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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

Dictatura: Por que no se identifica a los responsables?

Manuel Ahumada L.
Rebelin


Durante la dictadura se vivieron hechos deleznables con un patrn comn.

La informacin sesgada - o simplemente la desinformacin y/ o el silenciamiento de los hechos - y la obsecuencia de la prensa que la mayora de las veces daba por ciertas cuestiones que no lo eran. El caso de los jvenes quemados es uno entre cientos.

As, tenamos una accin de la dictadura y sus instrumentos (en el plano de los trabajadores la Secretaria Nacional de los Gremios y algunos renegados del sindicalismo ubicados en diversos grupos) cuyos actos siempre eran un ejemplo de civilidad y disciplina que haca innecesaria la presencia y actuacin policial, versus los antisociales opositores al gobierno militar que apoyados por extremistas buscaban generar el caos y el desorden.

Solo contados medios de comunicacin se permitan a riesgo de la integridad e incluso la vida de sus reporteros cuestionar la desinformacin de la dictadura y se las ingeniaban para que la poblacin se enterara de la verdad.

Qu pudo pasar en estos casi 30 aos como para que la mayora de los medios de comunicacin dejaran de lado la objetividad y la rigurosidad investigativa y se hayan puesto a entregar informacin sesgada que confunde a la poblacin y la predisponen contra aquellos que se permiten cuestionar el sistema?

Seamos claros. Con ocasin de las actividades del primero de mayo de 2019 se ha informado sesgadamente y en forma maliciosa. Por un lado una organizacin con liderazgos y objetivos claros y por el otro los promotores del caos y la destruccin.

Unos, los buenos no requieren de proteccin policial ni deben ser molestados. Los otros, los malos deben ser vigilados con celo, ya que son el germen del caos y la destruccin. No solo se informa poco o nada de lo que reivindican los convocantes (o al menos algunos de ellos) sino que se presentan imgenes, fotogrficas y filmadas, donde se contrastan la ordenada manifestacin de un sector y la brutal presentacin del otro.

Vayamos a lo que paso este primero de mayo. Aquello que llev a la intendenta y al alcalde de Santiago a saludar y destacar a una central de Trabajadores, al mismo tiempo que hacer responsable de caos y la destruccin a los organizadores de la marcha clasista, a quienes han llamado a dar la cara.

Todo esto fue recogido casi sin cambios por los medios de comunicacin, instalando de esta manera en la poblacin la imagen de los buenos y los malos ciudadanos.

Muchos trabajadores tendrn entonces miedo a futuro de expresar su descontento. Se est instalando peligrosamente la idea de que hay solo una forma de demandar cambios, y esa parece ser la que los detentadores del poder se encargan de difundir.

Los hechos del primero de mayo no son responsabilidad de la Central Clasista de Trabajadores. Responden a un trabajo concertado, acucioso, de quienes no quieren que una opinin fuera de la aceptada por el poder se difunda. Para ello se debe infiltrar, agredir, daar y dejar que el gobierno cumpla con su parte del trabajo.

Es que acaso quienes pedimos el permiso para la marcha clasista hemos ocultado nuestro rostro, usamos nombres falsos, y entregamos domicilios que no existen?.

Mejor hara la autoridad, intendente y alcalde, en pedir a las policas un anlisis exhaustivo de las imgenes que tomaron sus cientos de cmaras diseminadas a lo largo y ancho de la Alameda y por las que han pagado cientos de millones. Podrn encontrar sin mucha dificultad a los jefes de los encapuchados que agredieron a hombres y mujeres trabajadores que marchaban por sus demandas.

Los que generaron desordenes a vista y paciencia de decenas de policas instalados en cada calle y pasajes que daba a la Alameda norte entre Brasil y Matucana, no fueron los marchistas que concurrieron al llamado de la Central Clasista. Fueron los mismos de siempre que nunca son detenidos y que no tienen nada que ver con la manifestacin.

Las imgenes dejaran al descubierto y a los ojos de las autoridades la brutal represin de carabineros, quienes no trepidaron en atacar el escenario y golpear a todo aquel que se cruzara en su camino.

Esa y no otra es la verdad, revisen cuadro por cuadro las imgenes. Se vern obligados a reconocer que la Central Clasista no es responsable de ninguno de los hechos que le achacan.

Sin embargo apuestan al paso de las horas y los das, a que los medios de comunicacin instalen otros temas que oculten esta desvergonzada tergiversacin de hechos.

Por lo mismo es una obligacin llamar a los trabajadores a no creer la versin oficial, a no dejarse ganar por el miedo, a seguir trabajando por desarrollar o fortalecer la organizacin en la que participan.

Nos asiste la verdad, esa verdad que ha dejado siempre claro que no destruimos si no que construimos. Verdad que dice que nos rebelamos frente a la injusticia y la discriminacin, a pesar de todos los costos que dicha rebelda puede implicar.

La lucha no se acaba hasta conseguir la victoria.

MANUEL AHUMADA LILLO es Presidente de la Central Clasista y Secretario de la CGT

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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