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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

En el margen

Rachel D. Rojas
Progreso Semanal


En el margen est el absurdo. Es la direccin de cientos de profesionales cubanos que persisten en ejercer la carrera que estudiaron, que aman, a pesar de todo. Todo, en este caso, es el sinsentido, la indolencia de quienes los empujan hacia fuera, el dolor de saber que pueden cansarse, y finalmente irse porque, hasta donde se conoce, hay una sola vida. Y mucho mundo.

La primera locura es que este espacio y tiempo despus del cual solo queda el horizonte, pegado a los bordes externos del pas, este margen, exista. Y que est habitado, en su mayora, por personas que no se han largado de una isla que durante ms de 40 aos ha tenido como norma un saldo migratorio negativo (-21564 personas en 2018), que han elegido vivir aqu, con todos los desgastes que implica el da a da en medio de una profunda crisis econmica. Sin embargo, ese margen existe.

All, en ese margen, ejercer la profesin que se estudi la elegida, amada fuera de las instituciones del Estado ser tambin al margen de la ley. Eso vale para casi todos los casos. Fueron en su mayora oficios los bendecidos con la posibilidad del cuentapropismo. Podr sacar una licencia que le permita pagar impuestos y ser socialmente reconocido un contador, un programador, un artista y hasta un zapatero, cerrajero o artesano. Pero no un arquitecto, diseador, periodista, comunicador, abogado

Estos jvenes han sido empujados a la ausencia crnica de legitimidad, atrapados en esa circunstancia en la que las viejas normas vigentes no evolucionaron al mismo ritmo que este nuevo tiempo de Cuba. Esquivando los aun bajos salarios del sector estatal y con la aspiracin de involucrarse en proyectos ms atractivos, muchos han llegado a este margen, donde se subestima peligrosamente el derecho a vivir con decencia ejerciendo lo que se estudi.

El absurdo es el lugar en el que la realizacin profesional es utpica para no pocos.

Es tambin muchas de estas personas deseando pagar impuestos, declarar ingresos sin tener forma de hacerlo porque ninguna autoridad ha autorizado su desempeo laboral. Es, por ejemplo, ir a abrir una cuenta de ahorros en un banco cubano y tener que decir que el efectivo que se deposita es producto de remesas o el regalo de algn familiar porque no hay forma de justificarlo como ingresos personales.

En el margen de un pas, el absurdo es la desproteccin de vivir sin derecho a la seguridad social, dispuesta en Cuba a partir del empleo formal o de la actividad cuentapropista legislada. No se trata solamente de unos pocos pesos cubanos cada mes, sino del reconocimiento social a toda una vida de trabajo. Las pensiones por vejez, aunque aumentadas recientemente, no le cubren la vida a ningn adulto mayor ahora mismo, pero al menos la tienen. Muchos jvenes profesionales cubanos, de permanecer en la Isla, no tendrn ni siquiera eso.

Al no estar reconocidos estos profesionales, la contratacin por parte de entidades y/o personas naturales es otro hueco negro. Pero la falta de contratos no es solo eso. Significa adems sobrevivir a expensas de la ley del ms fuerte, o en este caso del que ms dinero tiene. Cobrar con atrasos por el trabajo realizado, o sencillamente no cobrar, y no tener forma legal de exigir el pago pactado de palabra, siempre de palabra.

Estos jvenes creyeron entrever nuevas opciones de vida en el pas cuando en 2011 se permiti nuevamente el trabajo por cuenta propia. Y ahora esos nuevos caminos redundan en la falta de opciones.

El absurdo es ver a jvenes amigos y colegas buscando un puesto en el sector estatal donde no haya que trabajar mucho pero que tenga internet, para poder compartir el tiempo con actividades ms lucrativas con las que poder, digamos, pagarse un alquiler. O sencillamente que les interesen ms en lo profesional. Comer es otra historia, probablemente otro trabajo. Es demente: buscar un trabajo en el que en realidad no se quiere estar porque no hay cmo pagar del bolsillo propio el precio irracional del acceso a internet sean datos mviles o la wifi en los parques, devenidos muchas veces oficinas, o porque no es descabellado contar con al menos 400 pesos cubanos cada mes en un mercado laboral por cuenta propia inseguro, inestable, desregulado y cruel.

El sinsentido integral es que una institucin del estado que carece de impulso, de nuevas ideas, y de fuerza de trabajo se d el lujo de rechazar a profesionales jvenes porque alguna vez participaron en un evento internacional que no fue bien visto por las autoridades del pas. O que los expulse porque hayan decidido auto gestionar su superacin en el extranjero, como si, en el colmo de la desconfianza, all afuera pudieran lavarles el cerebro en una semana? Que cuando esas instituciones deberan abrirles las puertas, los pongan a elegir, sin una mejor propuesta que un salario que no alcanza, condiciones de trabajo pauprrimas y burocracias desgastantes. Y que esas expulsiones se concreten frente a un funcionario que dice entender, s que no es justo, pero que no puede ni se atreve a hacer otra cosa, viendo cmo estos jvenes viran la espalda a buscar trabajo en otro lugar.

Es saber que todo eso puede volver a pasar cuando toquen otra puerta. Que habr otra verificacin, como un loop infinito y triste.

En el margen est tambin el fuego cruzado. Cuando cualquier paso en falso, cualquier audacia o actuar coherente puede convertir a estos profesionales en aliados del imperio, mercenarios de Miami (o de Matanzas). En ese lugar inaudito hay muy poco espacio para el disenso, el dilogo y la transparencia. Y terminan en territorio comanche, porque para los de afuera no son ms que adocenados del rgimen comunista y para los de dentro son desafectos a las rdenes del dinero que intenta desestabilizar a Cuba. Pero siempre adocenados, porque es tambin lo ms fcil de asumir, como si la patria no fuera tambin un espacio personal.

A algunos de estos jvenes, tambin, les han prohibido la salida del pas. Descubren que existe un expediente de seguimiento del cual no tenan idea. O vemos todos, porque lo vemos, cmo algunos son citados por la polica para analizar lo que han estado compartiendo y las opiniones expresadas en perfiles personales de redes sociales. Esa desproteccin absurda, verdaderamente anticubana.

Entonces comienzan a pensar que, despus de todo, no es tan mala idea salir a oxigenarse, quizs a estudiar o a trabajar un tiempo en otro pas, y ya luego regresan. Tienen esa idea, ingenua, que desde luego regresan. Incluso cuando saben que, una vez en otra fotografa, todos los absurdos se magnifican, se solidifican porque se enfran, y se hace tambin ms difcil regresar.

Y as, en ese loop infinito y triste.

El absurdo, en definitiva, es que el margen de un pas se engrose tanto, muela tanta fibra humana, que las excepciones terminen siendo la regla. Que vivamos al revs.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190725/en-el-margen/



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