacin neoliberal, opera a modo de un subsidio de ms de 110 mil millones para la iniciativa privada, legitimando de paso la vieja propuesta del primer empleo y la cultura de la precariedad laboral.

5.- Todos los indicadores, nacionales y extranjeros, dan cuenta de un proceso recesivo que arranc desde el segundo semestre de 2018 en Mxico; proceso que se conecta con escenarios de desaceleracin de la economa mundial y latinoamericana. Todo ello es el prembulo de una nueva crisis econmica cuyas consecuencias sern trgicas para la mayora de la poblacin porque opera en el marco de un acumulado histrico de crisis social y ambiental de larga duracin. Desde el gasolinazo, 2017, la tendencia al empobrecimiento se ha mantenido a pesar de los recientes incrementos salariales y de la tazas de inflacin que no reflejan el nivel de encarecimiento de los productos bsicos. Son contundentes los datos que hablan del deterioro del empleo a niveles cercanos a los experimentados durante la crisis de 2008-2009; al igual que las estadsticas que muestran el crecimiento de la violencia, de los feminicidios, el trfico de personas y el flujo de expulsados de Mesoamrica y el Caribe que se dirigen al norte.

Atenazados entre las disputas de los Estados Unidos con China, Rusia, Irn, Venezuela y Cuba; presos de una crisis regional que comprende a los pases mesoamericanos y atados a la economa estadounidense que est a punto de caer en una recesin econmica de pronostico incierto; debemos prepararnos para situaciones de emergencia nacional; de defensa de las economas populares y de nuestros territorios y poblaciones. La inestabilidad y la debilidad de las bases nacionales de la economa mexicana; la sobrevaluacin del peso, y las pugnas entre las facciones del capital trasnacional ligado a diversas facciones de la oligarqua local pueden dar lugar a situaciones que agraven significativamente la catstrofe que vivimos.

En ese terreno de las proyecciones econmicas tal vez estamos muy cerca a lo ocurrido en Argentina que en tres aos con Mauricio Macri como presidente acumul las siguientes cifras: inflacin 158 %; devaluacin 280 %, PIB -18%; deuda externa +35% y pobreza +33 %, todo sin bloqueos imperiales como los vividos por Venezuela. Por eso la condescendencia de AMLO y su gabinete con los empresarios representados por Carlos Salazar Lomeln que le aseguran que invertirn lo suficiente para evitar que la recesin econmica termine por instalarse en el pas. Concesiones que iran subiendo de nivel en momentos en que el bono electoral de AMLO y el caudal de legitimidad necesario para acotar y presionar a la burguesa y al capital extranjero tiende a disminuir significativamente. En la lgica de poder y de proyecto de Obrador es muy poco lo que se puede hacer frente a Estados Unidos y la oligarqua; para l se trata de acomodarse, de negociar la mejor forma de ceder ante sus embates. El acuerdo migratorio, el T-MEC y los compromisos con la cpula empresarial lo desarman e inmovilizan.

6.- El gobierno de AMLO representa a una coalicin de fracciones de clase burguesas que incluye a sectores de la clase media y a segmentos de la oligarqua y la alta burguesa, que a su vez estn entrelazados con corporaciones extranjeras. Es una alianza contradictoria e inestable donde prevalecen los intereses de la oligarqua, del capital extranjero y de los Estados Unidos. La administracin gubernamental la componen fracciones de la vieja clase poltica prista-panista-perredista y de las burocracias estatales tradicionales. Las diferencias y enfrentamientos registrados entre las lites gubernamentales y empresariales, entre sus partidos polticos, aparatos mediticos, jerarquas eclesisticas, burocracias estatales y sus fuerzas policiaco-militares, son en lo fundamental contradicciones interburguesas que se disputan los privilegios derivados de la administracin estatal. La envoltura cultural e ideolgica que lo hace aparecer como un gobierno de las pequeas burguesas, tanto de izquierdas como de derechas, tanto lumpenescas como mojigatas, dificulta la clara comprensin del carcter oligrquico y neoliberal social del gobierno.

Las diferencias interburguesas son de matiz aunque particularmente agudas en torno a la poltica hacia Cuba, Nicaragua y Venezuela y en cuanto al grado de intervencin estatal en algunas reas econmicas: energa, minera, comunicaciones y finanzas. A pesar de ello, el gobierno de AMLO ha respetado los compromisos con los sectores de la burguesa y la clase poltica que lo apoyan y an los pactados con sus opositores burgueses, a los que les ha garantizado impunidad. Las pesquisas contra Lozoya y las mafias petroleras que se beneficiaron de la corrupcin no constituyen una accin generalizada contra los elementos de la clase poltica y de la oligarqua opositora. Porque de ser as, tanto los oligarcas y polticos pro-AMLO como sus oponentes tendran que ser llevados a tribunales. El de AMLO no es un gobierno antioligarquico y menos antimperialista; en trminos de clasificacin poltica es un gobierno neoliberal de centro-izquierda, es un gobierno representativo del ala izquierda de la derecha neoliberal que goza del respaldo, con todo y contradicciones, de oligarcas como Slim, Azcrraga, Salinas Pliego y personajes como Carlos Salazar Lomeln Presidente del Consejo Coordinador Empresarial o Alfonso Romo. A Obrador lo enfrentan oligarcas del tipo German Larrea, Bailleres, Coppel, Tricio y Ramrez entre otros; mientras la mayor parte de la oligarqua se abstiene de externar una posicin de cuestionamiento o adhesin militante. La clase poltica est dividida al igual que sus partidos; particularmente el PRI se ha fragmentado, la mayora de los pristas que an no militan en Morena entienden que la clase poltica amloista tiene muchos puntos en comn; por lo que en ms de una ocasin han votado en el Congreso al lado de los amloistas. Al igual que en otros tiempos que nos hacen recordar al viejo PRI, la clase poltica y la oligarqua nos entretienen enmascarndose en disputas de liberales contra conservadores, cuando en realidad todos son liberales y por tanto, en el contexto histrico inmediato, conservadores en mayor o menor grado. En esa tesitura tambin suelen ampararse en las ambivalencias de las pugnas entre izquierdas y derechas, aunque todas y todos ellos nicamente sean expresiones particulares de la derecha neoliberal. En el torbellino de luchas mediticas entre las facciones burguesas han aparecido categoras polticas exitosas como las de fifs y chairos; recreadas por los fifs de la 4T para esconder su carcter de clase. Al igual que ayer nos incluyen en la defensa de empresarios locales y forneos bajo la bandera de los aranceles o en combates contra la corrupcin que no encaran los problemas de fondo que padecemos. En realidad AMLO es un liberal, muy conservador, poco juarista, y ms maderista que cardenista.

7.- Los meses recorridos desde el 1 de julio siguen marcados por las inercias neoliberales que empujaron a una nueva forma de recolonizacin del pas. Ante ella el combate a la corrupcin estatal no basta, menos cuando se mantiene en el mbito de la presidencia sin tocar a fondo las transferencias de recursos estatales que siguen operando a travs de la obra pblica, la deuda y las complicidades con la economa criminal. El desgaste del gobierno y de la figura presidencial es evidente; ah estn los hierros mediticos de AMLO, sus exabruptos personales y los balances estadsticos de popularidad presidencial desde Salinas hasta la actualidad. La legitimidad y el entusiasmo inicial se van desvaneciendo en la medida que los problemas derivados de las estrategias neoliberales no encuentran salidas medianamente populares. Ante el agravamiento de la inseguridad y las carencias econmicas el riesgo del regreso a la presidencia de las facciones ms derechistas crece. El fenmeno Bolsonaro o una variante similar que incluso puede venir del interior de Morena son altamente probables; especialmente en un ambiente de crisis econmica prxima a estallar cuya duracin y profundidad es incierta. Bajo cualquier expectativa la crisis echar por tierra las proyecciones econmicas del gobierno de AMLO y con ello las ilusiones de muchos de sus seguidores sern remplazadas por el desencanto, lo cual ser aprovechado por la ultraderecha.

8.- Quienes desde algunos movimientos sociales y civiles albergaron esperanzas de cambios sustanciales seguirn esperando. En tanto AMLO desarrolla estrategias de contencin y cooptacin hacia los movimientos potencialmente ms peligrosos para su esquema de controles. Sus iniciativas no son de buena fe, las concesiones que ofrece son una especie de carnada que muchos han mordido. Desmontar a la CNTE y los movimientos territoriales, entre ellos al EZLN, neutralizando en el camino a medios crticos y organizaciones civiles relativamente autnomas, han sido parte de sus estrategias que se extienden al campo de las viejas organizaciones de control sindical y campesino. Las campaas de linchamiento meditico y la satanizacin de la resistencia social, su equiparacin a la ultraderecha o a los conservadores, son ingredientes propias de las campaas contrainsurgentes, no simples dislates de quien ocupa la presidencia y le hacen conscientemente el juego a la oligarqua y el imperialismo.

AMLO no es demcrata ni socialdemcrata, menos nacionalista; est obsesionado en que el proceso de Revolucin Democrtica que se abri en 1988 se encuadre en una simple alternancia de partidos y un ajuste del rgimen poltico donde l se convierte en el eje articulador por encima de la clase poltica y los rganos estatales. En ese sentido su 4T no nace de un episodio de revuelta como el que dio paso a los Tratados de Ciudad Jurez en 1911; a un acuerdo interoligrquico entre Madero y Porfirio Daz, sino de un pacto electoral con diversos poderes facticos que delimitan los alcances de su movilidad poltica, sin el respaldo de fuerzas organizadas para un combate que no sea electoral y clientelar. En su horizonte no hay revolucin, ni pacifica ni violenta; tampoco socialismo a lo socialdemcrata y menos descolonizacin; en decir, recuperacin de los bienes comunes y las fuerzas productivas de la nacin como presupuesto de la independencia nacional. Y mucho menos en su visin de pas est presente un proyecto de integracin e independencia de la Patria Grande o de Mesoamrica siquiera.

La mejor manera de enfrentar a la ultraderecha, a la oligarqua y a los capitalistas ms retrogradas no es sumndose a un alianza con la oligarqua progresista o buena, sino prepararnos para profundizar la Revolucin Democrtica Nacional en el marco de la crisis y de los resquicios polticos abiertos por las resistencias cvico-electorales y cvico populares.

9.- El movimiento social en sus diversas expresiones populares, sindicales, rurales y urbanas, indgenas e indgenas-mestizas; feministas y por los derechos de la sexo-diversidad genrica, entre otros, debe asumir el desafo de presentar una proyecto alternativo de poder, de gobierno desde la base, desde la comunidad que construya y proporcione salidas y soluciones al desastre nacional causado por los neoliberales, por las oligarquas econmicas y polticas asociados al imperialismo estadounidense a sus empresas y aliados. Para ello est obligado a recomponerse sobre nuevas bases que le ayuden a superar su papel de fuerza de presin o de acompaamiento de alternativas liberales y burguesas. Debe reconstruir sus procesos de autonoma e independencia para transformarse en el factor protagnico y decisivo de la lucha por resolver los problemas cotidianos de la poblacin en un contexto de construccin de gobiernos alternos y de disputa por el gobierno y el poder nacional. En ese marco es urgente su rearticulacin en un frente o movimiento antineoliberal que se proponga la refundacin del pas desde sus bases originarias y desde el pueblo. Que enfrente los problemas de miseria e inseguridad, de defensa del territorio y los bienes comunes a modo de un Movimiento Constituyente Ciudadano y Popular.

Para ello requerimos articular nuestras luchas particulares y nuestros esfuerzos organizativos en una coordinacin o Frente que asuma una plataforma de lucha democrtica nacional, evitando las discusiones doctrinarias polticas o religiosas que deben reservarse para otros espacios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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