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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

Cuidar y ser cuidado, funcin natural, amor o derecho?

Ana Teresa Velez
/ail.ens.org.co


En Colombia segn datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadstica, Dane, para el ao 2018, existan 661.000 trabajadoras domsticas, bajo el concepto que contempla este Departamento para su medicin; aquella persona que le trabaja a un solo hogar, realizando actividades propias del servicio domstico y recibe por su trabajo un salario en dinero y/o en especie. Comprende a los sirvientes, conductores, jardineros, porteros de casa, nieras, amas de llaves, etc. Estas personas pueden vivir o no en el hogar donde trabajan. Significa que existe un subregistro que no tiene en cuenta la creciente cantidad de mujeres que trabajan para varios hogares en la semana, por horas y por das, y las que no reciben pago alguno por su labor. Sin hablar de las cargas semnticas que existen en este concepto.

El 94% de esta poblacin son mujeres y pobres, con bajos niveles educativos y muchas de ellas vctimas en todas sus formas del conflicto armado. Ellas, junto a las que cuidan sin recibir nada por su trabajo, sostienen la economa del pas, con un aporte del 20.1% del producto interno bruto.

En el marco de la semana donde se conmemora el Da Internacional del Trabajo Domstico, en pleno siglo XXI, nos seguimos preguntando cmo es qu, mujeres que laboran cuidando la vida, son quienes menos estn protegidas por el sistema integral de seguridad social?. Del total, el 39% est en el regimen contributivo de salud, solo el 18 y 17.5% cotiza a pensin y cuenta con afiliacin a riesgos profesionales respectivamente.

Cmo es posible que despus de contar con la ratificacin del convenio 189 en 2014 y la ley de prima de servicios para trabajadoras domsticas (Ley 1788 de 2016) nos encontremos que solo el 4% disfruta de este derecho y solo al 25.8% le remuneran sus vacaciones?, segn la investigacin El trabajo domstico en Colombia: historias tras las cortinas

Varias son las respuestas, una es que el pas, como muchos otros, no ha comprendido que el cuidado es un derecho humano. Todos y todas en cada momento de nuestro ciclo vital y en condiciones especiales necesitamos del cuidado: infancia, vejez, enfermedad, discapacidad etc. Pero adems requerimos la preparacin de los alimentos, el mantenimiento y limpieza de la vivienda, de la ropa, entre otras. Al no considerarse el cuidado como derecho, las polticas al respecto escasean y se limitan a una visin centrada en quien requiere del cuidado, dejando de lado los derechos de los y las que cuidan.

Otra respuesta es que se ha dado por hecho que son las mujeres quienes deben ejercer esta responsabilidad de cuidado para con los otros, como una funcin natural y por tanto despojada de reconocimiento social y econmico. Aqu descansa un problema estructural de redistribucin social de una tarea fundamental para la sobrevivencia con desventaja para las mujeres.

Aunado a esto se presenta las caractersticas de las relaciones que se edifican en un espacio laboral como la vivienda, donde los lazos de afecto construidos alrededor del cuidado, desproveen de derechos a la cuidadora para constituirse como alguien ms de la familia. Por tanto, as visto, es lejana la posibilidad para los empleadores y trabajadoras, que el Estado llegue con polticas de regulacin e inspeccin laboral a dichos espacios.

Todo lo anterior redunda en que no contemos con un Sistema pblico de Cuidado que reconozca la importancia del cuidado como derecho humano. Tambin se debe reconocer al domstico como un trabajo y no cualquier trabajo; es la labor que sostiene la vida, y por tanto requiere polticas, por un lado, de formalizacin de sus derechos, de inspeccin y profesionalizacin y por otro, de redistribucin del cuidado en la sociedad, entre hombres, mujeres y Estado para que se reduzca el tiempo que las mujeres dedican a esta labor. Los trabajadores domsticos deberan gozar de trabajo decente y este debera ser un trabajo a ser elegido y no uno del limitado abanico de posibilidades para las mujeres pobres.

El llamado entonces es a que seamos ciudadanos conscientes de la trascendencia del derecho al cuidado. Adems debemos exigir ajustes contundentes para la implementacin del Sistema Nacional de Cuidado que se introduce en los lineamientos de poltica en la materia, tambin deberamos promover su creacin en los niveles departamentales y locales.

Construir una sociedad ms justa pasa por el reconocimiento y redistribucin del cuidado.


Fuente original: http://ail.ens.org.co/opinion/cuidar-y-ser-cuidado-funcion-natural-amor-o-derecho/



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