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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2019

Contradicciones en el capitalismo
Hay contradicciones principales y secundarias?

Marcelo Colussi
Rebelin


La sociedad capitalista est sostenida por una serie de contradicciones que, lejos de resolverse, se profundizan cada vez ms conforme pasa el tiempo, aunque aparentemente se las quiera suavizar, hacerlas ms digeribles y presentables. Son contradicciones inherentes al capitalismo en tanto sistema, si bien algunas existan antes de l. Aquella sentencia de Marx de que Con el capital el mundo se hizo redondo plantea ya con toda claridad que una de las caractersticas fundamentales del modo de produccin capitalista desde sus inicios, es su desarrollo a escala global. Por ello puede decirse que la preconizada y a la moda globalizacin actual empez prcticamente con el capitalismo mismo, con la llegada del hombre blanco a tierra americana.

En el perodo de la acumulacin originaria en los pases europeos dominantes, la sobre explotacin de la fuerza de trabajo esclava trada a Amrica desde el frica y la fuerza de trabajo indgena de este continente jugaron un papel determinante. Eso no puede explicarse sin entender el racismo que acompa el desarrollo capitalista, racismo que sirvi para justificar la inmisericorde explotacin (civilizados hombre blanco versus salvajes esclavos africanos negros, poblacin originaria de Amrica). El racismo, o discriminacin tnica, para ser polticamente correctos al da de hoy, no ha desaparecido. Es ms: se ha incorporado cotidianamente, por eso en Guatemala, por ejemplo, un pobre que no se auto-reconoce como indgena puede decir campante: ser pobre pero no indio. Como se ve, las contradicciones se articulan, se anudan todas entre s: para el caso, la econmica con la tnica.

Lo mismo puede decirse de los bienes y recursos naturales que se extrajeron de frica y Amrica con destino a Europa: oro, plata, piedras preciosas, maderas preciosas, entre otros (sangra que nunca termin, y que ahora se reaviva, dado el espritu depredador del actual capitalismo extractivista). Estos recursos, y los de Europa, fueron determinantes en el perodo de la acumulacin originaria. Tambin alimentaron el inicio y desarrollo de la revolucin industrial. El extractivismo fue clave en la acumulacin originaria de capital y en el posterior desarrollo del capitalismo. En otros trminos: la contradiccin del modo de produccin industrial-capitalista con la naturaleza est en la base del sistema. El mundo, para esta visin, es considerado gran cantera de donde extraer materia prima para su posterior industrializacin. El progreso se abre paso contra el medio ambiente, lo cual abre un interrogante fundamental: eso es el progreso? Evidentemente, con la catstrofe medioambiental que vivimos hoy, est clara la respuesta.

Por otro lado, en este sistema, desde sus orgenes hasta su fase actual, el patriarcado ha constituido un sistema de dominacin, opresin y explotacin de los varones hacia las mujeres. Si bien existi en los modos de produccin anteriores, Federico Engels seala que es con el capitalismo industrial, el desarrollo de la propiedad privada y del modelo de la familia monogmica moderna, que la opresin patriarcal de las mujeres adquiere un nuevo giro, instaurndose la esclavitud domstica de las mujeres. El trabajo domstico es fundamental para mantener viva a la poblacin; alguien debe reproducir la vida biolgicamente y asegurar su estabilidad (preparar los alimentos, mantener el aseo de la casa, de la ropa). Eso, habitualmente, lo hacen las mujeres, las amas de casa. Para el capitalismo ese trabajo es vital pero no se paga! Por tanto, el trabajo esclavo de las mujeres como amas de casa (la mitad de la poblacin mundial) es imprescindible. Pero nunca se registra como robo, como explotacin. La contradiccin brota por todos lados. Sin embargo, como efecto de la cultura-ideologa dominante, esa mujer no trabaja: Tu mam trabaja? No, es ama de casa. Inadmisible, absolutamente pero es as! Una contradiccin alimenta la otra.

Con todo lo anterior queremos afirmar que con el surgimiento y desarrollo del capitalismo han surgido, por lo menos, cuatro contradicciones fundamentales: capital-trabajo, capital-naturaleza, varones-mujeres (patriarcado) y tnica-racial (racismo). Cada una de estas contradicciones constituye un sistema de dominacin en s mismo; el primero, el tercero y el cuarto son, adems, sistemas de opresin y explotacin de la fuerza de trabajo, de las mujeres y de la poblacin indgena, originaria y afrodescendiente. Estas contradicciones se reproducen adems en un contexto de capitalismo imperialista, en tanto el capitalismo ms desarrollado (el europeo en un inicio, el estadounidense luego, o el japons) arrasa con los llamados sub-desarrollados, manteniendo todas esas contradicciones. Hoy da podra anotarse otra contradiccin como Norte-Sur (lo que en algn momento se llam Primer Mundo-Tercer Mundo).

Definitivamente, todas las contradicciones se entrelazan y todas son igualmente importantes. De todos modos, siguiendo a Nstor Kohan, no puede olvidarse que El capitalismo puede permear cierto pluralismo e ir integrando la poltica de las diferencias [lase: incluir las contradicciones que algunos llamarn secundarias: gnero, etnia, ecologa]. Pero lo que no puede hacer jams, a riesgo de no seguir existiendo o dejar de reproducirse, es abolir la explotacin de clase. Precisamente por esto, dentro de la alianza hegemnica de fuerzas potencialmente anticapitalistas, aunque todas las rebeldas contra la opresin tienen su lugar y su trinchera, el sujeto social colectivo que lucha contra la dominacin de clase debe jugar un papel convocante y aglutinador de la nica lucha que posee la propiedad de ser totalmente generalizable.

De ese modo, puede concebirse un capitalismo donde las mujeres toman el poder contra los varones, o los pueblos originarios contra los blancos, pero la contradiccin de base: la explotacin del trabajo, se mantiene. Por tanto, si bien todas las contradicciones marchan juntas y se retroalimentan, la contradiccin capital-trabajo asalariado tiene un estatuto especial. Significativo al respecto es que hoy da el capitalismo se permite hablar (pero no cambiar mucho en lo sustancial) de estas contradicciones paralelas (la tnica, la de gnero, el llamado cambio climtico). Sin embargo, de la lucha de clases no menciona una palabra.

Contradiccin capital-trabajo

El desarrollo del capitalismo a nivel mundial en las ltimas dcadas ha supuesto cambios importantes en la configuracin de las clases sociales y, por supuesto, en la lucha de clases. Aunque se haya querido proclamar triunfalmente el fin de las ideologas y de la historia (Fukuyama), la lucha interclases sigue siendo el motor de la historia.

La acumulacin de capital ha trascendido la forma principal enunciada por Marx hace alrededor de 150 aos, a partir de la creacin de valor (de cambio) en el proceso de produccin (de mercancas) y su apropiacin por el propietario de los medios de produccin. Marx plante que la acumulacin de capital se daba en dos mbitos: en la produccin de los instrumentos de produccin y en la produccin de bienes y servicios. En ambos, la acumulacin de capital es posible por la explotacin del trabajador (cualquiera sea: urbano-industrial, rural, de bienes o de servicios, productor manual o intelectual, etc., y habra que agregar: amas de casa haciendo trabajo domstico no remunerado) mediante el trabajo no pagado (plusvala), a partir de unas relaciones de produccin favorables al propietario de los medios de produccin.

La contradiccin capital-trabajo se manifiesta en la lucha permanente que se desarrolla entre los capitalistas (burguesa industrial, oligarqua terrateniente, hoy da: clase capitalista global si se quiere) que buscan incrementar la plusvala pagando menos a los trabajadores, o sobreexplotndolos, y stos que tratan de mejorar sus condiciones salariales. Dicho de otra forma, es la lucha que se da entre las dos clases sociales fundamentales en el capitalismo: los propietarios y los trabajadores.

Con el desarrollo del capitalismo, las clases sociales estn sometidas a cambios y reconfiguracin. Hoy no son lo que fueron, por ejemplo, durante el capitalismo industrial europeo estudiado por los clsicos en el siglo XIX. Con los procesos de robotizacin y eso que ha dado en llamarse, engaosamente, deslocalizacin (ubicacin de las industrias del Norte en los pases del Sur, donde las condiciones de explotacin son mucho mayores, se evaden impuestos y no hay controles medioambientales), esa contradiccin fundante ha sufrido variantes. Es vlido preguntarse, como lo hace Fidel Castro: Puede sostenerse, hoy por hoy, la existencia de una clase obrera en ascenso, sobre la que caera la hermosa tarea de hacer parir una nueva sociedad? No alcanzan los datos econmicos para comprender que esta clase obrera en el sentido marxista del trmino tiende a desaparecer, para ceder su sitio a otro sector social? No ser ese innumerable conjunto de marginados y desempleados cada vez ms lejos del circuito econmico, hundindose cada da ms en la miseria, el llamado a convertirse en la nueva clase revolucionaria? A ese conjunto de empobrecidos, precarizados, que sobreviven como pueden, muy acertadamente Frei Betto les llam pobretariado. Eso lleva a plantearse quin es hoy el sujeto transformador en la sociedad. O, dicho de otro modo: cul es la contradiccin fundamental del sistema por la que dicho sistema puede eclosionar.

En el mbito de las clases sociales y la lucha de clases, el actual capitalismo neoliberal que viene desarrollndose estas ltimas dcadas, ha logrado en gran medida la flexibilidad laboral, que es otra de sus caractersticas. La flexibilidad laboral, infame eufemismo que quiere reemplazar la idea de trabajador por la de colaborador de la empresa, implica la anulacin o no aplicacin de las leyes laborales favorables a los trabajadores. En los empobrecidos pases del Sur esto tiene manifestaciones grotescas: las condiciones laborales de los trabajadores sin prestaciones de ninguna clase, sin derecho a sindicalizarse y reprimidos violentamente cada vez que intentan protestar, pretende hacer atractivo a esos pases para la inversin de capital transnacional. La profundizacin de la explotacin se da en todos lados, pero son los pases pobres del Sur (mal llamados periferia, en contradiccin con la pretendida metrpoli), los que acusan mayormente ese deterioro. Es decir, en las condiciones de expansin capitalista actual existe una sobre explotacin de la fuerza de trabajo que agrava la por siempre existente contradiccin capital-trabajo. En el Norte la situacin no es sustancialmente mejor, por cuanto la prdida de poder adquisitivo por un capitalismo que se siente triunfal a partir de la cada del bloqueo socialista europeo, hace de la clase trabajadora una vctima sin mayor capacidad de defensa.

Sin embargo, y curiosamente, frente a esta profundizacin de la explotacin, la lucha de los trabajadores (en cualquiera de sus expresiones) no aparece fuertemente, o aparece en expresiones mnimas. Las actuales polticas neoliberales consiguieron postrar as los reclamos de la clase trabajadora, haciendo del tener asegurado un puesto de trabajo un tesoro que no se puede perder. Si a mediados del siglo XIX el fantasma que recorra Europa era el comunismo, hoy es la desocupacin.

El movimiento sindical de clase, combativo en otros tiempos, poco a poco, por efectos de la represin en el Sur y factores como la corrupcin y la despolitizacin/cooptacin (en el Norte), se convirti en un movimiento intrascendente, aliado de las patronales en definitiva. En general, los sindicatos ya no responden a la lucha de los trabajadores en su conjunto.

La contradiccin capital-naturaleza

La contradiccin capital-naturaleza puede sintetizarse en que cada vez hay una mayor presin del capital sobre los bienes y recursos naturales para su mercantilizacin, a fin de incrementar la produccin capitalista y mantener el crecimiento econmico capitalista, vital para la generacin de mayor plusvala. A lo largo del siglo XX, pero sobre todo en las ltimas dcadas, esta contradiccin se ha agudizado. Con la expansin del capitalismo en su fase neoliberal a partir de finales de la dcada de 1970, la naturaleza, los bienes y recursos naturales han sido sometidos a una mayor presin por las grandes corporaciones transnacionales. La bsqueda desenfrenada de fuentes energticas y de minerales estratgicos para las industrias de punta (en muchos casos la militar) marcan esa tendencia.

Los efectos sobre el medio ambiente son desastrosos: agudizacin del cambio climtico que provoca fenmenos naturales cuya magnitud resulta en desastres sociales y econmicos; agotamiento de los recursos y bienes naturales; contaminacin medio ambiental con polucin del agua, del aire y de la tierra. El hiper-consumismo capitalista no se arregla buscando paliativos superficiales, como el reciclar, el separar la basura o la generacin de una supuesta conciencia verde, no usando pajillas para tomar una gaseosa por ejemplo. Todo ese esfuerzo hecho a nivel personal logra contener la contaminacin global en apenas un 1%. El problema de fondo, la contradiccin original es la voracidad del capital, que destruye todo en aras de su propio beneficio.

El modelo de capitalismo neoliberal trajo consigo el dominio absoluto del capital financiero sobre el proceso productivo. Hoy da son los capitales globales que se mueven de un paraso fiscal a otro sin ninguna regulacin los que marcan el ritmo del sistema. En su proceso de expansin, este capitalismo neoliberal provoca una disputa por la tierra y los recursos naturales entre las grandes corporaciones que dominan esa expansin, por un lado, y comunidades y pueblos que obtienen de ella los bienes necesarios para su existencia, por otro. De ah que esta contradiccin capital-naturaleza se evidencia en la lucha de pueblos originarios que defienden sus territorios contra empresas multinacionales extractivistas que invaden sin miramientos destruyendo todo a su paso (compaas petroleras, mineras, monocultivo destinado a biocombustibles, desvo de ros para empresas hidroelctricas generadoras de electricidad). Solo para graficarlo: para la obtencin de un galn de biocombustible (utilizado en los pases capitalistas del Norte prspero), hecho a base de azcar, maz o palma aceitera, se necesitan 2,000 litros de agua (robada a los empobrecidos del Sur).

El racismo y la contradiccin tnica

En articulacin con las anteriores contradicciones destaca la llamada tnica (o racismo). Es la que se desprende de la invasin, despojo y explotacin colonial, que conmin a los pueblos originarios de Latinoamrica y los grupos afrodescendientes trados a la fuerza a estos territorios en calidad de esclavos, a ser considerados casi animales, objeto de esclavitud y sobre-explotacin, marginados y excluidos como seres de ltima categora, objeto permanente de despojo de sus tierras y territorios, oprimidos en tanto sujetos colectivos y en tanto individuos.

Eso, aun cuando presenta cambios, ha sido mantenido en esencia por un capitalismo que justifica y reproduce la explotacin laboral y el robo descarado a partir de razones tnicas y raciales. Esto ha configurado en todo el sub-continente latinoamericano sociedades profundamente racistas, en donde los que se dicen descendientes de los conquistadores (espaoles y portugus, que llegaron a civilizar), resultan beneficiados por una sociedad estratificada tnicamente, mientras los pueblos originarios se ven afectados por un sistema que los trata como ciudadanos de segunda categora, como mano de obra barata, excluyndoles de los escasos y raquticos derechos sociales, econmicos, polticos, culturales, al mismo tiempo que les niega derechos correspondientes a su carcter de sujetos colectivos, como pueblos, entre ellos a los de autodeterminacin y autonoma.

En el caso de Amrica del Norte, o ms especficamente de Estados Unidos, esa conquista de siglos anteriores confin a los pueblos originarios en reservas. Ah el racismo se juega fundamentalmente entre los blancos conquistadores (de origen europeo) y la poblacin negra, de origen africano, otrora mano de obra esclava. En todos los casos, el racismo justifica la opresin econmica. Queda claro que todas las contradicciones se anudan y entrelazan entre s.

El patriarcado y la contradiccin varones-mujeres

Otra contradiccin histrica, ntimamente ligada con el carcter y curso del capitalismo como sistema, pero que debe ser entendido como un sistema en s mismo, que requiere ser transformado al mismo tiempo y en todo espacio, es la opresin patriarcal.

Esta contradiccin se expresa en una relacin de sobre explotacin de la mujer en el mbito de las relaciones de produccin, su mayor exclusin de las fuentes de empleo formal, del salario y la raqutica seguridad social con que cuenta, e ntimamente relacionada, de los mbitos de decisin fundamental en el proceso productivo, reproductivo y en el proceso poltico. Esa condicin se agrava cuando es utilizada como mercanca para propsitos de trata de personas, como producto de publicidad y como simple objeto sexual. El sexismo, en tal sentido, es otra contradiccin anudada a todo lo anterior.

No obstante, tambin se expresa en un papel predefinido por el patriarcado, que se orienta a su conminacin a la reproduccin de la especie, de la familia y del mismo sistema patriarcal que la oprime, lo cual se manifiesta en la violencia, exclusin y dominio que el varn ejerce sobre ella, con el agravante que muchas veces las religiones lo justifican.

Dicha opresin patriarcal se expresa con mayor agudeza en la medida que la mujer pertenece a la clase trabajadora y a comunidades rurales, campesinas y marginalizadas. De todos modos, la exclusin de las mujeres en los distintos mbitos de la vida es algo que atraviesa todas las sociedades.

En conclusin

Si se intentan modificar profundamente todas estas injusticias, queda claro que todas las contradicciones deberan superarse a la vez, simultneamente. No es posible una justicia econmica si sigue habiendo patriarcado; no es posible equidad de gnero si no hay equidad econmica. Es imposible superar la contradiccin tnica sin considerar las anteriores. No puede aspirarse a un mundo ms armnico si persiste la locura consumista que nos impone el sistema capitalista depredando nuestra casa comn, el planeta Tierra. En conclusin: todas las contradicciones marchan de la mano, y no es posible superar ninguna de ellas por separado. Si ello se intenta, no pasa de un intento vano.


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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